La diferencia entre oír y escuchar a Lehmberg

Mucho hemos oído hablar de Emilio Lehmberg Ruiz, pero muy pocos en Málaga han sido los que han podido escucharlo.

La calle Compositor Lehmberg Ruiz, en la zona de expansión de la Málaga de los 70 y 80, recuerda a un malagueño nacido en 1905, cuatro años después del hundimiento de la fragata prusiana Gneisenau, que se hundió a las puertas del puerto de Málaga.

Era hijo de uno de los supervivientes de esta tragedia, el marinero prusiano de 21 años Otto Lehmberg, que fue acogido por la familia malagueña Ruiz Rodríguez, que vivía en la calle Cristo de la Epidemia.

El marinero decidió quedarse a vivir en nuestra ciudad (fue el único que tomó esta decisión) al enamorarse de la hija de la familia, Concepción Ruiz, de 19 años, con la que se casó. El señor Otto Lehmberg puso una tienda de comestibles en la Coracha y la pareja tuvo dos niños, aunque sólo sobrevivió Emilio. Este niño de ojos claros, quizás influenciado por las querencias paternas, se aficionó enormemente a la música y con 7 años ya era alumno del Conservatorio de Música de Málaga y a los 26, violinista en la Orquesta Sinfónica de Madrid.

Aunque compuso música clásica tradicional, para ganarse la vida puso música a películas y obras de teatro. En este aspecto, su canción más famosa es Cantame un pasodoble español.

Pero lo dicho, mucho hemos oído de Lehmberg pero pocos han podido escucharlo. Ahora es posible gracias a la Orquesta Filarmónica de Málaga, dirigida por José Luis Ternes, que ha publicado un CD con sus obras orquestales.

Se trata de cuatro piezas que el oyente verá que, las tres primeras, de los años 30 y 40, tienen una marcada influencia de Manuel de Falla y también de la música para películas, uno de sus campos más fecundos. Y no podemos olvidar el homenaje que realiza a Ravel con su famoso bolero y que está lleno de fuerza y encanto.

El compacto termina con su testamento musical, la Sinfonía para la festividad de Santa Cecilia, que compuso el año de su muerte, cuando sólo tenía 53 años, y que fue interpretada por primera vez en 1962, en un concierto homenaje organizado por el Ayuntamiento de Málaga. La sinfonía es para un servidor, la mejor pieza de las cuatro, con un segundo y tercer tiempo preciosos que evidencian un gran talento.

El disco compacto de la Orquesta Filarmónica de Málaga es la primera grabación mundial que se hace de Lehmberg. Merece la pena adentrarse en el universo musical de este compositor de sangre española y alemana y descubrir qué se esconde detrás de una de las calles más conocidas de Málaga.

Por cierto, que rebuscando en hemerotecas digitales, los periódicos madrileños de los años 30 están repletos de sus trabajos. La huella de Lehmberg, además de en viejos diarios, ya está en disco compacto.

Aviso a la población

Alerta, la Junta acaba de dar a luz una palabra horrenda que pronto pondrán de moda sus mandos intermedios: «Emprendizaje». No se escuchaba nada igual desde «poner en valor».

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