Anoche, todos cachondos
Los socialistas malagueños arrancaron anoche la campaña en El Liceo, un bar fino del centro de Málaga donde los sábados temprano las niñas quieren ser princesas. Donde conforme avanza la madrugada y ellas se van descalzas o con príncipe azul, los caballos de ellos bordados en las pecheras de las camisas van hastiándose de whisky de marca con la música sonando cada vez más ensordecedora. El Liceo es un palacete de calle Beatas, zona degradada a dos minutos de la vía más noble y engalanada de la ciudad, Larios. En el Liceo hubo instituciones y sus paredes han visto a gerifaltes firmando decretos, a niñatos de teleseries aprovechando las fiestas del Festival de Cine, a camareras que creen que poner copas es actuar en una película de Almodóvar, a concejales ebrios de poder o vestidos para una boda.
La puerta del Liceo es cualquier noche de fin de semana un trasiego entre los rockers que añoran lo que fue El Filo, expulsados de calcetines blancos, vecinos de calle Álamos, castizos que van al Amargo y guiris que funden las fortunas de sus progenitores, carteros en Manchester o directivos en Oslo, en cursos de español y vida que ellos aprovechan luciendo en la noche el moreno salmonete adquirido en las terrazas de Pedregalejo a mediodía. Empezar en El Liceo, un sitio más bien para terminar, es sinónimo de tener el cuerpo cachondo. Un cuerpo como de que el CIS te otorgue posibilidades y no una derrota. Un cuerpo como de ligar con alguien que atiende al nombre de IU, que comenzó, más alternativa ella, en la plaza de La Merced. Estilo botellón, unas birras y tal. Quizá a hora incierta confluyan en un puesto de esos en los que venden tortas y bocadillos, perritos calientes, material grasiento para empapar el alpiste. Donde el diálogo es más fácil y a la puerta los caballos del carruaje se convirtieron hace rato en calabazas. IU y PSOE son más que amigos, aunque algunos los vean como parientes.
Ellos se debaten entre el ‘prima hermana con más ganas’ y el ‘no me toques que sólo me quieres para lo mismo’, si bien el magreo es mutuo en no pocas instituciones dándose el caso también en otras de amor sincero. Sin que falten casos de despecho de telenovela, como en Extremadura. Los populares comenzaron en un hotel, que no es sitio para llevarse al huerto a nadie, sino más bien para salir a buscarlo fuera con el miedo en el cuerpo de que al entrar el de la recepción te mire raro por llegar acompañado. Ni en el hotel más grande de Málaga tendría habitaciones suficientes para alojar a todos los que en la provincia tienen altos cargos en el PP o en instituciones por ellas controlados. No es la intención. No hay quién duerma.
No hay tampoco con quién ligar. Los populares cortejan sordamente a Unión Progreso y Democracia, a quien en realidad no tienen ganas de dejar entrar en hotel alguno, si bien parece que la muchachada de Rosa Díez quiere colarse a toda costa en el Parlamento andaluz. Bien mirado, un Parlamento podría definirse como el hotel de la democracia. Un hotel sagrado y permanente en el que siempre hay huéspedes y en el que hay que dejar la habitación a las doce. De cada cuatro años.
En el PP pero también en el PSOE hay no obstante quien vive en ese hotel desde hace lustros, como hiciera Julio Camba en el Palace,por ejemplo, quién sólo salía si le garantizaban que iban a un restaurante de lujo a comer y que la excursión incluía que lo trajeran de vuelta en coche. Algunos peperos no pisaran la calle dormida y el adoquín frío. Del coche oficial al parking y de ahí al ascensor, al hall y al salón. Más fácil. Pero se liga menos. Y al Liceo no es plan de que vayan.
