La rebelión griega

Ya resulta obvio que las elecciones cada cuatro años no conforman una auténtica democracia. Son ‘fotos fijas’ que se manipulan sin dificultades creando un ‘clima’ previo que habitualmente polariza las opciones entre dos fuerzas aparentemente enfrentadas pero que suelen entenderse cuando se trata de decisiones vitales para el sistema (y cuando atienden silenciosamente a subirse los sueldos). Pero la estafa que se hace a la vista y paciencia de todos nosotros –que algunos persisten en llamar ‘crisis’-  es de tal envergadura que ya no es tan fácil crear falsas polarizaciones y manipular resultados. En estas ‘democracias manipuladas’ uno de los muchos mecanismos de seguridad del sistema es homogeneizar a la sociedad de tal modo que los ‘grandes vuelcos’ electorales representen apenas unas décimas o un par de puntos de diferencia (en momentos álgidos, 4 ó 5 enteros). Pero resulta que ahora la visualización de la estafa sin disimulos, ha provocado, por ejemplo, que en el estado más poblado de Alemania los cristianodemócratas de la señora Merkel hayan caído de un golpe casi el 9%. No es que haya gran peligro, porque van subiendo los socialdemócratas, que son el mismo perro con distinto collar: ahora se han convertido en defensores de la educación y la sanidad públicas, como ‘nuestro’ PSOE, pero siguen siendo firmes puntales del sistema, como sus socios ‘verdes’.

El único que parece colocarse algo fuera de este ‘collage’ es el Partido Pirata pero ellos mismos –sea por torpeza, sea por listísima táctica para que no los vean peligrosos- consideran que su misión es ‘salpimentar’ la política.

Pero… ¿y en Grecia? Allí la situación es tan dramática que los brincos electorales asumen todo el aspecto de una catástrofe. Los dos partidos que antes se repartían casi todos los escaños (socialistas del Pasok y conservadores de la ND) ahora no llegan a la mitad y eso pese a que el sistema electoral ‘regala’ 50 escaños al partido más votado que en Grecia, en medio de una abrumadora abstención, resultó ser ND (Nueva Democracia). Pero el problema es que la votación trajo una evidencia tan terrible acerca del rechazo popular al ‘memorando’ (el acuerdo con Europa que impuso los dos rescates y que ha llevado la economía del país a un estado agonizante) que las dos fuerzas tradicionalmente mayoritarias y acostumbradas a repartirse el poder no se atreven a formar una coalición con los izquierdistas moderados de Dimar (entre las tres contarían con mayoría absoluta)… Dimar ha ido recogiendo a los náufragos del Pasok y le ha propuesto ahora al Syriza, la izquierda más votada (con un crecimiento espectacular, por su rechazo al ‘memorando’) una coalición a cuatro bandas. Alexis Tsipras, joven líder del Syriza, no solo sigue negándose en redondo a aceptar las viejas y nuevas imposiciones de Europa sino que ha hecho públicas sus dudas de que los otros tres socios que le están proponiendo el ‘gran acuerdo’ no terminen formando coalición de gobierno sin Syriza. El líder de Dimar ha contestado mostrándose herido y ofendido de que se le supongan tales intenciones. ¡A lo que se ha llegado! ¡Acusarles de proponer una coalición con mayoría absoluta de escaños resulta…un insulto!

Lo impresionante de las elecciones griegas es que Syriza sacó más de 50 diputados y podría ganar abrumadoramente si no se forma gobierno y hay que convocar nuevas elecciones para el mes de junio. Junto a esta izquierda han crecido otras tres fuerzas: los comunistas y dos partidos de derechas, uno ‘etiquetado’ como ‘extremista’ y el otro como ‘neonazi’….y todos ellos opuestos a las imposiciones de la Unión Europea. Los presuntos neonazis tuvieron un desplante totalitario: pretendieron que los periodistas se pusieran de pie a la entrada de su líder a una rueda de prensa y forzaron a salir de la sala a una colega que permaneció sentada. A partir de ahora oiréis mencionar, recordar y condenar –merecidamente-  a esta gente pero también veréis cómo nos asustarán y qué poco hablarán de lo más importante: la rebelión electoral del pueblo griego que puede conducirlo a romper con el euro… Los ‘analistas’  les auguran una catástrofe brutal… ¿Será peor de la que ya soportan? De modo que la gran maniobra ahora es denunciar hasta el agotamiento a los neonazis y hablar lo menos posible de la rebelión del pueblo griego contra la dictadura de los mercados.

‘La vie en rose’

O los manuales de autoayuda han tenido un éxito fulgurante o simplemente han caído en terreno abonado y ya casi todos estábamos dispuestos a creernos que solo con algunas frases de autoaliento ya nos pondríamos al principio –o al cabo- de un sendero de éxitos. Quiero decir que somos muy pero que muy susceptibles al optimismo y a los mensajes edulcorados. Y, paralela y complementariamente, muy reacios a que nos digan cosas negativas o nos auguren alguna dificultad. Dicho de otra manera: nuestra tendencia al optimismo es irrefrenable y somos íntimamente solidarios con aquellos monarcas absolutistas que le cortaban la cabeza al mensajero que traía malas noticias.

