La obsesión por los hitos de nuestros políticos

Nuestros servidores públicos tienen una enfermiza querencia por bautizar como hito todo lo que se mueva. El hotel del puerto, faltaría más, también lo es.

Si repasáramos las hemerotecas de los últimos 50 años, concluiríamos que la palabra que más pronuncian los políticos malagueños es «hito». Tantas veces la han soltado que debemos ser la provincia con más «hitos»por metro cuadrado de Europa.

Si cada edificio o equipamiento convertido en «hito» por nuestros espabilados representantes fuera eso, un hecho singular o al menos relevante en la Arquitectura mundial, europea o como mínimo española, la ciudad fundada por los fenicios sería un parque temático de los éxitos de la creatividad humana en materia de diseño y construcción.
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Del éxito alcanzado con mucha discreción

La constancia y el trabajo serio son las causas de que el concurso nacional de albañilería de El Palustre haya alcanzado las cincuenta ediciones.

Afirma Woody Allen que el éxito personal consiste, básicamente, en presumir. Es la misma idea que plantea El Roto en un intrigante dibujo, en el que un personaje con barba y gafas oscuras dice, «Apláudete y te aplaudirán», al tiempo que se aplaude a sí mismo.

Gracias a internet, lo vemos todos los días en algunas grandes empresas de Estados Unidos en las que, muchas veces, individuos con técnicas comerciales de vendedores de cepillos de dientes y con máximas de perogrullo pasan por gurús porque están encantados de conocerse.
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Lluvia de meteoritos en el cielo de Málaga

Nuestra ciudad puede aportar un curioso fenómeno a los documentales que insisten cada semana en el meteorito que acabó con los dinosaurios

La proliferación de canales de televisión ha hecho posible que la mayoría de las cadenas emitan, básicamente, lo mismo. Incluso en canales en los que priman los documentales históricos, hay una querencia por repetir hasta la saciedad tres grandes asuntos: los alienígenas, los nazis y el final de los dinosaurios.

Al parecer, la audiencia no se encuentra lo suficientemente saciada y necesita recordar, varias veces a la semana, los supuestos avistamientos marcianos que probarían que nos visitan seres bastante feos; lo que Hitler desayunaba en el tugurio de su búnker berlinés y el momento en el que un meteorito fatídico impactó contra la Tierra y convirtió los dinosaurios en piezas fritas de museo.
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Inolvidable depósito de estiércol a este lado del Rin

Un cerro aplanado junto la Ronda Oeste, al lado de la segunda fase de Nuevo San Andrés, contiene una respetable cantidad de estiércol canino.

Los cortijos de Juan Pérez –junto al arroyo de las Cañas–, Paderilla, el Naranjito –que estaba pegado a la vía del tren del Puerto– o la huerta del Tejarillo, donde se construyó la segunda fase de la barriada Nueva San Andrés, son historia, como las desaparecidas chabolas del vecino puente de los Morenos, que hoy han sido sustituidas por unos jardines muy cuidados.

En el antiguo Camino de Churriana, hoy avenida de Europa, la Cooperativa San Andrés edificó a comienzos de los setenta los dos bloques de la segunda fase de Nuevo San Andrés, junto a la Ronda Oeste y el puente cuyo entorno, como hemos dicho, está felizmente ajardinado. Como curiosidad, en el barrio abundaron en los comienzos, además de antiguos chabolistas del puente de los Morenos, pescadores del Bulto.
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Una pedrada para Anton van den Wyngaerde

Quién sabe si el merluzo que apedreó la fuente de Génova no hizo trizas, de paso, la esperanza del artista flamenco en un mundo mejor.

Como muchos saben, una de las vistas más famosas de Málaga la pintó el artista de Amberes Anton van den Wyngaerde en 1564, cuando Miguel de Cervantes todavía era un mozuelo. En Viena, en concreto en la Biblioteca Nacional Austriaca, se conserva uno de los dibujos de este trabajo. Con el título de La plaza de malga (sic), nos muestra la Plaza Mayor de la ciudad y en primer plano la fuente de Génova, que sólo llevaba cuatro años luciendo palmito como fuente pública, pero no lucía completa porque en el siglo siguiente le añadirían un último cuerpo, mientras que a finales del XVIII le ampliarían el vaso original.

Nada de lo que la rodea podemos reconocer hoy, porque ni rastro queda de las Casas Consistoriales, ni de la Casa del Corregidor, que era una recia torre junto a la cárcel pública, un edificio felizmente desaparecido porque sus condiciones higiénicas habrían provocado la queja más profunda de Segismundo, el protagonista de La vida es sueño, que ya es decir.
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Una obra de arte transformada en perchero

Point of view, la escultura del artista internacional Tony Cragg, se convirtió en un desecho de tienta el pasado fin de semana
De la invasión del idioma inglés ha dado buena cuenta algunas semanas en este periódico el veterano y sagaz periodista Guillermo Jiménez Smerdou, quien se queja, al igual que muchos académicos de la Lengua, de que de cinco anuncios que se emiten en televisión, seis tienen alguna palabra en inglés porque, aunque el receptor no entienda ni papa, el idioma de Shakespeare supuestamente da prestigio al producto.

Así lo entendió la última representante de España en Eurovisión, que volvió a ofrecernos, como los representantes anteriores, carestía de puntos pero esta vez con una canción cantada enteramente en el idioma de Donald Trump (con perdón).
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La Farola, casi 200 años y cerrada a cal y canto

La Asociación de Faros de Andalucía anuncia una marcha en octubre para reivindicar la apertura de este desconocido y querido monumento

En julio de 2000, el autor de estas líneas tuvo el privilegio de acompañar al malagueño Agustín Ten a su lugar de nacimiento: la Farola de Málaga, su hogar durante un cuarto de siglo.

