De los Sueños : La Sombra

1.- En una teoría general de los sueños serían muchos los aspectos que habría que abarcar, y la razón de esto es doble : en primer lugar, habría que considerar la historia misma de los sueños, y junto con ello las valoraciones que, a lo largo de su historia, la Humanidad ha ido dando a este asunto, el del soñar; y en segundo lugar no podríamos edificar dicha “teoría general” sin tener en cuenta todo lo que la ciencia del estudio del cerebro humano nos vaya haciendo saber.

Sólo con tratar de abordar la historia de los sueños en las diversas culturas humanas, desde la misma prehistoria hasta la actualidad, ya tendríamos un considerable trabajo por delante. Porque esto es algo que no podemos en ningún caso dejar de lado : hay un “universo onírico”, y nosotros, los seres humanos, estamos de lleno en dicho universo. De momento, y en este breve texto de hoy, sólo nos vamos a ocupar de un aspecto muy parcial de ese mundo que cada vez que dormimos solemos visitar, y dejaremos planteada una cuestión que durante algún tiempo nos dará algo en qué pensar : la de “la sombra” en los sueños.

Aclaremos antes de seguir esto de “sombra” : no me refiero ahora a lo que se llama “sombra” y que es algo que se suele identificar con un tipo de presencia o energía, independiente de uno mismo, y que es capaz de manifestarse de maneras diversas. Ahora, y en este texto, nos referimos al hecho de que, por regla general, son muy pocas las personas que en un sueño cualquiera visualizan, o recuerdan haber visualizado, la sombra propia, la sombra de su cuerpo, en esos sueños.

Y si se nos apura : tampoco se suele ver la sombra de los cuerpos de otros individuos o seres con los que se haya inter-actuado en el proceso del sueño mismo. Ya sean seres-personas, seres-animales, o simples seres-presencias.

¿Cuál es la razón de esto, es decir, por qué no vemos las sombras de cuerpos en sueños?

No lo sé. No tengo una respuesta satisfactoria para esta pregunta, y de momento debo conformarme con la pregunta misma, que ya en sí no creo que sea poco. Y será a partir de la búsqueda de respuesta como se podrá ir generando un mínimo capítulo, por así llamarlo, a integrarse, en su día, en esa futura Teoría General del Universo Onírico.

2.- Se sabe que en la Antigüedad se le dio a los sueños una gran importancia. En todas las culturas : desde la China hasta Egipto, desde la Grecia Clásica y su heredera Roma hasta Israel y la Historia del Pueblo Hebreo. En Australia y sus culturas aborígenes. Entre los indios de las praderas de la América del Norte y entre los de las selvas amazónicas, en la India, entre los habitantes y monjes del Tíbet, en todos los pueblos del Africa tanto la antigua como la actual.

En textos anteriores a éste ya mencionamos los estudios de un antropólogo de hacia la primera mitad del siglo XX, Kilton Stewart, que convivió con el pueblo de los Senoi, en las montañas de Malasia, y los estudió profundamente durante más de 15 años. Más abajo ofrecemos un link sobre este interesante capítulo de la Historia de los Sueños entre los Pueblos de la Tierra.

Y desde tiempos muy primitivos, ya en la misma Prehistoria, hasta la actualidad, los sueños han sido altamente valorados y considerados incluso como una vía de conocimiento, tanto para sabios y científicos como para santos y hombres de religión. Pensemos en Don Bosco, por ejemplo. Con un breve lapsus de unos dos siglos, entre fines del XVII y parte de los siglos XVIII y XIX, en que se consideró que los sueños no eran cosa que debería tomar en cuenta una mentalidad “racional y científica”, siempre fueron valorados. Hoy se vuelve a saber que aquel desdén era fruto de una visión errónea del tema, y producto, en realidad, de la ignorancia más que de otra cosa. En definitiva, es un muy gran error el desprecio por el valor de los sueños.

Para una mentalidad medianamente racional y abierta bastaría con que se tomara en cuenta la constitución de la misma Ciencia de la Psiquiatría, con Sigmund Freud a la cabeza y sus posteriores discípulos después, como Alfred Adler, precursor de la psicoterapia, o Carl Gustav Jung, por un lado, y la enorme importancia de los sueños en la misma Historia de la Literatura por otro : muchas obras literarias, poéticas y novelescas, tienen sus origen en sueños, sueños que han conducido a sus autores a logros estéticos de la magnitud de “El extraño caso del Dr. Jekill y Mister Hyde”, de Robert Louis Stevenson. Y es sólo un ejemplo entre decenas posibles, por no decir cantidad mayor que pueda parecer exagerada.

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Comentarios

Seguirán textos donde hablaremos más de esto, “La Sombra”, en los sueños. Y en ellos daremos nuestra personal idea de por qué no se suele ver la prioa sombra, la de nuestro cuerpo, cuando soñamos.
Ahora, dejamos aquí el link que ofertamos al principio :

http://www.spiritwatch.ca/senoi.htm

Por lo pronto, y para dar idea de lo que abordaremos en textos próximos, apunto esta posibilidad : en los sueños no vemos sombra alguna porque las imágenes que se generan en el cerebro NO SON del mismo tipo o naturaleza que las que se generan a través de la vista.
En cierto modo, las conocidas “tres dimensiones” que la geometría contempla en el mundo físico que nos envuelve, no deben funcionar en nuestro cerebro en los procesos oníricos, donde lo que vemos no tiene “un sol que dé luz” y sea capaz de producir sombra de objeto alguno, incluido el propio cuerpo.
Queda en pie esto : ¿y qué pasa con los llamados “sueños visionarios”? En esos, por lo que relatan los que los han tenido, SÍ SE VEN SOMBRAS…

Muy interesante, no podemos desdeñar los sueños sin más, el último premio Nobel, Tomas Tranströmer también los reverencia en sus versos. Son algo más que imágenes inconexas de un cerebro adormilado. Habrá que seguir esperando nuevas entregas¡. Un abrazo

Gracias, Alfonso. Siempre que algo escribes, o casi siempre, me abres nuevos senderos. No conocía (no conozco, aún) esos versos. Ahora, los tendré que leer, y es algo que siempre ilumina. Me quedo con el dato. Un abrazo.

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