Flamencos

Ha dicho Luciano Alonso, Consejero de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía, que a su juicio falta una oferta integral de flamenco en Málaga que ofrezca a los visitantes “una muestra genuina y muy singular de Andalucía”. Me gusta este señor porque dice las cosas con absoluta espontaneidad, a veces, incluso, echándose piedras sobre su/nuestro propio tejado. Digo yo, que tanta pericia en averiguar el síntoma, no quedará ahí. No dudo, o casi no lo hago, de que se pondrá manos a la obra para remediar la situación, ya que, a tenor de la escasa participación de la iniciativa privada en cualquier ámbito cultural de nuestra ciudad, será consciente, imagino, de que la solución pasa irremediablemente por incentivarlo desde las instituciones públicas, entre las cuales, destaca por su imperio y presupuesto, nuestro querido gobierno autonómico. Si quiere, como todos, incluir al flamenco en la oferta turística malagueña, lo que sobran son palabras o debate. Su posición, por su cargo, es la más privilegiada a la hora de conseguir revertir este proceso que ha llevando al flamenco, al menos en Málaga y durante el último siglo, a dejar de ser una seña de identidad para convertirse en un descubrimiento arqueológico; garum y flamenco.

El mes pasado, uno de los veinticinco millones de turistas que visitaron Andalucía, estadounidense universitaria con ganas de revolcarse en nuestras tradiciones, me preguntó dónde podía disfrutar del flamenco. Hubiese sido más fácil que me preguntara por toreros, pero era ecologista y vegetariana, así que se me ocurrió salir por la tangente y enviarla a Fuente de Piedra. Pero no era la época, creo. Ahora debe de estar en París, si no ha regresado ya a sus montes de Pensilvania, pues me preguntó por la casa de Picasso.

Yo que no sé nada de flamenco, me quedo con la génesis del vocablo que propuso Blas Infante por lo sugerente. Según él la palabra proviene del árabe y podría traducirse como “campesino huido” si eres muy bruto, o “campesino errante” si te gusta adornar la vida. Probablemente no sea esta la etimología real del término pero qué importa si queda tan bonito.

A mí, un desentendido, casi un descreído ya, del flamenco, como a Luciano Alonso, me gustaría que el que fue nuestro arte se impusiese de nuevo en nuestro imaginario colectivo malagueño. A falta de idioma propio, que fuese expresión de nuestra cultura común. Pero no es así. El flamenco puede ser hoy más japonés que andaluz y por supuesto que malagueño. Poner un tablao en Málaga supone una ruina indecente. Tampoco te lo facilita el ayuntamiento a la hora de proceder con las licencias a pesar de cualquier patrimonio cultural que se pueda reivindicar. La Diputación, quién más se preocupa por nuestro flamenco, lo propone muy pero que muy errante, casi huido, con una programación que cumple con el expediente –al menos cumple-. Y Luciano Alonso se ha dado cuenta.

Qué bonito imaginarse la Málaga del café de chinitas ¿no? Imaginarla poéticamente, con Altolaguirre y Prados allí sentados, junto a Lorca. Sin mirar los pies desnudos de la clientela, porque se desvanece el sueño lírico de tanta pobreza.

Para que el flamenco vuelva a nuestro devenir tiene que gustar. Y para que guste, tiene que haber posibilidad de conocerlo.

Sólo si lo queremos, será nuestro.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter

Ojos que no ven

Por lo visto, la prostitución está aumentando en nuestra ciudad y la gente se alarma. Lo leo en los periódicos. Lo que no acaba de quedarme claro es si dicho incremento se debe a que hay más prostitutas en la calle o si es que necesitan echar más horas a la intemperie para saldar sus deudas. Entre incendio e incendio, durante los primeros meses del verano, se afanaron las televisiones de ámbito nacional en ofrecernos imágenes de lo que ocurría en Madrid o Barcelona, donde nos aseguraban que se ejercía la prostitución con menos remilgos de los que el ciudadano de a pie estaba acostumbrado a consentir. En plena calle se quejaban los vecinos, con voz en off, mientras se nos ofrecían imágenes con muy poca resolución y en plano general de algún completo en el interior de un coche sin nocturnidad ni alevosía. Bueno, alevosía no sé, depende de la intención del cliente a la hora de salir de su casa.

