Velocidad de crucero

A la feria de Málaga llegarán 18.000 cruceristas en cinco barcos, como joya de la corona. Y no adquieren esa condición sólo por parte de los representantes institucionales, que los señalan en cada rueda de prensa pseudofolclórica como la panacea a todos nuestros males minimicroeconómicos, sino que a ese decorado de servidumbre de paso se suman los representantes hosteleros cuando vaticinan las cifras de negocio que manejarán durante la semana de fiestas. Ayer mismo, el presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Málaga, Rafael Prado, en comparecencia de prensa relativa a la ordenanza de la Feria de Málaga que entrará en vigor este año, no dejó pasar la oportunidad de recordarlos: “en la semana de Feria es importantísima la imagen que proyectemos, vienen además muchos turistas y más de 18.000 cruceristas”.

El que tiene un crucerista es como el que tiene un tío en América. Nosotros, como malagueños portuarios, debemos de tener la familia americana más numerosa del mundo. Sin ir más lejos, las señoras concejalas con mejor gusto y parecidas costumbres (el gobierno municipal debió de pensar que era cosa de mujeres), se dieron un paseo hace pocas semanas por el Centro para inventarse un corta y pega que lo embelleciera para los turistas. Se trataba de hacer creer a los visitantes que no conocían en profundidad la ciudad, que Málaga era otra, la que veían disfrazada con dos retoques de cartón. Decidieron que sería bonito uniformar a los cocheros de caballos, poner sombrillitas igualmente uniformes y preciosas en los sitios de paso y colocarle flores al camino, cómo no, de los cruceristas. De hecho, su itinerario comenzó donde lo haría el de uno de esos tan loables pasajeros y su primer apunte se refirió a situar adornos florales en la parte de la Plaza de la Marina que daba al puerto, para que la primera imagen que se llevaran estos, fuera la mejor. El resto de la plaza no necesitaba flores, que a los malagueños del día a día no hacía falta engañarlos.

¿Qué tendrán los cruceristas? Son los americanos de Berlanga, los jeques que iban a hacer de oro a Marbella y todo aquello que siembre de esperanza donde no quede otra cosa. Porque, vale, podrán tener todo el dinero del mundo, pero tiempo, poco. Resumo: el primero de los cinco transatlánticos que arribarán –lo del atraco no me ha parecido oportuno- en Málaga en feria será el “Adventure of the Seas”, el día 13 (también el 20 de agosto) y permanecerá en Málaga desde las 6:30h de la mañana hasta las 17:00h. Y ya está. El martes, 16 de agosto, llegarán otros dos; el “Spirit of Adventure”, que llegará a las 8:00h y partirá a las 14:00h -¡seis horas!- y el “Orient Queen”, de 17:00h a 23:00h –horario feriante, ni centro, ni Real, durante las otras seis horas de descanso-. El único que nos queda es el que dará de comer a toda la hostelería y el que nos sacará de la crisis a todos los malagueños, el “Grandeur of the Seas”, que llegará el jueves 18 a las 7:00h y se irá a las 20:00h. No sé si llorar aquí o esperar a la siguiente línea. ¡Dieciocho mil cruceristas que se nos escapan!

Lo dicho, yo no sé el empeño de los lumbreras del Ayuntamiento en señalar a esa selecta élite de turistas que nos visitan sin bajar del barco como el icono a seguir en cada una de sus ordenanzas turísticas anticrisis. Digo yo que será el clavo ardiente al que agarrarse, tipo profecía por cumplir que siempre esperan los nativos en las películas de aventuras cuando un blanco y rubio es un dios reencarnado que los salvará del malvado. Aquí ni hay buenos ni malos pero cruceristas sí, por horas. A mí, viene a verme un amigo castellano pobretón, que como los seis millones de turistas que se esperan en la feria sin barco, son los que engordarán el agostillo ciudadano. Si me dan a elegir, me quedo con los seis millones de no millonarios que, a veces, de pan sí vive el hombre. No serán tan importantes por cuestiones que mi corto entendimiento no consigue discernir. Pero pájaro en mano, habría que cuidarlos.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter

Toros, Fútbol y Semana Santa

A falta de feria para empatar con Sevilla, aquí están los toros, el fútbol y la Semana Santa. Estos parecen ser los tres pilares fundamentales sobre los que se sustentará la tradición malagueña a partir de ahora y bajo los que capearemos el drama íntimo de la pobreza familiar de puertas hacia afuera. Regresamos al blanco y negro, con bota de vino en el graderío y paternalismo de españolada lacrimógena en el guión de nuestras vidas. Tampoco está tan mal. Hace un par de años, cuando aún todos éramos ricos, lo tradicional eran los coches tuneados, las fiestas bacalaeras y las películas de Santiago Segura. En definitiva, se cambia el merdillion art por una evolución del costumbrismo decimonónico que, varado en alguna playa de los cincuenta, pacientemente esperaba su revival entre flores, fandanguillos y alegría.