Este panorama  tan ‘positivo’ resulta clamorosamente negativo puesto que la necesidad de verlo todo ‘color de rosa’ deforma los perfiles de la realidad. Esta tendencia puede verse con la victoria del candidato socialista, Francois Hollande, a la presidencia de Francia. No parece que aquí nadie haya conocido la época de Zapatero ni que seamos capaces de entender, de verdad, que gobierna el mundo el gran capital financiero –eufemísticamente llamado ‘los mercados’— y que el orden de las ideas (el mundo abstracto de las ideologías) poco y nada tiene que ver con las contundentes realidades que nos aplastan. Por mucho que los cenáculos académicos nos adoctrinen sobre los males del neoliberalismo, las mafias que nos dominan son por naturaleza heterónimas: cambian de nombre ideológico como de camisa. Frente a ese poder financiero el señor Hollande está tan llamado a obedecer como el suelo de ‘cristal’ de un lago helado a derretirse con la llegada del calor.

Cuando su fiesta victoriosa, Hollande bailó al son de ‘La vie en rose’ (con la inimitable Edith Piaf) todo un símbolo de ese pasar gato por liebre: lo que con suerte será ‘un respiro’ presentado bajo el emocionante golpe bajo de ese romanticismo algo trasnochado.

La semana pasada hablábamos de la gran jugada de Angela Merkel, que se adelantó al posible triunfo del candidato socialista proponiendo un fondo de ‘autorescate’ para Europa, dando entrada a los inversores, decíamos, “en un gran fondo de unos 200.000 millones de euros (por ahora solo se dispondrá de un 5 o 10% con capitales públicos como ‘carnada’), bautizado por el poder como ‘Pacto por el Crecimiento’ y explicado como un nuevo Plan Marshall…”  No parece que la canciller alemana –tan de hierro o más que la otrora ‘dama de hierro’ británica, la señora Thatcher- vaya a retorcer sus principios ante la sola amenaza de la llegada de Hollande al gobierno francés. La listísima señora Merkel está pilotando un cambio de rumbo que incluye, por ejemplo, el abandono de la energía nuclear y la apuesta por las renovables. Ella no está ‘esperando a a Hollande’: ambos, coordinadamente, van a aplicar la ‘corrección’ que resulta imprescindible para que la agotada Europa sobreviva.

O sea, que este proceso no se ‘tuerce’ sin desafiar al poder financiero mundial y para esto hay que tener una enorme fuerza, que quizás solo podría venir de la mano de muchas decenas de millones de ciudadanos, más que indignados, dispuestos a ‘ocupar el Palacio de Invierno’, aunque sea pacíficamente. Repasemos muy rápidamente las tres posibilidades que se presentan ante la gran estafa llamada ‘crisis’:

  1. Austeridad pura y dura. En eso estamos y España, siempre un poco a contrapelo, es país líder en esta línea. Felipe González ganó el gobierno por primera vez para el PSOE con el eslogan del ‘cambio’, que ahora hizo suyo Rajoy y que también ha sido el eslogan de Hollande. Mientras más nos cubren con el manto del pensamiento único, más se pretenden presentar como algo diferente.
  2. Austeridad con corrección mínima. Es la tortura de meter la cabeza de alguien bajo el agua y sacarla fuera para darle un respiro antes de volver a sumergirla.
  3. Patear el tablero. Pacífica pero multitudinariamente. Puede comenzarse al estilo griego: según los resultados de las elecciones hubo casi un 40% de abstención y ¡las tres cuartas partes de los votos! (casi otro 40% del censo) repartidos entre pequeños partidos que el Sistema llama ‘de extrema izquierda’ o de ‘ultraderecha’; o sea, que rechazan la imposición de los mercados.

Hollande no va a apuntarse a la tercera variante, obviamente; el está enrolado en la segunda. Pero es que la segunda, como lo comentábamos la semana pasada, es la que se va aplicar ahora. Es el momento de sacar la cabeza fuera del agua para que respiremos.

Qué querían los mercados

Puede ser que haya llegado el momento de saber cuál es el propósito ‘último’ de los famosos mercados. Qué querían. Qué quieren ahora. Hace ya un tiempo que me entró la cruel sospecha de que pretendían cargarse al proyecto europeo: morder los debilitados flancos de la Unión (los corresponsales empiezan a llamarla ‘Unión’ a secas: será para compensar que es cuando menos unida está).

¿A qué ensañarse con Europa?. Era, por decirlo de alguna manera, una “nueva oportunidad de negocio”. Los negocios en el tercer mundo siempre van viento en popa pero cada vez más claramente se trata de morder a animales flacos y enfermos, machacando países casi inexistentes, llevándose, como siempre, materias primas vitales de todos los tiempos y las nacidas de los nuevos tiempos (como el coltan).

Morder en Estados Unidos es siempre más difícil. Ni los propios mercados se atreven a comenzar a dar bocados al gigante, tal vez porque el gigante puede revolverse furioso y los sensibles mercados no son muy patriotas pero, si de alguna patria conviene disponer para pilotar la ‘corrección política’ mundial, esa es la patria imperial.

Si no existieran esos reparos, Estados Unidos debió haber padecido antes que Europa porque el gigante tiene una deuda también gigantesca. De modo que la economía norteamericana pudo dejar de resbalar y trata de volver a tenerse en pie. Y la de los chinos, por precaución, ha asumido una ‘velocidad de crucero’ algo más moderada.

Lo más práctico era, entonces, apurar la demolición de Europa. Pero tal vez ahora estemos en un punto de inflexión. Conviene atajar a los que en seguida quieren buscar explicaciones políticas (aunque, curiosamente, son los que todo lo remiten a lo económico): no se trata de que en Francia pueda ganar un socialista, Hollande. La mismísima señora Merkel acaba de dar uno de sus inesperados vuelcos, adelantándose a la segunda vuelta de las elecciones francesas y dando por perdido (aunque nunca se sabe) a su gran aliado de la austeridad, Sarkozy. La Merkel y el Hollande van a encontrarse en un punto: la primera corrección a la salvaje política de austeridad impuesta al influjo del poder de los mercados.

