A gobernarse
Creo que echaré de menos las elecciones. Un año de campañas ha dado para mucho. Sobre todo para el desahogo en bares y mercados con los muñecos del pimpampum. La clase política dejará de darnos la mano para dedicarse a sus asuntos de la democracia durante una larga temporada. Ahora tienen que hacer muchas cuentas para contentar a Europa, esa figura mítica que imaginábamos estilizada como la Venus de Milo y que poco a poco ha debido de ir engordando porque, cuando por fin la hemos visto, la hemos descubierto esteatopígea, no de Willendorf, sino de Merkeldorf.
Los analistas políticos hablan de unas y otras elecciones y comparan sus resultados con las de hace cuatro años, cuando todos éramos otros. En el 2007 o incluso en el 2008, no éramos los mismos, simplemente. Éramos más ricos que nuestros padres y seríamos más pobres que nuestros hijos. Y unos ilusos. Pero la cosa ha cambiado. Ya, acongojados, nos importa un pito lo que no nos resuelva el día a día. Por eso creo que un análisis acertado de tendencias en cuanto a los gustos políticos o sus miedos correspondientes, deben de reducirse a eso, a nuestro corto plazo. A ese que sospechamos que podríamos sobrevivir sin un trabajo o, si tuviéramos suerte, con un trabajo indigno. Tan pobres como ahora, o un poquito menos pero sin darnos cuenta, lo fuimos en 2011, no en 2007. Y desde aquel año de confirmación de la segunda o tercera crisis hasta hoy, ya hemos ido a votar tres veces pero, todas, en los últimos diez meses. O sea, que con la crisis asumida, soportada y a cuestas, ya hemos puesto a todo el mundo en su sillón a trabajar para curarnos. Pero hace nada, como quien dice. Empezamos el 22 de mayo, por los más cercanos, por los alcaldes y, desde entonces, las Generales del 20N y las Autonómicas del pasado domingo. Ahora toca sentarse a mirar. Con cierta esperanza de haber elegido a milagreros y cruzando los dedos aunque, a diferencia de los brazos, por gusto.
Pero como el tiempo pasa tan despacio cuando se tiene tan poco que hacer, me he repasado los números de las tres últimas elecciones y, lo primero que me ha llamado la atención es que no se corresponden los datos con las sensaciones. Al menos, a primera vista. Por ejemplo, me daba la sensación de que el bipartidismo iba cediendo terreno en favor de otros partidos más minoritarios como IU o UPyD. Pues no. Én Málaga, no. Desde mayo del año pasado hasta el domingo, 25M, el incremento porcentual de votantes de estos partidos apenas ha superado el uno por ciento en la capital malagueña e incluso se puede hablar de un descenso de dos décimas en el caso de IU, si tenemos en cuenta los resultados en el total de la provincia. En realidad, lo que sí ha variado considerablemente es el apoyo con el que han contado los dos grandes partidos. Tal que así: el respaldo al PP en Málaga ha bajado un 8 por ciento en la capital y ¿casualidad?, el del PSOE ha subido en ese mismo porcentaje en esa misma etapa. Exactamente, el 22 de mayo de 2011, en las elecciones locales, 123.655 personas votaron al PP en Málaga -53,46%- y el 25 de marzo, 106.099 -45,37%-. Respecto al PSOE, 57.245 -24,75%- lo votaron el 22M y 76.097 -32,54%- en las recientes autonómicas. La participación en unas y otras fue muy similar: 55,59% en 2011; 55,90%, el pasado domingo. ¿Será que no gusta tanto Arenas como Don Francisco?, ¿será que gusta más Griñán que María Gámez? Si tuviera que elegir, consideraría más probable la primera que la segunda opción, aunque yo me quedaría con una tercera de la que Zapatero, si sacara la cabeza de su tumba, podría hablar largo y tendido. 16 puntos porcentuales en diez meses, se miren como se miren, son muchos.
