Quinto Milenio

La Fundación Málaga 2016, que tantísimo ha hecho por la cultura malagueña en los últimos años, se extinguió la semana pasada. Casi al mismo tiempo, la Delegación de Cultura Municipal solicitaba, a la ciudadanía ociosa, propuestas autofinanciadas para llenar de contenido una Noche en Blanco que, sin patrocinios, no sabe cómo quitarse de encima. No quedan millonadas que repartir para nuevos museos. Ni tiempo de sacar a concurso una gestión en el Astoria. Ni citrinos. Pero dice el señor Caneda que se hará una apuesta por el flamenco, la gastronomía y el fútbol que regará el monocultivo que nos sacará de la pobreza algún día. Cuando en vez de dos millones, vengan veinte millones de turistas a visitarnos. Flamenco sin tablaos, gastronomía en tapas pobres al solecito y fútbol de media tabla. Tiene buena pinta. Con alguna maceta y uniformes para los cocheros, todo arreglado. Pero a medio o largo plazo y con muchos chinos que nos enseñen a valorar su paciencia.

Pero mientras, y a pesar de la austeridad, ya está en Málaga la gran exposición que dará vigor a la maltrecha cultura institucional malagueña a corto plazo: una copia de La Sábana Santa, sin Iker Jiménez. Cien mil personas a siete euros son las previsiones de recaudación que se dedicarán íntegramente a sufragar los gastos de la muestra y si sobra algo, a obras sociales. Lo que no nos han contado es qué ocurrirá si no sobra nada o si incluso falta algo. Prefiero no saberlo. Me veo de obra social subsidiaria o, peor aún, solidaria. Pero hay que ser positivos. Estas cosas del misterio tienen muchos adeptos así que, no cien mil, doscientos mil irán a ver la muestra, exposición, auto de fe o lo que sea eso tan espectacular que tenemos el gusto de inaugurar a nivel mundial, para que se enteren los árbitros del 2016 y no les quede otra que reconocer en cuantísimo se equivocaron con nosotros. Envidia nos tendrá San Sebastián, sin síndone. Tanto cine, tanto teatro, tanto jazz, tanta gastronomía, ¿para qué? Yo creo que un congreso ufológico, justo tras lo del sudario, nos convertiría en los nuevos reyes del turismo misterioso. Y sin competencia. ¿Quién va a querer competir en algo tan absurdo?

Yo lo aplaudo y si hace falta, lo apoyo. Lo del sudario va a ser un pelotazo. Me parece a mí que compite en originalidad con lo de las joyas. Por ahí, por ahí. Y las cuentas salen: estará expuesto cuatro meses, con lo que sólo precisa de mil visitas diarias, las mismas que asegura tener el Centro de Arte Contemporáneo malagueño. Lo que deberían de hacer los organizadores de este regalo es hablar con el señor Francés para que les explique su milagro de los panes y los peces y copiarlo para esta otra cosa cristiana, católica, apostólica y romana que han montado en la Catedral para regocijo malagueño y que ya ha sido bendecida y todo. Éxito asegurado y mucha cultura popular.

Yo iré mañana mismo. Me intriga. Me cuentan que es una exposición que defiende que el hombre que sufrió martirio y que amortajaron en ese lienzo que se imita, no vivió en la Edad Media. Que siembra dudas pseudocientíficas para que conjugadas con la fe, se muevan todas las montañas que hagan falta. Mejor así. Un análisis científico exhaustivo finiquitaría el negocio, y siete siglos –o veinte- dan para alimentar muchas bocas. A ver si con este facsímil también alguna malagueña, aunque sólo fuera la del quiosquero de abajo.

Francisco de la Torre, ha destacado la “seriedad” de esta exposición y ha confiado, por ello, en que “cumpla muchos objetivos: que profundice y fortalezca la fe y que profundice y complete la oferta cultural de la ciudad y que proyecte la ciudad de Málaga hacia fuera, en España y en el mundo”.

Nada más y nada menos.

