A los grandes museos se va en bicicleta

Estuve el otro día en Hacienda porque se me había caducado el virtualismo digital al que me obliga Montoro para mantener correspondencia conmigo y con mi inmensa fortuna. Fue un trámite lento y personalísimo que me indignó la mañana, así que de vuelta, con el sello puesto y algún suspiro más alto que otro demandando la complicidad de los que me acompañaban al soslayo, esperé desarmado de paciencia a que me recogiese el autobús de mi barrio.

La parada de la Empresa Malagueña de Transportes dispuesta junto al edificio de Hacienda es un buen lugar para acoger a los indignados de los procesos burocráticos porque la recorren ciclistas, a los que se puede criticar o suspirar fuerte en la oreja para calmarte, pues suele ser gente sana y pacífica, que no contesta a los desaires. Esto ocurre porque entre la parada y el potencial bus que te recogerá, discurre un carril bici que atraviesa todo el cabreo producido por lo acalorado del momento y la molesta sensación de sentir que has acabado perdiendo la mañana. Miras al suelo y compruebas que llevas sucios los zapatos y que, además, pisas un carril de ecologistas mal puesto por causa del ayuntamiento y su lumbrera de la movilidad. Lo peor parte del despropósito, desde el punto de vista ético, hay que asignársela al deportista, claro, que pedalea por derecho y no se aparta, sólo por eso. Sigue en su carril sin tener en cuenta la volutad democrática de la veintena de usuarios que se preparan para que llegue el autobús, pasen la tarjeta en fila disciplinada y corran a ocupar un asiento libre, camino de Huelin, y que, sin duda, votarían que el ciclista se saliese de su camino para no incordiar y rodease la parada, con cuidado de no atropellar a nadie, si optase por cubrir la retaguardia, o de no ser atropellado, si decidiera convertir en deporte de riesgo su paseo por carretetera. ¿Pero no son tan ecologistas y tan modernos y tan jóvenes y tan cívicos? ¡Pues entonces!

La línea que sí suele serlo, no fue puntual con lo que tuve tiempo de hacer de serpiente multicolor con la cola del bus, incluyendo su mal de ojo, cada vez que pasaba otro descontaminante usuario de las bicis de alquiler municipales, y así, hasta que le tocó llegar pedaleando, torpemente, como una gacela asustada, a la nueva amiga de mi vieja amiga, la joven delicada de Sevilla que se ha trasladado a vivir a esta perfecta ciudad de la cultura y los jardines, ideal para leer en algún paseo marítimo, al fresco, novelas de autores americanos de culto de los que me sé una retahíla de nombres para darle conversación. Y se detuvo a charlar conmigo. Me ha contado que en Sevilla tienen 243 kilómetros de carriles bici y que lo usan a diario 72.000 personas. Como aquí, casi. Aquí tenemos 29 kilómetros. Aunque he leído que en dos años, están previstos otros 70 kilometrazos… ¡Yuju! Las comparaciones son odiosas pero os susurro que en Sevilla están aprobados, para el mismo periodo, 2015-2017, 240 kilometritos más. Y aquí, por ahora, no lo usan tantos miles de personas, pero sí todos los jóvenes modernos que incordian por delante de la parada del edificio de Hacienda. Un montón y algunos puñaditos más. Como le dije a Macarena, que así se tenía que llamar, es que allí tienen un clima y un pedazo río, que aquí no tenemos. Pero que yo la acompaño, que yo sí estoy en la onda y soy asiduo a eso de darle pedales. Y mañana he quedado.

Por eso estoy aquí. Con la tarjeta nueva de esto de las bicis, viendo por dónde. Esperando a que nadie me mire para hacerme con una, salir huyendo y averiguar si es cierto eso de que nunca se olvida. Porque, digo yo, que aunque no lo recuerde, en algún rincón de mi infancia, alguien me enseñaría a usarla. ¿Habrá bicis municipales con dos ruedines? ¿Aguantará, en todo caso, mi peso?

Ya veremos.