Campaña permanente
Entre ayer, hoy y mañana nuestros representantes políticos se darán una vuelta por Alemania para promocionar la Costa del Sol o Málaga o Andalucía como destino turístico. Se trata de la ITB, la feria turística más importante del mundo. O de Europa, por lo menos. Este año no caía en cuanto a fechas muy bien la cosa, nada menos que coincidiendo su apertura con el inicio de la campaña electoral. No importa. Se programan actos los días antes y santas pascuas, o sea, nadie se queda sin su viajecito. Eso sí, todos aquí el ocho a media tarde no vaya a ser que la campaña política comience sin su concurso y el mundo deje de girar o no se pueda dar la chapa o pegar un cartel o besar a un niño regordo de comer bollycaos. En cualquier caso llevamos ya días que parece puritita campaña electoral, ahí están las ruedas de prensa o los mítines, como el de Pérez Rubalcaba ayer en Antequera o el domingo pasado en Atarfe, ambos con José Antonio Griñán, al que las portadas de los diarios menos afectos a su ideología están abrasando estos días sin piedad sin que sepamos si todo es la antesala de su sepelio político o al final logra remontar a los sondeos y el ambiente y renace como el Ave Fénix, que por cierto si no hubiera existido Jesucristo tendría la resurrección más famosa de los siglos y la historia. Los socialistas presentaron ayer un decálogo de incumplimientos de Javier Arenas por ver si le sacaban los colores. Desde que sería implacable con la corrupción pero mantiene a Serón (rima) hasta lo de ‘un hombre, un cargo’ pero luego presenta a los alcaldes para el Parlamento, pasando por lo de retranquear en lo de traer (toda) la Consejería de Turismo a Málaga. A los populares no les hace falta sacar decálogos, sacan la crisis y el millón de parados en Andalucía y ya todos entienden de qué estamos hablando, si bien la citada arma, esgrimir la crisis, lo es de relojería, esto es, se puede aducir hasta dentro de un tiempo prudente. Luego ya no. No, lo decimos porque conociendo cierta tendencia a ser pertinaz como la sequía de no pocos dirigentes del Partido Popular pudiera darse el caso de encontrarnos en 2078 y estar aún echando la culpa de todo a la herencia de Rodríguez Zapatero y Griñán. Los actos se redoblan y las proclamas se suceden desde hace días o semana en un ambiente electoral que sólo presagia lo que será mucha tensión y mucho nervio. Se dice de todas, pero estas sí son elecciones de verdad decisivas. Andalucía puede ser la cuna de la socialdemocracia en Europa, el escenario de su renacer, el territorio más importante que gobierne, o ser su tumba. Bueno, ahí arriba está Asturias también donde la mayoría votará claramente derecha, o al PP o al ‘Foro’, si bien el PSOE sería el partido con más sufragios. Quizá le valga de poco.
Palabra de ministro
El empresariado, los representantes de instituciones, directivos y muchos políticos, como Celia Villalobos, Ángeles Muñoz, Elías Bendodo o Esperanza Oña acudieron ayer al desayuno del Forum Nueva Economía, que trajo a conferenciar a Cristóbal Montoro. Quienes con más arrobo y admiración, embobamiento incluso, lo oyeron fueron los dirigentes o cargos públicos del PP, que los había a porrillo, concejales, directores de área, alcaldes, diputados provinciales y nacionales, parlamentarios andaluces, etc. Francisco de la Torre actuó de presentador. A Montoro se le oye como se oye a un gurú, como se oye en el desierto a quien dice que puede traer la lluvia. Y eso, siendo sin embargo ministro de Hacienda. No de Economía. El de Economía es Luis de Guindos, que con esa sombra en la barba cultiva un look a lo Nixon que repercute en la confianza de quien lo oye. Guindos fue un hombre de Lehman Brothers, con eso está casi todo dicho y parece que desde el PP se le ve más como un elemento técnico del mundo de las finanzas enrolado momentáneamente en un Gobierno. El fetén para el peperío en materia económica es Montoro. Ya en vísperas de la cita de ayer algún dirigente local del Partido Popular esperaba la cita con ahinco, “vamos a ver qué nos dice Cristóbal el lunes”. Montoro dijo que no se van a subir más impuestos, que “no hay proyecto de reducir el sueldo a los funcionarios”, que “eliminar empresas públicas es fundamental porque son empleo