Málaga va fenomenal
Las instituciones públicas malagueñas han hecho cuentas y le han salido. Tanto el Ayuntamiento como la Diputación han sacado pecho esta semana con unos datos económicos que se suponen estupendos. Y no lo digo con conocimiento de causa pues de números entiendo lo que de ingeniería aeronáutica y si al fin me atrevo a manifestarlo con tan aparente seguridad se debe a que la oposición socialista no ha saltado a la yugular del anuncio, más bien se los ha saltado a la comba, como silbándolos en ninguneo desapercibido, restándole ruido y miradas, lo que resulta revelador. Qué bien. Tanto que ni Ayuntamiento ni Diputación necesitan a cogerse al plan de ayuda especial aprobado por el Gobierno Central para conseguir créditos con los que pagar a los proveedores. Ahora entiendo lo de la confianza y los mercados. Lo que anteayer miraba como diez miserables euros en mi bolsillo, hoy los contemplo como una licencia para una posible tarde de cañas, viendo un partido de fútbol en una bonita terraza primaveral multada por excesiva.
Recuerdo los meses de la quiebra técnica. Todo se derrumbaba cuando llegaron estos maestros del PP a sus nuevos cargos de gobierno. Desde entonces, me he ido tapando los ojos, las orejas o la nariz cada vez que se aproximaba una rueda de prensa de alguno de ellos, temiéndome la confirmación de sus propios y terribles presagios. ¿Qué anunciarían? ¿Qué podía ir peor? ¿Qué nómina iban a dejar de pagar? ¿Qué luz de qué ayuntamiento iban a cortar primero?
Pues nada. Las quiebras técnicas no fueron tales, afortunadamente y mi apreturamiento económico-muscularmente contraído de miedo al colapso compungido, puro invento de los que nos prefieren amedrentados que cabreados. No hay apreturamientos en esta vida. Como mucho, aprietos o apreturas.
La deuda de la Diputación ha pasado de la quiebra técnica al cero técnico con los proveedores, que no sé lo que es, pero me lo imagino dibujado. Un cero enorme: el equipo de gobierno ‘popular’ ha saldado, en nueve meses, la deuda total de la institución, de 55,5 millones de euros, según su presidente, Elías Bendodo. Además, han pagado los 13 millones que debían los de la anterior Corporación, han conseguido que el plazo medio de abono de facturas a proveedores sea de 29,8 días y, ¡toma ya!, la Tesorería de la institución conserva aún a buen recaudo, otros 98 millones… ¡Somos ricos! No un día de cañas con partido de fútbol en una terraza sobrada, sino dos y seguidos, para celebrarlo.
Si a la Diputación le ha ido de milagro, al Ayuntamiento, también. Según Don Francisco, El Ayuntamiento de Málaga tiene pendientes de pago a proveedores un total de 493 facturas por un importe de 2.060.559 euros, que se abonarán dentro de “muy pocas semanas”, con lo que, si quiere, puede sacarse otro Art Natura de la manga cuando le dé la gana, porque al final, no se nota. Los grandes economistas del Ayuntamiento malagueño son tan buenos que hasta despilfarrando, le salen las cuentas. Estos son los únicos que nunca estuvieron en quiebra técnica porque no acabaron de llegar, así que su presunción de lumbreras económicas desmerece un poco a los otros.
Macroeconómicamente, en fin, nos va fenomenal. Con algún lunarcillo, o como quieran entenderse los 755 millones que debe el Ayuntamiento de Málaga, según el Banco de España, no sé a quién. A proveedores, no. Creo. Será que un banco no es un proveedor. Será que no es deuda sino inversión. Qué será, será… whatever will be, will be…?
A veces da rabia no entender ni jota. Pero otras, te alegras. Así que me voy de cañas.
Congresos y cruceros
Ya se vislumbra la solución a todos los problemas macroeconómicos de los malagueños. Así que, si en vez de un ser humano, acuciado por la microeconomía, eres un dato o una curva estadística de capa caída, estás de enhorabuena. Los que entienden de estas cosas raras y que hablan siempre de porcentajes, tendencias o planes han barruntado en la última semana una serie de medidas que devolverán a medio o largo plazo la estabilidad a nuestros números. Todo se basa en que vengan a Málaga alemanes, cruceristas y/o congresistas. Lo ideal, que venga un alemán en crucero para asistir a un congreso, creo.
