Mens sana in corpore sano

Hoy se tapaba el agujero que nos ha dejado Caneda en el gobierno municipal. Se trataba de disponer de un espíritu equilibrado en un cuerpo equilibrado para asignar las concejalías de la mente y el cuerpo que dan sentido a la filosofía de nuestra ciudad: om, en postura de flor de loto. Espero que Don Francisco haya acertado otorgando la responsabilidad de la educación y el deporte a uno o dos concejales bien educados y muy sanos deportistas, aunque a priori, lo son todos. A decir verdad, a falta de estudiármelo en internet, no sé qué competencias puede tener un ayuntamiento en Educación. No imagino un concejal con una responsabilidad tan sosegada. Eso le andaba que ni al pelo al señor Briones. Quedaba bien donde se le pusiera arregladito. Lástima que la ley no lo entendiera y tuviera que irse por delegado, pues ahora nos vendría de perlas, la verdad. Calladito, reflexivo, sin carisma de delfín: estupendo. Pero no está. Y supongo, que la Educación la habrá empaquetado el alcalde con otros deberes, para un concejal de distrito tranquilo y plano, que no llame mucho la atención.

Lo mismo diría del deporte si no fuera porque Caneda se rodeó en esta parcela de empresarios con gran destreza en las leyes de mercado, dispuestos a convertir a Málaga en la capital europea del deporte en 2026 si lograran conchabar al alcalde. Como pongan a un jovenzuelo despistado al mando de las carreras por los paseos marítimos, las piscinas y los triatlones, los directores generales y coroneles leonados, se lo zampan de un bocado sin darle tiempo, siquiera, a colgarse la primera medalla. A fin de cuentas, el mundo raqueta es el del pelotazo a día de hoy, a falta de otros derroteros más victoriosos. Pesetilla a pesetilla, el negocio de las migajas legales está en las concesiones polideportivas. Es algo así como el urbanismo de los pobres.

Pero los que estarán poniéndole a estas horas una velita a todos sus santos son los elegidos para desempeñar los puestos de mayor responsabilidad en el Turismo y la Cultura del municipio. Sustituirán por un lado, al añejo proyecto turístico canedista y, por otro, y lo que da aún más miedo por su vigencia y brío, continuarán con la política cultural delatorreriana, que a diferencia de lo que aún no han conseguido los tiburones del deporte, sí obtuvieron en su día los avispados de la cultura capital que, prometiéndole el dorado, se llevaron el gato al agua. Ahí sigue Don Francisco, buscando oro obsesivamente, malditas gemas, augurando un futuro más que brillante, brillantísimo. ¿Es que no lo veis? Cosa más clara no se ha visto, a no ser lo bien que estaría el río, si le hicieran caso, embovedado…

Ardua tarea tendrán por delante los nuevos concejales de Cultura y Turismo por ser estas dos áreas coincidentes en pretender hacer de nosotros lo que no somos. Porque una ciudad de compras, estaría fenomenal. Pero desgraciadamente, esa no es la nuestra. Como tampoco lo es la de los cultos inquietos donde, por no haber, ni parques con jovencito y libro leyendo literatura universal bajo una sombra existen. ¿Alguien ha visto alguna vez un lector en un autobús malagueño? ¡Que no! Pero si no esas, sí tendremos otras virtudes. No estaría mal probar a mostrarnos como somos. Tal vez no tendríamos de qué avergonzarnos. Y sí afán de mejorar, despacito. Primero creamos interés por un museo y después se abre, para usarlo. O primero creamos el mejor museo y después… después… ¿después qué? ¿Qué hacemos con él? ¿Vendrán suficientes turistas, no digo para llenarlo, para justificarlo? ¿Alguien le ha dicho al alcalde qué porcentaje de público local, como media, visita los museos de las ciudades con verdadera tradición cultural? Y sin ese sostén de malagueños en cola, ¿qué recurso nos inventamos para mantenerlos, no sólo económicamente, incluso socialmente?

Poner floreros ante los solares, falsos uniformes a los cocheros, guetos que aparten a los jóvenes de las miradas de una feria perfecta y utópica… es lo que les toca aprender a hacer a los nuevos concejales, en poco tiempo.

Comments Off

Toque de campaña

En el PP malagueño han tocado a rebato. Las orejas del lobo resultaron ser espantosas y no quieren volver a verlas. En la oposición, en cambio, están acostumbrados a convivir con ellas -con las orejas de burro, sobre todo- y piensan que no es para tanto. Mientras unos dan paseos por el Muelle 1 para encontrarse con los nativos y entregarles un folleto, otros llaman a filas a sus mejores generales, para preparar la estrategia que se nos echará encima al final de la playa, al fondo a la derecha. Elías Bendodo se encerrará este verano con Margarita del Cid para trabajar sin descanso, por un lado, y el alcalde también se ha traído ya de Madrid a su mejor hombre, o al menos, al único en el que confía hasta compartir almohada: Paco de la Torre. España ha perdido un senador y una diputada corrientes pero Málaga ha recuperado a dos expertos en estas lides democráticas de andar por casa. Dos todoterrenos, cada uno a su manera, para volver a ganar las elecciones municipales, que diseñarán también el próximo gobierno en la Diputación Provincial. Don Francisco desde la improvisación y aprovechando su poder de seducción caótico y Marga a partir del orden contrario, concienzuda hasta, casi, la disciplina asiática.