Y es que no parece que se pueda seguir exprimiendo más, sin dar al menos un respiro. Todas las sogas están ajustadas al máximo, de casi toda la periferia europea gotea miseria creciente y el derrumbe del ‘bienestar’ es ya un paisaje después de la batalla. A partir del 6 de mayo se entrará en la nueva etapa: segunda ronda en Francia y elecciones en Grecia, donde se presume que va a quedar un ‘parlamento collage’ con 8 ó 10 partidos representados. ¿Cómo aplacarán a los mercados? En principio, podrán seguir mordiendo el ancho espacio que les ha quedado despejado por la ‘austeridad’. En algunos sitios, como en nuestra España, los recortes serán una ‘sección fija’: los anunciarán todos los viernes, como para convertir al lunes, revirtiendo su papel tradicional, en un día de alivio. Pero la nueva baza será darles entrada en un gran fondo de unos 200.000 millones de euros (por ahora solo se dispondrá de un 5 o 10% con capitales públicos como ‘carnada’), bautizado por el poder como ‘Pacto por el Crecimiento’ y explicado como un nuevo Plan Marshall, pero de ‘autorescate’. También se lo podría llamar Plan de Reconstrucción, imitando los que se despliegan en los países arrasados por los ejércitos imperiales, como Irak o Afganistán. Estaría encargado de crear nuevas infraestructuras, de ‘madurar’ las energías verdes y de aventurarse con tecnologías avanzadas. ¡Ese es el nuevo ‘negocio’! Un hueso por ahora con poca carne pero que –se espera- pueda atraer a los mercados, que creerán que la Unión, efectivamente, necesita una transfusión para no hundirse del todo.

Y es que el influjo de una estructura de poder capitalista es tan poderoso que incluso en Grecia, donde es entendible un espíritu ‘homicida’ contra la clase política que hundió al país, las encuestas dicen que el 70% no se atreve a abandonar el barco europeo. Lo sienten como arrojarse a un precipicio en cuyo fondo –dicen- corre un pequeño arroyo de agua límpida….Seguiremos –griegos, españoles y todos los traicionados y envenenados ciudadanos de la Unión— embretados en esta falsa ‘Unión’ mientras nos quede una expectativa de supervivencia: casi nadie se apunta a la esperanza de que se pueda caer justo sobre el cauce de agua fresca que dicen que hay al fondo del precipicio.

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De Borbones y borbotones

Mis relaciones en el mundo Facebook están formadas por amigos, conocidos, amigos de mis amigos, desconocidos que alguien conocerá y algunos militantes (¿dirigentes?) políticos que han aparecido por allí… Alguna vez le he reprochado a un amigo que se quejara de sus relaciones en ‘Fesibú’ porque de algún modo él los había ‘elegido’. Ahora sospecho que él tenía razón, porque a esos centenares de contactos los elegí tan poco (o con tan poco tino) como la gente vota a los candidatos de cualquier partido.

Entre ese variopinto público hay, felizmente, de todo, pero son mayoría (cada uno lleva su cruz) distintas especies de rojillos muy imbuidos de un supuesto espíritu revolucionario. Y esto no solamente se les nota en las consignas repetitivas contra el PP, sino, sobre todo, por dos fobias extraordinariamente marcadas… tanto que por lo menos el 90% se obsesiona con ellas: la Iglesia y la Monarquía.

Con la iglesia pasa como ocurría hace algunas décadas con el Partido Comunista (por supuesto históricamente es al revés: con los del PC pasó lo mismo que antes con los de la Iglesia): que meterse dentro es condicionarse la vida entera, sea para defender como para atacar. Los miembros del Partido Comunista, como los del Opus Dei y otras sectas apuntadas a la gran secta romana, viven totalmente condicionados por su ‘activismo’; y si rompen con su secta, siguen viviendo atados a ella y se apuntan –como antes a ensalzarla- a la crítica perpetua. Es como si un drogadicto, para ‘salir’ de la droga, tuviera que vivir dentro de una clínica de desintoxicación el resto de sus días. Una especie francamente muy parecida a la ‘anticristiana’ está ahora en auge: la antimonárquica.

Claro que en este caso hay otras connotaciones. A los feroces republicanos que procuran socavar los cimientos, no demasiado firmes, de la Casa Reinante (o de la estirpe Borbónica) se les podría preguntar, de partida, si han meditado por un momento la posibilidad de despertarse una mañana y encontrarse una nueva República…. Si se les ha ocurrido, aunque sea como pura política-ficción, podrían dar un paso más: ante una situación así, probablemente el movimiento 15M y una gran cantidad de ciudadanos verían pincharse la burbuja de la movilización contra el Sistema. Dicho de otra manera: disolver la Monarquía no alteraría el carácter explotador y destructivo del ser humano que está en la entraña misma del sistema en que vivimos (se lo puede llamar capitalismo o simplemente mafia adueñada del poder que amenaza con exterminar a la especie humana y a su planeta); tampoco alteraría la gran crisis/estafa que estamos padeciendo desde hace casi 5 años. ¿Serviría, pues, en algún  sentido, para mejorar la situación del pueblo?  Lo probable es que no cambie nada esencial.

Somos tan demagogos como los políticos a los que tanto criticamos cuando nos parapetamos detrás del gigantesco y bondadoso elefante para arrojar toda clase de dardos contra ese señor, nacido en Roma y casado con una griega, que fue quien –según cuenta la leyenda- disparó y mató a un paquidermo en Botswana. En medio de nuestra santa causa anti taurina nos ha sorprendido una cruzada a favor de los buenazos de los elefantes. ¡Elefantes envueltos en la bandera tricolor! Nadie quiso recordar la época en que fueron convertidos en animales ‘de pelea’ por Anibal. Fue un traspié elefantiásico.