Supongo que deben de ser muchas las variables que han conducido a esta involución en la nueva vieja idiosincrasia que ya se impone al ciudadano, pero a falta de un estudio sociológico profundo, me atrevo a señalar a tres artífices que, como tres reyes magos, han aportado su impronta de manera fundamental hacia el nuevo rumbo de nuestras supuestas más entroncadas tradiciones: el Jeque, Carmen Thyssen y Elías Bendodo.

Qué decir del Jeque. Entre genio de lámpara maravillosa y hada padrino. Viva el club, los mundiales y la señora que le dio a luz, con perdón y mucho respeto. Qué ilusión. Poco pan pero cuánto circo. Y millones, y más millones. Bienvenido, Míster Jeque. Se ha ganado un puesto fijo en la cabalgata de todos nuestros reyes magos de occidente. Preséntese a las próximas elecciones, hombre… ¿Quién se va a preocupar por los sueldos de sus cargos de confianza? Para él, el Arraijanal y si la quiere, también la Malagueta, la Alcazaba y Gibralfaro. Que no le falte de ná, que no, que no, que estamos aquí en constante genuflexión, para servirle en lo que le haga falta –y yo tengo un par de dos o tres peliculillas que producir-.

Preponderante asimismo ha sido y será el papel de la señora baronesa en nuestra esencia a partir de ahora. Ella tiene cuadros. Nos los presta graciosamente. Dice quién manda. Y se los llevará cuando le apetezca. Nos pone los pies en el suelo. Será un icono. Están los obreros del oeste del río, los burgueses del este y la nobleza en el cielo. Y todos juntos en los toros. Unos en los balcones, otros a pie de calle pero todos toditos todos, disfrutando el tronío de nuestra Semana Santa.

Y en último lugar, y no por ello menos importante, se encuentra el nuevo señor presidente de la Diputación Provincial de Málaga. Si los dos anteriores pueden flotar y deshumanizarse debido a su condición de no andar por casa, éste, Don Elías, sí es de carne y hueso, ha nacido sin privilegios y ha sido legitimado democráticamente en el gobierno provincial. Una vez allí, tras establecer sumas y restas y recortar de uno u otro lado para que le salgan las cuentas, presuntamente quebradas, ha nombrado al exalcalde de Benalmádena, Enrique Moya, como asesor de asuntos taurinos en la Diputación Provincial de Málaga y al periodista Antonio Roche como asesor particular en temas de comunicación, toros, flamenco, Semana Santa y verdiales, sin olvidarnos de que una de sus primeras medidas al frente de la institución fue la de conceder una ayuda de 20.000€ a las cofradías de Mena y Prendimiento para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud, que presidirá el Papa en Madrid.

El bodegón está hecho. Habrá exposiciones de marinas muy bonitas de abogados o arquitectos de buena familia que se dediquen a pintar o hacer monumentos en sus ratos de ocio, Fútbol, Toros, Semana Santa y como dice el anuncio, para todo lo demás, un Director General con talonario para los grandes eventos. Lo pequeñito, las nuevas culturas, el arte emergente y la cantera no es tradicional y seguirá formando parte de nuestra cultura en quiebra.

Somos finos.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter

Sensaciones Matrix

Los medios de comunicación parecen confirmar en sus titulares que, en efecto, vivimos en un mundo Matrix. La realidad que nos rodea no nos pertenece, o sí, pero tanto como los enormes langostinos que un tipo se está comiendo frente a mí en este chiringuito desde el que escribo. Esto es tras convencer al hombre de que los langostinos enormes se crían en un planeta del que todos somos parte, responsables e incluso miembros de la cadena alimentaria, le indicaría que yo también soy dueño de ellos y no me cabe duda de que accedería a compartir tan suculento plato conmigo y los comensales adyacentes. Ventajas de pensar siempre en términos de ciencia-ficción. El caso es que según leo cada día los titulares periodísticos más me convenzo de que vivimos en una sociedad cada vez más Matrix, menos del ciudadano, como los langostinos que este hombre de enfrente ya se ha zampado y no compartió conmigo.

La semana pasada, tras muchos desajustes bursátiles, subidas de la prima de riesgo, de los diferenciales y bajadas de los índices y de toda esa terminología económica que el ciudadano medio ya maneja como un bróker neoyorkino, se reunieron los líderes europeos y por lo visto a partir de ahí las primas, los desequilibrios y demás terminología se iban a teñir del verde esperanza con que se dibujan las buenas perspectivas monetarias que, según esos mismos líderes, tanto necesitamos para que se cree empleo y regrese la bonanza. Pero no. Se ve que los grandes líderes europeos, esos que tienen bajo sus órdenes grandes ejércitos, incluso armamento atómico, como en el caso francés, pintan poco cuando se trata de ordenar mercados, primas e índices. Por tanto, habrá algo por encima de ellos para que esta semana la situación macro-económica se vea idéntica a la de hace varias semanas. Y hablo de la macro, porque la micro sí que está para muchísimas familias tal y como estaba hace cosa de ya bastantes meses, bajo mínimos y con la prima de riesgo convertida en la reina del frigorífico, la despensa y la almohada.