Los recortes del gobierno central le han hecho la puñeta al PP malagueño. De tenerlo todo atado, casi por inercia, a atraer esta incertidumbre que los atenaza y que no se merecen a tenor de la legitimidad que las buenas costumbres y la desilusión soberana le otorgaron durante tantos años. Los votantes que no ejercían de electores se han soltado la coleta de la indignación por culpa de Chávez, Irán, Cuatro y La Sexta y amenazan con participar de nuevo en esa fiesta democrática que los había desencantado. Si hay más pobres que ricos, más tristes que santos, que no los ilusione nadie, porque con banderas que jalear, suyo será el reino de los que no siempre pierden o, a veces, incluso, empatan.

El rival del PP en Málaga es el PP. Porque al otro lado no hay nadie en la orilla. Ni se le espera. Están por ahí, buscando a un arquitecto que les haga un puente. O ni eso. Buscando un hombre de paja que les dé tiempo para pensar si tienen el alma de un color o de otro, o de los dos, o de ninguno. Les trae más cuenta ver el trompazo que dárselo. O quedarse igual, tan a gustito.

Reñidas estarán las cuentas de Diputación. Al menos, a priori. Puestos a votar, en igualdad de condiciones anímicas, el PP se sabe perdedor. De calle. Así que botas de campo y a sumar independientes… Más fácil lo tiene el alcalde. Dos a tres meteduras de pata de sus, cada vez, más habituales, se antojan aún así demasiadas para tan sólo ocho meses de bailoteo. Como para perder los tres concejales que aún le dan de ventaja absoluta en las encuestas más desagradecidas, un cataclismo. Pero ha hecho bien Damián Caneda quitándose del medio a tiempo, de un raquetazo, por lo que pueda pasar. Pena me da el nuevo delfín. Le echo un año para dilapidar su prestigio, pasto de los tiburones, y toco madera para que no sea uno de los valiosos de su gobierno el que tenga que asumir el cargo de concejalísimo a un mes vista de la feria de los despropósitos, con dos museos más en brazos, y con treinta y seis mil entradas que repartir para ver coches antiguos, que a las doce se convertirán en calabaza. Un joven inexperto nos vendría mejor a todos –lo digo persignándome- para empezar a deambular por este camino de funambulistas en el que se mueve el alcalde desde que alguien le convenció de que la capitalidad cultural nos la quitaron los árbitros y aún podemos demostrarle al mundo que si somos los mejores bueno y qué.

Y si no, portero-delantero; jugador–entrenador. Don Francisco, alcalde y concejal de turismo y de cultura. ¿No veo a nadie frotándose las manos?

Comments Off

A un salto de las elecciones

El alcalde está en forma. El otro día, celebrando los quince años de La Opinión de Málaga en el Jardín Botánico de la Concepción, se saltó el protocolo de un brinco impetuoso, tan atlético en su alzada que nos hizo temer a todos, al bueno de Domi del Postigo -que presentaba el acto- el primero, por su integridad. Tal que así, en lugar de llegar al escenario, D. Francisco aterrizó en él, tachando la escalera de un plumazo juvenil, a medio tropiezo de aguarnos la fiesta al resto de asistentes. Menos mal que el periodista estuvo atento, no de sujetarlo, que no hizo falta, afortunadamente, sino de ofrecerse voluntario a recogerlo del suelo, en el hipotético caso de que hubiese sido necesario. Un paso adelante y otro atrás por parte de Domi al observarlo aún entero, dejaron constancia de ello, para tranquilidad de los demás. Yo, mientras, acobardado de sorpresa, me había tapado los ojos para no asistir a un peor desenlace, con lo que me dio tiempo a reflexionar sobre lo dura que podría ser la caída.

El alcalde vigoroso de piernas a pesar de los setenta y un años de cada una, en vez de un discurso preparado, hizo una improvisación comentada del acto, como si fuese un examen de inglés. O sea como si no hubiésemos estado ahí, o lo que es peor, como si no llevásemos setenta minutos mirándonos de reojo con la consabida exigencia de concentración solemne que requería el acto. Hizo un repaso de lo que habían agradecido los seis justos premiados por el diario La Opinión de Málaga y las autoridades que se habían comprometido a dar apoyo con sus palabras a los méritos del periódico y saltaba de uno a otro, sin esquema ni argumentos enlazados, sin tan siquiera la chispa necesaria para percatarse de que el silencio respetuoso con el que habíamos atendido al resto de oradores, lo habíamos perdido con él. Tal vez no esté tan en forma.