Y como las comunicaciones avanzan que es una barbaridad, el pequeño mundo globalizado nos ha servido para averiguar que aquí también pasa y que si allí se quejan, aquí también y más, hasta el punto de que el propio alcalde de nuestra ciudad ha tenido que manifestarse en este sentido y reconocer que el Ayuntamiento no tiene suficientes recursos para controlar el fenómeno. Eso sí, ha reclamado un plan “a nivel nacional” para abordar de una manera concreta la resolución del problema, aunque ya, por si acaso, está elaborando una normativa que se plantea multar hasta con 3.000 euros a los clientes pillados in fraganti.

Cada cierto tiempo ocurre que la ciudadanía se destapa los ojos y los oídos para despotricar en contra de la prostitución, lo que me parece muy sano. No tanto, que lo que nos preocupe a tan buena gente sea, únicamente, apartar a las prostitutas de la vista o el camino.

Los que saben, o cuanto menos suponen en público, dan cifras de medio millón de mujeres ejerciendo la prostitución en nuestro país, de las que a penas 50.000 son españolas. Digo yo, que con sólo aplicar la lógica de estos datos, no es difícil llegar a la conclusión de que la prostitución de nuestros polígonos, al menos en el 90% de los casos, no obedece a la libre disposición de estas mujeres a ejercer ese trabajo, sino que se trata de la prueba irrefutable de que en nuestra sociedad se consiente la esclavitud, al menos si no hace ruido y se aparta de la mirada de los más honestos ciudadanos.

¿Se imaginan que lo ocurriese en el solar de abajo fuese que cada día apaleasen a alguien y lo que reclamásemos fuera que se llevaran a la víctima a otro sitio?

La única razón por la que una mujer puede verse obligada a ejercer la prostitución en la calle es la fuerza. Tener que pagar el viaje a Europa a una mafia es la excusa, y el remedio, aguantarse. ¿Y cuándo se paga la deuda que las libere? Yo no lo sé, aunque me cuesta creer que una organización capaz de traficar y de ejercer cualquier tipo de violencia e intimidación contra personas por dinero tan impunemente, les pueda quedar algún resquicio moral como para decidirse a liberarlas en algún momento. Si ilegalmente las han traído, mantenido y explotado, ¿qué motivaciones les pueden obligar a cesar en su actividad que no sean meramente caritativos?

Esa mujer vejada, maltratada y violada que molesta prostituyéndose frente a mi casa no es un problema, tiene un problema. Y nosotros otro mayor, que lo consentimos.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter
Comments Off

La liga tv

Yo sí soy futbolero. Estoy de enhorabuena pues ha comenzado la liga aún más de las estrellas. Pero me ha pillado el toro todavía en la playa. Qué follón. Un pobre hombre como yo, adicto a ese espectáculo circense pero muy poco al progreso de las telecomunicaciones, se encuentra de repente ante la tesitura de no saber dónde podrá sintonizar con el canal que le calme su ansiedad con un regate de Cristiano o un gol de Ibrahimovic. Que si tdt de pago o si canales por cable, dios mío, si no sé ni qué son esas cosas. ¿Qué fue de aquellos maravillosos años en los que tenía que levantarme del sillón para cambiar al UHF? Y si no me dejan ver el fútbol, qué será de mí durante este curso, recién iniciada mi depresión de septiembre. 

Me he puesto a investigar. Creo que para sentarme a ver a Messi o a Kaká en mi salón necesito además del televisor y del extraño aparato que convierte en digital alguna señal que no entiendo, un descodificador y una tarjeta. Ésta última, no de visita de un técnico, sino otra más rara, de esas que entienden los niños modernos, con nombres de robot. Una anécdota inquietante, me ocurrió con mi sobrino, el mayor experto en descifrar el nombre de esas ranuras que yo creía le servían de adorno a mi nuevo ordenador. Ya, de sus explicaciones, he sabido que una sirve para introducirle tarjetas con datos que se suelen incluir en las cámaras fotográficas digitales. Pero las demás también. Otra es para ampliaciones de memoria de videoconsolas y para cargar información de internet que posteriormente introducirás en alguna maquinita, ipod o iphone. Pero las demás también. Algunas, todas, son para añadirle iconos o musiquitas a mi móvil, que por lo visto, hasta tiene cronómetro en algún sitio. Pero hay una, solo una, que mi sobrino no sabía para qué diablos servía y ni si quiera la llamaba. ¿Ésta?, le dije muy serio, señalándola. Esta es una C3PO, le aseguré tan pancho. Y sí, lo sería, pues asintió, con cara de convencido. Sí, puede ser, me dijo, por primera vez sin reírse de mi ignorancia telemática. Y yo, sospechador habitual, estoy por asegurar que esa va a ser la dichosa ranurita que me permitiría ver el fútbol si supiera usarla y adaptarla a mi viejo televisor analógico. Destornillador e imaginación, todo es ponerse.