Vivimos pues en una perpetua sensación de que nos gobierna alguien al modo Matrix. Cualquier día va uno a comprar el pan y se tiene que liar a patadas y guantazos con un tipo de traje y gafas negras que se intenta llevar la última barra. Pero se trata de un mundo Matrix con ciertas aficiones de escalera de vecinos, nada de glamour. En un mundo tan globalizado para ciertas cosas, como los movimientos de capital o la difusión de noticias, y tan poco unitario para otras, como la homogeneidad de derechos laborales o extensión de los derechos humanos, sólo corren como la pólvora los sucesos dañinos para los pueblos. La crisis del pepino y las verduras españolas, con la consiguiente pérdida de empleo y dinero en Andalucía, fue causada por una acusación falsa de alguien a quien nunca hemos conocido. Método que iguala el rigor informativo al cotilleo que pueda brotar desde la carnicería o el súper del barrio y que descalifican porque sí a cualquier mocita o mocito de sus alrededores. Ningún medio de comunicación pensó que en España varios miles, o cientos de miles de ciudadanos alemanes se estaban poniendo ciegos de gazpachos, porra archidonesa, ensaladillas de pimientos o langostinos enormes, como aquellos de la mesa de enfrente que me hicieron saltar las lágrimas. Un mundo Matrix sólo para lo malo.

Ya vendrán mejores tiempos, me consuelo mediante mi tinto de verano y mis patatas fritas. Pero vendrán cuando convengan a esos órganos más poderosos que los gobiernos y que los cotilleos financieros que han convertido el mundo más que en aldea global, en portería de vecindario. Algún día alguien a quien ni conocemos, ni jamás veremos en ninguna de nuestras barras de bar, hará cuentas y verá que le conviene que el proletariado se hipoteque de nuevo y que corra algún dinero por sus bolsillos. Entonces llegará un ciclo alcista y dará gloria leer los titulares periodísticos y los correos donde los bancos ofrezcan créditos como rosquillas y todas esas cosas que alegran a la ciudadanía con fuegos de artificio y billetes de jugar en la cartera. Entonces disfrutaré si me puedo comer unos langostinos enormes ya del todo convencido de que vivimos en un mundo Mátrix que ni nos pertenece ni podemos hacer nada para que cambie.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter
Comments Off

Cultura y lixiviados

Ayer se confirmó el secreto a voces. El organigrama cultural de la provincia se ha completado con el fichaje de relumbrón que todos esperábamos en el Málaga CF. Salomón Castiel vuelve a casa, como Isco. La última pieza del puzle ha sido crucial para entender cada movimiento en la estrategia de puestos, cargos, sueldos y confianzas culturales de las nuevas corporaciones locales. Primero se designó a una experta en Medio Ambiente, titulada y con varios masters europeos en la materia como Diputada de Cultura y al que se esperaba en esa Área, ya que había ejercido de portavoz cultural en los debates televisados de la provincia durante los últimos años, Juan Jesús Bernal, se le nombró diputado de Medio Ambiente. Un cambio de cromos que aportaba lixiviados a mis dudas existenciales. Lo que no se comprendía, ya sí. Mejor que lidiase con el miura una joven de 28 años sobradamente preparada, que uno de los pesos pesados, sobradamente resuelto.

La primera pista del thriller fue la buena. En la toma de posesión como presidente de la Diputación de Don Elías Bendodo apareció un motorista, que tras despojarse del casco de seguridad, y cerciorar a los asistentes de que sobrepasaba el parecido razonable, asumió el protagonismo de los rumores entre la concurrencia: era él. Los más impulsivos lo señalaron desde entonces como el futuro director del Área de Cultura de la Diputación de Málaga. Los más precavidos, y yo, el más tonto, carecíamos aún de la fe necesaria. ¿Cómo iba a dejar su puesto en la Mostra valenciana donde podía cobrar el doble de los “míseros” 55.000€ que puede ganar un director de Área en la Diputación más austera que iba a conocer la historia de nuestra ciudad? Si un festival sin alfombras rojas ni estrellas es un cineclub con medios, como aseguró en una sentencia célebre, ¿qué sería programar la actuación de una folclórica quinceañera en Canillas de Aceituno –pueblecito precioso, por cierto-? El que hizo grandísimo nuestro festival –excesivo para algunos- y trajo la mejor programación que ha pasado por el Teatro Cervantes, no podía colmar sus expectativas con una reducción tan profunda de sueldo, público –el de los municipios de menos de 20.000 habitantes-, y presupuesto.

