Tapones para los nervios

Uno de los tres grandes problemas de Málaga parecía que estaba en vías de solucionarse. Las del Metro no las cuento aquí, pues creo que sólo le preocupan a las altas instancias, enredadas en hacernos felices a través de sus propios intereses de partido. Sin ningún estudio científico a mano, supongo que habría consenso en señalar como principal dificultad de los malagueños, su propia subsistencia, a tenor de los datos microeconómicos -que término tan añejo y menospreciado-, que aparto y me niego a constatar cuando paseo por Calle Larios, la del síndrome de Stendhal chico, el marqués bueno y la ginebra menos suiza del mundo. El decorado de alta burguesía bien acomodada, muy a nuestro pesar contradice la certeza de nuestro día a día, que nos sitúa en el metrobús de cola de los umbrales más fríos de la pobreza, del desempleo, del PIB y de todas esas siglas que nos roban el orgullo innato que ya a penas nos fluye ni cuando mencionan nuestra tierra y hay que presumir. Es broma. El sol brilla a un palmo y nos regala ese ánimo vigoroso que respinga hasta en el peor decaimiento. ¿Qué es resiliencia? Resiliencia, tentetieso, eres tú.

La economía más que un problema es un trauma crónico que lo cubre todo. La aspirina es la pandereta que nos cura los malos ratos y los convierte a borbotones en goles de alegría en el último minuto. En el recreo de la pena de boquilla. El otro día, mi taxista se quejaba de los impuestos, del ahogo coadyuvante, de sus hijos sin alas, hasta que atravesamos la Plaza de la Marina y con la sonrisa chisporroteante aseguró que le habían dicho que nuestras lucecitas navideñas eran las mejores de Europa. Toma ya, economía. Borrada del mapa. Somos tan pobres que ni se nos nota con el caramelo, por idiosincrasia. Así que los dos siguientes malestares cobran protagonismo de falsa irrelevancia: las calles están sucias y hacemos mucho ruido.

De la Limasa municipal para lo malo, y privada para lo regulín, hablaré cuando toque. Pronto y persignándome. Ahora, el ruido. Que parecía arreglado, como dije al principio. De 116 expedientes sancionadores a locales por exceso de ruido en 2014, se pasaron a sólo 8 en 2015 y según dijo el mes pasado el edil responsable, Raúl Jiménez, porque se ha producido un mayor nivel de cumplimiento por parte de los sancionados. De 116 a 8 locales. ¡Se tiene que notar! Pues no. Los que más sufren el jaleo insufrible de las juergas de los demás, los vecinos del Centro (seis colectivos vecinales, exactamente), hartos del ninguneo ensordecedor, reclamaron ayer al ayuntamiento «que haga cumplir la ley» contra la contaminación acústica y afirmaron que estudian tomar medidas legales si las cosas no cambian.

Pero somos pobres. Camareros a tiempo parcial subsistentes. Sobrevivimos del turismo. Y el turista viene de vacaciones a disfrutar de sus días de ocio. Para ese ocio en silencio, Don Francisco debería poner la franquicia de un convento budista anexo a cada uno de sus museos, para hacer compatible el público que nos visita con la falta de sueño de sus ciudadanos. Esto es lo horrible del cartonpiedrismo, que dejar el Centro Histórico tan mono, y tan abandonados los arrabales, concentra todo el despilfarro acústico de la alegría de vivir en las orejas de unos pocos. Siempre los mismos. Y se les engaña. Y se les promete. Y se les burla. Y se aplazan las decisiones de Navidad a Carnaval y de Semana Santa al veranito. Y se multan a los mismos bares que ponen música. Como si la música fuera el único problema. El 90% de los locales sancionados son bares nocturnos insonorizados. A penas hay sanciones por el ruido que producen las terrazas. Ninguna por los ruidos constantes de los festejos municipales. Es imposible el silencio turístico. Pero el Ayuntamiento ni intentará explicárselo a los vecinos ni llegar a acuerdos, buscando paliar tal sufrimiento desquiciante. Se multa a la sala de conciertos de Gómez Pallete y misión cumplida.

La Cabalgata de reyes en Huelin, frente al desolado Museo ruso. El Carnaval en Ciudad Jardín, por ejemplo. El alumbrado Navideño, precioso, en la Barriada de la Paz. ¿Pero cómo se van a enseñar los barrios? Tan abandonados a su suerte, tan sucios, tan pobres… ¡Qué bonita está Málaga! Y qué sentaditos se tendrán que esperar los vecinos del centro a que el Ayuntamiento les amaine el ruido de su cornucopia escacharrada.