Por si acaso, pregunté en una de las grandes superficies si tenían adaptadores de C3P0 para tarjetas R2D2 y prometo que me dijeron que se les habían acabado.

En fin, estoy dispuesto a dar un cursillo. Si Zapatero justificó la implantación de la TDT de pago por la vía del Decreto Ley, porque «el tiempo probará que beneficia a todos los operadores» y su puesta en marcha «no podía demorarse», será por algo. Lo que yo no creo es que yo sea un operador. Pero cualquiera sabe, en clase de lengua, hace muchos años, descubrí que yo era emisor y receptor, quién me lo iba a decir. Si hay que pagar por ver el fútbol, pues se paga, que algún vicio debe de ser sano tener. Pero cómo, dónde y a quién.

Mientras tanto, he de reconocerlo, me introduje en internet en una página clandestina donde te ofrecían gratis el Barcelona- Sporting muy borroso y a saltitos. Espero no tener que conformarme con eso. Yo no sirvo para pirata, ya no estoy para esos trotes.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter
Comments Off

Exámenes de septiembre

De aquí a una semana todo volverá a la normalidad. Los niños a recuperar el tiempo perdido y los adultos a repasarlo. Cuando se acaban las vacaciones, ahora, en septiembre, es la mejor fecha para tomárselas. Pero no son lo mismo sin camisa hawaiana. Las vacaciones en estas fechas son más vocacionales. No te vas al Caribe, ese bar de abajo en el que te preparan los cócteles de colores, sino al lago Maggiore o a hacer un circuito bohemio por Eslovaquia muy organizado aunque no lo aparente. Eso si no te quedas en tu casa haciendo un niño, plantando un árbol o escribiendo un libro porque la crisis te impide pensar en otra cosa que no sea dejar tu huella gratuita en la posteridad. Particularmente, lo que más me gusta de esta época preotoñal es que ya no tenga que angustiarme pensando en los exámenes y lo que menos, que se me haya pasado esa edad de los deberes incumplidos sin darme cuenta.

Lo siento por los estudiantes, que remordimientos y qué pesadez de fotocopias. Tanto apunte con la letra ininteligible del compañero que ya que se queda en clase, podía hacer el esfuerzo de intentar escribir con buena letra y aún sin comas, por lo menos con párrafos. Yo me apiado, aunque, de algún modo, seguimos sometiéndonos a los exámenes de septiembre durante toda nuestra vida sin matricularnos. Algunos más que otros. La política malagueña es un ejemplo. Tras la feria, en la que todo vale para demostrar lo integrado que se está en las costumbres populares, toca ya la cara seria y el gesto apretado del que cumple con sus pesadas obligaciones para ofrecernos bienestar. Mientras que en las casetas feriales los políticos hacen como si se divierten mucho para demostrar el arraigo, ahora, tras la resaca, hacen como si no se divierten nada para no convertirse en sospechosos de estar a gustito en su cargo institucional o de partido y demostrarle desarraigo. Ya, hasta el año que viene, sonreirán poco en las fotos y se cuidarán muy mucho de no salir otra vez despeinados.

Nosotros, los mortales que les pagamos sin saber de dónde ni cómo, nos dividimos entre la mayoría que está triste por la vuelta al trabajo y la minoría de listos que han sabido aguardar para reírse de nosotros y de nuestras enfermedades modernas, ahora que se toman sus quince días de asueto. Porque ahora todo es una enfermedad. Apenarse por acabar las vacaciones ya no es algo sano, qué cosas, es un síndrome que se trata en la consulta de un psicólogo si te sobra el dinero y estás aburrido o tan desesperado.