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El jefe y la pelota

Yo estaba acongojado, por decirlo finamente. La huelga general que auguraba Rajoy en secreto finlandés me hizo recordar a mi abuela un 23 de febrero, haciendo acopio de todas las latas de sardinas que había en el Spar de abajo. Creo que fue a mediados de julio de aquel año cuando una vomitera me libró de seguir consumiéndolas hasta navidades. Pero, con lo del desliz presidencial, ya me veía de nuevo en otra parecida, dando rienda suelta a un impulso genético que me incitaba a planificar una vía rápida de acceso al Eroski del barrio para que, en caso necesario, pudiera subirme todos los mejillones a casa. Pero no ha sido para tanto. La reforma laboral de la que hablaba el Presidente del Gobierno en la intimidad, en susurro castellano y pillín, que no en catalán, casi nos ha dejado a todos indiferentes. Es simplemente una reforma rancia, menos liberal que conservadora, paternalista y limosnera a partes iguales y que lo que pretende es la vuelta del jefe señorito y un cambio en el trabajador para convertirlo en empleado. Poca cosa. De nuevo, como en la España en blanco y negro, el que emplea será un hacedor de favores y el que los recibe, un amigo, dispuesto a invitarlo a la boda de su hija y sentarlo en la mesa presidencial para que diga un discurso. El jefe volverá a ser el hombre justo que vive bien, de moral íntegra e intachable, capaz de pagarle un médico bueno al hijo de su pechero con tos fea y que decidirá el horario, el sueldo y los favores que pretenda exigir a cambio. Y el obrero botará contento, sin remedio, cumpliendo la obligación por decreto ley de hacerle la pelota.

Los vanguardistas del PP han cambiado la reforma del S.XXI que suponíamos, por esta otra, más cercana a la nueva cultura de austeridad, toros y botijo de la que están haciendo gala desde que llegaron. Me esperaba, asustado, la deshumanización norteamericana, la del despido libre y la caja de cartón a cuestas, y me encuentro con el convenio a conveniencia del jefe, la que da todo el poder a la conversación de despacho en la que el director general llama Pepe al currante y le explica que como la cosa va regu, ha decidido bajarle el sueldo en vez de despedirlo, por razones humanitarias.

Esta reforma del PP se encamina a que no se destruya más empleo en vez de a que se cree. Flexibiliza la relación laboral en el sentido de que el empresario tenga opciones de mantener a un trabajador a menor coste salarial antes de verse obligado a despedirlo. No abarata el empleo, lo que abarata es el sueldo y, en menor medida, pero también, el despido. Y digo que en menor medida, porque buena parte del trabajo ya se lo hizo el PSOE el año pasado. Lo de los 20 días al año, es cosa social demócrata zapaterista. Le dejaron el camino hecho a estos de la derecha que nos gobiernan ahora, que lo único que se han inventado es lo de las posibles pérdidas embarazosas, o sea, a nueve meses vista.

Pero lo que más llama la atención de esta supuesta reforma liberal es que no abarate el empleo, salvo mínimas excepciones. La única justificación a esta pata coja en el abecedario económico neoliberal es que no hay dinero para poder reducir las cuotas a la Seguridad Social. Se inventa así un artificio extrañísimo por el que un menor de 30 años que esté cobrando la prestación por desempleo, al ser contratado, pueda seguir percibiendo el 25% de la misma y la empresa contratante, el 50% de lo que le restaría al parado por cobrar. Todo este follón para ahorrarse el Estado un 25% de la prestación por desempleo que se ganó el chaval a pulso, cotizando.

Esta reforma chapucera no sirve a corto plazo, según los mismos que la han propuesto, ni a largo, pues no cumple ni con las premisas liberales que apuestan por el abaratamiento del contrato. Nos queda el medio plazo y rezar, quien sepa. O, si no crees que los trabajadores estén dispuestos a soportar que se les utilice como cobayas macroeconómicas, bajar al súper en cuanto puedas.