Navidad al viento

Mañana se inaugura el cosquilleo navideño oficialmente en Málaga con mucha tranquilidad. Aquí el adviento no existe porque eso suena a pasar mucho frío. Frío adyacente. Del que te entra por los costados. Así que encendemos el chisporroteo de lucecitas que alquila la señora Porras cada año, esperamos a ver qué hacen sus adornos y ya está. Embobados. A ver qué novedad nos traen. Boquiabiertos. Como cuando te compras un móvil, que escudriñas sus chorraditas, para ver si valen la pena, según lo que hayas pagado. A propósito, fuimos los que más gastábamos en luces no hace tanto -cierra la boca, que aún no tilila el cielo, ya te aviso-. Pero por la transparencia esa nueva que nos anula la sospecha y el afán por señalar el despilfarro, ya no se sabe el puesto que ocupamos en esa lista del absurdo en el gasto fulgurante intermitente. Ni importa. Aquí cuando un Palacio de Congresos es una ruina, se vende la burra del belén sobre un impacto económico muy beneficioso para la ciudad. Y de los museos, mejor ni hablar, por dejar tranquilo al buey, no sea que se lo lleven también, de manera provisional, y nos dejen solos a la Virgen, el Niño y a San José estabulados para nada. Pues en esa tesitura, cuando se destapó la vergüenza de ser los que más derrochábamos de España en esta ambientación de cartón piedra luminosa prestada, con un contrato blindado en plena crisis, se sacaba pecho municipal sobre los beneficios que suponía ser así de manirrotos, para los comerciantes de la ciudad. Brillante.

Con las lucecitas Ximénez ha pasado como con las marcas de los teléfonos, que ya no tiene que ser de esa coreana para ser fiables, entre otras cosas porque te pueden estallar al ritmo de un redoble de batería. El tamborilero ya puede ser de un modelo chino extremeño, apartando a Raphael del villancico, sin pena ni gloria. Aunque como están las cosas de radicales, empezando por García-Page, en vez de Extremadura, habría que hablar, quizá, de Centromadura, para no molestarlo a él ni a nadie. Y aplaudir a los Reyes Magos, tan nuestros. En la calle o el Congreso. Aquí no hay primeros ministros magos, ni presidentes republicanos magos. Para eso estará Papá Noel, en otros lares de menos sangre azul que la nuestra. Qué maleducados estos republicanos que no dan palmas pero sí nos tocan las panderetas. Trump con un gorro y una barba sería un perfecto Santa Claus republicano, ¿quién lo querría?

Respecto a la inauguración oficial navideña de mañana, lo que nos mantiene la curiosidad a punto tiene más que ver con descubrir su melodía. Como del móvil nuevo, pero ahora también de las luces. Porque adelantan que las bombillitas de este año, seguirán el ritmo de la música durante dos minutitos, dos veces al día. Yo creo que desde lo de las hamburguesas Uranga no ocurría nada de tanta envergadura musical en la ciudad. Para celebrarlo se traen a Siempre Así, siempre así, en la cresta de la ola, en la vanguardia de la cultura, tirándonos de los pelos por eficaces y ultramodernos.

Pero decía al principio que este encendido de los buenos deseos iba a ser tranquilo, y no me refería tanto a que esta vez nuestros ediles no tendrían que huir perseguidos por su propia policía local como tampoco hace tantos años, sino a que no se vislumbran elecciones navideñas en el horizonte. Eso que han oído ha sido un suspiro. Mío. El golpe de partido en el PSOE y su angelical gestora provisional -como el Pompidou, mira- nos salvó de ese mal trance. Por eso estamos repantigados, precantando villancicos. ¿Se imaginan votando en Navidad? ¿Una campaña entre el turrón y los mantecados? Ah, sí, que ya pasó. Un 20 de diciembre. Qué rápido olvidamos las cosas. Y lo grave que iba a ser el 18… Ya tengo preparado el móvil para grabar lo de mañana. El móvil nuevo. Las luces nuevas. El viejo político de los metrobuses. La señora de la ropa interior en la mano. No me lo pierdo. Suena celestial.

Málaga, Carmina y Ónega

Para llorar. La semanita ha sido dura, pero lo a gusto que uno se queda cuando se deja llevar por sus emociones. Ayer disfruté con el anuncio de la lotería de Navidad de este año y no se me escapó una lágrima con Carmina, la profesora jubilada a la que ha dado vida el bueno de Santiago Zannou, sino un mar entero. No lo pasaba tan mal de bien desde aquel otro horroroso, con Raphael y Montserrat Caballé perdidos en su particular Halloween navideño. Pero aquel era divertidísimo y este es emocionante. Esto es otra cosa. De las pelis de llorar y reír a la vez, de las que tan bien abusa Isabel Coixet cuando se lo propone. Un baile final de la pequeña Miss Sunshine en un pueblo asturiano cantando la canción de sonrisas y lágrimas en armonía grupal con las escarpias muy bellas. Yo me oí balbuceando, de verdad, y agradezco al destino no haber tenido a nadie al lado para que me viera sintiéndome en ridículo de esa forma. Es que ni con Marco. Ni con la muerte de Chanquete. Pero no quiero desvelarles más para que lo vean con un paquete de pañuelitos de papel en cuanto puedan. Mejor a solas. Les aconsejo que se encierren en el cuarto de baño y lo vean en su teléfono móvil echando el pestillo -pestillo en el sentido menos escatológico del término, por supuesto-. Y hagan el esfuerzo para que nadie les oiga y se preocupe al otro lado de su vida. La real. Supongo que los efectos lacrimógenos durarán sólo un visionado y la empatía con Carmina y su familia, las otras 283 que se los encuentren de aquí al 22 de diciembre. Por si acaso, no me atrevo a repetir la experiencia en compañía, por ahora. Sería una dramática terapia familiar, llorar el anuncio en comandita. O hasta abrazarse después. No puedo imaginarme ahora nada peor.