De todos modos, cuando vuelvan de Mallorca el día 15 los que se van ahora, reiremos los últimos para terminar de curarnos. Que mal de muchos, ya se sabe, consuela. Pero encontrarte solo en la tesitura de padecer la vuelta al puesto de trabajo debe de ser muy duro.

Yo ya estoy preparado, fin de feria. El 1 de septiembre celebraré el nuevo año. Porque hay año nuevo chino, año nuevo ortodoxo y año nuevo de currante si se tiene la suerte de seguir cobrando un sueldo a pesar de los fondos tóxicos bancarios. Hay que buscar el aprobado para precisamente, repetir curso, pues con lo que nos ha venido encima, peor es meneallo.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter
Comments Off

Agua

Cuando yo era chico, lo único que daban gratis en cualquier bar era agua del grifo. Hoy, los restaurantes tienen cartas de aguas embotelladas de lugares tan caprichosos como las islas Fiji o los fiordos noruegos cuyos precios compiten con los de la carta de vinos, y si entramos en algún bar a pedir agua, el camarero nos venderá una botellita de agua mineral, entre otras cosas porque la del grifo no la bebe casi nadie, tan devaluada está, la pobre.
El agua del grifo es uno de esos bienes que sólo llegamos a apreciar cuando giramos la llave y no cae una gota. En Málaga son frecuentes los periodos de sequía, durante los cuales las autoridades nos prohíben regar jardines y llenar piscinas que la mayoría no tenemos, y nos recuerdan la escasez de este precioso líquido con molestos cortes del suministro. Durante esas etapas de carestía, quien más y quien menos sustituye el baño por la ducha, intenta tirar poco de la cadena y revisa los grifos que gotean, mientras los técnicos debaten sobre tarifas leoninas y contadores capaces de poner en apuros a quien se pase en el gasto.
Este invierno ha llovido y nuestras reservas se han recuperado en parte. Las autoridades han puesto fin al impopular decreto de sequía y los periódicos han hablado de tranquilizadores porcentajes de recuperación de los pantanos. Pasó la alarma y todos volvemos a abrir los grifos sin culpa.
El resultado es que durante los meses de julio y agosto, los malagueños hemos gastado un 31% más de agua que en el mismo periodo de 2008. No sé si el aumento del consumo se deberá a que se han podido regar los jardines y llenar las piscinas que permanecieron vacías el año anterior, a que nuestros turistas son más celosos de su higiene personal o a que hace más calor (a mí siempre me parece que el verano en curso es el más caluroso de la Historia), pero los 324,03 hectómetros cúbicos que tenían nuestros embalses al final de la primavera se han reducido a 283,6 a mediados de agosto, así que este invierno volveremos a cantar ´La virgen de la cueva´.
En esta situación, siempre podemos echarle la culpa al vecino. Las autoridades nos recordarán a los ciudadanos que el ahorro es cosa de todos y yo, que carezco de jardín con piscina, pondré el grito en el cielo acordándome del consumo de los ricos o de la industria turística, cuyos responsables dirán a su vez que sus hoteles y campos de golf consumen menos agua que los sembrados agrícolas. Los agricultores responderán que con lo que sacan por los tomates no les da para instalar riego por goteo, y la pescadilla seguirá mordiéndose la cola.
Este no ha sido un mal año de lluvias, pero en Cádiz, aquí al ladito, los veraneantes de Costa Ballena han experimentado el fastidio de los cortes de agua durante todo el mes de julio. La presión de la urbanización de lujo sobre las reservas de Rota era excesiva. Son pequeñas señales de alarma que los malagueños, tan dados a vivir al día, ignoraremos alegremente. ¿No dicen las noticias que la merma de agua en los pantanos todavía no es preocupante?
La primera vez en mi vida que usé una cisterna de doble carga fue en Inglaterra, país con muchos menos problemas de sequía que España. De eso hace quince años. Tal vez aquí, acostumbrados a beber agua gratis en los bares, no aprendimos a darle valor, pero no descarto que en el futuro un vaso de agua del grifo resulte más precioso (y caro) que una botella de tinto de reserva.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter
Comments Off

Fiestas de guardar

Yo soy poco feriante pero este año he decidido ponerle empeño a aquello del propósito de enmienda y al menos, intentaré congraciarme con el alborozo. Podría excusar la traición a mis principios en base a la ética, si quisiera ver un menor despilfarro de dinero público en la ornamentación añeja y el sistema de iluminación desfasado que año tras año nos imponen las lumbreras del diseño municipal convertidos en políticos, pero no, aquello seguirá revolviéndome las entrañas hasta que el uso de razón me abandone, dentro de algunos años o de un par de cubalibres.