Los alemanes son los que se llevan la palma. La de Mallorca, ya la tienen, en dura competencia con Urdangarín, pero las palmas de Málaga ahora también las ponemos, por si acaso, limosneras. Parece muy sencillo. Por ejemplo: las ventas de viviendas en Málaga cayeron un 23% en 2011 respecto al año anterior, que no creo que fuese tampoco de los mejores en este sentido, a tenor de mis sospechas. Pero no pasa nada. El Patronato de Turismo de la Costa del Sol ha llegado a un acuerdo con la inmobiliaria alemana Dahler & Company, para que ofrezca nuestro ’stock’ de 35.000 viviendas en el mercado alemán. Pero no de sólo las viviendas viven los números. El concejal de Turismo del Ayuntamiento de Málaga, Damián Caneda, también ha llegado a un acuerdo con otro emporio alemán, el de los touroperadores, para que nos traigan más germanos de vacaciones. También el presidente de la Asociación de Hoteleros de la Costa del Sol reclamó la semana pasada que hubiera más conexiones aéreas directas entre Alemania y Málaga para que “ese emisor” viniera a Málaga en mayor número.
La mosca detrás de la oreja. Espero que no sea porque vengan todos hipnotizados por el buen hacer del marketing de la ITB de Berlín y en vez de vender, hayan comprado. A mí lo que me extraña es que después de tanto despliegue, lo que se pretende conseguir -según el Patronato de Turismo- es un aumento del 3% en las visitas de alemanes. Bluf. De la crisis no nos sacará a los pobres, pero las curvas de algún político economicista las erguirá un poco, supongo. Por mí, que no quede: Alemanes, ¡solución ya!
Pero además de alemanes, como decía, cruceristas y congresistas están en el plan de arreglo para los números milagrosos de la ciudad. Cuantos más, mejor.
Las dos horas y pico que se pasan los cruceristas en Málaga nos dejaron casi 48 millones de euros el año pasado, según los datos aportados por Cruises News Media Group. Esto lo calculan a ojímetro, me parece. Como lo de los congresistas que pasarán por nuestro magnífico Palacio. En este caso serán 38 millones los que se dejen los 35.000 feriantes que esperan recibir los responsables del Palacio de Ferias de Málaga durante el año 2012. Dicen que los profesionales que acojan se quedarán en Málaga 2,41 días de media a razón de 450 euros diarios por gastar. Hasta calculan cuánto dedicarán de su presupuesto a las diversas partidas: a dormir, 243 euros diarios; a comer, 104; a compras, 54; a ocio, 30. Dormilones, a dieta, aburridos y un poco tacaños. A estos hay que hacerles una buena camita y acostarlos temprano pues se gastan ocho veces más en dormir que en irse de cañas. Yo no sé estas cuentas. A lo mejor se espera un congreso de dominicos…
Todo al turismo, está claro. No sé en Málaga, pero los datos del sector turístico en Andalucía representan el 13% del PIB de la Comunidad Autónoma. Mientras, 27 parados malagueños dejan de cobrar su prestación por desempleo a diario. Yo no lo critico: viva Alemania, los cruceristas, los congresistas y el monocultivo si es que algún sabio ha hecho cuentas y le salen, incluyéndonos a todos. Yo, descreído, cruzo los dedos.
Las clases y sus másteres
Me acabo de enterar por los destapes socialistas provinciales de que algunos de nuestros representantes políticos en la Diputación Provincial de Málaga se pagan los másteres de alta dirección que realizan con dinero público. Según el portavoz socialista, Francisco Conejo, en los presupuestos de la Diputación Provincial de este año se ha recortado un 16% la partida destinada a la formación de los trabajadores, pasando de 191.700 euros a 170.000, lo que no ha impedido que se efectúe el pago de dos cursos de alta dirección a los vicepresidentes primero y tercero de dicha institución, Francisco Oblaré y Ana Carmen Mata, en el Instituto San Telmo, por un valor de 14.500 euros.