He dicho antes que no quería contarles mucho más. Otra cosa es que pueda evitarlo. Aguantaré la trama pero no el sentimiento. Con un símil. Imagínense a Francisco de la Torre oyendo a Fernando Ónega en Onda Cero el otro día halagando nuestra Málaga querida. Y nuestro alcalde embaucado, creyéndoselo todo. Hermosísima, acogedora, entrañable, estamos de acuerdo. Con nuestras olas mediterráneas, el sol y las playas, qué afortunados somos. Con nuestros espetos, las gambas, la porra y el vino dulce, qué rico. Record de turistas por las escapadas urgentes de puentes y fines de semana, como bien cuenta el periodista en su agradabilísimo soliloquio. Cosmopolita pero de rincones románticos (sobre todo en la Palma-Palmilla). Y llegamos a la parte estupenda: pongan cara de Carmina a Don Francisco de la Torre y déjenlo creerse que Málaga es un paraíso de la cultura, “la ciudad con más orquestas de las grandes, con más teatros, con más salas de exposiciones”, y la Noche en Blanco es “una orgía nocturna de la cultura”, una ciudad española que “basa su vitalidad en un estallido cultural que hace compatible con la fiesta y la alegría de vivir”. ¡Que se mueran los feos! ¡Aquí no hay pobres ni paro, ni barrios, ni Astoria, ni Museo de las Gemas, ni…! Nos ha tocado la lotería, dice Paco con la cara de Carmina, y sus compañeros de la corporación le dejan que siga en su nube piadosa. Y cuando decide dirigirse feliz al Museo Pompidou Provisional a celebrarlo, su concejala de Cultura llama al celador mal pagado, para que lo feliciten cuando llegue. Que un millón de pérdidas y un año menos para el gran agujero en el suelo que nos van a dejar, no es nada. Y viéndolo contento en su franquicia, todos los de su partido lo siguen, y lo jalean, y se unen los de Ciudadanos, y los del PSOE si nos ponen unos asensores a unos cuantos pobres, de los que leemos poco…

Y mientras las fanfarrias van camino del Carmen Thyssen, en un oscuro saloncito del Centro Cultural Provincial, se celebran los 90 años de historia de la revista malagueña Litoral. Más grande que cualquier museo malagueño. Que cualquier orquesta malagueña. Qué cualquier orgía nocturna malagueña. Y ni Paquito de Hamelin ni su séquito se han enterado -o son suecos-. Definitivamente, con estos, Carmina, nos ha tocado el gordo. Déjame otro ratito el pañuelo, por favor.

Comments Off

Indios y cowboys

Los tertulianos de la tele saben de todo. Y cuando no, lo disimulan con gran profesionalidad. Son las tablas, supongo, las que les confieren la pericia necesaria para que, ojeando unos cuantos titulares en sus juguetitos electrónicos durante los segundos previos a su turno de palabra, sepan defender un discurso coherente o hasta posicionarse si el programa lo requiere. He dicho tablas pero me refería a tablets. Yo tuve un profesor de Arte en Bachillerato que nos permitía sacar libros y apuntes durante cinco minutos al inicio de sus exámenes, e ilusos con tratados y enciclopedias entre mis compañeros a los que les gustaba el reto de darle algo de esperanza a su pereza omnisciente. Yo intuí enseguida que aquello no me daría más puntos que infartos y, si de algo me sirvió aquella neurótica experiencia fue para aprender el montón de estupideces que se pueden llegar a decir cuando pillas alguna frase suelta.

Por eso me causa tanta admiración comprobar lo bien que estas personas hilan dos datos, tres temas y cuatro frases cuando decae la ineptitud en la polítia nacional y se quedan huérfanos de crispación mediática. El espectáculo debe continuar. ¿Pero cómo? Con el PSOE agazapadito, esperando que amaine la vida, ¿cómo? Anteayer, en el matinal que me susurra el aburrimiento a media mañana pasaron de comentar el deshielo del Ártico que han visto dieciséis millones de personas asustadas en un video de youtube, a sazonarnos algunas frases sobre la Gurtel que, por no dar miedo, ya ni al Tato en el PP. A mí se me había olvidado que los tertulianos servían igual para opinar sobre el cambio climático que para debatir sobre pelotazos, o sea, sobre lo poco que cobrará Cristiano Ronaldo si se le compara con lo que ingresará la familia Neymar, por ahora del Barcelona, ya que los urbanísticos se han tornado del suficiente desinterés como para hundirle la audiencia a cualquiera. Ya me había acostumbrado yo a ubicar ideológicamente a Maraña y Escolar contra todos, pero hablando sobre el consumo de alcohol entre preadolescentes o la luz marina comestible de Ángel Leon, nos imbuimos en el pensamiento único. Esto debe ser la igualdad esa de la que hablaba Felipe González cuando defendía el servicio militar obligatorio. Cuánto bromuro nos espera. El 80% CISeando a Rajoy sin cocina, de aquí a dos congresos y medio del PSOE y 103 primarias en Podemos.