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22 votos

El socialismo malagueño está muy contento. Si no todo el socialismo, sí al menos los que se identifiquen aún cercanos al PSOE. Y si no todos estos, los que simpaticen con la dirección provincial malagueña, seguro que sí. Lo del pasado congreso les ha devuelto la euforia y yo me alegro. Tanto tiempo hacía que no salían a la luz pública para felicitarse de algo, que se me había olvidado que pudieran hacerlo. Y mira que me habían preocupado tras el que pensé que sería un nuevo fracaso que sumar a su expectativas, por la designación de Rubalcaba como Secretario General del partido. Pero no. Heredia y Conejo están exultantes. No hay mal que por bien no venga y eso de perder en todo, a pesar de triste, les añade aún más experiencia –si cabe- en estos derroteros. No sé si habrá otro caso parecido a nivel estatal. Me extrañaría. No tanto que, algún estudio científico de alguna universidad con la curiosidad suficiente, los solicitase como protagonistas en sus investigaciones. No se puede perder más, como mucho, empatarles y digo yo que, a fuerza de insistir, habría que considerar lo suyo ya como un mérito.
Pero lo de al mal tiempo, buena cara, se hace comprensible con su ejemplo. No hace ni una semana que decidieron dar su apoyo explícito a Carme Chacón y desde entonces, ya sospechaba yo que perdería. Como si la hubiese mirado un tuerto. Pero a la corriente oficial del PSOE malagueño no le ha afectado, esta vez tampoco, equivocarse. Dice Conejo que la incorporación de María Gámez a la Comisión Ejecutiva Federal de Rubalcaba “en absoluto supone un castigo” a los que no le apoyaron. ¿No? De los 22 delegados obtenidos en el congreso provincial por el sector oficial del PSOE malagueño, 21 de ellos, es decir todos a excepción de María Gámez, firmaron un pre-aval de apoyo a Chacón. ¿Ha sido casual entonces que la hayan elegido a ella y sólo a ella? De eso, nada: según Francisco Conejo la inclusión de la malagueña en la nueva Ejecutiva se debe, entre otras cosas, a que su nombre fue propuesto a Rubalcaba por la ¡Dirección Provincial malagueña! O sea, que éste debía de tener en mente a Miguel Ángel Heredia para el puesto de vocal, seguramente, y atendiendo a la propuesta de la querida dirección provincial malagueña, cedió, finalmente, a sus recomendaciones. ¿Le propusieron también al crítico José Aurelio Aguilar para el Comité Federal? Probablemente…
Yo, que soy torpe, deduje el pasado fin de semana que la corriente crítica malagueña de “Socialistas Hoy” saldría fortalecida del Congreso, en detrimento de los que siguen en la Dirección Provincial. Pero marzo está tan cerca que no se notará. Mejor que haya cabezas de turco a mano por si hay que renovarse.
De momento, Miguel Ángel Heredia ha señalado que “desde hoy, con nuestro nuevo secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, con nuestro secretario general en Andalucía, Pepe Griñán, y conmigo como secretario general de los socialistas malagueños, todo el partido tiene una prioridad: la victoria en las próximas elecciones autonómicas”. Yo tocaría madera por la parte que se arroga.
El pasado miércoles, Francisco Conejo señalaba que apoyarían a Carme Chacón porque representaba «la nueva etapa, el nuevo liderazgo, el aire fresco y el cambio que el partido necesita». Ya que no pudo ser a nivel nacional, que la nueva etapa, el nuevo liderazgo, el aire fresco y el cambio que el partido necesita, empiecen a vislumbrarlo desde más cerca. De abajo a arriba, que diría Carme Chacón.

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Aprobado general

Veo las curvas keynesianas que se manejan los entendidos en Bruselas y me echo a temblar. Sobre todo porque no las entiendo y he de fiarme de la libre traducción en el discurso que hacen de ellas los políticos liberales con derecho a interpretarlas. Supongo que la mayoría de los que están obligados a hacer declaraciones tras una reunión macroeconómica europea por razón de su cargo, tampoco las comprenden y eso me tranquiliza en buena medida, pues de no ser así, estaría aún más inquieto por la mirada perdida que añaden a tan angustioso trance. Yo creo que lo único que se sabe de esta primera, segunda o tercera crisis que padecemos desde hace uno, tres o cuatro años, tanto por parte de los entendidos como de los torpes, es que los datos que se manejan son los de un desastre. Del desastre, mejor dicho. Y de ahí, el punto de partida y único de consenso, se pasa a las medidas del ensayo y error, hasta que se dé con una fórmula, a día de hoy, imprevista, que invierta la tendencia que nos está arruinando.
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Como Gary Cooper

Dicen que mañana, jueves, se abrirá en el Ayuntamiento lo que en lenguaje político se denomina, de forma condescendiente, una crisis de gobierno. Significa que unos se van y otros llegan. No habría que alarmarse si no fuera porque la crisis de gobierno le llega a un gobierno en crisis, o al menos con más frentes abiertos de los que nos tenía acostumbrados a contemplar.
Si por algo se han caracterizado los mandatos del señor alcalde han sido por el poco ruido con el que ha sabido manejarse a lo largo de los años. Básicamente se trataba de no incomodar a las asociaciones ciudadanas y planificar con sus técnicos adjuntos lo que éstos tuvieran a bien aconsejarle hacer. Don Francisco ha sustentado su gestión en darle toda su confianza a quien él considerara que la merecía por su profesionalidad y hacer oídos sordos a los figurantes de partido que lo acompañaban en las fotos, sin oficio conocido más allá de la política. Y le fue bien, pagando bien y endeudándose bien. A lo suyo y con los suyos. Pero los cargos de confianza, como Mourinho, no eran del Málaga, sino profesionales contratados por el Ayuntamiento. Y con la crisis, los recortes y la austeridad, ese buen pilar bajo el que se cobijaba, se esfumó, por caro. Muchos proyectos en el cajón y muchas más deudas es lo que nos queda de aquella calma chicha que se llevó la crisis económica a velocidad de vértigo y que ha obligado al nuevo viejo senador a pretender reinventarse. Y visto lo visto, no estaba ya para malabares.
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Cuentos