Tampoco es que haya conseguido dominar mi animadversión contra todo aquello que el malaguetismo me infiere y que tan vehementemente se hace identificable en mi mejor feria del sur de Europa. Porque la feria es menos malagueña que malaguita, o al menos eso prefiero pensar. Todo lo peor del ¡cogel-lo ahí, cogel-lo ahí, gorrión!, ¡aaaay!, se trasluce en la idiosincrasia del faralaes peor entendida. No es cierto que seamos así, supongo con todas las virtudes teologales que dios no me dio de por medio, pero no puedo evitar, si cierro los ojos, prever que todo se inundará de nuevo del vaho del vino dulce que nos hace concebirnos a nosotros mismos como bizcos, torpes, chillones, descamisados, y con los cordones de oro más grandes del peor peregrino.

No, ese símbolo malaguita del feriante que se traslada a mi subconsciente cuando pienso en lo que se me avecina, ajo de mi vampirismo, no se me va a quitar sin causas efecto, pero he planificado una estrategia sincera que los soslaye en la medida de mis posibilidades, o sea,  midiendo los recorridos y horarios que he considerado más oportunos para que mi visita al exterior no mine antes de lo previsto, la fuerza de voluntad de la que presumo y espero, consiga congraciarme con mi feria.

Este año incluso, estoy dispuesto a no lanzarle peroratas a mis acompañantes acerca de los disfraces de gitana que se ponen algunos para sudarme la ciudad. Porque si vas a bailar folclore, llevas un traje, pero si vas a pasear, estás disfrazado, se ponga como se ponga de guapa la muchachada nativa. No me imagino en Zaragoza a la gente vestida de jotica ni en Barcelona de sardana si no media una agrupación folclórica de por medio, y si eso es lo que nos hace diferentes, ¡viva el carnaval!

Nada de eso creo que haya cambiado, ni con la crisis. No lo espero. Y sin embargo, como dije, estoy dispuesto a tomarme esta feria como el punto de inflexión que me devuelva a mis festejos mejor recordados. Y sólo por tres razones –poderosas-: el cartelista, el pregonero y el abanderado. Tengo muy claro que estas tres figuras sí simbolizan la feria, mi feria, la que quiero.

Lorenzo Saval es Litoral con su Málaga de finales de los años 20 que la llevó a ser capital europea de la cultura noventa años antes de lo previsto y de la mano de la Generación del 27. Y el actor Manuel Bandera y el cantante Javier Ojeda, formaron parte de aquel grupo de visionarios que a partir de los ochenta nos devolvieron la huella de aquel aroma, con la elegancia de su movida que cambió la concepción de la cultura, la que ha llegado hasta nuestros días.

Eso sí nos representa, esa sí es nuestra feria. O eso quiero pensar. Porque el cartojal arriba, abajo, a un lado, al otro y pa dentro, pero no, por favor, el cartojal nunca en el centro.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter
Comments Off

Tendencias

El verano es poco proclive a que ocurran hechos trascendentales. Salud, dinero y amor se deterioran en la época estival y se retocan en otoño como en una cuaresma civil. Agosto es como el carnaval de la vida excesiva. Por ejemplo, todo lo que has adelgazado en primavera –poco-, lo recuperas con el bañador puesto, sin tiempo de bebidas modernas que te cuiden el colesterol, los amores de verano se llaman así por lo efímero y si soportan el otoño, dejan de serlo y, en cuanto al dinero, mejor corremos un tupido velo.

Si en la vida, el verano es poco trascendente, más aún en la noticia. Sin embargo, a uno, que le gusta criticar, esta época de incendios de veinte minutos en el telediario y de avances contra el cáncer o robóticos para los otros diez, nos sirve para analizar las tendencias. Una persona observadora y activa, en las de moda y otra más aburrida y perezosa de calor, como yo, en las de las matemáticas de la política económica con las que la prensa rellena sus páginas.