Un solo punto a favor se apuntó en todo este episodio el Rey Juan Carlos I: se bajó de su orgullo borbónico y pidió perdón… hizo esfuerzos para no poner cara de niño ejemplar cuando prometió: “no lo voy a hacer más”. Pero más que matar a un elefante, se le puso en la picota por una cuestión tanto o más ‘moral’ que esa: ¿tiene realmente –realmente, de la Casa Real- relaciones extramaritales o son simples devaneos de conquistador empedernido? Puede parecer lo más importante pero a nuestro juicio no lo es.

Es más: a nuestro juicio nada de lo que le ocurre al Rey es tan importante como el más mínimo de los episodios de esta crisis/estafa que está hundiendo a España con nosotros dentro. Nuestra gran desgracia no son los borbones sino que aquel relativo bienestar se nos está escapando a borbotones…

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Latinoamérica se resiste (y II)

Mientras que por África se pueden pasear impunemente ejércitos coloniales, en América Latina hay muchos Estados, quizás ‘a medio hacer’ pero que han cobrado cierta consistencia. Aunque los adalides del pensamiento único traten todas las situaciones como idénticas, debemos aproximarnos y conocer cada realidad antes de querer meterla en algún molde. En el primer mundo se encuentran los Estados que han ido consolidándose a través de siglos… (aunque ni siquiera allí se ven funcionar auténticas democracias) y en el otro extremo se puede señalar a África como la ‘tierra de nadie’, donde los Estados apenas existen. En un punto intermedio podría situarse a América Latina. Que haya Estados con cierta solidez impide manejar las situaciones difíciles del mismo modo que en África.

Acaba de celebrarse una ‘Cumbre de las Américas’, en la cual Cuba no pudo participar porque no cumple los ‘requisitos democráticos’. En muchísimas ocasiones esos requisitos tampoco fueron cumplidos por otros numerosos países pero Obama no puede levantar el veto al castrismo porque son vísperas de elecciones y podría perder el voto latino en Florida.  Ya podría ponerse en duda la soberanía de los Estados participantes cuando no logran torcer la mano del imperio para que participe Cuba. Pero hay otros motivos para dudar de una auténtica soberanía…Incluso de la auténtica soberanía de la Cuba castrista, que nunca ha podido quitar de la isla la base de Guantánamo que, para más inri, los norteamericanos levantaron como emblema de su poder absoluto: allí consagraron su capacidad para burlarse de toda ley y de todo derecho.

Hay quien todavía se pregunta por qué a Estados Unidos se le considera un imperio al estilo tradicional, y no un ‘imperialismo’ en sentido leninista, que avanza y domina esencialmente por su poder económico. Si se observa el despliegue militar de Estados Unidos en Latinoamérica no cabrán dudas. Los norteamericanos tienen delimitadas cuatro grandes zonas, etiquetadas por su grado de proximidad. La primera es Centroamérica; la segunda, Caribe; la tercera, el Sistema Andino; y la cuarta, el Cono Sur. Todas se dirigen desde el Comando Sur: Special Operation Command South (SOCSOUTH). Además, anda por aquellos pagos la IV Flota, con su portaviones nuclear y sus varios submarinos atómicos. En la zona Caribe, que agrupa a las islas antillanas y a las Guayanas, tienen desplegadas, además de Guantánamo, las bases de Aruba, Bahamas y Bermudas (territorio colonial británico). Centroamérica va desde el sur de México hasta Panamá. Allí hay bases en El Salvador (Comalapa), Honduras (Soto Cano más otra en construcción, en Caratasca) y Costa Rica (Liberia). En el Sistema Andino cuentan con una gran base en Ecuador y dos en Perú (Iquitos y, más al sur, Nanay). En esta zona está el con justicia llamado ‘Israel de América Latina’, Colombia, donde hay nada menos que 7 bases norteamericanas. También hay una base en Bolivia. Pero el gran desafío está en el Cono Sur, donde se hallan las grandes concentraciones territoriales y humanas que pueden ofrecer mayor resistencia: Brasil y Argentina, junto a Paraguay y Uruguay.

Mientras en la zona Andina ya hemos visto el papel central de Colombia como ‘portaaviones’ norteamericano (que se está completando con la gran inversión en armamento de Chile), en el Cono Sur la única gran base es la de Paraguay, equidistante de las fronteras de Argentina y Brasil. El gran instrumento para justificar acciones ha sido la lucha contra la droga. Lo evidente es que la droga sigue creciendo y que es utilizada descaradamente por la CIA y la DEA para acciones de espionaje y sabotaje a los gobiernos que no son ‘adictos’. Resulta casi humorístico: Obama anuncia un ‘nuevo trato’ a Latinoamérica y reafirma la necesidad de combatir juntos la droga… Bien puede decirse que todos los mandatarios norteamericanos basaron  sus ‘acercamientos’ en esas dos grandes propuestas. Siempre las mismas. Obama no ha innovado. Tampoco va a innovar en cuanto a seguir ajustando esa gigantesca máquina militar, cargada de armas atómicas en un continente ‘desnuclearizado’, para espiar, sabotear, presionar y dominar a esa treintena de estados aparentemente independientes. Mucho más que al castrismo, en retirada, USA teme a ese Cono Sur donde varios Estados tratan de convertirse, de verdad, en naciones independientes.