Pero, cuando se tienen ganas de hacer las cosas bien o, al menos, cuando se tienen ganas de hacer las cosas, no hay obstáculos insalvables en la planificación política y durante los últimos días se produjeron una serie de acontecimientos encaminados a resolver de la mejor forma posible el rompecabezas. El pasado día 13, la diputación y el Ayuntamiento de Marbella –de al menos 20.000 habitantes- anunciaron la firma de un convenio para impulsar políticas de Turismo, Juventud, Cultura y Deportes: “ésta será una legislatura en la que iremos de la mano y en la que presentaremos importantes proyectos a la Diputación”, aseguró la alcaldesa, Ángeles Muñoz. Dos días después, similar acuerdo con el Ayuntamiento de Málaga –de al menos 21.000 habitantes-, circunscrito a crear una mesa político-técnica entre ambas administraciones en materia cultural que abra “una nueva época de colaboración más fecunda”, en palabras de Don Francisco de la Torre. Málaga, Marbella, mesas político-técnicas… ¡A que viene!

Aún quedaba el nimio obstáculo del sueldo. Se apisonó el mismo día 15 de julio. Dijo Salado: “en la FAMP nunca se ha hablado de los cargos de confianza y de alta dirección” y ellos quieren “profesionales que saquen del embrollo administrativo, económico y jurídico al que el PSOE e IU han sometido a la Diputación”. Le faltó decir cultural. Conclusión: habrá directores generales que puedan llegar a cobrar 25.000€ más que el alcalde o el presidente de la Diputación. Oblaré anunció ayer la esperada inesperada buena nueva y además: “Vamos a intentar traer lo mejor que haya en el mercado y a los precios que están ahora”. Y ya está.

Bienvenido Salomón. La cultura malagueña está en tus manos.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter
Comments Off

Tres millones de imaginaciones

El mes que viene dará comienzo la Feria de Málaga. La novedad es que se anuncia un recorte presupuestario del 22% por parte del Ayuntamiento, lo que reducirá el gasto hasta dejarlo en torno a los tres millones de euros, lo que vale un festival de cine o una maravillosa tele local (siendo muy bondadosos). Lo esperado –no tanto por añorado como por habitual- es que se ha presentado el cartel oficial, siguiendo tradición tradicionalista. El cuadro en sí es un cúmulo de tópicos costumbristas malagueñísimos: biznaga, coche de caballos, la Farola y Gibralfaro, farolillos verde y moraos o verdiblancos, dos buenas mozas vestidas de faralaes, el mar… Sólo le falta Picasso y un cofrade. La elección del autor, el artista José Rando, presagiaba un resultado poco sorprendente de antemano. En mi caso, pude disfrutar de su trabajo enviando alguna de sus postales navideñas a los pocos amigos que me quedaban. Es más, me atrevería a asegurar que he debido probar alguno de los “vinos con doble talento” cuyo diseño etiquetado pude olvidar en lo achispado del asunto. Lo que sí recuerdo es su “Última Cena” en la que Jesús se parecía mucho al autor y los apóstoles a Antonio Garrido Moraga y otros insignes cofrades de la más alta alcurnia empresarial malagueña. Aunque, demostrando caridad cristiana, también figuraban un emigrante senegalés, un malagueño con síndrome de Down y otro con movilidad reducida, que no sólo de la parte Este del río vive el hombre. El artista y su vasto currículum, incluido el cartel oficial de la Semana Santa 2010 o el de la Corrida Picassiana 2011, ostenta además el honor de ser considerado autor de cabecera de varias cofradías malagueñas, para las que ha realizado numerosas escenas religiosas. Dicho lo cual, me reafirmo en el poco margen a la especulación que los que encargaron la realización del cartel al artista esperaban: malagueñismo decimonónico, altoburgués y tirante a fino.

Yo, que admiro sinceramente la aptitud del artista, no comulgo con su técnica, ni sus contenidos, muy a mi pesar. Sin embargo, me encantaría que esa visión municipal de la feria que pretendían mostrar los que nos gobiernan, al menos fuera real. Pero, ¿dónde está esa feria? Ojalá tendiese al menos a ese costumbrismo trasnochado. Ojalá fuese medio burguesa. La nuestra, buscándole una fonética similar, como mucho, podría ser una hamburguesa. Es como el carnaval de Louisiana, cuando se apartan las carrozas y dejan paso al despendole, pero sin jazz. Con más sombreros mejicanos, eso sí.

A mí, me encantaría que nuestra feria fuese esa del folclore, el flamenco, la gastronomía, el encuentro familiar… Pero no lo es. Es un macrobotellón salvaje sin callejón en la parte trasera donde esconder las miserias más íntimas. Una discoteca al aire libre sin fin a la que si le buscásemos una causalidad, tal vez podría sustentarse en el intento fatuo de alcanzar un record Guinness sin notarios. En realidad, un cartel realista de la feria, nos espantaría. ¿Se imaginan? Yo también pienso en la botella de vino dulce en lugar de la biznaga y en el descamisado en su baile ritual descompasado por el vino pendenciero y en la joven en el tranco de un portal esperando un recogedor que la barra.