improductivo, elementos huidos del derecho administrativo”. Incluso afirmó que son proclives a la corrupción. Para Montoro es difícil que haya más privatizaciones, más que nada por no haber compradores. Y puso como ejemplo Loterías del Estado, de la que estimó que es mejor dejarla como está, o sea, como una fuente recurente de ingresos. No habrá subida del IVA para el turismo, señaló. Al ministro se le nota cierta obsesión con la prensa, jocosamente se refirió en un momento dado a “esa prensa libre” que a veces publica las intenciones económicas del Gobierno. Y respecto a un posible canon para poder utilizar las autovías recordó que suele decirle a sus altos cargos que “si quieren que algo no salga en la prensa, no piensen en ello”. Montoro echó un piropillo a la ciudad, de la que dijo que es “la capital del turismo en España” y no abundó mucho en cómo está el Gobierno abaratando el despido, recortando derechos y crujiendo a la clase media, si bien el hombre tiene un aire profesoral y amable, de sabio despistadillo que no obstante sabe de lo que habla y que lo despoja de la maldad que el anarquistilla que casi todos llevamos dentro un lunes por la mañana atribuye a cualquiera que pertenezca a un Gobierno. Hoy se reúne con las autonomías para hablar del déficit. A las diez y poco los más de trescientos presentes salieron del NH a sus ocupaciones. Hacía un día espectacular.
Dunkan en la Administración
Ya vamos conociendo propuestas de los diferentes partidos sobre cómo organizar el contingente humano y político que puebla la Junta de Andalucía en caso de que formaran Gobierno. Sobre cómo organizar la Administración. Sabe uno que colocar la palabra ‘Administración’ en las primeras líneas de un artículo es hacer oposiciones a que no te lea ni Dios, siendo éste sin embargo omnipotente y teniéndolo por tanto leído todo. Paradojas. Sea como fuere, no desespere el lector, dado que algunas de las cosas que comentaremos, aún siendo serias, pueden llegar a ser bastante graciosas. O tristes. UPyD, el partido de Rosa Díez, ha propuesto en rueda de prensa junto a su candidato, Martín de la Herrán, reducir las delegaciones provinciales a una sola y las consejerías, de 13 a 8. No es un horario, queremos decir que se fusionen o desaparezcan algunas y pasen a ser solamente ocho los departamentos gubernamentales de la región. Claro que ya puestos a reducir podrían proponer eliminar la autonomía, que no es algo que esté, digamos, en el ánimo del citado partido, pero tampoco vamos a negar que con ese enfrentamiento a los nacionalismos (un provincianismo con literatura) que les caracteriza, no sea eso lo que muchos pueden entender que les mueve. Uno de los muchos peligros de esta crisis es el auge del neocentralismo. El PSOE ya propuso por boca de Griñán reducir las delegaciones provinciales, de las que hay dos tipos: las que no sirven para nada y las que son sólo una correa de transmisión de lo que dicta el consejero desde Sevilla. Un delegado provincial es alguien que si sale mucho en los medios se le recrimina tener iniciativa y se le afea el afán de protagonismo. Si sale poco es que se toca la barriga. Por haberlos, están los que se tocarían la barriga delante del fotógrafo. Griñán finalmente no redujo el número de delegados, atendiendo a las súplicas de su partido, que veía venir lo que finalmente ha acontecido: un batacazo brutal en las elecciones que los ha dejado con pocos asideros vitales para sus huestes. Si no hubiera delegaciones provinciales, el ejemplar ‘socialista con cargo público’ sería equivalente al oso panda, esto es, una especie en estremecedor peligro de extinción. Lo que mina al PSOE no es el escándalo de los falsos Expedientes de Regulación de Empleo, sino el Expediente de Regulación de Empleo que para ellos han constituido las elecciones autonómicas y las generales. Los populares también han ido dando bosquejos de qué harían. Ahí está por ejemplo la propuesta de Arenas de traer Turismo a Málaga, que sería algo sin duda excepcionalmente bueno para nuestra provincia. Ojalá. Lo malo es que no es nada fácil, ni se hará, porque traer la Consejería de verdad (no poner aquí un despacho, un rótulo y una bandera) es traer a los 1.500 funcionarios que tiene el citado departamento en Sevilla, en la sede