Hace dos años y medio que se convirtió en senador. Decía entonces: “deseo ir al Senado como una continuación natural de condición de alcalde, con la especial sensibilidad e interés que un alcalde que participó en la Transición” pues señalaba una carencia: “falta la descentralización local: trasladar competencias y presupuestos a los ayuntamientos y acercar así las decisiones al administrado… Ha sido un grave error crear un nuevo centralismo en cada autonomía… Todo ello es más grave cuando se trata de una comunidad autónoma de la magnitud, en superficie y población, de Andalucía. Y ello está perjudicando de manera importante a nuestra ciudad… Por eso deseo ir al Senado… Para que se debatan en él estas cuestiones, para que se apoye la descentralización local, para que las autonomías trabajen en ese sentido y para que se recupere el tiempo perdido en estos casi treinta años”. Nuestro alcalde, me comentó uno de sus concejales en la fiesta aniversario de La Opinión de Málaga, era como un legionario, ganar o morir, pero nunca rendirse. Si algo cabía destacar en su labor política era su empeño incansable, me decía. Su tozudez, a veces insensata, concluyó. ¡Nos hizo creer hasta el último día que seríamos capital cultural europea!, le contesté yo. Y en treinta meses en el senado, en vez de adalid de la descentralización local, como se postulaba, ha hecho sólo una pregunta oral para conocer cómo evolucionaba la llegada de turistas en España. Sólo esa pregunta oral y 16 por escrito en solitario. No sé qué pensará él de la evolución de la descentralización local en estos últimos dos años y medio de política nacional. Pero ha abandonado y ha vuelto. O es que ha dejado de ser pertinaz o es que se ha cansado. ¿Se sentirá mayor? ¿Por eso subirá los peldaños de tres en tres, para probarse? ¿Estará en forma o las estará perdiendo?

Al tiempo…

Comments Off

Abierto por elecciones

Cada vez que se acerca el verano me da un no sé qué, que me figuro parecido a lo que debían sentir los practicantes del breakdance a finales de los 70 y que tan perplejo me dejaban cuando los admiraba con mis ojos de niño insulso. Fui soso entonces y de aquello me viene, seguramente, el pasmo continuo y el laicismo de mi estado. No lo confundan con mi escepticismo actual, me refería a que era un lacio. Fui un niño anodino, he de reconocerlo, que ni siquiera le daba emoción al verano con algún suspenso para septiembre ni, por supuesto, se tiraba desde cualquier espigón. Para ser más exacto, desde ninguno. Pero eso cambió a partir de la pubertad. Se me quitaron los michelines aunque no la timidez ni las gafas, con lo que el carácter no acompañaba al físico portentoso que llevaba a cuestas por culpa de las jovencitas de mi edad. He dicho culpa, no dolo. Dos palabras y me miraban de otra forma, menos perversa que en mis sueños. Eso creo que aún me pasa. A mí, ese primer acercamiento femenino estival me producía el medio repullo escalofriante de verdadera emoción contenida que desde entonces identifico con la cercanía del verano y el breakdance y que una vez probé a conjuntar frente al espejo del baño sin muy buenos resultados.

Supongo que eso le pasará también a D. Francisco de La Torre. Me lo imagino sintiendo ese mismo estremecimiento y haciendo el baile del robot en su larga ducha diaria, digo lucha. Ahora estará menos aburrido, sin senado que atender pero preparando unas reñidas elecciones de cara a su próxima primavera. Eso lo entretendrá, ya que me consta que es una persona muy activa y trabajadora y un verano para descansar, lo minaría. Qué miedo. Que no tenga muchas ideas, que nos pillaría desprevenidos y atolondrados. Que se lo llevara Mario Cortés de viaje a Asia, creo, sería una noticia tan estupenda como tranquilizadora.

No es mi caso. Yo soy acelerado en el disfrute cuando se me suelta, como mi perrita, Nikita. Salgo en verano con las mismas ganas que ella a la calle y jadeo con parecida armonía pero yo con nada atado, o sea, cuando no es obligatorio llegar a ningún sitio ni estoy sujeto a horarios. Es en este punto cuando reconozco que debí hacer caso de mi madre, qué tonto. Me decía que fuera representante, como mi tío Casto, que lo era de Mary Quant, y que viajaba mucho y cuando llegaba el verano tenía más tiempo libre, porque las mercerías cerraban por vacaciones. Yo le decía que para eso, maestro, porque en la edad del pavo no la entendía entre líneas. Ahora ya sí. Para el breakdance veraniego el mejor oficio es el de representante, pero no de los precursores de la minifalda, sino de los ciudadanos: político electo, sin ninguna duda. Cierran en junio y vuelven en septiembre, siendo bondadosos. A no ser que te toque enfrentarte a las urnas o ser del PSOE malagueño, que se lo toman con más calma, que no es por no ir… Yo si tuviera que elegir compañeros de baile, me quedaba en el PSOE de aquí, sin jugártela, sin responsabilidad, sin posibilidades de meter la pata y con el sello socialdemócrata que aún está bien visto a pesar de todo y de algunos. Un chollo. No me extraña la dedicación absoluta al cargo que le ponen los afortunados que nunca han probado a dedicarse a otra cosa, más que a servir al pueblo hablándole de usted. Aunque ahora parece que han creado comisiones pre-vacacionales: ‘Tú imaginas Málaga’, dicen. Que es un proceso participativo, dicen. De cara a las próximas municipales, dicen. No sé si con el firme propósito de llevarse los deberes a la playa, digo.

