Sardinas y desbroces llegan al barrio de San Julián

Pasaron los tiempos en los que George Grice-Hutchinson el padre de Marjorie, conocido como «el inglés del cruce», empleaba su dinero en la mejora de los barrios de Churriana y San Julián. Este último barrio sigue teniendo, no obstante, el mismo aspecto de pueblo acogedor con tradiciones que van y vienen con el tiempo como la que celebrarán esta misma noche.

Se trata de la sardinada gratuita que esta noche, a partir de las 20 horas, tendrá lugar en el veterano campo de fútbol de la barriada. Además, habrá comida a un euro cuyo importe servirá para sufragar la antigua verbena de julio, hoy llamada «veladilla».

Desde la última vez que el firmante estuvo en el barrio, hace cosa de un mes, el panorama ha mejorado bastante, según reconoce la asociación de vecinos. Hace unos 30 días, las quejas por el pésimo estado del campo y la falta de limpieza y arreglo de San Julián eran generalizados, y los vecinos veían con envidia lo que consideraban un trato preferente a la vecina urbanización de Guadalmar.

Sin embargo, como destaca Salvador Jurado, el responsable de la asociación de vecinos, en este tiempo el Ayuntamiento está haciendo «bastantes cosas».

Ahí está por ejemplo el necesitado «desbroce» del campo de fútbol, pues para sacar los saques de esquina había que abrirse paso con machete. Además, parece que hay un acuerdo para arreglar los vestuarios y el aseo, que hace un mes presentaban un estado próximo a una película de terror. El Consistorio también está arreglando los alrededores del centro cultural, una de las peticiones más insistentes y ya aparecen más barrenderos por San Julián, algo que los habitantes de la barriada echaban en falta desde hacía bastante tiempo.

En todo caso, lo que el barrio no debería echar de menos es esa ayuda del «inglés del cruce» y recibir más actuaciones municipales, de esas que los vecinos costean con sus impuestos.

Enseñas patrias

Estas líneas están escritas antes del encuentro con Chile y por tanto, el firmante ignora del resultado final. En cualquier caso, quede constancia de la fiebre por la selección española en Málaga con dos pequeños detalles: una excavadora de las obras del Metro con la enseña nacional y un dueño que pasea a su perro por el paseo de Reding y que luce la banderita española al cuello.

El recambio

Conversación ayer en la Alameda entre dos taxistas, uno de ellos con un coche nuevo:

–¿Has cambiado la burra?

–Sí, esta era la ocasión.

–Desde luego porque si seguías más era la ruina total.

Que le dure el jumento.

Secarrales

Al final de la avenida de Manuel Gorría, junto a la rotonda, hay una «tierra de nadie», utilizada por «todos» para depositar todo tipo de basuras. Confiemos en que no siga los pasos del secarral de la calle México, al que esta misma semana le dedicamos un triste capítulo.

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