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Latinoamérica se resiste (I)

Muchas veces hemos criticado el tan frecuente error de valorar la importancia o el poder de los países solo en base a su peso económico. Y casi cada vez hemos aprovechado para señalar una coincidencia básica entre el pensamiento de origen marxista y el de la corriente liberal: considerar lo económico como lo fundamental y lo que determina todo lo demás. Conviene precisar que el peso de lo económico es ciertamente decisivo. Muchas veces hemos dicho también que son los intereses y las emociones los que rigen la mayoría, sino todas, nuestras acciones, a niveles personales y a niveles sociales, nacionales y finalmente globales. ¿Entonces? Vayamos por partes, como canturreaba Jack el Destripador.

Los intereses son la clave pero tampoco son ‘opuestos’ a las emociones: la codicia, la ‘erótica del poder’, los grandes motivadores (celos, envidias…) todo ello pertenece al campo de las emociones, que muchas veces dan base y sustento a los intereses. De modo que en este estricto sentido es verdad que lo económico es determinante. Pero hay muchas más cosas en el cielo y en la tierra… Hay amor al terruño y a la familia, hay sentimientos patrióticos y hay solidaridad entre humanos, hay creencias religiosas y formas culturales que nos dan identidad…

El resultado de tantos hilos que conforman esta trama suele simplificarse con la explicación económica ‘pura’. Un ejemplo: todas las guerras imperiales recientes se han explicado por el petróleo pero no puede ser la única razón porque no hay petróleo, por ejemplo, en Afganistán. El resultado de la intrincada trama, visto en un corte transversal, es esta realidad del poder que tenemos al presente. Y en esta realidad concreta han ido cristalizando unos perfiles que pasan, antes que nada, por el poder militar. El poder militar es una ‘nueva’ realidad que puede condicionar incluso los desniveles económicos. Hace poco hemos visto el panorama de África (‘África se desintegra’), donde  las grandes multinacionales explotan los recursos y múltiples ejércitos, pandillas, guerrillas, bandas o grupos de mercenarios se expanden por el territorio, aplastando a las poblaciones y reduciendo a escombros las propias instituciones; paso a paso, desaparecen las formas del Estado –algunas tan débiles que casi no llegaron a cuajar- y el caos, la muerte, las masacres y los genocidios son los que empujan brutalmente a la desintegración del continente.

En América Latina el proceso es bastante distinto, porque las formas del Estado llegaron a desarrollarse más y hay allí países con territorios y poblaciones considerables que intentan desplegar políticas autónomas. Estas naciones, ‘hechas’ a medias, crean un choque interior que generalmente polariza de una parte a las fuerzas que pugnan por la independencia y de otra a los que, amparados en la búsqueda del desarrollo económico, actúan como agentes de intereses económicos colonizadores.

Desde el punto de vista militar el imperio tiene una ventaja descomunal, con su dominio del espacio, que le da capacidad para llevar misiles con carga nuclear a cualquier punto del planeta en una media hora. Pero no siempre va a interesar un ataque atómico o ni siquiera arrasar un territorio. De modo que el imperio necesita contar con fuerzas y armamento ‘de otros tiempos’.

En el terreno militar China no solo está muchísimo más atrasada sino que tampoco puede mostrar abiertamente sus intenciones. Las guerrillas colombianas de las FARC disponen en muchas ocasiones de misiles tierra aire con los que se han cargado muchos helicópteros obsoletos, sobrantes de la guerra de Irak, y naturalmente que esos misiles son de fabricación china. Pero no quedan muchas huellas del modo cómo llegaron allí.

Pero lo que el imperio tiene organizado en América Latina, de lo que casi nunca se habla, es impresionante: cerca de 20 bases militares diseminadas por todo el territorio, para controlar desde el sur de México hasta el punto más austral de la Patagonia. Sus tentáculos pueden cubrir rápidamente la Amasonia; pero hay ahí, al sur, un ‘frente’ de resistencia: Argentina, Uruguay y Brasil. Además, por supuesto, del ‘eje del mal’: Cuba y Venezuela. Lo veremos en un próximo artículo. De momento, lo que está claro es que  el poder militar es el que amarra todas las conquistas. Los avances económicos –el poder de las multinacionales- siguen necesitando Estados militarmente rápidos y poderosos que vayan allí dónde los intereses estén en peligro.

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La memoria, esa mentirosa

Los investigadores están contentos porque casi cada día descubren algo nuevo sobre el cerebro y sus vericuetos. Se hace evidente que estamos en una nueva era pero no tanto porque esos descubrimientos sean espectaculares –que a veces lo son—como porque tenemos una nueva especie: los ‘relatores’. Nos cuentan cómo va el partido, los pases, las faltas, los emocionantes tiros a puerta, y resulta que son los tejemanejes del cerebro, las neuronas y sus sinapsis, los engaños a que nos somete nuestra tramposa memoria o la teoría de que el corazón tiene su propio ‘cerebrito’ autónomo (y compite con el ‘cerebro de arriba’). El caso es que la memoria nos engaña sistemáticamente. Y seguro que cuando más nos engaña es con la realidad política.