Comments Off

Un bello decorado

Málaga está bonita. Cómo luce al sol. Si no fuera de aquí, me creería todo el cartón piedra preciosista que nos rodea y lo disfrutaría como cualquiera de los turistas que nos visitan. Qué suerte tienen. A menudo, los envidio. Y no porque no sepamos los malagueños bienvivir nuestra ciudad con muy poquito, sino porque acariciándola tan aparente, con el bienestar al alcance de la mano, nos apena tener que permanecer quietecitos en la esquina, pisando la punta del tapete, para que la brisa no destape nuestras vergüenzas ni descubra nuestra cara oculta, la de los cuartos menguantes. La Málaga que se puede enseñar está sujeta con imperdibles al Centro Histórico y tiene un recorrido oficial por el que no se hace camino al andar. Más nos vale no perdernos. Ves poquito y te imaginas el resto. Si algún metomentodo rascara un poquito en la superficie de los umbrales de la pobreza o levantase la alfombra mágica de la cultura a dedo en la que nos han entrometido, descubriría que todos somos cómplices de esta farsa, a cambio de un rayito de sombra y una caña. Pero, aún así, bendito espejismo de ciudad, ¿verdad? Da el pego. Qué a gustito se está en esta terraza-mirador que nos ha dejado limpito y postmoderno el Consistorio para que demos un paseo. La pompa del Pompidou y el pompi del ruso, la Semana Santa de los buenos tiempos, ahora el Festival, y en el horizonte, la Noche sin blanca de la cultura municipal.

El otro día, en la Cadena Ser, los directores de los periódicos locales entrevistaron a nuestro alcalde y, aprovechando las alegrías del festival, Esther Luque les pidió que calificaran la gestión de Francisco de La Torre con el título de una película. Y estuvieron acertadísimos: Zelig, el falso documental de Woody Allen, en el que el protagonista, para ser aceptado, adapta su apariencia al entorno (incluso cambia de color de piel), podría describir el carácter camaleónico de Don Francisco. Ahora ha adoptado el rol de montamuseos y posa como si llevase toda la vida entre obras de arte. El personaje de la comedia, en un momento dado, se encuentra con miembros de la comunidad judía y le crecen barbas y tirabuzones. ¿Se imaginan? Zelig fue la elegida por Juande Mellado (La Opinión de Málaga); Noche en el Museo, la comedia en la que los objetos expuestos en el de Historia Natural cobran vida, probablemente podría encasillarse en el bestiario de las pesadillas provisionales de nuestro alcalde, como sugirió Antonio Méndez (Málaga Hoy); El año de las Luces, oso de plata en Berlín, que trata sobre el despertar sexual de Manolo (Jorge Sanz) observando cada noche a su enfermera desnudarse (Maribel Verdú), fue la elegida por Rafael Porras (El Mundo) y la que más me costó vincular a la gestión municipal, en principio. ¿De qué se habrá prendado así nuestro alcalde? ¿De las gemas? ¿Los funiculares? ¿El Astoria? ¿El embovedado del río? Le he dado 2016 vuetas, casi sin resultado; Lo imposible, la del tsunami, es la pensada por Manolo Castillo (Sur), que describe a la perfección la trayectoria política de De La Torre, como el zelig tozudo, corredor de fondo; y por último, Alcaldes al borde de un ataque de nervios, basada en la peli de Almodóvar que interpreta Banderas fue la propuesta divertida de la Cadena Ser.

Y ahora, lo peor de lo peor. ¿Conocen a alguna persona que no haya visto ninguna de estas por falta de tiempo? Si la conocen, ¿habrá tenido ese tiempo escasísimo para asistir, en cambio, a conciertos, o para ir al teatro… será aficionado a la ópera? ¿Leerá habitualmente? ¿Reconocerá la obra pictórica de los clásicos? ¿Le gustará el Arte Contemporáneo? Y la última, ¿Dejará de traer franquicias de museos a Málaga?

Dice Paquito ahora, el que no conoce los suburbios ni por las pinturas costumbristas del Carmen Thyssen, que si vuelve a ser reelegido, no dejará a ningún malagueño atrás por causa de su pobreza. Anuncia, por fin, medidas sociales, creo. Para que vaya ensayando, le aconsejaría que levantara una moqueta ruborizada de glamour y se trasladase a las no tan afueras de la ciudad, a encontrarse con la malatería de parados que ni se acercan al centro, para no molestar, espigando en sus arrabales. “Los Espigadores y la Espigadora”, esa sería la película que me gustaría que identificara los próximos cuatro años de Paco de la Torre.

Comments Off

Como un flan

He mirado el calendario y me ha entrado un cosquilleo nervioso. A mí me pasa, y no sé si por raro o por mediocre sin conocimiento, que igual que a veces me acaloro por causa de la vergüenza ajena, en otras ocasiones me embarga esta sensación de nerviosismo ajeno, que ahora me esfuerzo en describir. El chisporroteíto en la barriga me ocurre cuando me pongo en el lugar de alguien que debe enfrentarse a un importante examen que ni me va ni me viene. Los que se examinan ahora, y me soliviantan el ánimo ajenamente, son los candidatos a alcalde de Málaga. Lo escribo y me entran sudores ajenos propios. A poco más de un mes de campaña, deben estar cada uno, a su estilo, hechos un flan. No voy a entrar a debatir ahora qué tendrán que ver los flanes con los nervios, aunque cada vez que me apropio de este recurso, me lo quedo pensando durante varias líneas temblorosas.