El contundente “y tú más” con el que han respondido los portavoces del gobierno provincial a esta denuncia, me ha llevado a constatar que esta práctica viene siendo habitual entre los que nos gobiernan desde hace mucho tiempo y sea cual sea su color político. Así, desde la Diputación se han ofrecido una retahíla de nombres y cifras de otros estudiantes bien formados a cuenta del erario público por parte de anteriores gobiernos socialistas en la propia institución o en otros más actuales, refiriéndose a varios casos muy llamativos de la Junta de Andalucía. Este hábito estudiantil carísimo de los que nos gobiernan democráticamente es legal. Más aún, dice Francisco Salado que dicha formación no es ni siquiera un gasto sino una inversión. Y yo estoy totalmente de acuerdo. Es una inversión que sólo pueden permitirse unos pocos en estos tiempos que corren. En el ámbito familiar, por ejemplo, el esfuerzo que han de realizar los padres para que esos pocos puedan formarse adecuadamente, debería de servirles para que a futuro, como inversión, fueran ellos, los más preparados, los que tuvieran acceso a esos puestos de alta dirección en el ámbito privado empresarial y, también, en el del funcionariado público. Lo que yo no tenía tan claro es que también fuese necesario para los cargos –políticos- públicos. Pero ya, con este reconocimiento de tanta maestría de por medio, no me cabe duda. Los que nos gobiernan consideran necesario que sus cargos políticos estén tan bien formados como el que más. Y me pregunto entonces, ¿por qué los designan sin formar? Si es necesaria esa máxima formación, como demuestra el gasto, perdón, la inversión que se lleva haciendo desde hace “tiempos inmemoriales”, según el propio Salado, se induce que los colocados en cada puesto político al frente de cada Área de gobierno que no posean el máster preciso, no son los adecuados. Es más, si para ejercer una función, necesitan el dichoso máster, deberían de traérselo de casa puesto.
¿Qué es lo que pasa? Pues que sí, que existe una clase política. Casi una clase social y sin duda un oficio. Un jovencito con ganas que entra en las juventudes de un partido y que lo convierte en su profesión sin que le dé tiempo a salir de la sede. Luego le llega el cargo y después lo forman. Que el designado debiera serlo en virtud de sus méritos queda en entredicho con esta formación continua desaguisada que nos vemos obligados a pagar entre todos.
A mí me gusta que la clase política que ofrece una cara conocida a la gerencia de un organismo con muchos empleados a la espalda esté bien formada. Pero si no lo está y aún así se ha confiado en el potencial de alguien por quien puede hacerlo legitimado por las urnas, que apechugue con sus decisiones y posibles responsabilidades. Y si se considera que el elegido debe formarse a posteriori, que lo haga, pero con su dinero, no con el -cada vez más profundo- fondo público. Otra cosa podrá ser legal pero seguro que en mayor medida, también inmoral. Con crisis y sin crisis.
Contra el Paro, el Prado
Ahora es el Museo del Prado. La campaña de los dos grandes partidos en Málaga de cara a las próximas elecciones autonómicas se centra en los últimos días en una ocurrencia que, se supone, surgió de un encuentro entre Arenas y Wert y que pasa por convertir al Edificio de la Aduana en una encomienda del emblemático museo madrileño en nuestra ciudad. Dicen los del PSOE que su Bellas Artes y Arqueológico, al que llaman Museo de Málaga, ya cuenta con más de un centenar de obras prestadas por el citado museo, no sé si dando a entender que la marca Museo del Prado no le añadiría ningún valor. Si se trata de ningunear la idea, desde luego que no parece la forma más convincente. Si su Museo de Málaga abandonado en el edificio abandonado de la Aduana, se llamara Museo del Prado de Málaga algún día, que tuviera cien o doscientas obras prestadas por el citado museo, sería lo de menos. A mí el Prado en Málaga no me sobraría nunca. Aunque sólo fuera por el logo y un cartel en la puerta aduanera. Lo comparo con lo de las joyitas municipales o con el gran acto cultural del año, la exposición de la copia de la tela radiactiva medieval, y lloro tras una carcajada nerviosa y preocupante. Lo único que me irrita de esta idea museística es que consuma el debate político a menos de un mes de unas elecciones en una ciudad con 125.000 parados sobreviviendo a su prestación por desempleo y otros 125.000 muriendo de indignidad sin ella. Mal de muchos ya no consuela ni a los más tontos. Y menos aún cuando el que vota es el ciudadano andaluz, el más deshonrado de todos los nacionales por esas cifras del desempleo -32%- que casi doblan a los de Madrid, La Rioja, Galicia, Asturias, Castilla y Leon -18%- o Cataluña -20%- y que lo hacen ampliamente con respecto a los aragoneses -16%-, cántabros -15%-, navarros -13%- o vascos -12%-. Baste decir que la tasa de desempleo en España según la EPA del último trimestre era del 22,85% pero sin Andalucía sería del 17,5%. Pues bien, a pesar de esta vergüenza patriótica o regional, según haya calado en cada uno el mensaje de Blas Infante, los políticos andaluces que optan a gobernarnos durante los próximos cuatro años ni mencionan el problema particularizado del empleo en Andalucía, más bien al contrario tienden a enmascararlo en la maraña de datos macroeconómicos de la crisis a nivel nacional, europeo o mundial. España está en crisis, sí, pero Andalucía apechuga con esa, en la parte que le toca y además soporta la propia, estructural y decimonónica. En Andalucía se llevan haciendo las cosas mal desde hace mucho tiempo. Desde que se empezaron a pintar los cuadros en los que se quieren especializar con el Prado de la Aduana, por lo menos. La filoxera llegó en el S. XIX a toda Europa. En otros sitios se superó, en Andalucía y en Málaga la filoxera también, lo que no hemos conseguido aquí es salir aún de ese Siglo XIX. Seguimos con el monocultivo.
Andalucía en general y Málaga, que nos toca más, debe de salir de ese empeño absoluto en intentar salir de la crisis a costa, única y exclusivamente, del turismo. Es de Perogrullo. Hay que fomentar la creación de nuevas vías, nuevos tejidos, en los que las tecnologías, la investigación y las industrias productivas tengan algo que decir, aunque sea a largo plazo. Pero para poder ser deben de iniciar su andadura en algún momento. Y me parece a mí que los que deberían de fomentarlo a través del gobierno autonómico seguirán posponiéndolo en favor de los museos y los cruceristas, cada uno con un pan, dos jamones, tres vacas y cuatro limosnas bajo el brazo. Que ni aún así, daría para todos.
Hace treinta años, Andalucía era una de las regiones más pobres de España. Hoy lo sigue siendo, lo que no deja en muy buen lugar a los que nos gobernaron. Pero los nuevos pretendientes, ¿qué nos ofrecen? Más madera. Dice Arenas sobre la posibilidad de un Museo del Prado malagueño que “es una oportunidad para incrementar el empleo a través de cultura”.
Quinto Milenio
La Fundación Málaga 2016, que tantísimo ha hecho por la cultura malagueña en los últimos años, se extinguió la semana pasada. Casi al mismo tiempo, la Delegación de Cultura Municipal solicitaba, a la ciudadanía ociosa, propuestas autofinanciadas para llenar de contenido una Noche en Blanco que, sin patrocinios, no sabe cómo quitarse de encima. No quedan millonadas que repartir para nuevos museos. Ni tiempo de sacar a concurso una gestión en el Astoria. Ni citrinos. Pero dice el señor Caneda que se hará una apuesta por el flamenco, la gastronomía y el fútbol que regará el monocultivo que nos sacará de la pobreza algún día. Cuando en vez de dos millones, vengan veinte millones de turistas a visitarnos. Flamenco sin tablaos, gastronomía en tapas pobres al solecito y fútbol de media tabla. Tiene buena pinta. Con alguna maceta y uniformes para los cocheros, todo arreglado. Pero a medio o largo plazo y con muchos chinos que nos enseñen a valorar su paciencia.