central, a Málaga. Eso sería un drama y seguramente se comenterían muchas injusticias humanas. Sí, eso es traerse la Consejería. Trasladarla enterita. Lo demás es tomarnos por enfermos de idiocia. Lo cual no es descartable. Que nos tomen, no que estemos. Arenas tiene algunas propuestas regeneradoras y saludables, como reducir el número de Consejerías y reducir también el contingente de altos cargos, direcciones generales y similares. Además, propone que los altos destinos los ocupen funcionarios, al igual que las delegaciones provinciales. Esto puede hacerlo porque en un partido con tanto poder hay mucho que repartir y los que no son funcionarios ya están colocados. Los que no tienen carrera, también. Y porque por mucho que elimine, la Administración (otra vez el palabro) regional es elefantiásica. Hablar de cómo se organizaría la autonomía antes de ganar o de que entremos en campaña es como vender la piel de Andalucía antes de cazarla. A todo esto sumen la propuesta reciente del ministro Montoso de reformar las diputaciones y otro factor: el plan de ajuste que queda en España, unos quince mil millones, tendrá seguro como resultado un crujir clavijas al sector público, reducirlo, obligados como están los organismos a reducir el déficit sin (en teoría) disminuir los servicios. O sea, que la reforma de la Administración viene dada y obligada. Y lo que era en teoría una virtud política, o sea, prometer reducción de gastos (despidos públicos) puede comenzar a ser no tan dicho explícitamente. Los funcionarios votan.
La Aduana a cuadros
La toma de la Aduana. Para que no quepa duda de quién manda. Con diurnidad y un fotógrafo. El casco, y a visitar el edificio. Acabando con los símbolos socialistas. Elías Bendodo; Jorge Hernández Mollar, al que se le va quitando la cara de eurodiputado, que marca mucho y se le va poniendo rostro de subdelegado y Francisco de la Torre, que tenía un hueco en su agenda de senador. Entraron como Elías por su casa si bien a los socialistas les ha parecido que penetraron en el inmueble como esos guardias de ‘La Carga’ de Ramón Casas. No faltaría quien los pintara como eran representados en la pintura flamenca esos avaros contando posesiones. Entraron en la Aduana y tal vez ahí se removiera expectante el fantasma de Enrique Simonet -incluso su famoso corazón- o el de Enrique Mapelli Raggio o tal vez el de José Moreno Carbonero, inquietos por si sus cuadros eran desempaquetados y tomaban vida en una pared. De una vez. Mollar aseguró que las obras estarían terminadas antes del verano y mientras, por las ondas, en la Ser, se abría paso la voz del director del Prado diciendo, oiga, a mí nadie me ha dicho nada de que la Aduana sea subsede del museo. Oiga, que ya hay ahí ciento y pico cuadros de esta pinacoteca. Vamos que, y nunca mejor dicho, se quedó a cuadros. No sabe el tal director con quién se está jugando los cuartos. O sea, con el trío modernista o flamenco, impresionista sin duda. Trío que se entrevistó hace ya fechas junto a Javier Arenas con el ministro de Cultura, un personaje apellidado Wert. Lo mismo le quedan dos telediarios en el cargo, por desobediente. Al director, no al ministro. Dónde va, hombre, jodiendo usted lo que iba a ser el asunto estrella de la campaña…Siendo franquicia o no, el caso es que parece que al fin la Aduana será museo, con su tejado a dos aguas, su camisita y su canesú. Será, como poco, Museo de Bellas Artes, uno de los que atesorará tal vez la mejor colección de pintura del XIX que pueda verse. La pelea partidista es ahora por ver si debajo del rótulo pueden colocar cinco letras: Prado. Desde de la Junta se quejan de que, correspondiéndoles en teoría la gestión de los museos y la cultura, no fueron invitados a la visita, si bien ya el avispado lector si es observador de la política local habrá notado con perspicacia que hablando de arte, en el arte de no invitar, es también diestra y casi sin rival la citada Junta, que incluso durante un tiempo se dio al gozo juguetón de ningunear a Francisco de la Torre, que aunque ya sabemos que puede resultar picajosamente reivindicativo tiene el hombre su corazoncito institucional. Aquí todo el mundo quiere pintar algo. La Aduana es la continuación de la guerra por otros métodos. Con toda la mar enfrente.