Decía que me preocupan los candidatos porque esta vez se enfrentan a unas elecciones distintas y más complicadas, al menos con más actores y nuevas referencias. Lo más extraño de todo es que el PP casi no participa. Bueno, casi no quiere participar, mejor dicho. Don Francisco ha dicho que él se encarga, encantado, y los ha dejado escondiditos tras él, a buen recaudo, para que no molesten. Con el PP en horas bajas, mejor no arriesgar. Así que se borran las gaviotas, la música y las siglas y nos queda un alcalde con traje nuevo dispuesto a jugar de portero-delantero. Eso sí, en el PP no saben con quien se la juegan. A ver cómo salen de ahí después para darnos la sorpresa. Ahora que le han dejado sitio para correr con el balón, y campo por delante, a ver quién para al anciano. A ver quién lo jubila. Paquito sería el flan de huevo tradicional en esta historia, con perdón.

Lo contrario pasa en la otra acera. Hay mucho PSOE y muy poca María Gámez. EL PSOE, que no existió en las andaluzas y al que suplantó Susana Díaz, ahora saca pecho de partido y es más contrincante que nunca. La candidata no es necesaria y el aparato, menos. Ponen PSOE, se quitan del medio y les irá mejor de lo que podrían esperar. Su flan es de polvillos, pero de chocolate, riquísimo, como para quejarse…

Pero si lo del PSOE es llamativo por salvaguardar a su candidata tras la “S” de Susana, parecido caso pero elevado a la máxima expresión ocurre con Ciudadanos en Málaga. Su candidato podría ser un florero. Podrían ahorrarse la campaña. Y los discursos. Poner papeletas junto a las urnas y esperar, para sumar concejales. El trabajo ya está hecho. Un poquito lo hizo Albert Rivera. En mayor proporción, la soberbia torpeza de Rosa Díez. Y la guinda del pastel la puso el gobierno de Rajoy. Se mete todo en una coctelera, se agita y salen un montón de votos. Pero un montón. No es el PSusanaSOE lo que hace tambalear la seguridad de un nuevo gobierno absoluto de Don Francisco, sino lo que sean capaz de restarle desde Ciudadanos. Este flan es con grosellas y aroma de flores. Tiene buena pinta en carta, ahora falta que esté bueno.

Y los que eran los terceros en discordia, IU, ya no sé si son, están ni existen. Para crecer, se diluyeron y todavía están burbujeando, espero que sin ahogarse en su propio vaso de agua. A decir verdad, no sé ni cómo se llaman en estas elecciones. Tengo que mirarlo. Eduardo y los siete enanitos creciendo podría ser. O el Frente Popular de Judea. Ganemos no, seguro. Ya lo tengo: coalición “Málaga para la gente”. Si Ciudadanos pueden ser la causa de que Paco de la Torre tenga un pellizquito de preocupación de cara a los próximos comicios, su pastillita tranquilizante se llama como este Frente Judaico Popular con el que nos marean las mareas, IU, Equo, Podemos y todos los demás pedacitos. Yo no sé si esto es un flan con mititillas o con grumos. Estoy por no probarlo, a ver si se me quita este nudo impropio que me atenaza.

Comments Off

Sin más explicaciones

Estaba leyendo las declaraciones de nuestro alcalde del pasado lunes, en las que se lamentaba de que el PP no hubiera sabido explicar bien los ajustes, e intenté ponerme en su lugar, recordando alguna ocasión en las que me hubiese ocurrido algo parecido. Aunque no voy a confesarles ninguna de esas situaciones, ya que me producen sonrojo de sólo pasearlas por el primer término de mi memoria, si luego me da tiempo, sí estoy dispuesto a explicarles minuciosamente cómo logré salir de la tierra salvadora que, atendiendo a mis ruegos, aceptó tragarme piadosamente en tan adversas circunstancias. Lo mal que se pasa. Lo mal que se pasa a rastras con el sigilo bochornoso, cuando no se encuentran las palabras que no existen.

Ponerse en el lugar de otro sirve para entender la mayoría de las cosas. Recordarme sin razonamientos me lleva a la parte más grotesca del espectáculo, que tiene mucho que ver con la risa nerviosa que produce la vergüenza ajena cuando no es ajena sino propia. Yo, ahora, por fin y por ejemplo, ya comprendo el gusto de Rajoy por el plasma. La causa está en estos asuntos inexplicables. Venga, Cospedal, sal y explica esto, le dijeron. Tras el diferido, añadiría que hay cosas que no son complicadas de explicar, sino cómplices de embrollar. Y esta a la que alude Don Francisco, posiblemente sea una. En definitiva, repasándome he llegado a la conclusión de que a veces no se hace difícil explicarse, sino que es imposible. ¿Cómo se explican los casos de corrupción? ¿Los miles de deshaucios? ¿La foto del presidente cuando era candidato, en la cola del paro prometiendo acabar con esa lacra? ¡Plasma, engúlleme! Y cuando crees que la mayoría no te ve y el resto ya se ha olvidado, te haces pasar por una flor, sales, oteas y huyes con disimulo (lo prometido es deuda).