Menos mal que está Trump. Para quitarnos el aburrimiento y devolvernos la pimienta de la ira, estupendo, aunque para librarnos del pensamiento único, no sirve. Es malo malísimo. Yo creo que no había tanta maldad de común acuerdo desde lo del eje del mal, por lo menos. ¿Será para tanto?

Yo que he leído unos cuanos titulares en mi tablet antes de escribir, sé que es misógino y racista presunto y sin precintar. Lo sabe todo el mundo, como diría Pablo Iglesia defendiendo a Espinar. Un bicho. Hasta del Ku Klux Klan han soslayado en la Sexta que es, sin que haya podido comprobar a qué se refieren, de dónde sacan la noticia o en qué se basan para mencionarlo. Ojalá haya perdido. Y se vaya a su casa tranquilo porque vapuleado ya ha sido provisionalmente, por si se libraba después. Sólo ante el peligro. Que pierda y le coloquen un muro mejicano muy alto a su alrededor, con un barril de amontillado dentro. Quizá esa tapia sí la pague con gusto el gobierno mejicano.

Un 77% de los españoles votarían a Clinton. Como si nos imcumbiese. ¡Un 77! Un 19% de raritos, ni fu ni fa. Estos serán los que votaban a UPyD. Y un 3% a Le Pen, Amanecer Dorado, a Hofer en Austria, al húngaro Viktor Orban o al partido Ley y Justicia en Polonia. Ah, no, que no eran estos… El malo es Trump. Y nosotros, sin ombligo, toda la noche pendientes de que caiga desde lo más alto y duro que pueda.

Comments Off

El PSOE ya no es ETA

Se me ponían los pelos de punta cuando aún no sabía que se te podían erizar con el cabreo. Eran los buenos tiempos en los que el PSOE era ETA. Como arma arrojadiza, era ETA. No hace tanto. La última vez que gobernó el PSOE en España, lo era en cada trifulca de lo absurdo con el PP. Cuando el PP se manifestaba como dios manda, como los radicales de ahora. Entonces, la ley mordaza no existía y las jovencitas lloraban en las manifestaciones porque el gobierno quería asesinar niños no nacidos, o casar a gays o lesbianas llamándolo matrimonio. Un millón de personas indignadas cada vez que algún medio afín los sumaba uno a uno, jaleados desde las emisoras de la ira que exigían libertad, con las banderas constitucionales de las buenas personas en volandas, esas mismas que sacaríamos después todos para celebrar enardecidamente los mundiales y las eurocopas. Eran otros tiempos en los que los que gobernaban el país le estaban regalando Navarra a ETA. No me acuerdo si era una anexión o iban a invadirla. Pero Navarra era muy desgraciada. Estaba siendo maltratada por Zapatero y sus secuaces. Porque el PSOE era ETA. En cada rincón de España. Recuerdo una campaña de las municipales malagueñas en el recinto Eduardo Ocón del Parque con el señor Arenas dedicando plenamente su discurso a idiotizarnos sobre lo que el PSOE estaba haciendo en contra de las víctimas del terrorismo. Después salió Francisco de La Torre a aburrirnos, porque a eso, nuestro candidato no jugaba. Fue un soso. Es un soso. Ni me acuerdo de lo que habló. Supongo que del río o el Astoria, no hay que ser muy listo para imaginárselo.

Zapatero cayó con su 135 y Rajoy dejó de ser un perdedor radical. La agresiva oposición se tornó talante, quién se lo iba a decir, y Mariano se convirtió en lo que es hoy, salvo alguna cosa. Rubalcaba, ay, Rubalcaba, yo creo que tras reinventarse a sí mismo, fue el que acuñó la fórmula del Centro Izquierda Moderado que le liberó del sambenito. Del sambenito de gobernar o tocar pelo, porque lo de ser ETA, se lo quitó el PP directamente, con el plasma y la balsa de aceite. Conservadores, Moderados. Retocado el derecho de reunión. Paz y después gloria. Ni los yihadistas eran ya ETA, eso era cosa de Pedro J. Ramírez.

El PSOE ya no es ETA y el PP no es radical. Los dos son de Centro y se dan gobiernos. Pero sin mariconadas, bien explicado por el nauseabundo Torrente. Es como el huevo frito de Felipe González. El PP se lo come y el PSOE mira, enclenque, pero estadísticamente, se lo comen a medias. El PSOE pesa 85 kilos y el PP 137. Algo no cuadra. Los analistas que le dieron el golpe al partido y que ahora gobiernan desde una gestora dirigida por los susanistas dicen que ellos no quieren ser Podemos. Que Podemos son la izquierda radical. Han llegado a la conclusión de que el voto perdido está en el centro. Y ellos quieren ser de centro. Ya nunca más el PSOE será ETA, me parece, ni para Federico Losantos.