Pero mientras, y a pesar de la austeridad, ya está en Málaga la gran exposición que dará vigor a la maltrecha cultura institucional malagueña a corto plazo: una copia de La Sábana Santa, sin Iker Jiménez. Cien mil personas a siete euros son las previsiones de recaudación que se dedicarán íntegramente a sufragar los gastos de la muestra y si sobra algo, a obras sociales. Lo que no nos han contado es qué ocurrirá si no sobra nada o si incluso falta algo. Prefiero no saberlo. Me veo de obra social subsidiaria o, peor aún, solidaria. Pero hay que ser positivos. Estas cosas del misterio tienen muchos adeptos así que, no cien mil, doscientos mil irán a ver la muestra, exposición, auto de fe o lo que sea eso tan espectacular que tenemos el gusto de inaugurar a nivel mundial, para que se enteren los árbitros del 2016 y no les quede otra que reconocer en cuantísimo se equivocaron con nosotros. Envidia nos tendrá San Sebastián, sin síndone. Tanto cine, tanto teatro, tanto jazz, tanta gastronomía, ¿para qué? Yo creo que un congreso ufológico, justo tras lo del sudario, nos convertiría en los nuevos reyes del turismo misterioso. Y sin competencia. ¿Quién va a querer competir en algo tan absurdo?
Yo lo aplaudo y si hace falta, lo apoyo. Lo del sudario va a ser un pelotazo. Me parece a mí que compite en originalidad con lo de las joyas. Por ahí, por ahí. Y las cuentas salen: estará expuesto cuatro meses, con lo que sólo precisa de mil visitas diarias, las mismas que asegura tener el Centro de Arte Contemporáneo malagueño. Lo que deberían de hacer los organizadores de este regalo es hablar con el señor Francés para que les explique su milagro de los panes y los peces y copiarlo para esta otra cosa cristiana, católica, apostólica y romana que han montado en la Catedral para regocijo malagueño y que ya ha sido bendecida y todo. Éxito asegurado y mucha cultura popular.
Yo iré mañana mismo. Me intriga. Me cuentan que es una exposición que defiende que el hombre que sufrió martirio y que amortajaron en ese lienzo que se imita, no vivió en la Edad Media. Que siembra dudas pseudocientíficas para que conjugadas con la fe, se muevan todas las montañas que hagan falta. Mejor así. Un análisis científico exhaustivo finiquitaría el negocio, y siete siglos –o veinte- dan para alimentar muchas bocas. A ver si con este facsímil también alguna malagueña, aunque sólo fuera la del quiosquero de abajo.
Francisco de la Torre, ha destacado la “seriedad” de esta exposición y ha confiado, por ello, en que “cumpla muchos objetivos: que profundice y fortalezca la fe y que profundice y complete la oferta cultural de la ciudad y que proyecte la ciudad de Málaga hacia fuera, en España y en el mundo”.
Nada más y nada menos.
El jefe y la pelota
Yo estaba acongojado, por decirlo finamente. La huelga general que auguraba Rajoy en secreto finlandés me hizo recordar a mi abuela un 23 de febrero, haciendo acopio de todas las latas de sardinas que había en el Spar de abajo. Creo que fue a mediados de julio de aquel año cuando una vomitera me libró de seguir consumiéndolas hasta navidades. Pero, con lo del desliz presidencial, ya me veía de nuevo en otra parecida, dando rienda suelta a un impulso genético que me incitaba a planificar una vía rápida de acceso al Eroski del barrio para que, en caso necesario, pudiera subirme todos los mejillones a casa. Pero no ha sido para tanto. La reforma laboral de la que hablaba el Presidente del Gobierno en la intimidad, en susurro castellano y pillín, que no en catalán, casi nos ha dejado a todos indiferentes. Es simplemente una reforma rancia, menos liberal que conservadora, paternalista y limosnera a partes iguales y que lo que pretende es la vuelta del jefe señorito y un cambio en el trabajador para convertirlo en empleado. Poca cosa. De nuevo, como en la España en blanco y negro, el que emplea será un hacedor de favores y el que los recibe, un amigo, dispuesto a invitarlo a la boda de su hija y sentarlo en la mesa presidencial para que diga un discurso. El jefe volverá a ser el hombre justo que vive bien, de moral íntegra e intachable, capaz de pagarle un médico bueno al hijo de su pechero con tos fea y que decidirá el horario, el sueldo y los favores que pretenda exigir a cambio. Y el obrero botará contento, sin remedio, cumpliendo la obligación por decreto ley de hacerle la pelota.