Habría solución. Si a la ciudadanía le dices, toma las calles y diviértete a tu aire, sin ofrecer ningún aliciente, hace lo que sabe y puede: emborracharse. En cambio, tomo como ejemplo la Noche en Blanco, llena de actividades. Los malagueños, los mismos, llenan las calles, participan y se divierten. No hay parte de guerra, no hay comas etílicos, no hay trancos con señoritas por recoger. No es tan difícil. El único, penoso y gravísimo problema de la feria de Málaga es el total abandono y absoluta dejadez institucional. Casi nada.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter

Con ojos de turista

Ayer, cuatro concejalas del Ayuntamiento de Málaga, Carolina España, Ana Navarro, María del Mar Martín y Gema del Corral, se dieron un paseo por el Centro de la ciudad jugando a ser turistas. Intentaron reinventarse desprendiéndose de cualquier subjetividad de residente y echar una mirada crítica a la ciudad que gobiernan, para intentar mejorarla de cara al turismo. Tras la caminata, regresaron del ensueño vacacional y repusieron pies en tierra para afrontar sus primeras impresiones ante la prensa. Fue Carolina España la que tomó la palabra y pormenorizó la ruta y sus conclusiones. “Con ojos de turista” caminaron del Puerto a la Plaza de la Marina y sentenciaron que la zona del cartón piedra que queda visible de la plaza desde el puerto, sería susceptible de embellecer con adornos florales. El resto no porque no pilla de paso del crucerista, supongo. Una vez en la plaza de la Marina, se acercaron a la oficina de turismo en obras. Con suerte, estará lista a finales de julio. Y de ahí, a la calle Molina Lario, donde concluyeron que los contenedores de basura había que quitarlos, que a los coches de caballos había que ponerles una sombrillita bonita y estilizada y a sus cocheros, uniforme y obligación de usar el recogeheces. Así hasta la calle Santa María, donde reclamaron espacio para los viandantes pues consideraron excesiva la ocupación de la vía por los reclamos colgantes de las tiendas de souvenirs. El paseo incluyó también el entorno de la Catedral, calle Larios, Alcazabilla, Museo Carmen Thyssen, Museo Picasso y Plaza de la Constitución, en la que ya con “los humildes ojos de mujeres concejalas”, observaron “que falta algo de color, algo de flor”.

No sé yo.

Lo que a mí me parece es que pasearon con ojos de quien le pilla una visita por sorpresa y adecenta la casa bajo los tapetes. A tantas flores, le falta un jarrón. A los ojos de un crucerista inocentón, visto por nuestras concejalas a la manera de las suecas de las pelis de Alfredo Landa, tanto polen le produciría, probablemente, alergia. Si ese tipo de turista aplaudecolores existiera, se compraría un toro para dejarlo encima de su tele plana, en equilibrio, un sombrero cordobés, un catavino y una entrada para una corrida –con perdón- antes que perder seis horas de visita a la carrera en un museo pictórico. Si de verdad hubieran usado los ojos de un turista, se habrían dado cuenta de que no hay un tablao flamenco en todo el Centro Histórico, por ejemplo, ni posibilidad de abrirlo porque lo impide la normativa municipal. Se habrían dado cuenta también de que al turista le gusta perderse por los callejones y no hacer el recorrido oficial de las calles remozadas. Lo malo es que si lo hace en Málaga, corre el riesgo de no encontrarse y acabar pidiendo socorro, perdido en algún solar. La Málaga que vieron es un decorado a la que le faltan flores de plástico para el rodaje de una peli. Pero la de dentro se cae, por más sombrillitas estilizadas que se imaginen. Vuelvan a ponerse los ojos de las malagueñas de a pie y quítense los de mujeres concejalas. Prueben a pedirle a cuatro malagueñas, de las comunes, de las que tres están en el paro y una es mileurista, que hagan un recorrido y anoten las posibles mejoras. Verán qué pocas flores hacen falta para retomar la realidad de las carencias de esta ciudad.

Hay dos opciones. Mejorar lo que hay o disimularlo con flores. Si se apuesta por un turismo cultural de seis horas como panacea de la recuperación económica, cabe el cartón. Convertir a esas seis horas en lustros, requiere de otra mirada. Sobre todo, sincera.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter

Ojeando

Este finde es el Ojeando. Una invitación a mirar despistadamente en gerundio que juega a ubicarte en un espacio geofísico incomparable. Ojén es el marco y la mejor excusa para darse un garbeo veraniego y dejarse seducir por la mejor música en directo. El Ojeando es un festi de verano al aire libre. Sin lugar a dudas, el festival de música “indie” más importante de la provincia de Málaga. Con un cartel de artistas que, habitualmente, no desmerece a ningún otro de los que se celebran a lo largo de toda la geografía andaluza. Y el de este año, atestigua lo que digo: Triángulo de Amor Bizarro, Pony Bravo, Nacho Vegas, Supersubmarina, Miss Caffeina, Dorian, Sexy Sadie y algunas de las mejores propuestas malagueñas –“El País Musicano” es mi debilidad-, conforman un programa de lujo en un increíble entorno callejero que invita a la fiesta.