El otro día Podemos fue ETA. Aparte de populistas, iraníes y bolivarianos, el otro día, en el Congreso, fueron ETA. Para Ciudadanos eran ETA. No aplaudieron a no sé quién y sí a Bildu, o algo parecido. Están en contra de las víctimas. Son amigos de los etarras. Algo tienen que ver con un gobierno extraño en Navarra. Antidemocrático. Hernando, el del PP, dijo en el Congreso que los financiaba Irán y Venezuela. 4 millones exactamente. Hernando, el del PSOE, suele llamarlos Populistas… Por culpa de Podemos gobierna el PP. No por culpa de los votos de Podemos sino por la culpa a secas de Podemos.

El PSOE cuando gobernaba era ETA. El PSOE ya no es ETA. Me parece que no han hecho números. Alierta y el Ibex puede que sí.

Absteniendo que no apoyando

Lo conseguimos. Hoy comienza la investidura que nos librará del tercer rebote navideño. Hay que agradecérselo al golpe de mando del centro izquierda moderado, que es como se autodenominan ahora los que manejan los hilos del susanismo pesoiano. Desde el 1 de octubre, como Aníbal, o sea, con los elefantes al frente (algunos venidos de sus cementerios y otros desde sus cacharrerías, liberados ambos del voto de silencio), emularon a Rajoy recolocando las cosas del sentido común en su sitio, como dios manda, y salvo alguna cosa -como las firmas o las denuncias de militantes “podemizados”-, han alcanzado en sólo tres semanas contrarrevolucionarias el bien común que todos mínima y comunmente multiplicábamos cuando se nos pedía opinión sobre unas posibles terceras elecciones.

Pues no las habrá -por ahora-. Y no sé por qué no estamos de fiesta. Sobre todo en Andalucía. El feudo victorioso de la generala escondida. La que sólo rompe platos internos y se acontece como Ángela Channing pero con mayor predicamento folclórico, para regocijo de los que suspirábamos por un lìder con entrañas, llorona a puerta cerrada y Salomé a entornada, cuando hiciera falta cada caso, sin dolerle prendas de rebanarle la conciencia y la ideología a los indispuestos, díscolos de sus mediocres medianías. Por fin un político malo, malísimo que nos defienda de Iceta, el bailongo. De Luena, el aburrido fiel. De Borrel, el rencoroso gollum. De Pedro Sánchez, el manirroto de votos y militantes. Una presidenta como los grandes estadistas. Qué bueno para el PSOE, para Andalucía, para España, esa dama de Hierro Churchilesa y Rocío Jurado a la vez, imponiéndose a todos, afilando sus cuchillos, sin remangarse aún las responsabilidades. Susanerys Diazgaryen, nuestra khaleesi, con sus achacosos dragones Ibarra y Guerra, con sus elefantes torpones Dumbi Elena Valenciano y Tántor Pepe Blanco, para que le enmienden la plana. Una vez roja pero nunca, jamás, amarilla, a la diestra de Rubalcaba.

De pronto, todo se ha solucionado. Dos patadas en el trasero, dos retoques y dos resucitados en el PSOE y habrá gobierno del PP el próximo domingo. El tristísimo de pésame Javier Fernández tiene el encargo de persuadir, Fernández Vara el de opinar, con la claridad que le ofrece su pachorra arrastrada de Perogrullo, Hernando será el muñeco de Pim Pam Pum que recabe culpas y limpie al resto de sus traiciones y Lombán, Ximo Puig, Page y quien se apunte, esperarán bajo la cama a que Susana los llame a filas por si tuvieran que sacrificarse con un cargo en la empresa pública o en la privada.

Las cosas vuelven a su sitio y el PSOE gobernará la oposición con un borrón en su memoria. Sí es sí y la ley mordaza, la de educación y la reforma laboral, la cambiarán por otras de Centro Izquierda moderado, tan moderado que podrán consensuarla con los otros de Centro Izquierda de Ciudadanos y los de Centro del PP. Como los Presupuestos. Trescientos días perdidos, Susana, ¿dónde estabas? Felipe, ¿por qué has esperado tanto?

A la derecha del PP estarán los ultras del fútbol y a la izquierda del PSOE, los de Centro Izquierda moderados que no sean de centro ni moderados. O sea, de izquierdas, pobres. Antiguos. Cansinos. Ruidosos. Perdedores otra vez, como siempre, pero ahora, además, sin razón por trielectoralistas, por no aceptar el viento de cara de Rajoy, por sus pataletas y sus pancartas. Todo eso como históricamente pero ahora con una novedad: su apellido. Ahora serán de izquierda radical. Y ahí seguirán, hundiendo España. ¿Pa qué?

Comments Off

La urticaria

Alguien le dijo anteayer a Juan Cornejo, el número 2 del Partido Susanista Obrero Español, que saliera a dar la cara y a marcar el paso, y tuvo que ponerla a marchas forzadas y hasta el cuello. La primera piedra que mostró a la prensa antes de hablar no le iba a servir esta vez para inaugurar una autopista ni las obras de un futuro edificio de carácter social, sino que la blandía por si se veía obligado a defenderse ante un posible ataque por la izquierda. La pedrada podía caerle a quien no estuviese dispuesto a respetar la disciplina de bote en su partido, advirtió a la asistencia con la mirada escrutante y el espíritu arrojadizo.