Enero es un mes de balances y grandes números. Una cifra vale más que cien imágenes si lo que se pretende es justificar el gasto de una gestión. Mucha gente en una foto, por ejemplo, pueden ser 7.000 personas en una manifestación según la policía o 15.000, si el que las cuenta es el gerente de un museo haciendo acopio de visitantes durante su Noche en Blanco. Lo peor de la exactitud matemática es lo inexacta que suele ser cuando la mide gente de letras o poco escrupulosa. Un número enorme puesto encima de la mesa, achanta. Sobre todo cuando su constatación no incluye senderos de control. Una de estas cifras millonarias que me dejó perplejo durante el pasado año se refería a la pasada feria, esa que hasta junio todos nuestros políticos querrán cambiar, como cada año, pero que a partir de julio volverá a ser la mejor del Sur de Europa. Decía el alcalde que se esperaban seis millones de visitas para nuestra Semana Grande o del Gran Botellón, según se mire o a qué fecha estemos. Los mismos seis millones que se anuncian cada año y que nadie puede contrastar. La semana pasada llegó la hora, sin embargo, de hacer el balance anual de las pernoctaciones turísticas en nuestra ciudad. La responsable de Turismo del Ayuntamiento de Málaga, Carolina España, las cifró en 1.635.766, correspondientes a 436.494 turistas extranjeros y 416.962, nacionales, a una media de dos noches cada uno. O cinco millones de feriantes forasteros no se acuestan o algo se me escapa de este baile de cifras por verdiales. Será que duermen en Marbella.
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Para beber no hace falta divertirse

La vida es ocio y los sueños, sueños son en la ciudad con más parados de nuestro entorno. Se acabó la Navidad y contraataca el señor Caneda con un titular para feriantes, allanando el camino a los que no les queda más remedio que ocupar su excesivo tiempo libre de alguna forma de aquí a agosto. Dice que el Ayuntamiento eliminará las casetas del Centro durante la Feria de Málaga en su pertinaz lucha contra el botellón de los descamisados. Su remedio contra el caótico achispamiento general se traduce en apartar de la vista pública a los desorientados pero, sobre el caos no se pronuncia. A los arapahoes malagueños se les quita el agua de fuego en la calle y a cambio, se les deja que deambulen libremente por el desconcierto con opción de incluirse, si lo desean, en el folclore que pretende impulsar a base de apretujones en los huecos que queden libres. Se trata de impostar el folclore por decreto, de 10 a 16h, como si no tuviera que ver con la tradición sino con un ánimo de disfrazarse con él en un momento determinado.
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O una bicicleta

Queridos Reyes Magos:

Espero que me hayáis echado de menos durante los últimos treinta y cinco años y que os sorprenda y alegre mi decisión de retomar el contacto después de tanto tiempo. Como prueba de buena voluntad, he decidido dejar aparcado el tema de la bicicleta -por ahora- pues, al fin y al cabo, el Ayuntamiento persiste en su desinterés por ofrecerle un carril adecuado a mi escasa pericia, y no está uno ya en edad de jugarse la vida cada mañana contra todo el parque automovilístico malagueño. Por lo tanto, estoy dispuesto a seguir caminando otras tantas décadas como sean necesarias, sin rechistaros, en tanto en cuanto no consideréis a bien traerme aún la BH azul metalizada que tanto demandé y que ya sólo debe de encontrarse a la venta, como objeto de coleccionismo, en algún anticuario de Vitoria, ciudad soleada donde las haya. Lo peor para mis intereses hubiera sido que, por insignificante, ni siquiera hubieseis notado mi ausencia. Que todo es posible. El que no llora, no mama, que decía el dicho y que yo por mi idiosincrasia, suelo practicar a no ser que me indigne de forma contraproducente. La última vez en la que recuerdo haber pataleado críticamente, ajustándome al acervo popular del mamífero llorón, fue a la entrada de una de las aproximadas 40 fiestas del festival de Málaga a las que jamás he sido invitado y a las que, clamando al cielo y al infierno –y con una buena agenda de contactos-, conseguí finalmente acceder.