Combate televisivo
Canal Sur ya se ha ofrecido para organizar un debate entre José Antonio Griñán y Javier Arenas. Luego dicen que ‘la nuestra’ no tiene vocación de servicio público. Pudiendo programar las aventuras de Tom y Jerry, una serie de saldo, ‘Lo que el viento se llevó’, ‘Súper ratón’ o ‘Pretty Woman’, deciden inmolarse una noche. La política interesa pero aquí tenemos los líderes gastados. Un debate en otros lares es como una Operación Triunfo. Aquí es como un partidillo dominical de antiguos alumnos. Antes las campañas empezaban con un locutor diciendo “esta noche se celebra la tradicional pegada de carteles”. Luego comenzaba la pegada y a continuación la campaña. Desde que la tele es fuerte y hasta que todo en la vida sea un twitter o un chat por Internet, la batalla que desembocará en las urnas empieza de otra manera: se proponen debates, el aspirante los pide, el que gobierna se hace el loco, el asunto del debate se cuela a diario durante la primera semana de campaña y luego éste tiene lugar o no. En las últimas elecciones, las generales, no tuvimos debate entre Celia Villalobos y Trinidad Jiménez. No les dio la pura gana. El debate es la pesadilla del asesor y el sueño del carpintero. Hay que construir un plató, una mesa y un decorado. Por cada debate se venden diez corbatas. Ocho quedarán en el armario. Los debate a dos son un duelo. Los debates a tres son triángulos imperfectos, o sea, escalenos. Los debates con cuatro los ven tres gatos. El aspirante en la oposición, decimos, suelen pelear con denuedo, de acuerdo a lo que aconsejan los manuales, por medirse al que gobierna. Pero ahora existe una diferencia: tal vez Javier Arenas sea un pelín consciente de que no representa la novedad ni el aire fresco ni puede prometer longanizas para atar los perros, máxime viendo como el carnicero mayor está haciendo picadillo el estado del bienestar. Con la calle a punto de arder, los presupuestos en el cocedero y la nómina capada, que el líder de las legiones andaluzas del Partido Popular inyecte entusiasmo o salga indemne de un encuentro con Asterix Griñán puede resultar complicado. Sin que necesariamente los reciban los socialistas (y si algunos ministros siguen hablando así y todo lo polariza el parné) cada semana de aquí al 25 puede ser medio punto menos de intención de voto para el PP. Aunque no haga falta decir que el dirigente socialista y actual presidente tampoco es que esté en perfecto estado de revista. Todo puede ser que le mencionen los falsos ‘Eres’ y tenga que salir corriendo o recitar como aspirante a notaría un argumentario tostón, macilento y técnico e impropio de prime time. Ya veremos. O haremos zapping, queremos decir.