Por lo visto, el gentío soberano no vota directamente a sus representantes, sino a quien los organiza en corrillos, según Cornejo, y cuando un número indisciplinado, afiliado y con carguito no esté de acuerdo con la opinión dominante de lo que quede del comité federal de su partido debería devolver su acta, como lo cogió, o sea con un lacito y, por supuesto sin levantar la polvareda que hubiese podido descubrir bajo la alfombra. Roja.

Por si quedaran dudas, Cornejo proclamó que a él la posible abstención del PSOE que pudiera propiciar un gobierno del PP no le produciría orticaria. Que podía ser horticaria de la huerta y lo entendí mal. U ¿ORTICARIA?, quizá una empresa de nuevo cuño para repartir fondos europeos, postales, o del campo entre la militancia sin derecho a decidir, sobre todo cuando se hayan producido recientemente golpes de partido. Pero la prensa nacional interpretó urticaria. Como si fuese un malhablado o un ignorante. Porque no entienden nuestro acento. No les hagan caso. Que no le produjera una urticaria, sería poca cosa.

Si un socialista verdadero del PSOE felipista de toda la vida tuviese que apoyar a Rajoy por sentido de Estado, o por salvar al partido del trompazo tercero a la vencida, el dolor de entrañas que sentiría al encogérsele el alma en el hemiciclo no sería doloroso como lo del golpe en la cabeza de Aznar, que le produjo hablar catalán en la intimidad, sino mucho peor… para maldecir cuatro años en arameo recortado.

Realmente la estrategia del PSOE no ha sido la mejor. Creo que sería difícil imaginarse otra más enrevesada. ¿Improvisación? Qué miedo. No sé si esta susananza blanca entre Caperucita Roja y Pigmalion, hijastra de González, estará bien acompañada de arriolas o elorriagas que sepan tomarle el pulso a los acontecimientos. Desde luego, el pelo se lo dejan muy bien. Mucho más clarito. Sería de esperar que no se lo tomasen y, si fuera posible, que no la quemasen -se quemase- antes de empezar.

Definitivamente, lo de llamarse partido cobra sentido con este PSOE desestructurado que se desgobierna como lo está haciendo, él solito. Pero si partidísimo está el PSOE, más entero que nunca parece el PP. Tendría que cambiarse el nombre por Entero Popular. De una pieza. Fuerte. Renovado sin renovarse. Con la Gurtel sin afecciones. Y con jugada maestra pendiente. Uf, si el tablero fuese de ajedrez. Jaque mate al PSOE si deciden abstenerse el domingo, que no apoyar, con la que les está cayendo y el Partido Popular encuentra después una excusa para no llegar a un acuerdo: nos plantamos ante las terceras con el PSOE desaparecido y el PP con absoluta ilusión. Me dan sudores. Urticarias.

Que se retraten primero en el PSOE. A ver el color de las gafas de Hernando cuando cambie el no es no por el abstenerse no es apoyar. Y a ver cómo responde el PP. ¿Qué le convendría más, eliminar del juego al PSOE y gobernar en mayoría, o permitirle subsistir en la opocición, gobernando en minoría, sin capacidad de aprobar presupuestos o leyes por sí mismos?

Comments Off

Verde y morao

Hoy es un día perfecto para hacer alarde del terruño. Estoy por ponerme las mangas que se recortó Piqué el otro día y pintarle la bandera que nunca estuvo allí para emocionarme la morriña. Pero con matices progresistas. Yo que fui del PSOE antes que fraile, en esa época en la que yo mismo hubiese canonizado a Felipe González si de mi pensamiento adolescente le hubiese dependido el aura, debo admitir que aquel período me produjo zarpullidos de los que jamás he conseguido recuperarme. Así quedé, un poquito ecologista, otra mijitilla perroflauta y todo lo solidario de boquilla que me haya podido hacer falta a lo largo de los últimos treinta años, con ánimo aunque ya pocas esperanzas de curarme. Por todo aquello que persigue mi propia autocomplacencia, en vez de rojigualda, la bandera que pintaría en mi dobladillo de defensa central de la selección de mis amores, sería la verde y morá, la de ciudadano del mundo, casualmente ubicado cerca del barrio de Huelin, cosmopolita por las suecas de Torremolinos que nunca vi y por las otras dádivas del turismo, que tampoco, pero que no dudo que, algún día, nos sacarán de pobres. Alguien se lo habrá mirado.

Es 12 de otubre. Y llegarán un montón de barcos. Supongo. Batiremos registros. Siempre vienen más desde la vanagloria del que se lo gana y lo difunde. Casi medio millón de cruceristas al año. Les gustaremos. Les gusta Málaga. Pues que viva la fiesta de la raza que me fluye, o de la hispanidad, que es más tenue y menos franquista, por si ofendiera a alguien, o de los pilares del reino, o de los aviones de las fuerzas armadas que nos sobrevuelan, o de lo que me dejen decir sin que parezca que sigo siendo un estúpido imperialista que festeja su patrioterismo como el bueno de Bruce Springsteen sin colgarse una medalla.