Pero aún hay cosas mejores que el entorno o el cartel. ¡Es gratis! Sí, como en los ochenta. Todavía existen y están aquí. Me refiero a esos saraos que nos regalaban los modernísimos concejales de cultura de cualquier municipio, a la menor oportunidad, cuando creíamos posible e infinito el Estado de Bienestar y su música joven. Maldita crisis. Me pongo a buscar en el google y no encuentro otro de similares características que sea de organización pública y ¡gratuito!, en todo el país. Tampoco es que sea un hacha peleándome con los buscadores.

Un solo pero a tanta felicidad: el alojamiento. Supongo que no habrá sido posible inventarse una zona de acampada o habilitar un inmueble a manera de barracón. Ni sé, ni contesto. Pero reconozco que añadiría el último peldaño que le falta y que convertiría al de Ojén, en uno de los festivales veraniegos más populares de la Península, con los ingresos turísticos que esto aportaría. Toca sorteo de conductor abstemio que se pierda el brindis con una copita de ojén, qué se le va a hacer. Me sigue encantando.

Y al aplauso se une mi sorpresa cuando compruebo que la primera edición se llevó a cabo en el 2006, con las vacas gorditas, pero que su implantación y mejora se produjo a partir de la segunda, en 2008 –en el 2007 fue cancelado-, cuando apuntaban las flacas. A partir de entonces, y sumidos en plena crisis, el festival no ha parado de crecer hasta ofrecer esta quinta edición que todos presumimos, seguirá sumando, y de manera espectacular.

A mí, esto me da que pensar y mucha alegría. No sé cómo lo harán en Ojén pero clarísimo tengo que deberían de ofrecer un máster o regalarle su fórmula al resto de gestores, delegados, asistentes o directores de área con cargo de confianza y sueldo rebajado que pululan por nuestras instituciones culturales. ¿Por qué en Ojén se puede y en el resto del mundo y parte del extranjero no? Será cuestión de patrocinios bien puestos. O no, pues otro asunto que cautiva mi atención es que, a diferencia del resto de festivales que se anuncian cada verano, donde lo común es que se publiciten una veintena de marcas colaboradoras, en la publicidad del ojeando sólo se incluyen cinco logos: dos institucionales –Ayuntamiento de Ojén y Diputación de Málaga- y tres privados.

A partir de ahí, lo que me preocupa. Según consta en la web del municipio, “OJEANDO Festival está organizado por el Ayuntamiento de Ojén con la colaboración y apoyo inestimable de la Delegación de Cultura de la Diputación de Málaga”. Si se añade el cambio de gobierno y color político en la macroinstitución y que el de Ojén es uno de los municipios en los que seguirá gobernando el PSOE con mayoría absoluta, el futuro del último reducto del paraíso indie gratuito y su poción mágica se antoja complicado. Cruzo los dedos –salomónicamente-.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter

Fichajes

El verano está aquí y yo comulgo. Para mí esta época se identifica más con leer la prensa deportiva que con ir a la playa, de ahí mi decoloración. Es tiempo de fichajes y de sondear el mercado. Cuando la crisis aprieta, mejor a través de las ediciones digitales, claro está. Me ahorro el doble pues solía comprar un tapadiarios deportivo para disimular mi afición en la calle. Siempre podías encontrarte con alguien sospechosamente culto y aparentar ser otro y tener otros gustos, arraiga categoría en el mundillo cool de esta ciudad. Una revista de arte bien colocada sobre la noticia del último megacrack que va a fichar por tu equipo, te puede devolver credibilidad si le das el cambiazo a tiempo y a mí, más de una vez, me ha servido para transfigurarme. Pero ya no puede ser. No me da para pagar revistas de camuflaje. Estoy tras la invención de nuevas estratagemas y aprendiendo a amar la virtualidad de la prensa en casa. Peor desinformarme.

Pero aparte, este periodo estival no es distinto a otros en casi ningún aspecto. Una salvedad, y dando la razón, sin que sirva de precedente, a nuestro alcalde, en algo, nos acercamos un poquito a Barcelona: en el dineral que pueda llegar a gastarse el Málaga en las nuevas incorporaciones al equipo. El catarí no es un príncipe, es un rey mago. Qué rico y qué bueno indisolublemente. Yo creo que Don Francisco, a poco que se empeñara, conseguiría de él que se hiciera cargo de las nóminas de todos los altos cargos y puestos de confianza transparentes de nuestro Ayuntamiento. Cinco o seis millones y se le acaba el discurso de verano. Ya no se haría líos sobre cuántos son y en cuántos los deja, ni en cuánto reduce sus sueldos, ni tendría que inventarse extras de productividad y se podría ir a echar unas brazadas tranquilo a la playa de la malagueta hasta septiembre. Nos quedamos con Juan Gámez en el lateral derecho y, de suplente, algún alto cargo que no pueda colocar y que no le deja dormir por solidaridad fiel a tan buena persona, ¿para qué Azpilicueta?