Se me eriza el vello de la espalda mirando el calendario. Qué poco queda de aquel muchacho, a excepción de este físico portentoso…

Comments Off

Adiós, inercia, adiós

Leí la semana pasada, con demasiadas prisas tal vez, unas declaraciones del concejal de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Málaga, Francisco Pomares, en las que se refería a «un grupo organizado e inteligente; mujeres que son espabiladas y que tienen capacidades para saber lo que tienen que buscar» y que supuse al ojearlo, a salto de mata, que se refería a la clase política. No obstante, que señalara tan específicamente a las mujeres, con una concreción más cercana a su sexo que a su género, me hizo dudar, al menos en principio, de esta primera impresión. ¿Sería discriminación positiva en el lenguaje del edil? ¿Deformación profesional por el cargo? ¿Todos y todas ya no vale? ¿Ni la arroba –esta parte sería de agradecer-? Recuerdo que además aseguraba el señor Pomares que el mayor problema de los -¿las?- que ejercían esta profesión radicaba en que «no querían moverse de su entorno». Esta afirmación, si no definitiva, me resultó aclaratoria: ¿qué profesión hay en la actualidad cuya mayor preocupación pueda llegar a ser no moverse de su entorno? Hablaba de los políticos… ¡Seguro! “Esas espabiladas que saben lo que tienen que buscar”… Los políticos –¿gays?-… “Si existe en el polígono una parcela que reúna los requisitos, ellas la encontrarán”… ¡los políticos recalificando terrenos! ¡Claro! Se acabaron mis dudas. ¿Que la política no es una profesión? ¿Quién lo dice? La política es el oficio más antiguo del mundo…

Las espabiladas que saben lo que tienen que buscar, sobre todo después del terremoto de Podemos en las elecciones europeas y que la prensa ha bautizado como segunda transición, creo que empiezan por Susana Díaz. No aspirará a la secretaría general del PSOE en el congreso extraordinario previsto en julio porque quiere dar estabilidad política a la comunidad andaluza y para cumplir “con la palabra dada”. O lo que es lo mismo, no quiere enfrentarse a Madina, perder, y tener que volverse a palacio sin el cartel de nueva promesa invicta de la política socialista obrera española. Acongojadilla o bien aconsejada, según se mire. Apuesto personalmente por la primera opción a tenor de su pronunciamiento gratuito sobre las abdicaciones y la esclavitud de voto. Si no más guapa, calladita se está más lista, por si algún vaivén precise de una actuación rompedora como adalid de la nueva izquierda progresista y juvenil, protagonismo especialmente indicado para no retratados –retratadas, perdón, señor Pomares-.

Pero el despabilamiento le ha llegado también a IU, que de tanto crecer despacito, se ve casi ya con la escoba del curling, arañando los últimos votos de indignados. Dice el portavoz de IU en el Parlamento Andaluz, José Antonio Castro, que si hace falta, Alberto Garzón se deja coleta. ¡Pero ya! Andan determinando qué modelo de primarias se realiza a nivel nacional, con el objetivo de que sea “lo más participativa y eficiente posible”, según él, y lo más parecida a lo que haga Podemos, digo yo y añado: ¡si no puedes con tu amigo, desúnete de él!

Y por último, y no por ello menos importante, siguiendo el argumentario de Pomares de, “dadle un mapa a un político y dejadlo sólo, que es muy espabilado y se buscará la vida hasta recalificar un polígono”, o algo parecido si no soy muy torpe, le toca el turno a Don Francisco, que también se ha puesto manos a la obra ante la llegada de su segunda transición. A él no le preocupa tanto el lobo Iglesias, como lo del agua que, según afirma, le ha pasado factura. Creo que lo dice tras unas cuantas vueltas por la rotonda del Jeque, muy desorientado. ¿Y el Astoria, y Tabacalera, y la Prisión Provincial y las razones humanitarias de los sueldos de sus hombres de confianza? ¿De verdad pensará que no le desgastan? Escuche a Pomares y espabile, hombre… que ya nadie lo tiene hecho: la inercia ha muerto.

Comments Off

Melchor, Gaspar, Baltasar y el siguiente

Le tengo cariño al rey porque cuando no me asistía el uso de razón, lo confundía con el cuarto miembro de los magos de oriente. Además era el que menos miedo me daba porque no usaba disfraces de chica ni extrañas barbas postizas. Recuerdo un día de invierno, de visita en la capital, que frente al Palacio de Oriente me explicó mi madre que esa era la casa del rey aunque ahí no vivía, lo que entendí perfectamente porque algo similar de inexplicable ocurría con los otros tres, en cuanto intentaba hacerlos razonables. Por aquel entonces no sabía que los puestos de Limasa serían hereditarios algún día, lo que me hubiese llevado a comprender mejor la realeza patria, sin duda, así que no traté de descifrar la causa de su esencia por falta de elementos de juicio. Mejor. La monarquía es una religión que mejor no revisar por cuestión de fe y posible desmoronamiento vital en el descreimiento. Esta ahí porque sí. Franco no iba desencaminado en justificarse por la gracia divina y buscarse un rey que lo sucediera, tan gracioso como la reina de Inglaterra y un poquito más campechano. Eso los legitimaba simbióticamente. Cuando me llegue el sano juicio, me preguntaré por esas cuestiones irresolubles que sin la preparación suficiente, no pueden llevarme a nada bueno, empezando por descifrarlas. Así, mejor no curiosear y confiar en el designio democrático que nos cayó del cielo gracias a Victoria Prego, Adolfo Suárez, el rey, y el régimen franquista arrepentido. Bueno, si no arrepentido, generoso. Vale, si no generoso, presionado.

Han pasado casi 40 años de bonanza regia y ahora que está viejecito el rey y decide marcharse al cementerio de elefantes, dejando a su preparadísimo hijo en su puesto para simbolizarnos, los del antisistema piden no sé qué sufragio… ¡Serán antidemócratas! No se puede votar una cosa tantas veces. Dos veces en cuarenta años son demasiadas, al menos en España. Y esta ya se votó. En 1976, se sometió a referéndum la Ley para la Reforma Política que nos dio a elegir entre seguir como estábamos con los fascistas o aceptar la democracia de consenso y olvido que nos proponían. Y votamos este mal menor con el que tan bien nos ha ido, que vela por nuestra vivienda, nuestro trabajo y nuestro bienestar, como demuestra nuestro ejemplo vivo. Por si quedara duda, en 1978, todos votamos nuestra querida Constitución. Siete “padres” la redactaron a nuestra imagen y semejanza de inocencia, con sólo dos ponentes del régimen franquista controlando la euforia juvenil del texto, tan facilito de reformar desde entonces, que se mantiene casi impoluto. Y ahí lo pone clarito: ¡Monarquía Constitucional! La prueba palpable de que nuestro rey fue el artífice de esta democracia que nos sostiene es que nos la concedió indisoluble a su figura, con él dentro, subido y agarrado a su carroza desde la que poder lanzarnos caramelos. Venía en el paquete de todas las opciones.

Los nacidos después del 57 no pudieron refrendar la Constitución así que un 70% de españoles no se ha pronunciado nunca sobre este asunto del modelo de Jefatura de Estado. Pero plantearse una consulta se considera una falta de respeto, pecado o herejía, según qué demócrata lo valore. Falta de respeto al sistema, al Jefe de Estado y a las instituciones democráticas. Bueno, lo dejamos en las instituciones. Falta de respeto al PP. Y falta de respeto, también, a los del alma republicana en lo profundo, el PSOE, que se olvidó de poner fecha de caducidad a ese pacto con no se sabe quién en la transición y que lo condena a volar por encima de los problemas reales de los mismos obreros que lleva en su nombre. Y, lo que es peor, a la abrumadora incomprensión de su joven militancia o la de sus simpatizantes que aún le quedan por no haber reparado en esa mosca detrás de la oreja que los persigue con malcaradas intenciones.

En fin, viva el rey. Y que me traiga ya la bicicleta.

Comments Off

Pudieron

Mal de muchos, consuelo del PSOE malagueño. El que tiene fama de gafe ha ganado algo, por fin, a pesar de seguir perdiendo votos y apoyo, día a día. Ha ganado unas elecciones que le permitiría celebrar algo a 2.000 kilómetros, en Bruselas. O ni eso. Pues no sé cómo lo recibirían allí si fuese a saludar. Supongo que le cogerían la botella de cava y de muy buenas maneras le invitarían a volverse a casa cuanto antes para seguir trabajando tan bien como lo ha venido haciendo hasta ahora. Se antoja complicado que Martin Shulz festeje su derrota pensando en que la social democracia ha vencido en nuestra capital y su provincia por escaso margen. De hecho, en 5 años, le ha dado tiempo al PSOE a perder a 23.000 votantes, sólo en la ciudad de Málaga. En la provincia les ha ido mejor, según se mire. La hemorragia de votos ha sido aún mayor, eso sí, más de 50.000 ciudadanos les han quitado su confianza, pero al que consideraban su único rival, el PP, les ha ido aún peor. Así las cosas, el PSOE ha sido el partido más votado en 17 municipios que dominaban los populares desde las elecciones autonómicas. Ahora mandan los socialistas –con perdón para el socialismo- en los números democráticos de 83 de los 101 municipios malagueños, por tan sólo 14 del PP y 4 de IU. Han tenido dos años y medio para devolvernos la ilusión de ir a votar y hacernos recordar que el deber del voto útil no se corresponde con el placer del voto comprometido. Debe ser cada cual quien valore si lo han conseguido. Pero poder, pudieron -¿o es poder, tuvieron?-.

La otra cara de la moneda –no sé si es mucho contraponer-, debe estar aún más nerviosa. Los resultados del PP en Málaga, capital y provincia, son difíciles de valorar sin dejarse llevar por los sustantivos de lo innombrable. Esos que se atinan a partir del desastre y que se valoran mejor corriendo de un lado a otro del parque y con las manos del horror en la cabeza. Tres gritos e inspirar. Espirar, otro grito y a correr de nuevo. Y así hasta que se te pase el pánico o se quede libre el aseo. Sin más aspiraciones. El coleccionista de Museos que ejerce de alcalde y que paga cánones como pipas por las mismas razones humanitarias que grandes sueldos a sus asesores, se trae ahora a los rusos, poco preocupado por lo que pueda pasarle el próximo año frente a las urnas, porque no tiene rival. Hay crisis y recortes en cada uno de los ámbitos municipales, sin excepción, para enjugar la escandalosa deuda contraída por el ayuntamiento -y que la malabarista Martín Rojo maneja a buen ritmo, todo hay que decirlo- pero cuando le llega la posibilidad de un museo, al alcalde se le hacen los ojos chiribitas. No hay penas. Ni crisis. Ni recortes. Ni elecciones europeas que lo perturben. Vivan los museos. Dispendio para ellos. Con la mente embovedada en su río museístico, terminará culturizándonos por empeño senil. Vieneses y finos, de aquí a dos zapatazos más del alcalde hasta que él quiera. Falta el MOMA. ¿Para cuándo? Pero y ¿Elías Bendodo? ¿En qué se entretendrá si no tiene esos hobbies? ¿Estará correteando por el parque? Porque es para horrorizarse: los populares han perdido 18 puntos con respecto a las últimas andaluzas. Han perdido en Málaga capital, en la provincia de Málaga y en Andalucía, cuesta abajo y sin frenos. A ver si el efecto Juanma Moreno Bonilla… no lo digo y toco madera, que no le deseo mal a nadie. No obstante, a pesar de esos resultados desagradecidos que por primera vez en diez años les ha llevado a perder hasta en la capital, además de otros importantes núcleos, tradicionales feudos populares, Bendodo se ha mostrado sereno y ha desvelado su receta para recuperar el favor del electorado: «transparencia, más trabajo si cabe y mucha calle». Se le ha olvidado la confianza, me parece. Qué fácilmente se pierde la confianza y cuánto cuesta recuperarla…

También pudieron.

Comments Off

El derecho a decidir

En Andalucía aún queda algún joven independiente aunque cada vez son menos los que pueden permitírselo. Este año, 20.000 antiguos separatistas del vínculo familiar han tenido que achantarse y regresar a la madre patria, nunca mejor dicho. En el mejor de los casos sin ofrecer nada a cambio y en el peor, con una profunda sensación de fracaso a la espalda que no le hará olvidar fácilmente el anuncio de la república independiente de tu casa, ni lo que pesaban los dichosos muebles, ni lo que les costó montarlos. Así, un estudio del Consejo de la Juventud de España constata que la población emancipada de jóvenes menores de 30 años en Andalucía había caído un 8,74% en el último año. De hecho, actualmente, sólo un 18,6% de los menores de 30 años han tenido derecho a decidir y viven de forma independiente.

Pero hasta los 25 años podría considerarse normal. Por esa extraña razón que normaliza el error cuando se repite incesantemente, la Organización Mundial de la Salud integró a los jóvenes menores de 25 años en la adolescencia. A partir de entonces, se puede ser adolescente desde que te salen los primeros granos psicológicos hasta que la barba te llegue a la cintura. La parte insoportable de que a nuestros quinceañeros les queden varias décadas de permiso para seguir siéndolo es que la edad del pavo no tendrá fin, por un lado, y que el estirón y el cambio de voz tardíos podrían hacer tambalearse los cimientos del Estado del Bienestar, por otro. En casa del abuelo, su paga, la hija adolescente de 40 y su bebé de 20. De niña a mujer. Ya lo decía Julio Iglesias en el que podría haber sido el mejor vaticinio de Nostradamus. Sumando a los hermanos, hijos y consortes, la familia numerosa de los 60, buscando a Chencho…