Los medios afines al PP igual formulan severas críticas a Rajoy porque… ¡no queda más remedio! Si Rajoy hace cosas parecidas a las que hacía Zapatero, que todos considerábamos tan perversas. De Zapatero las más sonadas fueron las llamadas ‘del 10 de mayo’, que ha recordado en estos días Victoria Prego que en general son injustamente olvidadas. La periodista dice que ese día “la ideología del presidente se desintegró”. Pero no era la ideología, que ya estaba bastante vapuleada: era la consistencia política y electoral del PSOE lo que empezaba a desintegrarse. Ahora llegó el turno de las incongruencias atroces del PP que va padeciendo el mismo proceso de ‘desintegración’ (los que gobiernan son siempre los mercados…¿recuerdan?). Y tampoco es la ideología ‘neoliberal’ la que se desintegra: comienza la descomposición de la solidez política y electoral del PP. De ahí que los peperos hayan tenido ya su castigo en Asturias y sobre todo en Andalucía. Y así como el Gurtel y otras mercancías tóxicas han sido digeridas por el PP sin grandes empachos, los socialistas han digerido sus ‘eres’ tramposos perdiendo unos pocos diputados y con la ventaja de que la mayor parte ha ido a parar a los socios de IU. ¿Qué hace Griñán ante su inevitable negociación con Izquierda Unida? Criticar a sus presuntos futuros socios. Insinuar que podrían pactar con el PP.¿Y que hace Valderas, el candidato de Izquierda Unida? Asegurar que jamás pactaría con el PP, con lo cual él solo se condena a ir a la negociación con los socialistas ya atado por su obligación de pactar con ellos. ¿No era más lógico mantener la incógnita y dejar ver al PSOE que, si no cede terreno, IU podría tratar con el mismísimo Arenas? Más lógico, obviamente. Pero dentro de IU no está el horno para bollos. Viendo con qué frecuencia aparecen por las web  los recordatorios de Julio Anguita y su moral incorrupta parece que la memoria también nos engaña y no nos imaginamos la que se podría liar si Anguita estuviera al timón y apenas insinuara un posible acuerdo con el PP. Ya ha recomendado pactar solo para votar la investidura de Griñán pero no para ocupar consejerías…Consejo quizás sabio pero envenenado para los ambiciosos cachorros de IU y su sucursal, Attack

Penita me da ver cómo el Sistema y sus partidos van canalizando al 15M al redil… Tanto burlarnos de las ovejas y allá vamos, detrás de los miles de banderas distribuidas por CC.OO y UGT (mientras despedían a un montón de sus propios trabajadores al amparo de la regulación laboral de Rajoy)… Que IU haya pasado en Andalucía de 6 a 12 diputados; que con eso solo se vea en el horizonte la continuidad del gran montaje corrupto creado por el ‘virreinato’ socialista; y que las manifestaciones vayan ahora encabezadas por los sindicalistas subvencionados… eso parece que para algunos es una perspectiva ‘revolucionaria’. La impresión que nos da el día a día puede ser la contraria: el gran movimiento social surgido hace justamente un año se aleja cada vez más de la posibilidad de agrupar a ese 99% que, efectivamente, es el explotado… Con las enigmáticas alusiones a una ‘lucha de clases’ que solo está en la imaginación de algunos nostálgicos lo que estamos haciendo es dejar que el 1% se atrinchere detrás de su viejo y desvencijado Sistema y nos siga apretando las clavijas. Mientras, el dinero negro vuelve a oleadas malolientes de la mano del ‘honesto’ registrador de la propiedad, Don Mariano (la tramposa memoria igual nos deja recordar que en dos ocasiones los socialistas acometieron amnistías fiscales parecidas) … ¡así avanza nuestro viejo y tortuoso Rubaljoy que, con sus dos caras, termina siempre engañándonos!

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África se desintegra (y II)

Algunas veces me he lamentado de que se avance tanto en ‘catálogos’ de todas las especies –por poner un ejemplo imaginario- de aves de Oceanía… pero resulte imposible saber cuántos pueblos, tribus, etnias, culturas o como queráis llamarlos existían en el mundo al comenzar el Siglo XX o cuántos hay ahora.  He  mencionado en alguna ocasión que en las primeras décadas del XX desaparecieron en la Amasonia más de 20 tribus de las que no se saben ni los nombres. Quizás muchos piensen (incluso entre los ‘bienpensantes’) que tampoco es tan  necesario ese inventario de (digámoslo así) ‘agrupaciones humanas’, mientras podamos seguir catalogando prolijamente los pajaritos de Oceanía. Por lo visto a la especie humana ya nadie la considera ni siquiera parte interesante de la Naturaleza. Nos habremos ganado a pulso ese desamor pero no quiero creer que los tiernos protectores de los animales se hagan partícipes de tal desprecio por los humanos.

Creo que fue Kapuscinski el que habló de que en África habían existido más de 10.000 de ‘esos’ (¿países, tribus, clanes, estados…?… ni siquiera tenemos un nombre genérico aceptable).  Y es cierto que ese mosaico desbordante de culturas  fue brutalmente condensado por las potencias coloniales en unos 50 estados. Tal forma de comprimirlos formó parte del proceso de recolonización organizado con los parámetros de los Estados Nación de Occidente y a los que después hasta se les exigió aplicar las ‘plantillas’ de la ‘democracia liberal’ que teóricamente están en vigor en los países homologados como civilizados en los grandes centros del poder mundial. Por allí pasan de vez en cuando los ‘inspectores’ del sistema a ‘medir democracia’ mientras las epidemias de hambre marcan a fuego a grandes franjas de territorios: ahora mismo, en el Sahel, unos 16 millones de personas, en siete países, están a punto de caer en ‘emergencia humanitaria’. Los que piden en las calles de Europa allí engrosarían a las ‘clases acomodadas’.

Un amigo periodista que anduvo recorriendo Mauritania hace muy poco se encontró por allí un ejército…intentó dialogar con los soldados pero no le supieron decir de dónde venían y ni siquiera llegaron a explicar por qué estaban allí.  Aunque formalmente existen Estados, bien puede decirse que África es hoy una ‘tierra de nadie’ por la que deambulan ejércitos que intervienen en guerras, escaramuzas y devastaciones humanas y territoriales, depredando y participando del saqueo generalizado. Las grandes multinacionales se llevan de allí el petróleo, el coltan (mineral estratégico porque está en el meollo de los móviles), diamantes u otras piedras preciosas y otra variedad de materias primas.