De la Torre no quería quedarse sin explicaciones. Y le han hecho un vídeo didáctico para explicarnos su gestión, muy divertido, con la estética de una aplicación para móvil, que al principio se llama “Málaga funciona gracias a todos” y que tras darse un paseo audiovisual por los datos elegidos por el equipo municipal, concluye llamándose “Málaga funciona”, ya sin agradecernos nada. Se trata de un vídeo que no deberían perderse. Si les sobra el tiempo. Empieza flojito de autoestima, mencionando la atención, el cuidado, la gestión y el trabajo diario que requiere una gran ciudad que, como cualquier casa o empresa precisa de especial atención en sus servicios esenciales. La iluminación, las zonas verdes, el mantenimiento de calzadas y aceras, el abastecimiento de agua, el alquiler de bicicletas, la limpieza, el cuidado de las playas, la seguridad, la cultura (con el impacto económico que va a generarnos el Pompidou, que valoran sus lumbreras en 18,5 millones anuales), el deporte, la rehabilitación de edificios, los imprevistos que hay que solucionar a diario… son todos ellos motivos de orgullo munícipe explicativos de la ciudad moderna que se traen entre manos y de la que disfrutamos por su razonable gestión.

Esto ocurre durante los primeros dos minutos y cuarenta y cinco segundos. Pero la parte del vídeo que más me gusta y que aconsejo que no se pierdan, es la que viene a continuación: la parte social. A partir de ese segundo, el vídeo deja de ser una loa a nuestra ciudad limpia, cultural, sostenible y deportista y se dedica a hablar de lo que hace el consistorio por los más necesitados. Por los malagueños sin trabajo, sin vivienda, al borde de todos los umbrales que echarse a la boca y en claro peligro de exclusión social. Qué maravilla. No creo que una niña de la Palmilla vuelva a ser ejemplo de necesidad con tanto esfuerzo de los que nos gobiernan, como bien explican. Fíjense en la partida presupuestaria dedicada a los más necesitados y dense por satisfechos, enterados y muy bien explicados.

Comments Off

El monte es orégano

Aquí voy, de gozo que no quepo en mí, incluyendo en mi alegría esa pizca de luto pactado que le proporciona su verdadera razón de ser malagueño a tanto apasionamiento de Semana. Nos quedan por delante tres o cuatro días santos de ocio para vislumbrar el baile de algún trono majestuoso al final del tumulto, acercándose con el plañir de sus cornetas de incienso hasta el último recoveco de nuestra memoria. Volveré en mí con el tamborileo enseguida y como lo sé, me dejo arrastrar por las callejuelas del tiempo, aturdido por ese segundo soñando, como si hubiese caído desmayado en un trance. Se me olvidaba que huía y que iba a cruzar para alejarme. Cómo me gusta que no me guste la Semana Santa. Para que llegue y me vaya.
Seguir Leyendo »

Comments Off

47 en absoluto

Fui de Letras. Averigüé que debía renunciar a convivir con la exactitud cuando, a pesar de entregarme apasionadamente en el esfuerzo, no conseguí desligar mi cuenta de la vieja de los dedos de mis manos. De hecho, me reconozco como otro de esos adolescentes que aprendió a tocar la música de las tablas de multiplicar dulcemente con la flauta, mucho antes que a cantarlas con su buena letra. Fiel a mi trayectoria vital, continúo torpe pero voluntarioso con los números y obligatoriamente he de susurrarlos cuando los afilo sobre mis manos, sumido en la concentración más despiadada, al menos si lo que pretendo es acceder a su precisión inquietante con total y certera inseguridad. Repito los cálculos como quien vuelve al coche porque no recuerda si lo cerró, alejado una esquina y media larga, y hasta que no coincida la misma cifra dos veces seguidas con mi resultado, no la callo del todo en mi conciencia y vuelvo a prestarle atención al mundo pendiente. Lo peor, que si me hablan mientras sumo, me resto y tengo que volver a empezar, añadiendo mis malas pulgas, una a una, hasta el punto de partida. Y todo esto lo confieso para que cuando les afirme impertérrito que Susana Díaz sí ha conseguido la mayoría absoluta en las elecciones andaluzas, no se echen las manos a la cabeza ni me tomen por menos cuentista de lo que soy.

