Aparición de una nueva especie de ungulado

El vandalismo guarda una estrecha relación con el aburrimiento. Un gamberro que descubra que las horas muertas se pueden llenar espléndidamente con libros, buenas series de televisión, paseos, charlas con amigos o incluso visitas a la abuela, ve cómo el monto semanal de horas dedicadas a hacer el cenutrio puede bajar a índices testimoniales.

Hay que estar más aburrido que un indio sin caballo y con una visión de la vida similar a la que pueda tener un frigorífico para meterse a grafitero. Ya saben, la horda de ungulados que llena su amuermada existencia dejando su firma en las fachadas de casas ajenas y en monumentos de notable valor artístico e histórico.

En Málaga, generaciones de grafiteros ungulados se suceden. Algunos, después de años de intensa y aburrida actividad, finalmente desisten, quizás porque han hallado horizontes vitales más provechosos, o porque la multa de la Policía Local es de agárrate y no te menees. El caso es que un buen día, auténticos destructores del paisaje urbano como esos que firmaban Plaka o Besos desaparecen, pero su lugar es ocupado por nuevos amantes del bostezo como motor existencial.

Si buscan nuevos grafiteros ungulados, acaba de hacer su aparición un elemento que, para más inri, se dedica a dibujar ungulados y en concreto koalas.

El autor de estas lineas ha podido detectar dos de sus gestas en sendos edificios protegidos de origen muy diverso, lo que certifica que el sujeto tiene más mala uva que un tártaro.

El primer engendro se encuentra dibujado nada menos que en el Palacio del Obispo, en la fachada que da a la calle Fresca. No escudriñen la adormecida mente del grafitero plantígrado porque no hay misterio posible: el espécimen ha dibujado un koala y para que quede constancia, debajo ha firmado «koala». Sabia lección de concisión.

La segunda gesta pictórica la encontramos en el muro (los arquitectos lo llaman muro perimetral) de una casa con protección arquitectónica en la avenida del Pintor Sorolla número 44.

Se trata de una vivienda de aires modernistas y aspecto de haber cumplido un siglo de vida, pero al cabestro que ha plantado en el muro blanco un koala y lo ha pintado de color azul le importan un pimiento estos detalles.

Lo dicho, un animal de bellota dibujando un koala. Si lo viera Félix Rodríguez de la Fuente…

Discreción

Entre los misterios de la Naturaleza tenemos el caso del obispo de Málaga, que desde que tomó posesión del cargo en diciembre de 2008 no ha concedido entrevistas a medios de comunicación escritos y muchos creyentes no saben qué opina, qué dice, qué siente el responsable de la Diócesis de Málaga. Una discreción llevada al extremo en la era de las comunicaciones.

Málaga c.f.

El cuento de la lechera y de momento, con el cántaro felizmente sin romper.

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