Es la mejor época para los estudios científicos, sin duda, porque en otro momento, sus resultados, no se leen, si se publican. Sin embargo, si tienes la costumbre de ojear el periódico en la sobremesa, antes del documental de la siesta, no te cabe más opción que seguir en tus trece y conformarte con leer los titulares que te quedan o, si no, comerte una sandía.

Pero este verano es distinto en un hecho fundamental, debido a la crisis que nadie sabe si viene o va, o si, -ay, qué miedo-, ha decidido quedarse. Y esta especialidad consiste en que hay tendencias para todos los gustos.

Si te gustan los gobernantes actuales, puedes calmar tu ideología con los estudios que señalan que la crisis beneficia al turismo en Andalucía porque viajar aquí es más barato y contrastar su veracidad con un resultado de visitantes muy parecido al del pasado año. Pero si no te gustan tanto, eres libre de rezar y echarte las manos a la cabeza leyendo ese otro estudio de tendencias económicas que señala que la hostelería malagueña ha perdido un tercio de sus ventas en dos años.

Otro ejemplo que avala el desconcierto de las tendencias es el que se refiere al de creación de empresas. Un estudio señala que Málaga es la provincia andaluza donde más sociedades mercantiles se constituyeron en junio, en concreto un 31,6% del total de Andalucía. Aunque, si se tiene en cuenta una visión global en el último año, desde mediados de 2008 a junio de 2009, casi 2.000 empresas se han disuelto, extinguido o han solicitado el concurso voluntario de acreedores en la provincia de Málaga.

¿Tiende a cero o a infinito? Supongo, que todo depende del cristal con que se mire. Lo que está claro es que este cristal no es transparente. ¿Blanco o negro? Siento no tener ni idea.

Mientras tanto, nuestro gobierno municipal ha puesto en marcha una guía social en internet y va a repartir 20.000 ceniceros en las playas de Málaga. De la guía social para desamparados a la playa a fumarme un cigarrillo. No digo nada pero pienso muchas cosas. Debo de ser hipocondríaco.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter
Comments Off

Tres

Soy de la luna fría, lleno noches
de olvido en los bolsillos
sin arrepentimiento
apoyado en la barra de mi muerte
de risas con mi ser
en  brindis por la culpa a dulces sorbos,
la única que nos queda,
de haber perdido el tiempo
tratando de encontrarlo.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter
Comments Off

Dos

Te pienso cada día,                                                         
así, desorientada en el rubor                                       
que atusa el subconsciente,                                         
de viaje al más acá,                                                         
perdida en el ovillo de un segundo                            
en misteriosa tregua con lo humano.                       
A veces violinista,                                                            
te enhebro en mi cigarro para desbaratarte                       
del hollín delicado de un torpe matarife                   
que escoge los remiendos, infiel a su infortunio,  
con mejor voluntad que buen perder.                     
Te acaricias el pelo                                                                                   
absorta de inocencia,                                                     
ensortijando el vello entre tus miedos                     
como  un mechón de sol sin afinar                            
sin melodía fértil que lo amaine,                                
sin que esa nada que te abre de entrañas               
me consienta que tire de tus hilos más íntimos.    
Dímelo si no quieres, ¿en qué piensas?,                   
pero sólo si no quieres hacerlo                                               
para poder robártelo                                                     
acariciando las llagas del aire                                      
sin que ninguna lengua lo interprete                         
con afanes creativos                                                      
si no es la mía, húmeda de ti.                                      
Sin despertarte, dime lo que esconde tu vientre   
para que tu madeja en vela tenue                             
no alcance los confines de mis dedos,                      
fieles a la cuchilla, cosidos a los tuyos.

 

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter
Comments Off

Uno

Quiero que hagamos el amor prohibido
insensato y febril en el naufragio
aprisionados contra el jadeo turbio
de un tabique voraz por delatarnos,
así, torpe en discordia, apresurado
que rasgue a ritmo pérfido, punzadas
tan puras que indecentes.
Dentro de ti empapado,
fresco, a quemarropa, sin la piel de por medio
entornando los ojos, pecado de pudor
con la ira sexual de lo innecesario
en  el compás sin límite del gozo.

Compartir esta información:
  • Print
  • PDF
  • Facebook
  • Meneame
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • RSS
  • Live
  • MSN Reporter
  • Netvibes
  • Reddit
  • Slashdot
  • Symbaloo
  • Twitter
Comments Off