Dicen los que estudiaron Ciencias en los institutos de mi época que la mayoría absoluta en el Parlamento andaluz se consigue con 55 diputados, en base a dividir los 109 elegidos entre dos y resultar 54,5 repasados. Dado que no hay medias personas, ni entre los políticos siquiera, serían 55 los seres humanos necesarios para conformar esa mayoría absoluta. Estamos de acuerdo. Me refería a las matemáticas y a mí, por una vez. Pero comparando los resultados de las autonómicas del 2012, en los que el PSOE consiguió 47 diputados, y las del pasado domingo, en las que consiguió los mismos, se produce mi primera discrepancia con los números. Son los mismos pero no son iguales.

En 2012, el PSOE consiguió 47 diputados, pero el PP, 50. La mayoría absoluta matemática estaba en 55 pero la real en 51. Con 51 diputados, el PSOE hubiese podido gobernar como si el Parlamento fuese de 100 representantes. Pero no los tenía, los suyos eran sólo 47. Siempre perdería frente al PP, aún con la simple abstención de Izquierda Unida. O sea, necesitaba el apoyo de IU para gobernar. 47 más doce de IU, total, 59. Cuatro más que la mayoría absoluta. Ocho más de los necesarios.

¿Y ahora? El PSOE ha conseguido los mismos, 47. Matematicamente la misma situación, pero realmente, ¿estamos en iguales condiciones? No. Está claro. Ahora el PP tiene 33 diputados. El PSOE no tiene 55, no. Pero con 43 nada más, gobernaría sin inquietarse. Si esto no es mayoría absoluta, ¿qué es? Yo creo que podríamos llamarla como segunda opción, absolutísima. Saco los dedos y me concentro: 47 del PSOE contra 33 del PP. Esta trifulca no tiene color. Rodillo para el PSOE. El PP y Ciudadanos juntos, 42. Tampoco. ¿PSOE contra Podemos? 47 contra 15. Ni cosquillas. ¿Podemos junto a IU? Poquitos, 20. Podemos, IU y Ciudadanos, no muchos más: 29. Y no hay más opciones. ¿PP con IU? ¿Y además con Podemos? ¿Y además con Ciudatans (sic)? ¿Todos contra Susana Díaz? Las matemáticas, exactas, precisas e incuestionables, dicen que esa cosa extrañísima con forma de unión imposible sería posible. Yo, con mis puñaítos aproximados, mis dedos regordetes, una calculadora sin pilas y muchísima imaginación a la hora de contar, concluyo que no. 47 no es igual a 47, no. Pura filosofía y un poquito de arte así lo indican, yendo al coche y volviendo varias veces para ratificarlo. Y Susana Díaz tiene mayoría absoluta.

Comments Off

Mi 806

No creo que la prostitución fuera el oficio más antiguo del mundo sino la forma más antigua del mundo de ser machista a la hora de inventarse un primer oficio. Se reprocha la culpa de sucumbir a la tentación de los más bajos instintos a la femineidad y se lava la mancha masculina por los siglos de los siglos. En realidad, si tuviera que imaginar una primera transacción, veo más al brujo de la tribu fumándose todas las hierbas místicas frente a la hoguera y vendiendo la información privilegiada que le proporcionaban los animales, dioses o extraterrestres a cambio de un buen muslo de cabra, bisonte o primitiva. Yo creo que ese fue el origen del capitalismo, en el que muchos se iban de caza y uno, dedicado a la vida contemplativa, la interpretaba, y no la promiscuidad, en la que ambas partes, quieras que no, sudaban a medias su granito de arena en placentera armonía. ¿Que no hay chamanes ya en occidente y sí prostitutas? ¿Quién lo ha dicho? Y Carlos Jesús, el de Raticulín, ¿qué es? Pero, aunque algunos siguen con la túnica, el tarot y la calva de melena larga, son los menos. Los nuevos adivinos y augures son más científicos, aburridos y demoscópicos.

¿No les he dicho aún que hoy he decidido ejercer el oficio más antiguo del mundo y regalarles los resultados electorales del próximo domingo averiguados a mi manera? Me he puesto los tacones, haciendo un guiño a mi peor condición machista de tantos siglos, y en el cuarto de mi hermana, que es más amplio que el mío, he puesto la estufa en medio para hacer una danza ritual en torno a su calorcito. Me tenían que ver bailando. Me falta la pipa y las plumas para conseguir la precisión que otros buscan en las encuestas. A mi no me hacen falta, ya les digo. Soy como el marido de Celia Villalobos, sé lo que va a pasar porque soy muy listo y, además, yo propiamente tengo un método secreto sobrenatural: el bacardi cola. Ya estoy concentrado. Postura de loto y les digo en un santiamén.

