TENSIONES : LO LÉSBICO Y…

Cuando Augusto Renoir pinta sus “Dos bañistas”, cuadro de 1896, es plenamente consciente de que don Diego de Velázquez y su famoso cuadro de “La Venus del espejo” está presente en su memoria, en su paleta, en su plasmación. Algo similar se podría decir de la “Lilith” (1892), de Jean Collier, y esa dama de danza quieta y armoniosa de W. Adolphe Bouguereau, sin descartar otros ecos más o menos directos. La historia de la Pintura es la historia de una sensibilidad, de una visión liberadora del mundo en su dimensión más humana. Y…, ¿nada más? Creo que no. Creo que hay mucho más detrás y por delante de muchos lienzos. Cosas como la tensión lésbica, o cosas como el arrebato efébico, están en muchos cuadros puestos de manifiesto. Como la “locura mística”, también, que es “locura de los divino”.

Lo que decimos de lo lésbico, lo que decimos de lo efébico, se puede ver en un cuadro de Corregio, donde un águila con el pico al aire y hacia arriba, rapta a Ganimedes, que acabará siendo “El Copero de los Dioses” (Olímpicos). Es tema parejo al del cuadro que sí se reproduce en la cabeza de la Entrada o Post de ahora.

¿Correlatos en la Poesía? Infinidad. No es cosa de hoy, de esta ocasión, entrar en esa temática desde la magnitud de la palabra poética: las “constantes” del ser humano, llevadas al arte, (o, en ocasiones y tiempos, como los de hoy, a la política), o puestas en imágenes por el cine, o la moda y los usos, son merecedoras de una más demorada atención. De momento, pensemos qué hay debajo y detrás, – ¡y bien delante!- , de ese “El Sueño”, de Gustavo Courbet. Otro día entraremos en las cosas mismas, pero tal y como se reflejan en la poesía.

Y una nota final : estas “tensiones”, en el sentido psicológico que no sociológico del término, son de hoy, de ayer, y de siempre: en la cultura clásica anterior al Cristianismo, cosa de cada día sin más, y en la cultura actual, diversidad de opiniones se reparten el bacalao. ¿O no?

Tensiones,  pues. Tensiones. Lo lésbico y… Lo efébico. Ministerios de igualdad. O de mística santidad. Como decía Luis Cernuda:

“Te hubiera dado el mundo,

Muchacho que surgiste

Al caer de la luz por tu Conquero,

tras la colina ocre,

Entre pinos antiguos de perenne alegría.”

Son los versos iniciales del poema primero, “A un muchacho andaluz”, que da principio a las “Invocaciones” (1934-1935).

Volveremos sobre estas cosas.

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Comentarios

Anoto : Al final del primer párrafo, donde dice “… locura de los divino”, debe decir “locura de lo divino”.
El cuadro de G. Courbet, “Le Sommeil”, es de 1866.

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