Fotos y emergentes
El dirigente socialista Jesús Caldera vino a Málaga para calentar un poco el ambiente previo a las manifestaciones de hoy miércoles contra la reforma laboral, 20 horas, Alameda de Colón. Caldera dio una rueda de prensa acompañado de Miguel Ángel Heredia, María Gámez y los secretarios provinciales de UGT y CCOO, Manuel Ferrer y Antonio Herrera. Eso se llama unidad de acción de las izquierdas. Bueno, falta IU, que alterna mensajes sensatos desde la óptica de su electorado, como los de José Antonio Castro, coordinador provincial (“En Andalucía hace falta un gran cambio, no un cambio de Gobierno”), con otros que de puro corrosivos con el PSOE-A parecen instar más a votar al PP que a la propia coalición. Con independencia de reformas, clima políticos y económico, etc, aquí nos interesa resaltar hoy la escenificación hecha por el PSOE: en efecto, es María Gámez la que comparece junto a un dirigente federal y al máximo dirigente provincial. Ya se visualiza que Gámez cuenta, que estuvo con Rubalcaba, o sea, que ganó el congreso. Si hay o hubiera o resucitara la agrupación de Málaga capital que aglutinaba las que en la ciudad son, Gámez es la candidata señalada por no pocos socialistas para dirigirla. Eso por no hablar de quién piensa a las claras que ella y José Aurelio Aguilar, han de ser el tándem que oposite contra Heredia en la próximo match interno. En cualquier caso, no podemos olvidar que algunos miembros destacados de la actual dirección, pujaron fuerte a favor de María Gámez para que esta fuese candidata a la alcaldía. Bueno, si es que eso puede considerarse hacerle un favor a alguien. No se descartan por tanto alianzas nuevas o de quita y pon. También será decisivo en ese enfrentamiento interno (sea éste más larvado y disimulado o menos) cómo queden los integrantes de la lista electoral. Es decir, si el resultado por Málaga es porquerioso, los que encabeza esa lista quedarán a ojos vistas de la dirigencia, militancia y votantes, ciertamente quemados, si bien sabe ya el curioso lector y observador de la política patria que las quemaduras aún de tercer grado no son impedimento o restadoras de apetito orgánico, ahí está por ejemplo y sin ir más lejos el propio Rubalcaba, apalizado en las urnas, maltrecho, descascarillao y con oponente lozana, que sin embargo se ha hecho con el timón del barco por mucho que el iceberg siga viéndose cada vez más nítido y grande. Nótese sin embargo que algunas de las últimas encuestas no dan debacle clara, sino que indica que el PSOE recupera algo, que está a siete puntos y pico, no a diez y que por tanto la mayoría absoluta del PP no parece asegurada a estas alturas. Hoy por ho para los socialistas es un triunfo que haya incógnitas.
Aduana de promesas
La cortina de humo lanzada por Javier Arenas afirmando que ha propuesto al ministro Wert que la Aduana sea subsede del Museo del Prado, luego de que la prensa le afeara haber reculado en su promesa de traer la Consejería de Turismo a Málaga, ha funcionado. Marca la agenda, se habla del asunto. Entra con fuerza en precampaña, los dirigentes y candidatos socialistas se pronuncian al respecto. Sería algo sin duda bueno para la ciudad y la provincia, si bien no hay que olvidar que, como afirmó el consejero Paulino Plata, el Museo de Málaga que allí se emplazará tiene fondos ya del Prado en depósito. 115 cuadros nada menos, no lo olvidemos. Con lo cual, en realidad, lo bueno de esta operación es el marketing, la marca, poder usar la marca Prado en Málaga. El desalojo de la Subdelegación del Gobierno y las obras para convertir el edificio en museo fue, dijo un día un dirigente socialista en afortunada frase, el símbolo del cambio político en Málaga, luego de que los gobiernos Aznar hicieran omiso caso a las demandas ciudadanas y políticas, incluidas las del PP local, que también quería un museo allí. Pero se fue el socialismo y el zapaterismo y queda el edificio sin reinaugurar, con retraso, ahora además con albañiles, polvo, grúas e incertidumbre. La Aduana vuelve a soliviantarnos y a entrar en primer plano de la actualidad. Por el tal edificio ha sido por una de las escasas cosas que los malagueños nos hemos movilizado de verdad y con ganas, aún recuerda uno esas nutridísimas manifas por el centro reclamando ‘La Aduana para Málaga’. Arenas nos toca el corazón con esta promesa pero no nos olvidamos de que la principal es traer Turismo a Málaga. El destino del inmueble es como aquella historia mitológica, sólo que en vez de hilo de Ariadna sería hilo de la Aduana. En Grecia Ariadna dejó a Teseo un hilo para que éste encontrase el camino de salida en el laberinto del Minotauro. Aquí son los políticos los que nos dejan rastros para que transitemos argumentalmente por ellos. Pero seguimos en el laberinto. La Aduana es un cuadro del XIX cogiendo polvo mientras un político con amplia trayectoria en el XX nos promete futuro en pleno XXI. No sabemos si el que da primero da dos veces, o dicho de otra manera, si éste será uno de los ejes de campaña. O sea, si hay Prado para rato. Lo importante sería que no se retrasara la inauguración. Hay otros asuntos que se van colando en esta ‘pre’, como ese hospital del que van a hacer reivindicación en Estepona. Habrá más. Entre otras cosas porque todas se publican. No hay filtro o aduana donde dejar pasar o no, franquear o no el paso a ellas. Tengan humo o arte.