Salvados los menores de 25 por inmadurez para independizarse,  son los hombretones y muchachitas de 25 a treinta y tantos los que deberían preocuparnos. Según el Informe de la Juventud en España de 2012, el 29,8% de las mujeres y el 41,1% de los hombres de entre 25 y 34 años aún viven con sus padres. O sea, casi un tercio de las mujeres y la mitad de los hombres-niño que estamos creando. Surge una pregunta: ¿por qué vuelven a casa o por qué nunca se han ido? Y es llegado a este punto cuando te das cuenta de lo absurdo de tanto estudio científico, estadística, apunte y recuerdo sobre lo mal que nos va. España va mal, a pesar de que nos pongan de ejemplo en Europa, según Rajoy. Peor que mal, va fatal. Sólo el 28% de los jóvenes tiene un trabajo, la mayoría en condiciones precarias, con un contrato a tiempo parcial y de menos de un año, y un 18% de estos, a pesar de todo, cree y vive su independencia. Son unos héroes. Como los 20.000 que se fueron el año pasado y ya han vuelto.

Y el que creció y se fue hecho un hombre de casa, con 18 añazos y un palustre, para alicatarnos toda la Costa del Sol y ha tenido que volver ahora al cuarto de los juguetes, con 25 añitos y dos niños en vez de panes bajo el brazo, ¿cómo lo llamamos? ¿Adolescentes, héroes, perdedores? Tal vez, esta sea una involución antidarwiniana irremediable producto de la modernidad viejaeuropea y de la infancia pasemos a la vejez sin darnos cuenta, eliminando las edades clásicas romanas para pensar, casarnos o votar como ya sucumbieron sus clases medias en nuestra sociedad conformista y sumisa por culpa del mercado de valores.

En Málaga nuestros jóvenes no tienen ese derecho a decidir sobre su independencia que otros reclaman. En nuestra ciudad un menor de 30 años tendría que ganar al año 24.533 euros para acceder a una vivienda, 2.044 euros al mes. ¿Cuántos jóvenes, de 30 no, de 40 años, o de 50, o incluso de 60, podrían permitírselo?

Comments Off

Hollande nos vigila

La oposición municipal al gobierno de Francisco De la Torre es marrullera. Eso piensa mi alcalde de los ediles socialistas y de Izquierda Unida que nos representan, porque no se fían de sus colosales castillos en el aire. Más que castillos, yo diría que torres de babel incomprensibles en sí mismas, sin necesidad de que nadie saque su lengua a relucir. Son ininteligibles para los profanos de izquierdas a los que la cultura no ha hecho libres ni releyendo en las paredes del recuerdo aquellas pintadas que gritaban sus padres durante la transición, pero no para él, nuestro alcalde, tan sabio que ya ha dado reiteradas muestras de entender de los asuntos artísticos con el desparpajo de un especialista en la materia. Claro que supongo que muy bien aconsejado por el otro lumbrera de la cultura en el consistorio y, por ende, máximo responsable, el Señor Caneda. Juntos, te montan un cuadro y con la ayuda del más pillo asesor sin sueldo pero con canon-ese sí que sabe-, un Museo de Museos en el Astoria, para ahorrarse una parte de lo que le costaría traer obras de arte a Málaga y pasearlas después por toda España sin tener que rendirle cuentas a nadie. Maldita crisis que nos impidió disfrutar de tanto artista.

La oposición es marrullera porque olvida muy pronto. A duras penas, la ciudad soporta el peso de no tener ese imprescindible museo de las gemas que iba a hacernos el centro mundial de la gemología cultural –si es que eso existe-. Iba a ser el Museo más importante de Málaga, o el más grande, no recuerdo bien cómo era el eslogan que embaucó a nuestro regidor, de tal manera que corrió a darles el apretón de manos antes de que se escaparan con sus joyas a otro centro del mundo. En ello estamos, aún recuperándonos de aquel vacío que nos dejó tan magnífica idea frustrada y viene el alcalde con un Pompidoucito en brazos, para hacernos olvidar tanta desazón y se lo pagan así, con esa desconfianza tan injusta. Pero si está Hollande en ello, hombre. Dice el alcalde que el mismísimo socialista Hollande, presidente de la república francesa, el señor gordito que manda en el país vecino, sí, está pendiente de que el negocio salga redondito. ¿Qué más aval se necesita? El embajador de la France también. Todo el mundo allí está entregado y porfiará para que tengamos el mejor museo del mundo en la esquina del puerto que va a pagar Unicaja algún día, cuando se le olvide lo que le hizo el Ayuntamiento en materia cultural cuando el Soho aún se llamaba el Ensanche. Dudar de que el Cubo acogerá el Pompidou “es como pegar una bofetada al Gobierno francés”, afirma don Francisco. Estos ediles de izquierdas no tienen respeto por nada, concluyo yo mismo, casi convencido. Porque los de las gemas eran borbones sin corona pero estos guillotinaron a algunos, y son palabras mayores…