Como cuando vemos el pillaje de una ciudad devastada por una catástrofe natural, así podemos ver al continente, arrasado por la brutalidad de la hiperexplotación.  Así como leyendo ‘Guerra y paz’ se puede saber mucho más de la Rusia invadida por Napoleón que estudiando a cualquier historiador (genial Tolstoi), y se puede saber más de la Revolución Francesa viendo llegar las oleadas de nuevos ‘virreyes’ que –como los recién nacidos-  ‘venían de París’ a las colonias francesas caribeñas, en “El Siglo de las Luces” (genial Carpentier)… del mismo modo podemos enterarnos más de lo que está ocurriendo en este siniestro presente africano de mercenarios y milicias salvajes leyendo “La canción del misionero” o “El jardinero fiel” (genial Le Carré) que si estudiáramos… ¿qué cosa? ¿está escribiendo alguien una historia veraz’ del siglo que se fue o del que estamos soportando? ¿Hay alguien ahí que cuente lo que está pasando en este planeta a la deriva? ¿Alguien recuerda a los grandes líderes de la independencia y del Panafricanismo, los Patricio Lumumba, Modibo Keito, Sekú Turé, Kenneth Kaunda, Nkuame Nkrumah, al propio Leopold Sedar Senghor, al gran Nelson Mandela, a Julius Nyerere o los primeros  tiempos de Robert Mugabe o de Jomo Kenyata, y tantos otros? ¿Alguien apunta, al margen de la repugnante historia oficial, cómo se está ejecutando, por un mecanismo implacable del sistema, la desintegración de África, en el conjunto de ese pequeño accidente que es, para el poder mundial, la simple existencia de miles y miles de culturas periféricas… que ni siquiera sabemos cuántas son o cómo se llaman?

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África se desintegra (I)

Cuando se habla de África el pensamiento único nos tiene preparada una explicación sencilla. Parece que allí, en medio de una desintegración de las instituciones políticas y un desastre económico total, pululan pueblos resignados a un destino trágico: la agonía de un futuro que oscila entre la amenaza del hambre y la de la sed. Pero los que se acercan a estudiar esa realidad nos dan una estampa algo diferente: “lejos de la reincidente y moribunda fotografía del hambre, la guerra y la miseria, así como del clásico estereotipo del africano salvaje, pasivo y dependiente de la caridad internacional, África y las sociedades africanas son ante todo un hervidero de vida, movimiento, capacidad de respuesta e iniciativas, que pasan inadvertidas e invisibles a los ojos de la historia moderna”. Lo dice Oscar Mateos Martín (‘Africa, el continente maltratado’).

‘Inadvertidas e invisibles a los ojos de la historia moderna’. Creo que igual me ha pasado cuando dedicaba dos capítulos de mi libro ‘Un planeta a la deriva’ a lo que bauticé como ‘La aniquilación de la periferia’. Proponía entonces una forma de ver la historia rompiendo con lo que nos vienen imponiendo: llamemos a las cosas por su nombre y comencemos por denunciar la presunta ‘descolonización’ de mediados del Siglo XX como un proceso de ‘recolonización’ y asumamos esa aniquilación de ‘los suburbios del mundo’ como un efecto brutal y directo de un esquema de dominación del planeta entero.

¿Por qué quieren resaltar la aparente resignación de la gente de África? Veo casi a diario cómo muchas personas subrayan que nosotros –la población sin poder—tenemos en realidad el poder y no lo sabemos: podríamos enviar de un plumazo a los políticos a sus trabajos anteriores, si es que hacían algo… Podemos rebelarnos, podemos resistir… pero no podemos quitarnos de encima a los que ejercen el poder solo por creernos las proclamas de la ‘democracia liberal’. Es una pura ilusión, una simplificación suicida, que podamos darle la vuelta a la tortilla solo con ponernos de acuerdo entre nosotros.

Las guerras de África… ¿qué son, entonces? Oscar Mateos Martín lo resume así: “Participación de una variedad y multiplicidad de actores extraordinaria, que comprende desde gobiernos, Fuerzas Armadas y grupos armados de oposición hasta paramilitares, milicias, señores de la guerra, bandas criminales organizadas, fuerzas policiales, mercenarios, ejércitos privados de seguridad o sicarios (…) también es determinante el papel de las transnacionales con intereses en un determinado contexto, los traficantes de armas, las diásporas, las fuerzas de mantenimiento de la paz de organizaciones regionales o internacionales, las organizaciones humanitarias (…), los medios de comunicación, los diplomáticos y mediadores internacionales “ Esta procesión es lo que ha llevado a visualizar estas guerras como una auténtica “telaraña”…

El pensamiento único completa la ‘fotografía de la muerte’ –que, ingenuamente, reproducimos una y otra vez—con  la nueva gran consigna: “Vamos a por los genocidas africanos”. Algunos lo hacen con la mejor intención del mundo, como seguramente es el caso de George Clooney; otros con algo más de ‘picardía’, como Jasón Russell, quien hace unos días fue detenido por pasearse desnudo y, al parecer, masturbándose, por las calles de San Diego… Con un enfoque entre paternalista y comercial, Russell dice que consigue, con esos métodos tan atípicos, que “millones de personas en el planeta conozcan la existencia de Kony…”  Kony se dedicaba a reclutar niños para convertirlos en soldados y secuestrar a las niñas para obligarlas a ser ‘esclavas sexuales’. De más está decir que Kony no es un caso único. Supongo que todo está preparándose para llevarlo a algunos de esos tribunales internacionales especializados en ‘pequeños’ genocidas.