Campaña con manteca
Candidatos, al salón. Ayer el Partido Popular eligió Estepona para congregar a los 109 escañables al Parlamento andaluz, todos los de las ocho provincias. Izquierda Unida presentó su lista por Málaga el viernes en un acto al que acudió Cayo Lara, que está a punto, según dice bromeando a su gente, de afiliar a Urdangarín para la secretaria de activismo por la República. Lara es el abuelote rojo de esta familia política española, que zascandilea por los prados del neoliberalismo. Falta el PSOE, que no sabemos si lograrà poner de acuerdo a los 17 para que se hagan una foto juntos. A Arenas le gusta montar actos en fin de semana en la provincia, así le pilla cerca el desplazamiento desde su casa de Marbella. Para la ocasión se trajo a Alberto Núñez Feijoo, que tiene vestigios en la cara como de Manolete galaico y que resulta para el peperío un símbolo joven por haber sido la avanzadilla de los triunfos populares por toda España. Feijoo le conquistó a Touriño aquella Galicia de postfraguismo gracias a su tesón pero también a la complicidad de la muy derecha mediática local y nacional, que le montó al socialista una campaña despidadada a cuenta de sus coches oficiales y otros despilfarros. Los socialistas no obstante estaban en esa comunidad dándose casi en cada atardecer tiros en el pie, que es lo mismo que ahora hacen en Andalucía. Tal vez por el paralelismo entre las dos situaciones sea por lo que Arenas se hace acompañar de cuando en cuando por Feijoo, quizá por si a fuerzas de analogías se le va pegando algo y al fin logra el ansiado triunfo. Los populares presentan a Esperanza Oña como número uno por Málaga. Oña no tiene ninguna buena relación con el presidente provincial del partido, que no la soporta, pero cualquiera le dice que no va a ser la number one, con ese carácter, digamos, fuerte. Y con esa capacidad de trabajo, todo hay que decirlo, día sí, día también en la carretera. Oña aspira a lo máximo en esta Andalucía con gaviotas pero las malas lenguas, generalmente bien informadas, afirman que Javier Arenas, en un gesto de Maquiavelismo de segunda mano, quiere hacerla presidenta del Parlamento, que ya saben que es una jaula de oro. Nadie podría decir que no se le da relevancia, sería la segunda autoridad de la región, pero claro, todos podrían decir que pierde punch y relevancia y capacidad de gestión. Arenas aún no gobierna pero ya trabaja en joder a sus delfines. En controlar su sucesión. Eso es hacer política. Los populares presentan una lista alegre y confiada, insuflada de euforia, con concejales hartos de la vida municipal, con aspirantes a delegaciones provinciales si no salen, con veteranos, con jóvenes, con un intelectual de lujo y hasta alguna monja alférez. Arenas los ha reclutado, igual que en el resto de provincias, como se recluta a una banda de legionarios para asaltar una morería. Lo único es que en caso de bayoneta calada no van a morir con él. En todas las circunscripciones hay en las listas populares elementos con piel de galápago que han resistido a Teófila, Chaves o Griñán, a tempestades y crisis orgánicas o externas y ahí continúan y continuarán se pierda o se gane, esté o no Arenas, haya o no sal sobre la faz de la tierra. Arenas navega intranquilo vigilando con el ojo derecho qué hace Rajoy y aliviado por que los Presupuestos de la