Pero yo, como ciudadano del mundo rancio, hoy celebro, en realidad, que me convertí en turista, aunque pobre. Que me he pasado al otro bando, a pesar de esa contención obligatoria que me mitiga el dispendio. Confieso haber sido este mismo año bicrucerista. Dos veces, dos, me subí a un barco a conocer mundo, barato, todo incluido, en pantalones cortos, para visitar ciudades en dos horas y media sin gastar un céntimo aparte del pasaje e integrarme en la cultura de todos los pueblos que he visitado, apretándome y corriendo. ¿Museos?, no fui a muchos, no me daba tiempo. Para una foto en un monumento y un pipí, sí me llegaba. En crucero porque soy pobre, por si no lo había mencionado. Me fui al Báltico y me fui a Venecia y me recibieron con los brazos abiertos. En Venecia con los brazos abiertos y con pancartas para que los quisiésemos menos, qué humildes. Cansados de tanto amor excesivo, de tanta ciudadanía del mundo dispuesta a estrujarles el encanto. A ellos tal vez les vendría bien un 12 de octubre para sentirse españolísimos. O mejor, malagueños. O ya puestos, de Huelin. Así aceptarían mejor el hecho de que no es tan fácil vivir del turismo. Si convivir es difícil, tratar de comer de él, ni te cuento… En Málaga llevamos más de un siglo de filoxera, y casi los mismos años de exotismo paupérrimo, para que nos visiten el sol, la Px, el moscatel o, a ver qué pasa, lo que quieran. ¿Los museos a 5 años? Yo creo que del turismo se gana lo que se coman o de donde se alojen. Pero en el barco te dan todo eso, bien envuelto. Comida hasta hartarse y cama donde hacer varias veces la digestión. A costa de los cruceristas, me parece que, no vamos a revertir la situación verde y morá que nos envuelve y atenaza las raíces sin pie americano. Pero, ¡y lo bien que se malvive aquí! Con o sin transatlánticos en el puerto.

Cada vez me siento más malagueño, que me perdonen los que no quieran hablar con diferentes. Cada vez soy más malagueño del mundo español y eso que pretendía distinguirme, con ahínco de modernidad juvenil, de mis abuelos. No hay manera. Es la sangre. Las entrañas. El 12 de octubre. Malagueño irremediable con idiosincracia turística y crucerismo auténtico.

Las torres de Repsol

Pido disculpas por si les he podido confundir con el titular porque allí, en el lugar del que les hablo, ni hay torres, ni serían ya de Repsol. Allí lo que subyace al soslayo de las miradas acostumbradas a la eterna provisionalidad delatorreriana es un agujero tipo solar, que se ha curado la contaminación él solito, aireándose al abandono. O eso nos dicen. Probablemente entre las lombrices, el sol de la costa del sol y los sudores derretidos de los lixiviados vecinales haya brotado ya un templo vietnamita entre la maleza, no me extrañaría, o uno indio, dedicado a los roedores, u otro azteca recordándonos el siguiente fin del mundo malagueño entre los matorrales a quien se atreva a husmear en la zona. En el Pleno del Ayuntamiento se debate, por decir algo, sobre lo que se va a hacer en el solar donde Repsol tenía sus depósitos. Aquí. En este erial. Y yo apuesto que nada o lo mismo que en el Astoria. Así que para qué pelearse.

De los 4 rascacielos de 35 plantas y otros 4 edificios de VPO de 14 con un jardín apañado de 70.000 metros que pretendía el Ayuntamiento de la mayoría absoluta del PP y que fracasó la crisis, se pasó en esta legislatura de minorías a un acuerdo de toda la oposición para un gran parque a la totalidad -178.000 metros cuadrados-. Lo que iba a convertirse en el Hyde Park de Ciudadanos, sin embargo, pasó a ser un gran parque con algún edificio de los proyectados, tras el primer giro de Pomares. Y a la segunda vuelta del concejal, abrazado a los de IU, para que el supuesto parque fuera tan grande como se pudiese con 4 rascacielos de 35 plantas y 4 edificios de 14 de VPO por medio, como si fueran setas. De ahí a la extrañísima unanimidad del otro día en el Pleno: todos quieren que votemos los malagueños sobre el asunto. Una consulta que apoyan pero que consideran imposible de ejecutar. Cáspita. Con un documento secreto que no sacan y que dice que legalmente sí se podría hacer. Vaya caspa.