Sí, este verano, además de los fichajes futboleros y las inconmensurables sumas que se manejan, que no me atrevo a criticar, están de moda los fichajes del alcalde y sus sueldos, que sí puedo, por el buen talante democrático de nuestras instituciones locales. Desde que hace un mes Don Francisco y su equipo apalizara en las elecciones a sus contrincantes, de lo único que se habla es de a quién colocará en cada sitio y cuánto les pagará. Es casi obsesivo y tan transparente, que a muchos, ni se les ve, y por eso no entran en sus cuentas. Si había setenta o sesenta y ocho altos cargos en abril, no lo sabe nadie. Sinceramente, creo que tampoco el alcalde. Y que se van a quedar en cincuenta y siete es un rumor afirmado y titulado en todos los medios de comunicación pero que no se puede contrastar por falta de personal o ganas. Ahora dice que rebajará el sueldo de alguno, entre un 40 y 50%, en algún momento. Y del resto, entre un 2 y un 5%, tampoco sabe cuándo. Y tampoco importa mucho, o eso parece, porque la anunciación constante debe de ser un acto de fe por parte de quien lo escucha y la sensación es la misma que si ya hubiese metido la tijera, sin haber dado un solo paso en la cruzada austera. Aunque, con transparencia, sin duda, casi invisiblemente, diría yo. Lo último, lo del Tribunal de Cuentas, que nos tiene manía –o no- y que apunta a largo culebrón de sobremesa.

Yo seguiré pegado al ordenador, atento al revival. Los exediles vuelven a casa con cargo de director, los futbolistas a pique del retiro, acaban su carrera en nuestras costas y la semana que viene ganamos el europeo sub 21.

Disfrute del verano.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter
Comments Off

13 a 1. Ni con Malta

Hace poco más de un mes, D. Francisco de la Torre desveló su intención de reducir, caso de ser reelegido, las áreas de gobierno municipal, e indicaba que la nueva reestructuración, entre otras razones, respondía al plan de austeridad y a la necesidad de aminorar el gasto. Fue durante la presentación del programa electoral del PP para la ciudad de Málaga y hablaba de 5 ó 6 “macroáreas”. Incluso, les puso nombres: Productividad, aglutinaría Economía y Empleo, Nuevas Tecnologías, Parques Industriales y Comercio; “Málaga Genial”, Cultura, Deportes y Turismo; “Málaga Participa”, Bienestar Social, Participación Ciudadana, Inmigración, Igualdad, Accesibilidad Universal y Juventud; Sostenibilidad, Medio Ambiente, Parques y Jardines, Playas y Energía; “Málaga Capaz”, Urbanismo, Vivienda, Seguridad, Movilidad y Aparcamientos.

De aquella idea bosquejada en el marco de las mejores intenciones y tras reunirse y sopesar reestructuraciones con quien creyera conveniente, ya reelegido, resultó que de 5 ó 6, se ha pasado a las 8 ó 9 actuales -porque Educación, no sé si es macro o mini-.

A mí no me cuadraba el número con el recorte y, por si acaso, recurrí a la página web del ayuntamiento para averiguar cuántas áreas de gobierno -¿macroáreas?- constaban como tales en el organigrama municipal durante el mandato anterior (2007-2011): nueve. A razón de: Presidencia, Asuntos Sociales, Economía y Empleo, Seguridad, Movilidad y Ordenación, Deportes y Turismo, Sostenibilidad y Servicios, Vivienda y Cultura.

La nueva reestructuración no ha cambiado el número de áreas de gobierno, aunque sí su nombre, ahora son macroáreas y también, la distribución. Por ejemplo, Juventud, que dependía de “Deportes y Turismo”, ha pasado a Cultura. Bien mirado, no está mal pensado. En realidad, por la cultura malagueña sólo se había preocupado el área de Juventud durante la última década. Lo malo, que pase a engrosar el Área de Museos y Visitas Guiadas para Cruceristas, como casi todos los creadores malagueños nos tememos.

Así las cosas, me temí que aquella otra promesa de programa, que se refería a reducir el número de cargos de confianza en nuestro Ayuntamiento, quedase en agua de borrajas. Pero debí de ser un mal pensado porque ayer mismo, nuestro Alcalde anunció que se pasaría de los 70 actuales -68 según los datos ofrecidos en la web municipal-, a ¿sólo? 57 para este mandato. Se comprometió a reducir un 10% y ha cumplido de sobra. O eso parece. Lo que no me cuadran, de nuevo, son los números. Leo en La Opinión de Málaga que se ha anunciado que de los cuatro coordinadores y diez directores generales que había, se pasará a doce. Pero remitiéndome de nuevo a la web del Ayuntamiento se habla de un solo coordinador y diez directores generales. ¿Había once y ahora doce o es que la información que ofrece el Consistorio sobre la estructura retributiva de los órganos directivos del Ayuntamiento de Málaga era inexacta? En cuanto a los directores técnicos, se habla de una reducción de los veintiuno que había a dieciséis que habrá, pero dieciséis son los que ya reconocía la web para el período anterior, no veintiuno, con lo que seguirían los mismos. La última reducción afectaría a los “Asesores”, que pasarían de trece a seis. Aunque en la web sólo reconocían nueve. Sumando y restando con los dedos, me salen tres menos.