catástrofe del Estado no vayan a presentarse hasta el 30 de marzo. A lo largo de esta semana veremos también la presentación de la candidatura de UPyD, la de partidos minoritarios y quizá fiestas de verdiales. En un periquete cesará toda actividad funcionarial. De hecho, los delegados de la Junta en gran parte ya se tocan el ombligo. Nada institucional para que todo el que tenga carné de algo se suba a un atril, berree en un mitin sin alma a la hora del crespúsculo en un no lugar de una sierra o reparta propaganda o perpetre un manifiesto o haga en cafetería proselitismo con manteca colorá o ayude en la sede a meter papeletas en un sobre que nunca termina de ser blanco. Los restaurantes de Estepona estaban llenos ayer.
Panorama primaveral
Los partidos malagueños ya están perfilando las agendas mediáticas de sus candidatos y dirigentes de cara a la batalla que se avecina. Y las visitas de líderes nacionales. La cuaresma es un potaje de bacalao con políticos en el telediario. Las instituciones –según su color- retrasan, dilatan, dan largas o adelantan sus convenios publicitarios con los medios para que estos tengan una mejor ‘disposición’. Todo tiene ya fecha: “antes” del 25 de marzo. O “después” del 25 de marzo. Los socialistas van a centrarse en los estragos de la reforma laboral y en el hecho de que los Presupuestos Generales del Estado no se presenten hasta después de las elecciones andaluzas. Azuzando los temores. Fundados, por otra parte. Los populares van a incidir en asuntos como la ausencia de tercer hospital y otros graves incumplimientos de la Junta. Y no van a faltar promesas, como esa de Javier Arenas de un gran museo en Málaga. Esperemos que no lo esté engatusando un experto en gemas. Los socialistas quieren en Málaga a notables de su partido que den imagen de cierta renovación y fuerza, de brío. Rubalcaba vendrá a la provincia. Arenas prevé visitar de aquí a los comicios al menos tres veces cada circunscripción. Ambos miran de reojo a UPyD a quienes no pocos sondeos conceden el papel de árbitro o balanza. Rosa Díez ya dice que es partidaria de que gobierne la lista más votada, a tenor de lo cual y tal y como van las apuestas y los sondeos, está diciendo que va a apoyar al Partido Popular. Si el centro y las derechas se posicionan así no estaría mal que Izquierda Unida diga pronto, antes de las elecciones, si se va a poner soviética o extremeña. Valderas se ve de consejero y Sánchez Gordillo sueña con echarse a las barricadas de ocho a tres con un gobierno de los populares. En las sedes del PP se echan cuentas y números. El número de consejeros, delegados, directores generales, gerentes de empresas, asesores, jefes de gabinete… Sale un cifra que un castizo de larga y nunca bien ponderada experiencia no dudaría en calificar, tras unos segundos de reflexión, de ‘pechá’. Celia Cruz cantaba aquello de ‘no hay cama pa tanta gente’ y en el PP puede que no den abasto, no hay cuadros pa tanto ambiente. En algunos barrios falta poco para que las clases sociales se dividan en dos: los que tienen el carné del Inem y los que tienen el carné del Partido Popular. La campaña no puede presentarse gastosa, austeridad obliga, pero las redes sociales son gratis y por ahí fluirá gran parte del torrente ideológico o propagandístico. Nadie sabe cómo será esta primavera.