Dudé un instante sobre si empezar optimista y avanzarles en el título aquel sueño iluso de “Los Jardines de Repsol”. Sin muchas esperanzas. Quería agarrarme al clavo ardiendo porque cuarenta mil malagueños han firmado una petición en change.org para que donde se proyectaban rascacielos brotara un vergel. Y no me refiero a los representantes de cuarenta mil malagueños, sino a cuarenta mil con sus problemas y sus prisas, uno a uno, de puño y letra virtual. Cuarenta mil individuos, sin ganas de perder su tiempo aprendiendo a rellenar un formulario en internet, lo hicieron por un parque en lugar de unas torres. Sin asociaciones vecinales, ni peñas, ni agrupaciones de carnaval expertas en tranvías de por medio, que les avalaran sus opiniones en su nombre.

Pero finalmente me decidí por las torres, porque lo que haya sólo el tiempo lo dirá, pero lo que hay sobre la mesa, es única y desgraciadamente, la elucubración mental de nuestro alcalde, la obra colosal imaginable, su barrunto infinito, o sea, unas torres preciosas que nos sacarán de pobres. Cuando mejore la economía. Cuando la coyuntura económica le permita a un gran inversor de los amigos americanos del amigo americano de Francisco de la Torre construír Babel en el Abu Dhabi provisional del Sur culturaleño de Europa.

Yo descartaría el parquecito. Descartaría las torres. Descartaría las votaciones. Porque ahora que Don Francisco no tiene la mayoría que se merece, echa la culpa de mucho de lo que hace, perdón, de lo mucho que no hace, a que los malagueños no quieren. Y no querremos. No sabremos qué, pero decidirá que no queremos. Esta vez tampoco.

Comments Off

La Nueva Política

A la política española le está pasando como a las nuevas tecnologías, que van muy deprisa. Hace dos años mi móvil era de última generación y Pedro Sánchez también. Hoy hago cola para amenazar a mi compañía con abandonarla si no me cambia la antigualla y los barones del PSOE barruntan hacerle lo mismo. Pero no sé si habrá algún valiente dispuesto a quedarse sin whatsapp en el proceso. Yo sólo amago, un poco como el Chiquito de la Calzada y otro poco como Susana Díaz.

Quien le dijera a Rajoy durante las navidades del 2013, que las cosas se le iban a poner tan de cara en tan sólo dos años y medio, recibiría un abrazo inolvidable del presidente, seguro, y si me apuran, puedo imaginarme otra larga fila de agradecimientos al mensajero entre amigos y familiares, incluyendo a cada una de las primas de riesgo. Ese vaticinio de ánimo más que de (e)videncia, que pudo haberle dado un compañero en el consuelo, se ha hecho realidad, probablemente acrecentado. Lo supongo en realidad aumentada porque sólo un loco se hubiese atrevido a tanto optimismo por aquel entonces y no creo que Mariano consintiese entre sus allegados a nadie que pudiera hacerle perder el hilo de su árdua tarea y su discurso, pues “es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde”, devanándose el tiempo entre el IVA y sus sesos. Bueno, aunque escuchaba al otro primo. Menudo primo el del cambio climático, de la torta y la empanada. Mejor, no poner la mano en el fuego por nadie, como Esperanza Aguirre. ¿Dónde estará ahora Esperanza Aguirre?

Pues eso, que augurios no creo que le hicieran muchos, pero buenos propósitos navideños, seguro que sí recibió. Y que alguno de sus asesores le hubiese expuesto a Rajoy su mundo perfecto, tampoco me extrañaría. Un mundo ideológico con una oposición dividida. Hablando sin tecnología 5G, una izquierda dividida. Y en enero de 2014, se fundó Podemos. Y en julio, ganó las primarias Pedro Sánchez. Y en diciembre de 2015, entre el zarpazo y el sorpasso, los mismos viejos votos del PSOE se los repartieron como hermanos. Explicaba Felipe González la sociología con un huevo frito: uno se lo comía mientras el otro lo miraba y, a fin de cuentas, la estadística aseguraría que se lo habían comido a medias. Pues ahora, se ha avanzado en una nueva definición política donde el huevo es el cebo. Pedro y Pablo se pelean por él y Mariano aprovecha que están ocupados, batallando, para zampárselos en un descuido. A los dos. La estadística dice que se ha producido una esabechina y que le sobrado un huevo frito con el que no sabe qué hacer. En esto que Rajoy vuelve con una barra de pan y le pide que se aparte. Divide y vencerás, no, que se dividan mientras él los espero, oteando desde el plasma.

Para junio del 2016, con la resta de IU al proyecto de Unidos Podemos, la izquierda se dividió en tres, contando a los rendidos. Y por si fuera poco, ahora, en las últimas semanas, vía redes sociales, pablistas y errejonistas se comparten a los cuatro vientos. Sí. A cuatro. Faltaba la respuesta de Pedro Sánchez. Ha aprendido de los peores hábitos de Rajoy y tras el desastre electoral en el País Vasco y Galicia, se ha dado aliento reflexivo. Sé fuerte, se ha dicho frente al espejo, y puede que hasta se haya enviado un sms. Parece que el PSOE se romperá entre los que quieren que Pedro Sánchez dimita y los que quieren que se los trague la tierra hasta que amaine. Mientras, Mariano, con su mitad intacta, coge fuerzas para caminar deprisa y apabullar a sus rivales, salvo alguna cosa.

Comments Off