Pero con vosotros, majestades de mis entrañas, no fui así. Mi indignación era tal que mi soberbia pudo conmigo. Como me pasó en el Cortijo de Arte Contemporáneo del señor Francés en uno de esos ágapes poco asiduos que organiza para gente fina con los casi tres millones de euros que recibe del Ayuntamiento. Allí ni me quejé cuando vi un listado exclusivo de invitados. Me fui airado para mis adentros como para que sufrieran mi dolorosa ausencia y añorasen mi amena conversación y mejor compañía todos los selectos devoradores de sushi con pasta que allí se citaron.

Han sido demasiados años de silencio equivocado, lo reconozco. Pero os vuelvo a querer muchísimo, gracias a la crisis, y estoy dispuesto a dejar que os resarzáis de todo lo que no os he pedido en este tiempo, para que me lo traigáis recopilado y con gusto, todo en uno –o en dos, mejor dicho-. Bien mirado, ahora que está tan de moda eso de la “austeridad” en el PP, os he ahorrado treinta y cuatro viajes.

En fin, yo, para este año, en el que me he portado tan bien que ni he mencionado aún a vuestro pariente Urdangarín, ni a la fortuna que le pagamos legal y democráticamente al Jefe del Estado del Bienestar y papá político -primo vuestro, supongo-, sólo os pido dos memeces de esas que se suponen derechos fundamentales en nuestra Constitución, como el valor en la mili. No, no quiero invitaciones a saraos, ni que dejen de gastarse el dinero de los malagueños en ese tipo de actos protocolarios indecentes, ni en luces navideñas, ni en asesores taurinos, ni en museos de citrinos… Ni siquiera pediría que cesasen los sorteos de entradas para el populacho cuando se pre-reinaugure el Teatro Romano, no… Si en el fondo soy bueno y sumiso… Criticón pero bienintencionado en el sentido más desdeñoso y conformista del término. Yo sólo os pido lo que me pertenece por Derecho, porque así viene en la normativa democrática que con tanta ilusión votaron mis padres en el 78. Voy allá:

Yo sólo quiero una casa y un trabajo.

Bueno, y si puede ser, un sillón pues, mucho me temo que voy a tener que esperar sentado.

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La broma del Museo

Hoy es mi día de asuntos propios pues inocentón me considero hasta que no se demuestre lo contrario. Así que, como cada año, le pongo especial interés en aflojarle la fe a los titulares sorprendentes que me ofrece la prensa local por aquello de disimularme pillín y avezado. A diferencia del fútbol, aquí el más tonto no hace relojes, ni mucho menos, y no sería la primera vez que me creyera a pies juntillas algún inconveniente del peor gusto. Mi primera vez fue en clase adolescente, cuando aún me peinaba, y el objeto ruborizante empleado en el ardid fue una escueta nota manuscrita de la que emanaban los mismos efluvios del instinto carnal que yo encubría y que, por supuesto, no cabría imaginar en una joven tan delicada como la que supuestamente firmaba. Desde entonces soy tímido y precavido.

Tanto que, para no caer en la trampa, he decidido encontrar la noticia bromista en el periódico de hoy y demostrar mi pericia pseudoculpable. Ha sido fácil, inocente y divertida: “Los arquitectos proponen el convento de San Andrés como museo”. Qué risa, me troncho. La noticia, que parece real, continúa asegurando que “el Colegio de Arquitectos aplaude la propuesta de la inmobiliaria ImNova e insta al Ayuntamiento a estudiar el proyecto”, qué ironía más fina. Dice, “el decano del Colegio de Arquitectos de Málaga, Antonio Vargas, ha considerado que la creación de un museo dedicado a la Arquitectura podría ser un proyecto muy interesante para dinamizar aún más la actividad cultural y comercial de la ciudad”, y les ha faltado añadir lo del gran espacio de ocio para parecerse más aún al fiasco de Art Natura, qué graciosos.

A mí me gustan mucho estas bromas que, sacadas del contexto del día, podrían considerarse buenas propuestas para la ciudad. A eso le llamo yo “urdir” en la llaga. En vez de los grandísimos Museos de Museos secretos del alcalde, en vez de los enormes citrinos en La Tabacalera, un museo de Arquitectura, de cierta envergadura cultural, no estaría nada mal para una ciudad que se autoimpone esa etiqueta a bombo y platillo para no reconocerse perdedora en la carrera del 2016.