Agustín no entraba en su casa natal desde 1958. Había nacido en la esquina izquierda del primer piso en septiembre de 1933 y era hijo del farero o «torrero» del faro de Málaga. A finales de los 50 su padre dejó la Farola y Agustín sacó las oposiciones a farero, profesión que ejerció sobre todo en Canarias.
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Cuando Zeus bajó a la Carrera de San Jerónimo

Gracias a la pericia de nuestros políticos, el prestigio social de un diputado en España se acerca al de los ladrones de cadáveres del Valle de los Reyes.

En la Poética de Aristóteles, que es un librito muy comprensible y entretenido que no debería hacer retroceder de horror a nadie, el pensador griego analiza los requisitos para conseguir las mejores tragedias y comedias. Como agudo crítico teatral, deplora que el desenlace de muchas obras no cuenten con el ingenio del autor sino que éste llegue con la intervención de un dios que pone aquí paz y después gloria. Los griegos solían emplear una grúa para elevar por los cielos al actor que interpretaba al dios; de ahí viene la expresión latina Deus ex machina o cómo dar con una solución ilógica y a la vez ramplona para un problema.

¿Cuántas veces las tramas más peliagudas de las películas se han solucionado con que todo era un sueño del protagonista? Pues algo así hará falta, un mal sueño o un pollo disfrazado de Zeus que descienda en grúa a la Carrera de San Jerónimo y castigue con sus rayos a nuestros diputados.
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Acerca del cuñadismo genético en España

Las raíces del cuñadismo hispano se pierden en la noche de los tiempos y ha tenido intensa práctica en la Málaga de los últimos tres siglos.

Por circunstancias de la vida, dos de los mayores escritores españoles de todos los tiempos, los valencianos Joanot Martorell –el autor de Tirante el Blanco– y el poeta Ausias March, eran cuñados. Este parentesco, sin embargo, no terminó mermando las respectivas producciones literarias, aunque también hay que decir que los lazos familiares sólo duraron seis meses, pues la hermana de Martorell pasó a mejor vida, no sabemos si al ser consciente de que debía permanecer el resto de su vida con el poeta.

Por razones nacidas en la noche de los tiempos el cuñadismo constituye una importante rama del humor en España y se penaliza con especial sorna en el mundo de la política, donde los cuñaos, sin la d intervocálica, siempre han hecho una importante carrera.
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El ‘anatema’ está en la Cruz del Humilladero

El objeto que más espanto debe provocar a los localistas de pro es la artística placa que en la Cruz del Humilladero une para siempre los escudos de Málaga y Sevilla.

Si de pequeño la exposición prolongada, primero a Telesur y luego a Canal Sur le provocó sarpullidos en la piel; si con la celebración de la Exposición Universal de Sevilla le dieron ganas de lanzarle tartas al alcalde Alejandro Rojas Marcos y mancharle el traje; si sus oídos se niegan a escuchar la magistral ópera El barbero de Sevilla porque contiene la palabra prohibida y en un partido del Málaga C.F. contra el Betis daría lo que fuera por saltar al campo con un corta césped y facilitar el trabajo al equipo de casa, no le dé más vueltas: es usted un localista de los que hay pocos.

En ese caso, sepa que la ciudad de Málaga es lo suficientemente grande como para no tener que pasar, precisamente, por la calle prohibida. ¿Qué necesidad tiene de un mal rato?

Lo notará enseguida, será entrar en la calle maldita, a dos pasos de la plaza de la Cruz del Humilladero y es muy probable que note la respiración acelerada y el mismo sofoco de quien asiste en traje de chaqueta a una boda en un día de terral.

Si fuera inevitable cruzarla, lo mejor es mantener la cabeza agachada para no distinguir la placa con el nombre de la vía que, hágame caso, es una afrenta a sus más respetados principios.

Porque, para escándalo de quienes defienden esta ciudad como nadie, la calle recuerda al conocido Antonio Martelo El Séneca, que no tuvo otra cosa que hacer en la vida que nacer en Sevilla en 1904 y perderla en Málaga en el año 1970 a causa de un desgraciado accidente de tráfico.

Para perpetuar su memoria, el Ayuntamiento de Málaga decidió hace 46 años dedicarle una calle y, horror de los horrores, adornar la placa con los escudos de ambas ciudades, al estilo de la calle Córdoba. Así que a la querida visión del Monte Gibralfaro, el cielo azul y los patronos hay que hacer de tripas corazón y dejar sitio nada menos que al rey San Fernando, San Isidoro de Sevilla y San Leandro de Sevilla.

Como algunos recordarán, Antonio Martelo era un actor que se hizo archifamoso, precisamente, por interpretar a El Séneca en una serie de televisión con guión de Pemán.

Homenajear a un actor admirado está muy bien pero de ahí a que eso suponga colocar el escudo de la ciudad que engulle todos los dineros de la Junta hay un majao, concluirán quienes no pasan ni una.

Un servidor confía en que esta crónica en forma de consejo haya perturbado la salud a un número infinitesimal de lectores, señal de que el número de localistas de pro está a la baja y Málaga deja atrás los complejos de pueblo. Si no es su caso respire hondo y evite la calle mencionada. El anatema está en la Cruz del Humilladero. De nada.

La subsede

Las Olimpiadas de Río rescatan por unos días ese sueño de Málaga subsede olímpica de Madrid, antes de que se cayera con todo el equipo. Alguna vez será.