Ese es el gran escenario que nos presentan: África es un territorio de pueblos hambrientos –algo real–  pasivos y resignados –algo falso- donde dominan tiranuelos sanguinarios y violadores –algo real—que se hacen dueños de las riquezas naturales –algo falso-. En el final está la gran trampa. La misteriosa, envolvente y feroz ‘tela de araña’ responde a unos intereses muy concretos. En África rige el caos, es verdad, porque en sus encharcadas aguas los auténticos saqueadores –las multinacionales–  se mueven con enorme soltura y quitan y ponen ‘Konys’ según convenga. Quienes dedican su vida a perseguir a ‘los Konys’, sean bienvenidos. Pero lo que necesitamos es destronar a las multinacionales y a los gobiernos, ejércitos, mercenarios y espías que trabajan para ellas.

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Un poco de geopolítica (y II)

Los judíos habían estado no menos XVIII siglos dispersos y tenían hambre de territorio, de ‘país’ que diera hogar a un pueblo sometido a la diáspora. Con el respaldo militar y económico de Occidente, se les otorgó una tierra y un Estado, Israel,  que se convirtió en el vigía de ese sitio estratégico que es Palestina, del ‘nudo’ que está en el centro mismo del gran espacio árabe-musulmán.

Es- como un faro que alumbra mar, tierra y cielo… detrás de ese gran foco pueden soltar una impresionante y demoledora potencia de fuego sobre cualquier vecino que incordie con sus aspiraciones de autonomía o perturbe los planes de dominación que el imperio.

Ese inmenso poder, concentrado en Israel, se respaldaba en una cadena de tiranías del norte de África y de Asia Menor: gobernantes corruptos y crueles, reyes con sus familias mafiosas (¿las monarquías no son acaso mafias construidas y mitificadas a través de la historia?), dominando el panorama.

Pero ahora hay por allí una movida que ha convertido todo ese esquema geopolítico en un tembladeral. A Obama, que abrió la caja de los truenos (¡otro aprendiz de brujo!) le toca ahora intentar meterlos nuevamente dentro del recipiente… Si lo consiguiera (el poder del imperio se ‘especializa’ en milagros) quedarán, en vez de los viejos dictadores desplazados, seudodemocracias tuteladas por ejércitos… Israel seguirá (repito, si todo termina ‘bien’) reforzada por vecinos relativamente amistosos para el Estado Judío pero con una imagen renovada, aparentemente nacida de ‘justas rebeliones populares’.

Para llegar a este ‘happy end’ había que quitar del medio algunos escollos: el voluble Gadaffi, el siniestro Asad (junior) y…la retrógrada, primitiva y antimoderna, ‘república de los ayatollas…Irán. En eso está Occidente. En una gran maniobra, las monarquías feudales de Asia Menor –con Arabia Saudí a la cabeza- han arrasado las rebeliones en su ‘patio trasero’: pequeños reinos de sátrapas, apoltronados sobre grandes reservas petrolíferas, muy especialmente Bahrein.  Aquellas rebeliones fueron aplastadas casi en silencio, sin prensa mundial que siguiera sus pasos, mientras todos los focos de los medios de comunicación apuntaron primero a Gadaffi y después a Asad… Rusia y China fueron puestos en la picota por poner obstáculos a una gran operación para destronar al régimen sirio… Y el régimen sirio, rival de Irán en el mundo islámico, repentinamente fue presentado, como gran socio de los iraníes…

¿Qué está pasando, entonces? ¿Es que Gadaffi era ’bueno’ o lo es Asad? O es que el régimen de Irán no es ‘fanático’? Asad ha sido hundido en el más brutal de los infiernos de donde ya nadie podrá rescatarlo (y a donde llegó, justo es reconocerlo, por ‘méritos’ propios). Y a Irán hay que seguir machacándolo, día tras día, aunque los propios servicios secretos norteamericanos hayan confesado, ahora, que no ven que la famosa bomba atómica iraní esté fabricada ni pueda estarlo al menos hasta dentro de un par de años.

Mientras, nos han puesto los focos sobre Siria e Irán… Como ocurre con los focos de Israel, detrás de ellos pueden llegar en cualquier momento los misiles, como acaba de suceder, por milésima vez, con otro asesinato impune de un grupo de palestinos. Pero nos han dejado  a oscuras los sitios donde los monarcas medievales han destrozado las insurrecciones populares y nos han dejado en la semipenumbra los lugares donde agentes de la CIA, mercenarios infiltrados, y una variedad de servidores del imperio (ya nos lo contará algún día WikliLeaks –esperemos- pero el relato es siempre más o menos el mismo) van torciendo el rumbo en busca de un derrotero parecido al de Egipto: un camino por el cual se vayan limando y eliminando los intentos de autonomía y el imperio vaya restableciendo todos sus mecanismos de control.

Esta no es una historia de ‘malos’ y ‘buenos’: es una historia donde todos son malos pero el poder mundial nos quiere imponer una visión maniquea, propia de los fanatismos religiosos que dice combatir. Se destroza a los ‘malos oficiales’, denunciados y vilipendiados  a la vista de todo el mundo; entre tanto, fuera del poder de los focos, machacan las resistencias populares contra las tiranías proclives a Occidente. Siempre es el mismo juego. La trampa en que caemos es movilizarnos humanitariamente hacia donde los focos nos muestran la crueldad más bestial, y olvidarnos de los sitios que nos dejan deliberadamente en penumbra. Pero hay una gran excepción: Israel puede asesinar y exhibir su crueldad a la vista de todo el mundo.