En fin, estoy de acuerdo con mi alcalde. Es una “irresponsabilidad política total y absoluta” que el PSOE e IU le planteen al Ayuntamiento pedir garantías al museo parisino. ¿Y si se enfadan? ¿Y si se van a otro sitio? Han elegido Málaga por ser la mejor ciudad del mundo, no porque sea la primera dispuesta a pagar por presumir de ese nombre. No vamos a perder el tiempo ni dejar que se lo piensen dos veces, lo que hay que hacer es correr con las obras, gastarnos los cinco millones en seis meses y ofrecerles el espacio rapidito para que lo llenen de pinturas raras. De gente famosa rara. Con mucho renombre. Nos sale baratito. La mitad al año de lo que nos cuesta el Museo de Bandoleros y Gitanillas. Una tercera parte de lo que nos cuesta el canon del CAC para que se metan 15.000 personas en La Noche en Blanco sin ahogarse ni tener que llamara a los bomberos para desatorarlas. El Pompidou será un lujo. Y nuestros políticos, unos marrulleros.

Comments Off

Éranse siete veces

Llega el cuento de la Noche en Blanco con la oportunidad de reinventar una ciudad, a partir de la imaginación. Érase otra vez…

Será el sábado con pistoletazo de salida y Cenicienta esperando en la calabaza. No sé el horario pero hay un programa precioso en internet donde se cuenta cada acto que se prepara como si fuera exclusivo y ex profeso para la ocasión. Desde una exposición que lleva dos meses inaugurada hasta una obra de mil años recientemente construida y que, ¿por fin?, se puede visitar: la alcazaba. Son siete años ya de reminiscencia desde aquel atracón de 2016 que se sigue zampando poco a poco la marabunta, un sábado de mayo al año, supongo que hasta que no quede nada que recordar. De aquella herida supuró algo con vida propia y creció hasta lo que es hoy: un record guinness de culturetas poco leídos dirigidos por el flautista de Hamelin del consistorio –que tampoco ha debido leer mucho-. Todo gratis y nos llevan al río. A todos. Los del carnaval, la Semana Santa, la feria y los parados, en fila de a uno. Metemos la puntita del pie tanto que no nos llega el agua al cuello porque, afortunadamente, el cauce está seco y abovedado en el érase una vez del alcalde. A penas tres o cuatro horas para correr a verlo todo. Teatro Romano, Picasso, Plaza de la Merced y corriendo a Calle Larios. ¿Pillaremos algo? ¿Qué habrá? Míralo en el tocho, Johnatan. ¿No lo tienes en el móvil? Del MUPAM a la eternidad…

La Noche en Blanco da ese éxito fácil que gusta tanto a los peores políticos. Da grandes números para el boca a boca sin esfuerzo, porque lo que valía algo, se regala. Ni más ni menos. Pan. Circo. Entradas. Museos. Habrá miles de ciudadanos a las colas señaladas y con un yogur de mititillas en el bolso para el niño que va a ver tantas ruinas y cuadros que se le indigestarán durante el resto del año. Esta noche lívida malagueña se ha adaptado a la idiosincrasia cultural de sus nativos, que no es mejor ni peor que la de ningún otro sitio, si acaso menos espléndida para con sus artistas. En fin, la filosofía de la noche más negra para los profesionales del arte –si es que queda alguno-, pasó de ser un estímulo artístico para culturizar al populacho en la época del constructor coleccionista, a convertirse en lo que es hoy, una oportunidad de salir a la calle con toda la familia y el único objeto predeterminado de no gastarse ni un solo céntimo, pase lo que pase y promulgado así a la población por el gobierno municipal como mérito adherido a la razón de ser de la cultura. Por amor al arte. Ese que no usa la clase política pero que exige a quien quiera tener un sitio en el que exponerse a que lo vean familiares y amigos en un catálogo artístico de 150 páginas a todo color. Los aprendices de artistas exponen, cantan, bailan, actúan, y no pintan nada más que un añadido al número de actividades programadas por la vergonzosa Área de Cultura municipal, que debe pensarse que esta fiesta es la de fin de curso en el salón de actos de un instituto gigantesco. Pero les vale. Para hablar de montones. De 100.000 cosas por un lado. De 1.500 por otro. De otras 600 por aquí. Y 1.184 por allá. Da igual de lo que sea, pero mucho, muchísimo. Tenerlo más grande (el evento). Y gratis para el consumidor, y gratis también para el que lo oferta. El único que paga en la Noche Gratuita es el artista. Hasta la última alcayata. Y lo que aún no entiendo es por qué sólo se organiza el todo gratis éste con el arte. Hay campos por descubrir. Las tapitas. Que hagan un todo gratis con tapitas. O con zapaterías. Calzado gratis para todos. Aún habría más gente en las calles, rasgándose las vestiduras por llegar antes que nadie. A lo mejor es que los hosteleros y los zapateros son más respetados que los artistas y a nadie se le ocurre si quiera proponerles que no cobren… Ahora que podemos echarle imaginación al cuento, hipoteca gratis, pero sin reivindicaciones. Hipoteca gratis desde una tumbona de una playa caribeña, abanicados. Ay, érase una vez…

Hagan cola, pasen gratis y vean.

Comments Off