Por último, una subida: se anuncia que los directores de distrito pasarán a ser once en lugar de diez, y diez señalaban durante el pasado mandato.

Mis matemáticas señalan que de 68 cargos de confianza, se pasará a 67 pero, lo que se anuncia es que de 70, pasarán a 57.

Realmente anonadado. Qué torpe –soy-.

http://www.malaga.eu/opencms/export/sites/default/aytomalaga/portal/menu/ayuntamiento/menu/item0004/descargas/estructura_directiva_15042011.pdf

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter

Azul marino, casi negro

No me salen las cuentas e intento consolarme con el refranero y la compañía, agarrándome, en lo que puedo, a lo del mal de muchos. Atontado llevo más de dos años, haciendo el máster práctico de cómo sobrevivir con menos de la mitad de lo necesario y esperando a que amaine la crisis y sepa reconducirme. Como tantos. Pobre se vive bien cuando te cuidan y yo me cuido. Muy pobre, debe de ser más complicado. Los 80.000 malagueños que vivían con 4€ diarios hace seis meses deben de ser algunos más a día de hoy, prefiero no saberlo, pero ayuda a esforzarse en los mejores pensamientos el averiguar que a algunos afortunados, dependientes del sector público en su mayoría, les ha ido mejor interinamente o a dedo.

El sector audiovisual, que es el que mejor conozco, anda de capa caída desde que el balance de resultados obligó a las grandes compañías a rebajar sus inversiones en publicidad. En Málaga, un buen número de profesionales se dedicaba a cubrir las “service” de las constantes campañas publicitarias, sobre todo anglosajonas, que elegían nuestra provincia como mejor localización. Lo que quedó de ese mercado se fue con los precios a otro sitio, hacia Sudamérica o el Norte de África hace más tiempo del deseado y aquel sector especializado tuvo que despecializarse y agarrar una bandeja o adherirse solidariamente a las largas colas del paro.

Pero no todo está tan negro. Ayer descubrí la otra cara de la moneda. Se trata de la generosísima inversión municipal en materia audiovisual: Onda Azul TV.

Ni idea tenía de que el presupuesto de la cadena era de dos millones de euros para este año ni que fuera de dos millones y medio el pasado ejercicio. Ya me extrañaba a mí que fuese tan excelsa en sus contenidos. ¡Menuda programación! Sólo por buscarle una pequeña crítica, se me ocurre mencionar que emitían en formato de cuatro tercios, ese que vuelve loco a los televisores de nueva generación, tan planos y altamente definidos, y que no logran entender una señal con tanto vestigio arqueológico por desentrañar. Pero aparte de eso, todo fabuloso.

Lo que más me gusta son los sueldos de los trabajadores. A mí, me tenían engañado. Los siete que conozco, me aseguraban que no llegaban a los mil euros mensuales, qué bromistas. Acaban de salir las cuentas fresquitas y los datos ofrecidos señalan que se dedica 1.133.000€ a pagar el sueldo de los 34 trabajadores en plantilla. Casi 2.800€ al mes por cabeza. A no ser que siete o veintisiete cobren esos mil euros –si llega- y los otros se repartan el pastel. Que no creo. Eso sería nuevo en la forma de gestionar las cosas públicas por parte de nuestro Ayuntamiento. Imposible.

Luego están los quejicas y protestones de siempre, que ven mal que el déficit generado por Onda Azul TV en los dos últimos años sea de 4 millones de euros. Vamos a ver, listillos, si a una empresa que va a generar 279.000€ de ingresos, se le asigna un presupuesto de dos millones de euros, se sabe que va a perder un pastón impresionante. ¿Qué más dará, si en vez de perder un millón ochocientos mil euros, que está asumido, se gastan cuatro, si para eso está el contribuyente, que por más pobre que sea, lo terminará pagando tarde o temprano?

Además, ya lo ha explicado la gerente de la empresa, la señora Ana Benavides: es que ha tenido que pagar el alquiler de las oficinas. A todas luces, injusto, como si se tratase de un vulgar ciudadano. Y no sólo eso, también, se tuvo que incorporar a varios trabajadores autónomos como fijos, por sentencia judicial y readmitir a varios despedidos de forma improcedente, por causa de esa misma justicia tan poco ahorrativa. Así, ¿cómo van a cuadrar las cuentas?

Mañana me llevo el currículum, qué chollo.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter