Rumpelstiltskin

A estas horas que les escribo. Así comienzan muchos de los artículos de opinión que he repasado en las últimos días en los que sus autores no dan crédito a que sigan en prisión provisional sin fianza dos de los componentes de una compañía de teatro granadina por una acción realizada por uno de sus personajes de pasta de papel. Creo que en la obra, un policía de trapo que no apoyaba a ninguna banda terrorista, incriminaba a una bruja de mano, que tampoco enaltecía a terrorista alguno. ¿Y entonces? Una pancarta falsa de 20 centímetros ha tenido la culpa de todo. Yo abogo, repasados los hechos, porque se encarcele a los títeres y al atrezzo, como se hacía en la mili con las garitas o los animales, y si esto no fuera suficiente para calmar los ánimos de los que se sienten ofendidos por el desgobierno radical antidemocrático de Madrid, se colocase una coleta al muñeco y una melenita rubia a la bruja y, junto a la pancarta, se les quemara en la misma plaza publica del distrito de Tetuán, donde tuvo lugar la deleznable representación de marionetas. Pero a los dos muchachos titiriteros, por favor, que se les permita volver a casa cuanto antes, cortarse el pelo y estudiarse bien unas oposiciones que los saque de las calles, los libros indecorosos, los pensamientos anarquistas y todas esas malas compañías de las que están siendo protegidos, a estas horas que les escribo, por nuestra querida sociedad.

Respecto a la obra en sí, hay acuerdo entre todos los hombres y mujeres de bien que, como dios les manda, señalan su profundísima horripilancia sobre la trama. Tanto de los que la sufrieron en directo como en diferido, y de los que no han tenido necesidad de verla en internet para saber del atentado que subyacía en el ánimo de sus perversos autores. Parecido consenso hubo sobre alguno de mis cortometrajes, que tampoco le gustaron a nadie, así que me siento autorizado para opinar sobre el fracaso artístico con mayor conocimiento de causa que sobre los posibles fundamentos de derecho que han podido llevar a estos dos chicos al calabozo, aunque, no obstante, también los comentaré más tarde.

En cuanto a lo primero, el argumento de “La Bruja y Don Cristóbal” produciría rechazo -y urticaria- a las buenas gentes de ideología conservadora que sucumbiesen a soportar ese espectáculo tan bochornoso. Per se. Una bruja okupa no puede ser la buena y el propietario de su casa, una monja, un policía y un juez, los malos, en ningún cuadro costumbrista que puedan imaginarse. Pero es que no han sido pocos tampoco los progres que, tras pedir la puesta en libertad de los presuntos apologistas del terrorismo con la boca pequeña, se han subido al carro de justificar sus maldades en que había un ahorcado, alguna paliza de género, o sangre en la obra. ¡Sangre de títere con cuchillo de madera! ¡dios nos libre! Hasta se hablaba de la violación de una monja, aunque esto dejó de ser tan espantoso en cuanto se descubrió que la violada en cuestión no era monja, sino bruja okupa populista y bolivariana. Cuando leí esta parte confusa del altercado argumental pensé que quizá alguien podría haberse equivocado y en vez de titiriteros, hubiera leído tiroteos en alguna denuncia interpuesta y que, por esa razón se hubiese enviado a los dos muchachos directamente a la cárcel. Pero no parece. Pues a estas horas que les escribo han pasado cuatro noches en Soto del Real y ya habría dado tiempo a mandarlos con un chascarrillo y una palmada de vuelta a Granada.

Nos quedan los fundamentos de derecho. Los conoce el juez mejor que nadie. Mientras no se demuestre lo contrario, estos dos teatreros presuntos han hecho apología del terrorismo y por eso, a estas horas que les escribo, llevan cuatro días a la sombra. Sólo eso está claro y el resto es opinable. No se le puede poner una pancarta a nadie en una obra artística a partir de ahora. Supongo. Ni pronunciar nombres prohibidos o innombrables. Nadie sabe que me llamo el enano saltarín.

Le toca a Sánchez

Se acabó la segunda ronda de conversaciones del Jefe del Estado con los líderes políticos de los distintos partidos con representación parlamentaria y parecía que el escenario de la investidura apenas iba a variar, con lo que se vislumbraba que continuaría este desgobierno en funciones con laguna legal y campo de golf de hierba artificial en el que nos íbamos acomodando mientras esperamos a Godot.

Pues no. Le toca a Sánchez adelantar por la izquierda -es un decir-.

No se estaba tan mal en caravana. Pasado el susto de los primeros días de irresolubilidad electoral gracias a la visión avillancicada del mundo que nos ofreció la Navidad y posteriormente entretenidos en superar la cuesta de enero, nos enfrentábamos a febrero entendiendo ya casi perfectamente a los belgas, creo que ni como entre ellos mismos aún lo han conseguido. Claro que jugábamos con ventaja pues, de pelotas, ¿o eran valones?, y flamencos sabíamos de antemano tanto como ellos, o más. Que superásemos sus 541 días de sin gobierno como ya hacemos con las champions y las seguidillas, podría haber sido cuestión de paciencia, aludiendo a Sabina y sus 500 noches que pasaran.

Todo eso, si es que, finalmente, Pedro Sánchez no lo hubiera remediado, mostrando su pecho, espoleado por el claro apoyo mostrado recientemente por los barones de su partido en el comité federal. Aunque no lo veo, es que no lo veo…

Yo a Sánchez, si hubiese podido, le habría recomendado que hiciera como Rajoy: nada. Mariano pretendía a una moza que no le correspondía y no tenía prisa ni táctica. Alguien le dijo eso de que quien la sigue, lo consigue, y esperaba a que pasase eso y Cupido, mientras gobernaba en disfunciones. Por el interés de España, por el interés te quiero Sanchés, decía Rajoy cada vez que salía a explicarse. Y fumando esperaba. Cuatro añitos tenía para seguir mareando al rey y a la perdiz de la felicidad. Y no habría que preocuparse. Se metía en el plasma y adiós. Y no habría mayor estabilidad económica que la plena seguridad por parte de “los Mercados” de que todo seguiría inamoviblemente igual -de inestable- por el desliz normativo democrático, durante toda una legislatura.

Y ahora, ¿qué? De valientes están los cementerios llenos, se oye susurrar a Rajoy mientras se esconde detrás del tabique que da paso a su despacho y que se ha hecho famoso en twitter. Dice Pedro Sánchez que tenderá la mano tanto a la derecha como a la izquierda y no sé yo si las prisas del todo o nada, al rojo, par y pasa, son consecuencia de la confianza ciega que le han mostrado las viejas glorias del rock socialista más añejo, o si son el fruto de sentirse realmente con fuerzas de llevar a cabo esta encomienda real en solitario.

Sólo la puntita con todos, Ciudadanos, Podemos, nacionalistas y un mes para llegar con un acuerdo suficiente ante las bases de su partido para que lo refrenden. Y Felipe, y Guerra, y Corcuera, y Bono, en la arena… Y Hernández Vara, y Susana Díaz, en el burladero… Con lo a gustito que estábamos.

No queda otra. No es no. Pues suerte, genuflexión y al toro.

Círculos Viciosos

Le he comprado a mi sobrina un pececito de plástico de los que soplas pompas de jabón y me he quedado traspuesto, observándolas. Esto me recuerda los chistes del ministro Morán, que no voy a explicarles ahora a los bisoños votantes de Podemos quién fue ni por qué adquirió fama de poco despabilado, esto segundo porque nunca lo supe, ni me lo pareció. Pues con la boca medio abierta por causa de las esferas transparentes con arcoíris, he dado una cabezadita muy relajante, que me ha devuelto a la pureza de pensamiento absoluto. No me pasaba nada parecido desde que asistí a una instalación artística en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, que se llamaba Wispern, en la que su autor, Jaume Plensa, había dispuesto en una sala a oscuras de un montón de címbalos sobre los que caían gotas de agua que se deslizaban produciendo sosiego sibilante. Con esos platillos redondos vibrando se debía uno dormir de vicio, pensé, sin que mi acompañante me dejara comprobarlo in situ. Rememorando aquello y disfrutando de esto, me he envuelto de una mística que me ha impelido casi a buscar una túnica naranja y rasurarme la cabeza pero en vez de eso, me he decidido a comentarles la temporal visión del mundo político que me rodea a través del cristal clarividente de los círculos que, hasta sin asanas de yoga, ahora mismo me atrevería a asegurar que, lo explican todo.

Ejemplos cercanos de círculos que nos ayudan a comprender lo incomprensible, los tenemos en las torres, imaginarias aún, de Repsol. De los 4 rascacielos de 35 plantas y otros 4 edificios de VPO de 14 con un jardín apañado de 70.000 metros que pretendía el Ayuntamiento de la mayoría absoluta del PP y que fracasó la crisis, se pasó en esta legislatura de minorías a un acuerdo de toda la oposición para un gran parque a la totalidad -178.000 metros cuadrados-, tras la recogida de las firmas pertinentes de iniciativa ilusa. Lo que iba a convertirse en el Hyde Park de Ciudadanos, sin embargo, pasó a ser un gran parque con algún edificio de los proyectados, tras el primer giro de Pomares. Y a la segunda vuelta del concejal, se le unieron los de IU, para que el supuesto parque fuera tan grande como se pudiese con 4 rascacielos de 35 plantas y 4 edificios de 14 de VPO, por medio como champiñones. Marisol se equivocaba, la vida no es una tómbola, la vida es un círculo resiliente.

¿Más ejemplos? El Metro hasta el Civil es pura circunferencia. No. Bueno, sí. Sí, pero no. Lo que digan los vecinos. Vale, pues no. Y se cierra el baile con Ciudadanos desdiciéndose y apoyando el Metro al Parque Tecnológico. ¿Que no? Los jabalís de la Concepción terminarán siendo los culpables y Fátima Salmón escribirá la nota para que la lean en el noticiero de Onda Azul con el apoyo de parte de la oposición –si no toda-. La paciencia es en un ocho tumbado, para no cansarse, ya les digo, entre pompitas de jabón metafísicas.

Y esto mismo podría trasladarse a la actualidad política de la Junta de Andalucía, con los Consorcios de la Cónsula y la Fonda, de Empleo a Educación y de Educación a Empleo, tres años perdidos para quedarse igual que al principio, aunque con el prestigio abandonado por el camino, eso sí. O a la política nacional: ¿qué me dicen de los círculos de Podemos? No eran nada, un tío del 15M que hablaba en la tele, consiguen 5 diputados para Europa, crecen en las autonómicas, se convierten en la tercera fuerza nacional en las elecciones generales, con 69 diputados, se proponen al PSOE para gobernar y… Celia Villalobos los devuelve a su sitio inicial, al gallinero del Congreso, junto a sus cinco millones de votantes, con la esperanza de que el proceso se cumpla y cuando alguna princesa lo bese, se convierta en Benito Floro.

Comments Off

A cielo abierto

Hoy se cumple un mes de las elecciones y todo sigue revuelto, con lo que había pensado en acercarme a mediodía a mi terracita favorita del Centro a darle un repasito a la prensa para ver cómo iba lo de los cuatro grupos de Podemos, las tres posiciones distintas e inamovibles de Rivera, las dos veces no de Pedro Sánchez o la única, grande y libre ausencia permanente de Rajoy de cualquier sitio interesante. Pero me lo estoy pensando. No porque mi jornada laboral de autónomo de medio pelo se me haya complicado más de lo esperado, que ojalá, sino porque el debate de la semana en Málaga tiene que ver más que con esto, con lo odiosas que nos resultan las terrazas invasoras de la hostelería postindustrial en el Centro Histérico, y me da no se qué contribuir a fomentar gratuitamente nuestras enfermedades mentales. Ante todo, he de reconocer que me va a costar mucho renunciar a las cañitas al aire libre pero, si es por el bien común de la ciudad, me rindo, y me las tomaré dentro, frente a la barra, al estilo británico lluvioso.

Las terrazas de los bares son nuestra perversión turística aglomerada. Lo dice el OMAU, que debe saber mucho de cualquier cosa, por lo raro que contratan y el pedazo chalé que manejan, y comparten su misma visión los ciudadanos que rellenan encuestas, los encargados del urbanismo municipal y los portavoces de todos los partidos que quepa imaginar en el pleno del Ayuntamiento. Las terrazas de los bares con sus sombrillas, toldos, sillas y estufas son tan malas malísimas que han echado a los vecinos del Centro. Un 8% de residentes, 500 personas, han huido despavoridos por causa de las terrazas en los últimos años. ¡Vade retro!, se les oía decir mientras se alejaban corriendo de las sillas callejeras de su bar de abajo. De la Feria, la Navidad, el Carnaval, la Semana Santa, el Festival de Cine, la Noche en Blanco y la madre municipal que los parió a todos, no se quejaba ninguno mientras se iban con la manta liada a la cabeza, despotricando de los pregones. El ruido, la basura y la indignación lo producen las terrazas de la hostelería por mayoría absoluta. Ni los encendidos de luces ni la ley de la selva posterior que se desorganiza, tienen nada que ver. ¡Pues vamos a quitarlas! Si el turismo sin terrazas no es posible, nos dedicamos al sector industrial, tan en boga en nuestra ciudad en los últimos siglos, sin problema.

Pero no hará falta llegar a eso. Claro que es posible. Con lo bonita que están dejando la nueva ciudad peatonal del centro, lisita, lisita, sin un alcorque que estropee el paisaje, ni un arbolito que no deje ver nuestra monumental historia en el horizonte preclaro, no harán falta ni terrazas, qué digo, ni bares para seguir llenándonos de visitantes. Vendrá el turista contemplativo, a disfrutar del entorno sin posibilidad de gasto, buscando una cantimplora o alguien que se apiade de él. Que no se nos maree mucho. Yo no he encontrado ni una sombra en los alrededores planos, planitos de la Catedral. Eso sí, te puedes ir corriendo al Parque y dejar el espacio libre para supuestamente pasear, desértico. O el arquitecto responsable es de Leon y ha pasado mucho frío en su tierra o si es de aquí, es un cachondo con un sentido del humor muy extraño. Verás tú un día de terral en julio, en medio de tanta inmensidad, con el suelo blanco achicharrante y 42º a la sombra. ¿He dicho sombra, qué sombra? Bffff… Un refresquito, por favor. ¡Ah no!, que no hay terrazas. Cuánta lipotimia de alemanes tumbados por doquier. Si sólo venían a ver el Picasso y el Pompidou, pobrecitos ahí panzaabajo, cayendo como moscas. Habrá que poner un puesto de la Cruz Roja por lo menos, ¿no? Pero que no ocupe mucho para que los malagueños aficionados a sudar tengan sus cinco metros a cada lado para poder pasear sin estrecheces.

En fin, menudo problemazo el de las terrazas…

Comments Off

De La Cónsula

Otra vez han cerrado La Cónsula. Esta vez por la primera parte contratante de la segunda parte. O eso se desprende de las informaciones de las burocracias invisibles, que se cuelan entre renglones en las noticias de agencia. Porque ningún técnico de la Junta de Andalucía ha dado la cara para explicarse. Aunque no sé si habrá algún técnico en ese inmenso cementerio de elefantes del PSOE que conforman las consejerías y direcciones generales de Empleo y Educación, la verdad. No da esa impresión. Parece que escondiéndose uno tras otro, para que no se note que saben del tema lo mismo que de ingeniería aeronáutica, han acabado inventándose esta nueva manera de realizar comunicados de prensa que no aclaran nada. Que si falta un informe, no se qué de un interventor, no sé cuánto de una auditoría y muy poquitos meses de paciencia no comestibles para que todo se solucione. Como la tapa del delco. Rajoy inventó el plasma y los carguitos del SAE y demás eremitas de la Junta, el escrito anónimo a los proveedores de noticias, amalgamando el caos en una breve descripción de la nada que hay en ninguna cosa, para justificar la provisionalidad de los cierres de las Escuelas de Hostelería más importantes de nuestra economía provincial.

Supongo que se deberá a que los más expertos del Empleo y la Educación del cortijito nuestro de cada día están muy ocupados con sus abogados, por estar pendientes del juicio, la imputación o el tercer grado. Pues si no, no se entiende. Como dice Dani García, nuestro general de dos estrellas en la materia, no se entiende un pimiento. No parecían tan ineptos cuando asignaban cursos de formación por aquí, expediente de regulación de empleo por allá… Ni tiene sentido que seamos una de las Comunidades Autónomas con más alta calificación en el informe educativo de la Pizza. Con una familiar, te regalan una mediana en la mayoría de los sitios, desde Jaén hasta Almería. Ni tampoco que seamos de las regiones de Europa con menos desempleo, según se mire el papelito, claro. Menudo agujerazo negro, profundo y oscuro se encarga de cuidarnos La Cónsula. De Empleo a Educación y de Educación a Empleo, tres años de cierres, deudas, promesas incumplidas, reaperturas en falso, precariedad e ilusiones truncadas.

En julio de 2013, con el Restaurante de La Cónsula cerrado en dejavú, preguntaba el bueno de Dani García a Griñán en twitter: “dígame la verdad, desde el respeto que le tengo, vamos a salvar La Cónsula, ¿verdad?”, y el Presidente de la Junta de Andalucía en aquel momento le contestó: “seguirá siendo lo que siempre fue”.

Pues no. No ha vuelto a ser lo que era. Adiós al referente. Por culpa de los politiquillos de tres al cuarto con perfil de filoxera que han intervenido en su gestión directa o indirectamente. Ni queriendo podrían haber hecho más daño a esta Escuela modélica en resultados y eficacia ni, por ende, a la única industria, la turística, que sostiene nuestro PIB resoplando un palmo por encima del umbral de la pobreza. Los mismos que se ponen medallas con cada nueva estrella michelín que se concede en la provincia. Los mismos idiotas son los que están destruyendo La Cónsula (y la Fonda, y el Cio Mijas…). ¿Y pretenden hacernos creer que la culpa es de un papelito? ¿De sólo burocracia? ¿Tres años así? No me lo creo. Tan ineptos no existen ni en la Junta. Ni ya creo que importe tanto. Con esa inseguridad laboral -nueve meses sin cobrar-, ¿los mejores profesores querrán dar clases en La Cónsula? ¿Habrá tanta demanda de alumnos? ¿Se fiarán en el futuro de que vayan a concluir los cursos?

Esperemos que sí aunque el daño ya esté hecho.

Mi gran noche

Hoy es día de reyes, y como uno me encuentro, panziagudo y con la gota a un tris de recordarme la última crisis de mi edad y unos cuantos langostinos de por medio. Tan aturdido llevo desde los entrantes de Nochevieja que se me olvidó que hoy tocaba visita de los Magos de Oriente y a punto he estado de llamar a la policía cuando he visto una caja que ayer no estaba sobre la mesa del salón. Finalmente, me tranquilizó el piloto automático de mi lógica, tan activo que, sin darme tiempo a desperezarme, me envió alguna señal impertinente para que volviese a la rutina. Los ladrones no dejan cosas, se las llevan -menos los millones a Granados-. Claro. Esto han sido los Reyes Magos. Y como no les escribí la carta, me han traído lo que le pidieron los que tanto me quieren y se acuerdan de mí. No parece carbón. A ver qué pone en la caja: Die-ta-de-tox. A ver qué hay dentro: hierbajos supuestamente comestibles. Prefiero el carbón. Para que luego digan que los reyes no existen. Me quedo con la reflexión de mi amiga Alicia: los reyes no pueden ser los padres porque son tres.

Visto lo visto y las acelgas de los que se preocupan por mi salud, me borro del consumismo y me paso a los que sólo piden en Navidad buenos deseos para los demás y se alegran con los regalos inmateriales que les hacen. Lo decía con la boca chica pero ahora que me he lavado la cara y he reflexionado con el último trozo de roscón en la mano, asiento con seguridad… Uno de esos que no cuestan dinero y tardan en olvidarse lo recibí ayer on-line, y todavía lo disfruto con sólo recordarlo. Me da un no se qué, que me impele a levantarme del escritorio para imitarlo. ¡Raphael por Rajoy! El video del presidente en funciones en su celebración de Nochevieja en un hotel de O Grove, dándolo todo en la pista de baile a ritmo de “Mi Gran Noche” me alegró la cabalgata. Regalazo sin desperdicio. Palmadita y tres pasos para adelante, oé, saltito y tres pasitos hacia atrás, oá. Después de esto, podré imaginarme al trío de la Gran Coalición reunido a puerta cerrada en La Moncloa, intentando llegar a un acuerdo de investidura en el que Mariano se acerque a Susana Díaz con su toque bailongo y le susurre esa parte que dice “y sin hablar, nuestros pasos irán a buscar otra puerta, que se abrirá como mi corazón cuando ella se acerca”, y aquí entra en escena Albert, muy repeinado, con traje ajustadito de proselitista de secta y una constitución bajo el brazo, para apuntillar el estribillo: “¿qué pasará?, ¿qué misterios habrá?, puede ser mi gran noche, la lara lá -en esta parte Rajoy, da los tres pasitos hacia atrás-, y al despertar ya mi vida sabrá algo que no conoce”. ¿Pedro Sánchez? ¿Quién es ese? Ah, ya, el que desafina tanto: “olvidaré la tristeza y el mal y las penas del mundo, y escucharé los violines cantar en la noche sin rumbo”. Ya sé que dan ganas, pero no puedo repetir el estribillo, pues me quedan cuatro renglones para contarles el otro regalito inmaterial que me apunto. Me refiero al discurso de ayer de Mas. No el que sobra, que también, sino de Artur –no Ártur-. La Candidatura d´Unitat Popular le ha hecho la puñeta bien hecha y su pataleta contra la mitad de la CUP que ni en pintura lo quiere, le deja dos alternativas: nuevas elecciones o desdecirse y separarse, ya no de España, sino de lo que quedará en pie del futuro Separats pel no. Me imagino a Iceta y Colau bailando con Mas. ¿Que no? ¿Alguien recuerda el plan Ibarretxe? Cambiando de tema, ¿El día 6 también se celebra? Porque se me está pasando el empacho. Y cuatro kilos, no son nada. Así que “hoy para mi es un día especial, pues saldré por la noche. Podré vivir lo que en el mundo no está cuando el sol ya se esconde”…

Y mañana detox.

Comments Off

Cargado de confianza

Pues no hay ajetreo. Acaba el año tranquilo en la política municipal. ¿Quién nos lo iba a decir? Se cumple ese plazo que Ciudadanos fijó para regenerar la política local, invistiendo al alcalde con un gran pliego de condiciones bajo el brazo, y De la Torre sigue dándole patadas a la lata, como si de él no dependiera el asunto. Laguna legal por aquí, irretroactividad por allá, no tocarle el nombre al puesto de este o reinterpretar el convenio con el otro, le ha servido a Don Francisco para mantener a buena parte de su Corte alejada de la guillotina naranja. La mayoría de los salvados de la condena Ciudadana no forman parte del entramado de técnicos que ocupaban cargos de confianza, sino que los indultados con diversidad de artificios, resquicios y triquiñuelas del equipo de gobierno han sido, sobre todo, los políticos venidos a menos, apartados de la lista de concejal o similares a los que, por razones de humanidad, había que bientratar, según el libro ético de estilo delatorreriano. Así, se ha aprovechado la ausencia de algún edil de la oposición para ordenar gerente paniaguado a alguno, o se ha mirado con lupa la nueva ley de régimen local para mantener en su cargo el estómago agradecido de otro. Al fin y al cabo, parece, que el plan de Ciudadanos nos va a servir para perder a unos cuantos buenos profesionales independientes que trabajaban para la ciudad, ya que por algún lado había que hacer recortes que blandir ante Cassá y los suyos y dejarlos con el mochuelo del conformismo en brazos o con posibilidad de disimulo.

Pues las cosas están así a un día del cotillón: empezará el año sin directores de distrito en nuestra ciudad y con Francisco de la Torre disfrutando de la guita que le ha puesto a su lata, para añadirle emoción a sus cosas. Ahí está, tirando de la cuerda, con poderío. Reflexionando sobre la argucia con la que podrá librarse otra semana, de convocar el consejo de Onda Azul destinado a cesar a Fátima Salmón por expreso deseo de toda la oposición y su amplia mayoría absoluta. O sea, jugando con fuego, no al despiste sino, a hacerse el despistado y con los representantes de los otros cuatro partidos del pleno, estudiándose un libro que se llama cómo aprender a jurar en arameo en dos semanas, sin tirarse de los pelos.

Hablando de pelo, me imagino al señor Cassá desesperado, intentando disimular el mal trago de que te lo tomen y te hagan trenzas con tirabuzones, y tener que actuar, además, como si todo marchara estupendamente, con un ahorro de no sé cuántos mil euros en impuestos gracias a ellos y con la bajada de la factura del agua y con tal y cual… Lo metieron solito en el lío, claro, y ahora, sálvese el que pueda, le toca hacer de tripas, corazón y sonreír ante la cámara. Con lo que apretaba, sobradito, al principio, como si fuera el subalcalde. ¡A Paco con sus cosas! ¡Pero si tiene 3 concejales y a penas el 10% de los votos! ¿Dónde iba?

Por eso decía al principio que todo estaba tranquilo en fin de año y plazo. Porque observo a Don Francisco colocándose un gorro para nadar un rato. Don erre que erre. A lo suyo. Da paz, lo desesperante que es. Gana por cansancio. Los rinde. Nos rinde a todos. Porque si se le ocurre que el Metro no va al Civil, no va. Por más acuerdos que haya firmado. Si se levanta con otra idea, adiós. Porque si el Convenio que vale con Limasa es el acuerdo de 2013, da igual ley, juez o huelguista que diga lo contrario. ¿Y Cassá qué puede hacer ante eso? ¿Una moción de censura? Hay que proponer un candidato alternativo en una moción de censura: ¿María Gámez? ¿Con el voto favorable de Málaga Ahora y Málaga para la Gente? Si eso fuese posible -no se rían-, ¿quién le ponía después el cascabel a Albert Rivera? ¿Ven?: imposible. Y eso lo sabe Paco y por eso tiene y se permite sus cosas. Y eso lo sabe Cassá, y por eso le recomiendo que se apunte a tai-chi o a clases de bailes latinos.

Comments Off

La gorda parda

El domingo pasado liamos la gorda en las elecciones y ayer no la conseguimos emparejar como nos hubiese gustado en el sorteo de Navidad. Así que seguimos igual, felicitándonos las partes saludables que nos quedan pero con la gorda soltera. La desgracia de que no haya aparecido el gordo con el pan bajo el brazo se superará enseguida, en cuanto se inicie la primera discusión fraternal de la noche de paz, o sea, de mañana mismo. Pero la novedad de este año será que junto al abuelo, los padres, los hermanos, los sobrinos, los cuñados, las cuñadas y los gatos, le tenemos que hacer sitio a la gorda y en cuanto nos achispe el vino de la Nochebuena, es muy probable que se saquen todos sus líos, que son muchos y territoriales, a relucir.

La gorda del abuelo es con el PSOE, al que aún le hace arrumacos susurrándole la internacional, ¿dónde va el pobre, puño en alto?. Él es -en presente- fiel votante de Felipe González y de su hija, Susana Díaz, y de ahí, todo tieso para adelante, con el firme paso de la experiencia hecho zanahoria.

La segunda generación, la de los padres, suele ser más conservadora que la de los abuelos. Así que, en mi casa, como en la de la mayoría de los de mi generación, la gorda que han liado los que abordan la jubilación amedrentados como si se tratase del más peligroso deporte de riesgo -puede que con razón-, se resume en la trayectoria de la cartelería que han achinchetado tras la puerta de su dormitorio a lo largo de los años: el protagonista era el Ché a los 15, Suárez a los veintipocos, Rosa Díez, a los cincuenta y algo, y Bertín Osborne ahora, a la viruela sexagenaria, en su casa o en la mía. ¿Al PP, papá? ¿Al PP, mamá? Sí, al PP, hijo, al PP afirman a media voz para que no los detecte ninguna empresa demoscópica.

Pero la gorda gordísima la hemos traído a la mesa los de la tercera generación, entre los que me incluyo por devoción juvenil, junto a los hermanos, hermanas y sus respectivos acompañantes. Una cosa era un debate en los postres navideños entre los partidarios del PP o del PSOE, con menos minutos dedicados a la confrontación que los sumados entre los partidarios del Madrid o el Barcelona, y otro la que hemos liado entre todos votando el 20-D. Turrón del bueno. Nuestro interés a los treinta y tantos se debate entre el tilín que nos han hecho Ciudadanos o Podemos, y sólo nos une en buena discordia el fervor con el que criticamos la ley D´Hondt, pobrecita. La Ley D´Hondt es la mejor amiga de la gorda. Y juntas, además de enormes, cambian de color, a pardas. Que hasta el abuelo habla de ella como si la conociera de toda la vida. Aunque la confunde con la circunscripción única o por provincias, como cualquiera que se aficione a las tertulias políticas de La Sexta sin tener a mano la wikipedia.

Pero, continuando con el análisis de este follón que se le ocurrió montar a Rajoy, situándonos frente a las urnas con un mantecado en la mano, concluyo la pincelada política familiar con los que me quedan: los cuatro gatos que votan a IU. Animalitos. Ellos lían la madeja un poquito más, pero son del agrado de toda la familia a la derecha y a la izquierda del salón, de los que se sientan en las butacas, en las sillas o en los taburetes. No molestan. Ahí siguen ronroneando a todos en busca de que le toque un pedacito de eso que llaman los demás voto útil y del que no rascan ni el reintegro.

En 40 años de democracia, no creo que hayamos alcanzado un voto útil más inútil que el de estas últimas generales. De aquí a mañana nos cantamos villancicos plurinacionales en casa, con eso lo digo todo. Pero es que, en dos meses, si la indecencia y la mezquindad no lo remedian, tendremos otras elecciones, auguro que para tenerla, aún, más gorda.

Comments Off

Descuento de Navidad

Me hallo imbuido en el bienestar entrañable del chisporroteo de mi hogar, entre lucecitas absurdas triunfantes, ojos dulces de almendra que me miran para que caiga en su tentación, villancicos eunucos y una mantita trepadora de sofá que no me suelta, así que no me decido a usar la parte de asombro que me toca de la Calle Larios adornada. Lo siento por la señora Porras, que sé que se esfuerza en que nuestra vida durante los próximos días se parezca a un anuncio navideño de lotería tristón con una pizca de esperanza a la vuelta de la esquina. Pero no. Me quedaré en casa. Definitivamente. Esta vez, también. Y ahorraré el dinero que no iba a gastarme, viendo un programa democrático en la tele. Porque, si no lo saben -es un chiste- habrá elecciones próximamente y en la Sexta hacen proselitismo del amor a la política. Algo cae. Un debate a dos o a tres, con Ferreras o Ana Pastor subjetivando, Inda o Marhuenda sacando de quicio, o alguno que otro de los regeneradores del sistema, dando lecciones pueriles sobre cómo hacerse joven de repente. Le doy al seis. ¿Lo ven? Otra vez está Pedro Sánchez afirmando que Rajoy no es una persona decente. ¡Ruiz!, le dice Rajoy. Ruiz, mezzquino, delezzznable, mizzzzerable, zzzzz… Disculpen un momento, que llaman a la puerta. Ya estoy de vuelta y tengo que confesarles que he debido quedarme dormido entre la tercera y la cuarta línea de esta columna, cuando me abrazaba a la manta constrictor, o tal vez más adelante, no sabría decirles qué momento aburrido de la perorata elegí para desfallecer… El caso es que, o he perdido la cabeza, o esto es una divertida pesadilla de buenos deseos, porque ha venido a visitarme un tal Benerozer y dice que me va a llevar a conocer al fantasma de las navidades pasadas. ¡Yupi!

Estamos en el Museo Carmen Thyssen. No sé, no entiendo bien. Íbamos a ver algo de un delfín venido a menos pero aquí sólo veo cuadros de gitanas y bandoleros. Ningún pescaíto. Hablo flojito porque nunca hay nadie y da corte el eco. Se nos ha acercado a darnos la mano el señor Ferrer, muy amable y comedido hasta en los sueños, pero aparte de eso, nada que reseñar. Voy a aprovechar, eso sí, para hacer una comprita en el entorno Thyssen este que se han inventado ahora, tras el fracaso del Soho, ya que el dinerito de los sonámbulos sospecho que puede ser de pega, como en el monopoly, y de ese sí que debe quedarme algo.

Menudo descuento. Cargadito de regalos, toca el fantasma de las navidades presentes. Mi amigo Ebenerozer, o como sea, me ha traído ahora a ver a Cassá. ¿Alguien me lo explica? Dice Cassá que los malagueños “notarán en sus bolsillos” el año que viene la oposición responsable que está llevando a cabo Ciudadanos en Málaga. Asegura que han sido decisivos para bajar la tarifa del agua, abaratar el bono de la EMT y ahorrar 10 millones en impuestos. Este no es fantasma, digo alcalde, sólo en mis sueños, también en los suyos…

Y nos queda el de las navidades futuras. A ver con quién me sorprenden ahora. Nos acercamos a un señor barrendero. Es ¡Luis Verde! con un mono de Limasa. El capitán de Nuevas Generaciones, fenomenal ex-concejal de Juventud, reconvertido a director de área, distrito o lo que haga falta, experto en motos acuáticas, kayak y fiestas de la espuma. Su problemilla es que no fue elegido en las últimas elecciones y, las cosas de Paco, les aconsejó a los que se quedaban fuera del equipo que se buscaran su futuro laboral en otro sitio. Me dice Luis que como sus 1.300 compañeros, y por resolución judicial, va a cobrar de nuevo la paga de productividad (1.341 euros), descansará todos los fines de semana, disfrutará las vacaciones entre junio y septiembre, podrá trabajar los festivos –140 euros por día– y que recibirá un uniforme en abril para el verano y otro en octubre para el invierno. Va a estar de guapo… Zzz… ¿guapo? ¿Pedro Sánchezzzz? ¿Qué hora es? ¿Dónde estoy? ¿Qué hago viendo en la sexta otro resumen del debate entre Rajoy y Pedro Sánchez? Ebenezer, ¿estás ahí?

Comments Off

Cultura para cruceristas

¡Por fin! Ya encontró nuestro alcalde dónde se encontraba ese gasto superficial que impedía la cuadratura de los presupuestos. Una vez más, el dinero se iba por la alcantarilla de la cultura. Nuestro alcalde, con gran valentía, ha recortado su asignación en un 7,3%. A cambio incrementa la cantidad de euros que el ayuntamiento destina a las distintas ferias que es donde, en realidad, la cultura se encuentra a salvo, más reivindicada y a gustito. Como Málaga ya dispone de un montón de museos con nombres de primera y obra expuesta de tercera, vámonos para el Cortijo de Torres a vestir de faralaes y ponernos hasta arriba de moscatel, que para eso ya nos creemos una ciudad culta al modo europeo.

Ahora se comprende la supresión de un organismo como el Instituto Municipal del Libro que tantos beneficios culturales ha gestionado para los malagueños. Tal vez, ahí estuvo el fallo de su director, Alfredo Taján. Si hubiese orientado el Instituto hacia los cruceristas, como hacen los diferentes museos y la feria, De la Torre habría descrito un justificante para su permanencia. Pero no. Durante estos años, Alfredo organizaba ciclos, coloquios y presentaciones de documentales y libros de esos a los que el pueblo nunca acude ni acudirá en masa, estamos de acuerdo, pero de esos, también, que otorgan un prestigio a una ciudad y que convierten su nombre en un destino ineludible para quienes quieren conocer de verdad unas calles, sus habitantes y su modo de vida, esto es, para los viajeros, que buscan el vínculo afectivo y permanente, que llegan a un lugar para sumarle su riqueza humana y no para hacer fotos con el móvil, como máximo acercamiento.

La política cultural de Francisco de la Torre parece soñada para los cruceros. Ya se puede ofrecer un pomposo paquete vacacional malacitano que consista en la visita al Museo Pompidou, sin que haga falta el vuelo a París. Al Museo Ruso, sin la necesidad, siempre engorrosa, de tener que ir hasta Rusia. Un baño opcional en las cristalinas aguas de la Malagueta o en el Bulto. Regreso al barco para almorzar, previo paso por el CAC y el pretendido Soho malagueño. Por la noche al recinto ferial que es el plato fuerte del día. Embarque de madrugada y despedida entre los efluvios de los alcoholes malagueños y la gran resaca con los zumbidos del regetón aún bullendo por la cabeza. Entre paseo y paseo, compra de biznagas o luminosos chinos, visita rápida por Casa de Guardia y donación de monedas a cantaores espontáneos en cualquier terraza del centro. Otra ciudad más para el recuerdo crucerístico mediterráneo, como testificarán las instantáneas del teléfono.

No entiendo esta incompatibilidad que Don Francisco parece encontrar entre estos dos enfoques de la cultura en Málaga. Tan necesarios como los decorados de cartón piedra para turistas, son esas reboticas como el IML donde los escritores de nuestra ciudad puedan difundir sus textos a la vez que conocer otras propuestas creativas llegadas desde más allá de Las Pedrizas, lo que ni puede hacerse en la feria, ni en esos museos que ni siquiera han calculado la delicadeza de reservar un espacio expositivo para la amplia obra plástica aquí realizada además de la de Picasso y Revello de Toro.

Si los presupuestos municipales tenían que sufrir recortes por las exigencias del déficit, estoy seguro que habría partidas y organismos para eliminar y reordenar más allá de los de cultura, que no son sino la supresión del chocolate del loro que ni quita el hambre de una casa, ni arruina a la familia. Según cuentan por esas barras de bar de la noche, Juan Cassá pidió a de la Torre que redujera gastos en el ayuntamiento, no que suprimiera espacios culturales. Don Francisco, como si estuviera en el colegio, dijo ante todos que un niño mayor lo obligaba a cerrar el IML y a invertir todos los esfuerzos culturales en montar una ciudad como un solar para cruceristas.

Comments Off