Primero, ¿quién va a perder? Ninguno. Ya sé que esta parte es la más fácil, que no hace falta que siga sosteniendo la bola de cristal para decirlo, que todos los partidos políticos nos tienen acostumbrados a decir que no pierden nunca las elecciones, así que no hay que tener la conexión astral que yo tengo, y por la que aún no me paga nadie, para afirmarlo, vale… Pero ahora viene la bomba: ¿Quién va a ganar? ¡Ninguno! ¡También! ¿A qué esto no lo sabían? Lo nunca visto. En estas elecciones autonómicas de la esquina, om, conectando con raticulín, ¡todos empatan! Verán como acierto, digo, adivino.

Claro que algunos empatarán menos que otros. Los peores empatados van a ser los de IU. Que ni pinchan ya ni cortarán en los próximos años. Ahí permanecerán simbolicamente para olvidarse de lo bien que han estado gobernando y devanándose los sesos sobre lo complicado que les va a resultar encontrar una cacharrería para su gran manada de elefantes resucitados. Menudo problemón familiar. Tampoco empatarán muy bien los del PP, que aludirán a que ha sido un éxito suyo que Susana Díaz no haya conseguido mayoría absoluta y quien no se consuela es porque no quiere, como segundo argumento del cerocerismo. Los terceros peor empatados serán los de Podemos. Un 15%. En medio, como los jueves, estorbando. Y los mejores empatados, serán los de Ciudadanos, frotándose los ojos por quedarse a las puertas de formar -o incluso formar con las puertas- gobierno de coalición con el PSOE, y los socialistas, que empatarán una victoria con el peor resultado de su constitucional reciente historia democrática, buscando las llaves del escaño que les pueda faltar para llegar a la mayoría absoluta de la mano de los de Rivera, en el fondo del mar -llamen a mi nueva línea caliente si quieren saber algo más sobre su futuro-, matarile rilerón.

Comments Off

Me hago persa (de cine) y 301

Yo tenía un amigo coleccionista que lo tenía todo en su trastero, tan bien apilado que no podía sacar nada sin causarle un gran destrozo a su desorden. La últma caja de abajo, muy al fondo, tras la cuarta o quinta fila de cajones inaccesibles y pesadísimos, era un tesoro en el que había guardado, descuidadamente, todo lo que iría a necesitar a lo largo de su vida, por lo que acabó convirtiéndola, sin darse cuenta, en un precioso álbum de recuerdos con las hojas pegadas.

Hoy voy a intentar hablarles del MAF. Con mucho esfuerzo porque se me diluyen las ideas en su propia inmensidad. El MAF son arenas movedizas que hay que cruzar con mucho cuidado, para no ahogarse en sus confines, si los tuviera, que tampoco me atrevería a asegurarlo. Persignándome y levantándome de la cama como el protagonista de esa película de terror que nadie se explica por qué tiene que ir a ver de dónde procede el ruido inquietante, y con el recuerdo de los estantes profundos del guardamuebles infinito de mi amigo, me enfrento a estas 300 actividades de cine espartanas, he de reconocerlo de antemano, con mucho miedo a lo desconocido. Voy.

Para quien no lo sepa, lo primero, aclararles que “Málaga de Festival” -MAF- depende del Festival de cine malagueño y se llevará a cabo, en su actual tercera edición, desde el próximo 20 de marzo hasta el 16 de abril. Según la definición en la propia web del certamen consiste en “actividades culturales que tienen al cine como argumento, como inspiración de otras formas creativas y artísticas”.

Iba: ¿300 actividades culturales en menos de un mes? ¿Es un guiño a Frank Miller? ¿500 serían mejor? ¿Y así en progresión aritmética hasta llegar a dónde? Los catetos responsables de la Noche en Blanco gratuita que explota a los malagueños que aspiran a ser artistas en sus ratos libres estarán que trinan. Alguien les hace la competencia con sus mismas armas absurdas de cuanto más ruido insoportable, mejor. En este punto recuerdo una actividad programada como cultura por el consistorio de los museos, cuando repartió un dineral entre los arquitectos en un concurso de ideas sobre qué hacer con el Guadalmedina para ver si alguno le daba la razón al alcalde sobre el embovedado, por supuesto, sin éxito, y se organizaron una serie de actividades “artísticas” en el río… Entre ellas un simulacro de accidente de tráfico por el Real Cuerpo de Bomberos de Málaga. Me haría falta un emoticono justo aquí, antes de continuar. Me conformaré con un grito.