Un Museo de la Arquitectura estaría bien pero en Málaga es imposible. Aquí gemas y cuadros alquilados sí, pero museos interesantes, no. ¿Por qué? Porque según el Alcalde los museos son caros. Y a fe que debe creerlos así pues se gasta 7.800€ diarios en el Centro de Arte Contemporáneo, 5.700€ en el Thyssen, o 3.300€ en Art Natura (sin abrir). Pues claro que le salen caros. Carísimos. Sólo con estos tres espacios museísticos, nuestro Ayuntamiento se gasta 17.000€ diarios, o sea, medio millón al mes. Ahora bien, a pesar de la millonada, no son tan caros como el Museo del Prado, dice y se queda tan ancho.

Lo del Museo de Arquitectura será inviable en tiempos de crisis porque sólo teniendo que abonar una gran cantidad de dinero lo estudiaría el Consistorio, o eso se deduce de su devenir. Y no está el horno para bollos. Y menos, cuando el único bollo que se tiene entre ceja y ceja es el Museo de Museos, el que, por nuestros bolsillos, será conocido como el Museísimo del Terror.

Novatadas a mí…

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Citrino Málaga

A mediados de enero se cumplirá el plazo de 120 días que dio el Ayuntamiento a los adjudicatarios de Art Natura para la apertura de lo que se dio a conocer como “el gran centro cultural y de ocio de la capital de la Costa del Sol”, aunque todo parece indicar que no será así. Según Art Natura el conjunto edificatorio donde pudieran instalarse los tres museos previstos -el de Gemas y Arte, el de Ciencias de la Tierra y el de Ciencias de la Vida- “ni se ha entregado ni podría ser entregado en mucho tiempo”, porque las obras de su mayor superficie están paralizadas desde hace meses por parte del Ayuntamiento.

Tantas vueltas ha dado el asunto, sobre todo a lo largo del último año, que no me atrevo a asegurar que no habrá museo de las gemas en Málaga, aunque todo apunte a ese final, supongo que indeseable. Y digo supongo, porque por más que me haya esforzado en entender qué podría haber convertido al citado conjunto museístico no en uno de los mejores sino en el más grande de los centros culturales de Málaga, no he logrado encontrarle respuesta. He podido deducir que la grandeza se refiriera a los aproximadamente 15.000 metros cuadrados que ocuparían sus instalaciones (20.000 según la web oficial, www.art-natura.es), aunque de ser así, la afirmación con la que tanto el Ayuntamiento como los adjudicatarios del proyecto la definían, cuanto menos, resultaría tramposa.

No obstante, yo fui de los crédulos que consideraron como ambiciosa la apuesta municipal. Muy seguros debían de estar de lo que se traían entre manos cuando le dieron tanto protagonismo al humo y más aún cuando la semana pasada se hizo público que nuestro consistorio no dispuso de aval alguno en el contrato para poder recuperar el dinero aportado en caso de que el proyecto no se llevara a cabo. Debió de ser que prevaleció la confianza en el momento del acuerdo, digo yo. Ya hemos sufrido situaciones parecidas de riesgo gratuito, como ocurrió en el momento previo a la cesión de la obra pictórica de la baronesa, o con la red biznaga, en las que parece que a nuestro alcalde le gusta más actuar de funambulista que desdoblarse en la de hombre precavido.

Lo peor de este turbio asunto que finiquitará los desaguisados municipales del presente curso –esperemos- es que no sabemos qué ha pasado, si es que una parte ha intentado aprovecharse de la otra o, si acaso, ha sido la crisis la que se ha aprovechado de las dos. Yo que creo en las buenas intenciones de partida, imagino que los números no le salen a ninguno. Tal vez el Ayuntamiento no pueda afrontar el desembolso total de sus compromisos, o quizá, los de Royal Collections no consideren viable el mantenimiento de tan magnífico –por lo extenso- espacio cultural y de ocio. A la postre, algo que el Municipio y la empresa consideraban beneficioso, ya no lo es. Está claro. Y alguien pagará los platos rotos. También. No creo que necesite explicar aquí quiénes seremos los últimos perjudicados, sobre todo por el hábito con el que nos toca.

En definitiva, otros cinco millones de euros han volado. Y de no llegar a un acuerdo, qué pena, el mundo malagueño se perderá poder observar el Citrino rutilado Cahimbó o el Topacio Lua de Marabá. Imprescindibles, sin duda, para nuestro ocio y nuestra cultura.

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