Los vanguardistas del PP han cambiado la reforma del S.XXI que suponíamos, por esta otra, más cercana a la nueva cultura de austeridad, toros y botijo de la que están haciendo gala desde que llegaron. Me esperaba, asustado, la deshumanización norteamericana, la del despido libre y la caja de cartón a cuestas, y me encuentro con el convenio a conveniencia del jefe, la que da todo el poder a la conversación de despacho en la que el director general llama Pepe al currante y le explica que como la cosa va regu, ha decidido bajarle el sueldo en vez de despedirlo, por razones humanitarias.
Esta reforma del PP se encamina a que no se destruya más empleo en vez de a que se cree. Flexibiliza la relación laboral en el sentido de que el empresario tenga opciones de mantener a un trabajador a menor coste salarial antes de verse obligado a despedirlo. No abarata el empleo, lo que abarata es el sueldo y, en menor medida, pero también, el despido. Y digo que en menor medida, porque buena parte del trabajo ya se lo hizo el PSOE el año pasado. Lo de los 20 días al año, es cosa social demócrata zapaterista. Le dejaron el camino hecho a estos de la derecha que nos gobiernan ahora, que lo único que se han inventado es lo de las posibles pérdidas embarazosas, o sea, a nueve meses vista.
Pero lo que más llama la atención de esta supuesta reforma liberal es que no abarate el empleo, salvo mínimas excepciones. La única justificación a esta pata coja en el abecedario económico neoliberal es que no hay dinero para poder reducir las cuotas a la Seguridad Social. Se inventa así un artificio extrañísimo por el que un menor de 30 años que esté cobrando la prestación por desempleo, al ser contratado, pueda seguir percibiendo el 25% de la misma y la empresa contratante, el 50% de lo que le restaría al parado por cobrar. Todo este follón para ahorrarse el Estado un 25% de la prestación por desempleo que se ganó el chaval a pulso, cotizando.
Esta reforma chapucera no sirve a corto plazo, según los mismos que la han propuesto, ni a largo, pues no cumple ni con las premisas liberales que apuestan por el abaratamiento del contrato. Nos queda el medio plazo y rezar, quien sepa. O, si no crees que los trabajadores estén dispuestos a soportar que se les utilice como cobayas macroeconómicas, bajar al súper en cuanto puedas.
22 votos
El socialismo malagueño está muy contento. Si no todo el socialismo, sí al menos los que se identifiquen aún cercanos al PSOE. Y si no todos estos, los que simpaticen con la dirección provincial malagueña, seguro que sí. Lo del pasado congreso les ha devuelto la euforia y yo me alegro. Tanto tiempo hacía que no salían a la luz pública para felicitarse de algo, que se me había olvidado que pudieran hacerlo. Y mira que me habían preocupado tras el que pensé que sería un nuevo fracaso que sumar a su expectativas, por la designación de Rubalcaba como Secretario General del partido. Pero no. Heredia y Conejo están exultantes. No hay mal que por bien no venga y eso de perder en todo, a pesar de triste, les añade aún más experiencia –si cabe- en estos derroteros. No sé si habrá otro caso parecido a nivel estatal. Me extrañaría. No tanto que, algún estudio científico de alguna universidad con la curiosidad suficiente, los solicitase como protagonistas en sus investigaciones. No se puede perder más, como mucho, empatarles y digo yo que, a fuerza de insistir, habría que considerar lo suyo ya como un mérito.
Pero lo de al mal tiempo, buena cara, se hace comprensible con su ejemplo. No hace ni una semana que decidieron dar su apoyo explícito a Carme Chacón y desde entonces, ya sospechaba yo que perdería. Como si la hubiese mirado un tuerto. Pero a la corriente oficial del PSOE malagueño no le ha afectado, esta vez tampoco, equivocarse. Dice Conejo que la incorporación de María Gámez a la Comisión Ejecutiva Federal de Rubalcaba “en absoluto supone un castigo” a los que no le apoyaron. ¿No? De los 22 delegados obtenidos en el congreso provincial por el sector oficial del PSOE malagueño, 21 de ellos, es decir todos a excepción de María Gámez, firmaron un pre-aval de apoyo a Chacón. ¿Ha sido casual entonces que la hayan elegido a ella y sólo a ella? De eso, nada: según Francisco Conejo la inclusión de la malagueña en la nueva Ejecutiva se debe, entre otras cosas, a que su nombre fue propuesto a Rubalcaba por la ¡Dirección Provincial malagueña! O sea, que éste debía de tener en mente a Miguel Ángel Heredia para el puesto de vocal, seguramente, y atendiendo a la propuesta de la querida dirección provincial malagueña, cedió, finalmente, a sus recomendaciones. ¿Le propusieron también al crítico José Aurelio Aguilar para el Comité Federal? Probablemente…
Yo, que soy torpe, deduje el pasado fin de semana que la corriente crítica malagueña de “Socialistas Hoy” saldría fortalecida del Congreso, en detrimento de los que siguen en la Dirección Provincial. Pero marzo está tan cerca que no se notará. Mejor que haya cabezas de turco a mano por si hay que renovarse.