Vuelvo: me alivia un primer asomo a la lista artística del MAF. Muy al estilo malagueño, buena parte de la supuesta agenda cultural se corresponde con la habitual de nuestra ciudad y un póster-pegatina en la puerta para acogerlo con cariño. Se trata de hacer el mismo microteatro que se hace siempre, la misma conferencia, la misma exposición o la misma tapa pero con un paréntesis que diga (de cine). A ojímetro, esto aclararía la mitad de la que creíamos machacona e incesante agenda impersonal, sin criba ni criterio. Pero 150 actos seguirían siendo excesivos para convertir la experiencia en algo interesante, al menos a priori. ¿Habrá alguna explicación? ¿Será por los 300 de las Termópilas?

¿Aquí está? Encontré la solución en la nota de prensa. Serán 100/150 actividades compensando de aquí y de allá y siendo bondadosos, pero en los once distritos, no como suelen hacer los voluntariosos de la cultura muncipal, todo en el Centro. Trece o catorce actos por distrito, eso es otra cosa. Qué buena pinta y yo qué mal pensado. Todo no vale. A ver: En Palma-Palmilla uno de 300. Glup. No me desanimo aún. Campanillas y Churriana, ninguno. Vaya. Probaré en el buscador con Puerto de la Torre… dos, qué poquitos… ¿Ciudad Jardín? Uno y además, como los reyes magos trabajando, de mentira porque la Cochera Cabaret no está en Ciudad Jardín. En fin, San Ciriaco no sé, pero Santa Paula, se vuelve al trastero conmigo. Y contra los 300, aquí mismo, me hago, ya, persa.

Comments Off

Más ricos si hay pobres

Creo que estoy contento. Si el saber y la felicidad tienen algo que ver, lo estoy. Aunque la causa no es tan afortunada y por ahí se contonean las dudas que me impiden afirmarlo con la rotundidad que desearía. Me explico. Hasta esta última semana, en la que la retahíla de buenas noticias económicas sobre Málaga me iluminaron, no conseguía entender a los proselitistas de esa supuesta mejoría económica que nos envuelve. Me refiero a los eruditos augures ya casi afónicos de tanto gritarnos durante tanto tiempo que estábamos llegando a este punto de inflexión en el que ya sí, tocando madera, nos encontramos, y que hemos ido usando como monigotes de nuestros mejores chascarrillos a costa de sus brotes verdes. Hasta hoy, que empiezan a ganar la partida de su razonamiento con datos y no sólo con indicios o tendencias partidistas.

De hecho, ya se ve a alguno de los científicos comiéndose esos brotes, bien masticaditos, en ensalada para reprocharnos con aires de superioridad vegetariana las pocas luces que le achacábamos por no ser capaces de vislumbrarlos nosotros solos entre tanto muérdago y, sobre todo, el escaso crédito concedido a sus exactísimas previsiones. Menos mal que los premiarán pronto los mismos nuevos viejos de Lehman Brothers. En definitiva, el auto de fe con el que requerían nuestra atención se fue para siempre a cambio de titulares elocuentes como estos de la última semana que por sí solos, dan y quitan razones. Por ejemplo: “la firma anual de hipotecas repunta por primera vez desde que comenzó la crisis”, según el INE en referencia al pasado ejercicio, 2014, y eso a pesar de que “Málaga es la provincia andaluza con la vivienda libre más cara” constatado por el Ministerio de Fomento. Estos números avalan la teoría de la recuperación, casi conspiranoica hasta hace bien poco, como estos otros, igualmente expeditivos:“la venta de vehículos se dispara con una subida del 52 por ciento en febrero”, según la Asociación Malagueña de Automoción, comparando la situación del mes pasado con la de febrero del año anterior. Es más, en el acumulado del ejercicio anual, el avance supera ya los 36 puntos. También han mejorado las exportaciones -“la exportación agroalimentaria y de bebidas crece en Málaga un 23%”, en 2014, según la Agencia Andaluza de Promoción Exterior-, como sucede con el emprendimiento -“Málaga supera la media de densidad empresarial”, con 67 firmas por cada mil habitantes, mejorando el dato nacional (66) y andaluz (55), según la CEM, o “Málaga registra 100.000 autónomos, una cifra similar al año previo a la crisis”, como puso de relieve el presidente de la Diputación Provincial, Elías Bendodo, destacando un estudio de la Oficina Provincial de Inversiones-, y así podría seguir enumerando alegrías macroeconómicas en los titulares de la prensa hasta concluir inventándome el paisaje de mejoras en el que subsistimos.

Pero el problema no son los titulares, sino los suplentes. Ya decía que me sentía contento por acostarme sabiendo algo nuevo: que la economía aunque afecta, no trata a la pobreza. Se puede dar el caso de una ciudad rica en recursos, empresas, PIB y demás indicadores inhumanos con muchos pobres en busca de superar el umbral ese que los desahogue un poquito de su mal, casi crónico. Por eso miro a mi alrededor y entiendo lo bien que vamos, a pesar del 30% de excluidos. Ahora lo comprendo, por fin. Qué alegría y qué tristeza. Málaga va bien y un tercio de los malagueños muy mal. Y así pueden seguir, ab aeterno, en progresión aritmética.

Comments Off

La Pesadilla

Ayer me entretuvo el debate televisivo sobre la convalecencia de la nación. Qué bien me lo pasé sin saberlo. Me di cuenta de lo que me había gustado, ya por la noche, en diferido, cuando se me repetían machaconamente las dudas, como si fueran ardores. Supongo que a esto le encontraría mejor metáfora que yo la señora Cospedal, experta en dar explicaciones, hasta de los pagos más inverosímiles, en riguroso directo. Pues ayer, eso hice, me senté a escuchar lo que más tarde, sin proponérmelo, como digo, se transformaría en este auto de fe, del que hoy les escribo.

Al primero que oí fue a Rajoy. Y con él hubiese tenido bastante. De hecho, del resto, intentaré hacer oídos sordos si los escrúpulos me lo permiten. Mi presidente torturó los datos macroeconómicos en su exprimidora fricativa silbante cuidadosamente y consiguió liármelos tanto que no me enteré de lo bien que íbamos hasta que me lo explicó la almohada a media noche. No voy a asegurarles que ya sé por qué Mariano Rajoy se muestra pletórico ante la buena marcha de nuestra ruina en vías permanentes de extinción, ni si son sensaciones o probetas las que maneja cuando se esconde en su Moncloa a valorarlas, lo que sí me atrevo a afirmar es que, recapacitando ante esas dos páginas diarias que preceden mi sueño a pierna suelta, decidí anoche mismo tomar parte por la opción que más me convenía y descansar. Entre rendirme a la confianza ciega que me exige la versión optimista de Mariano o sucumbir al absoluto desánimo que me despierta sobresaltado cada noche por las deudas potenciales del futuro a medio plazo, elegí la versión del gobierno. Un valium. Para adentro. Glup. Y si monta una secta, también me inscribo. Porque dio en el clavo. Dijo: se acabó la pesadilla. Y a mí me conquistó. Y lo digo oteando el horizonte aún en busca de esos brotecitos verdes que empecé a buscar cuando miraba angustiado a cuánto estaba la prima de riesgo.

Sí, creo firmemente que la pesadilla se acaba porque no tengo por qué dudar del presidentev -ay, que me ha dado un tic (tac) raro al decirlo- o, si no, por ejemplo, porque si ha sido capaz de intentar hilar un argumento de éxito en su gestión durante el Debate del Estado de la Nación sin que se haya abierto la tierra ni producido un terremoto, lo veo ya capaz de cualquier cosa. Mirando a Albacete canturreo, de a gustito que me he quedado al afirmarlo.

Hoy veo a Rajoy de otra manera. Lo imagino diciendo graciosamente gracias en mi puerta y se me pone de punta más allá del vello, o tomando el café beige más moderno que he visto jamás, de cháchara con sus distendidas personalidades de confianza, como en los anuncios del PP, preocupado el pobrecito porque no ha sabido explicarle al ciudadano su buena gestión y desde aquí le doy ánimos para seguir intentándolo, sin pedirle, por supuesto, que sea fuerte, para no levantar suspicacias. Tan mal se han explicado que ninguno entendimos que no apoyasen la propuesta de la ley de segunda oportunidad de IU ni tampoco la de UpyD y ahora sea su bomba estrella social, anunciada en el debate para rellenar un titular de la Razón o el ABC, supongo. Bueno, no exactamente. No era raro que no la votasen entonces. Lo que atolondra y paraliza es que ahora se hayan descolgado con algo parecido. Bendito sea. Y para acabar de agradecer, los dos minutitos dedicados a hablar de la corrupción. O sea, de la anticorrupción. A mí me ha venido bien para no recordarme quién soy, ni de dónde vengo, dignamente.

Recuerdo la foto de Rajoy en la puerta de las oficinas del INEM, prometiendo que acabaría con el paro, la que se hizo antes de las últimas elecciones generales. Hoy en el Congreso yo he visto otra: sentado en esa misma oficina, atendiendo a un ciudadano y dándole las gracias por aguantar otro par de añitos hasta que crezcamos al 3 o 4%. Qué razón has tenido hoy, Mariano. Es patético.

Comments Off