De momento, Miguel Ángel Heredia ha señalado que “desde hoy, con nuestro nuevo secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, con nuestro secretario general en Andalucía, Pepe Griñán, y conmigo como secretario general de los socialistas malagueños, todo el partido tiene una prioridad: la victoria en las próximas elecciones autonómicas”. Yo tocaría madera por la parte que se arroga.
El pasado miércoles, Francisco Conejo señalaba que apoyarían a Carme Chacón porque representaba «la nueva etapa, el nuevo liderazgo, el aire fresco y el cambio que el partido necesita». Ya que no pudo ser a nivel nacional, que la nueva etapa, el nuevo liderazgo, el aire fresco y el cambio que el partido necesita, empiecen a vislumbrarlo desde más cerca. De abajo a arriba, que diría Carme Chacón.
Aprobado general
Veo las curvas keynesianas que se manejan los entendidos en Bruselas y me echo a temblar. Sobre todo porque no las entiendo y he de fiarme de la libre traducción en el discurso que hacen de ellas los políticos liberales con derecho a interpretarlas. Supongo que la mayoría de los que están obligados a hacer declaraciones tras una reunión macroeconómica europea por razón de su cargo, tampoco las comprenden y eso me tranquiliza en buena medida, pues de no ser así, estaría aún más inquieto por la mirada perdida que añaden a tan angustioso trance. Yo creo que lo único que se sabe de esta primera, segunda o tercera crisis que padecemos desde hace uno, tres o cuatro años, tanto por parte de los entendidos como de los torpes, es que los datos que se manejan son los de un desastre. Del desastre, mejor dicho. Y de ahí, el punto de partida y único de consenso, se pasa a las medidas del ensayo y error, hasta que se dé con una fórmula, a día de hoy, imprevista, que invierta la tendencia que nos está arruinando.
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Como Gary Cooper
Dicen que mañana, jueves, se abrirá en el Ayuntamiento lo que en lenguaje político se denomina, de forma condescendiente, una crisis de gobierno. Significa que unos se van y otros llegan. No habría que alarmarse si no fuera porque la crisis de gobierno le llega a un gobierno en crisis, o al menos con más frentes abiertos de los que nos tenía acostumbrados a contemplar.
Si por algo se han caracterizado los mandatos del señor alcalde han sido por el poco ruido con el que ha sabido manejarse a lo largo de los años. Básicamente se trataba de no incomodar a las asociaciones ciudadanas y planificar con sus técnicos adjuntos lo que éstos tuvieran a bien aconsejarle hacer. Don Francisco ha sustentado su gestión en darle toda su confianza a quien él considerara que la merecía por su profesionalidad y hacer oídos sordos a los figurantes de partido que lo acompañaban en las fotos, sin oficio conocido más allá de la política. Y le fue bien, pagando bien y endeudándose bien. A lo suyo y con los suyos. Pero los cargos de confianza, como Mourinho, no eran del Málaga, sino profesionales contratados por el Ayuntamiento. Y con la crisis, los recortes y la austeridad, ese buen pilar bajo el que se cobijaba, se esfumó, por caro. Muchos proyectos en el cajón y muchas más deudas es lo que nos queda de aquella calma chicha que se llevó la crisis económica a velocidad de vértigo y que ha obligado al nuevo viejo senador a pretender reinventarse. Y visto lo visto, no estaba ya para malabares.
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