Turismo y cuento

El tío que va por los hoteles contando turistas se ha puesto malo. O se indigestó de torrijas el lunes santo y ya no dio ni golpe. Bueno, no dio ni número, mejor dicho. El tío que cuenta turistas por los hoteles es miembro del Cuerpo Oficial de Contadores de Personas Para Eventos varios y regocije del Estadístico, al igual que su primo, el que cuenta feriantes a la entrada de calle Larios para que después el Ayuntamiento pueda decirnos que han pasado por allí, un poner, 293.456  personitas. No 293.455. Ni 60. No. Exactamente, esos. Qué arte. Sin contar dos veces al que da más vueltas que un gitano en una feria. Sin liarse entre la algarabía ni perder pericia en caso de que entre en la calle un nutrido grupo moviéndose por Verdiales. No se le va uno. Éste, el de Larios, es amigo del que opera en el  Cortijo de Torres, que es el que cuenta gente en el otro recinto ferial. Tiene cierta fama de exagerao el nota, pero a lo que se ve es majete y no parece anidar en él mala intención, por mucho que le guste hablar en millones. Como tampoco la tiene el que cuenta coches en la Avenida de Andalucía, que a veces se pone en Velázquez, y que el otro día tuvo un problema y no sabía si contar como coche o como moto a un fugaz hombre con casco a lomos de una de esas motos que tienen más tonterías que una serie de Antena 3. El que va por los hoteles contando se ha liado. No coinciden las estadísticas de ocupación de la Semana Santa en la provincia si se oye una emisora u otra, si se lee un diario u otro, si se acude al Patronato o al Ayuntamiento, si los datos los da la Junta o si el truco está en parcelar la Semana Santa sólo en los cuatro días grandes o incluyéndola toda. Al hostelero le conviene la cifra a la baja para que nadie piense que todo está lleno y agobiante y para que la Administración pública, turística, le haga la promoción. A las instituciones, a los políticos, le conviene engordar los guarismos. La ocupación es un viento que igual viene y se va. Viene por sorpresa porque la gente reserva inesperadamente y a última hora y se va por sorpresa si ve que va a llover. En los mapas del cielo el sol no siempre es amarillo. En algunas cadenas siempre hace sol en Baleares. Los hoteleros de Cantabria hicieron años atrás una queja formal, ya que sobre el bellísimo Santander siempre se colocaba con excesiva frecuencia un nubarrón panza burra que espantaba hasta al más amante del Sardinero, los sobaos, las anchoas y La Magdalena. Contar es un oficio de riesgo. Más riesgo es creerte a pies juntillas (nunca entendí bien esta expresión) las cifras sin pensar por ti mismo. A ojímetro ha habido overbooking en terrazas y restaurantes y para ver a los legionarios. Que eran una pila y venían de Almería. En algún hotel se quedarían.

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Juego de tronos

Juego de tronos. Hubo un tiempo en el que el rey de las reivindicaciones para la provincia de Málaga era el socialista Miguel Ángel Heredia, que exigía día sí, día también, carreteras, mejoras aeroportuarias, el AVE, el saneamiento, equipamientos culturales y dos huevos duros. Su pim, pam pum fue primero Rafael Arias Salgado y luego Álvarez Cascos, entonces general secretario del PP e irascible estadista antes de su conversión en Viriato. En las redacciones había un fax dedicado sólo a él y a sus iniciativas. Las de Heredia. Ahora no hay fax ninguno ni Gobierno socialista. Luego vino Zapatero y ahí teníamos a Celia Villalobos exigiendo el saneamiento también, la hiperronda, trenes costeros y longanizas para los perros, con Magdalena Álvarez de sparring al que sacudir. Una etapa para Málaga la de Álvarez, por cierto, que con independencias de ideologías y merced a las inversiones realizadas quedará, y así se va viendo ya en perspectiva, como una auténtica edad de oro para el territorio este nuestro. También fue José Blanco ministro de Fomento, pero éste recibía estopa por todos los sitios menos en las gasolineras. Ahora tenemos a Ana Pastor al frente de Fomento, mujer tenaz de rostro picasiano, discreta y por eso en el núcleo duro del PP donde abundan gallos y exhibicionistas. Pero Heredia está ocupado en labores orgánicas y reparte el papel reivindicador con otros dirigentes socialistas. Los presupuestos para la provincia caen al cincuenta por ciento y ahí está el trono vacante del rey de la reivindicación, siendo ahora el tijeretazo tan clamoroso que si no hubiera cierto adocenameinto serían políticos todos de todos los colores, empresarios y demás los que interpretarían al unísono el papel. También ha variado el juego respecto a la Junta y ya estamos tardando en citar en este artículo a Francisco de la Torre, pertinaz gallo de pelea con la Junta, conseguidor de cierto éxito, perseguidor de ministros y fustigador de consejeros. Maestro de reivindicadores, inasequible al desaliento como el solamente. La Junta no la va a gobernar el PP, con lo cual De la Torre puede seguir interpertando ese papel, si bien, claro, ya se ve como se pone los guantes de seda cuando del Gobierno central se trata de hablar. Es lógico. Desde el punto de vista político, no desde otros. Izquierda Unida también perderá algo de su alma noble de Pepito Grillo, ignorando el cronista si quedarán como Pepitos al servicio del PSOE o como grillos, sin nombre ni diminutivo, o sea, metiendo ruido desde el Gobierno. En fin, la provincia contará con un total de 375,78 millones de euros para los proyectos de financiación pública, lo que representa menos de la mitad de los 750 presupuestados en 2011. Galicia, qué casualidad no se verá tan afectada. Ni otras comunidades estratégicas. Estratégicamente electorales. Con paisanaje y elecciones medio cercanas. Eso se llama comprar votos. Luego dicen que aquí …. Como en toda España.

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Corazón no tan blanco

Mariano Rajoy viaja hoy a Antequera a participar en un acto con Javier Arenas. Lo que podría haber sido la visita al corazón tan blanco de Andalucía se convierte en una bajada a territorio hostil. Despeñaperros es el precipio del liberalismo. Rajoy le dijo a Arenas en el congreso que hace meses celebraron en Málaga que lo quería ver pronto gobernando porque era ya el unico “en lista de espera”. Pero ahí sigue. Un hombre que es incapaz de interpretar a su pueblo no debería gobernarlo. Ya es probable que no lo haga, máxime cuando ha intentado comprenderlo cuatro veces. Casi lo consigue hace unos días, pero su gente se quedó en casa y a él lo dejó en la calle. Ahora, mucha de esa gente que no acudió a votar, lo mismo va a Antequera a jalearlo. No irán solos. Llevan la mala conciencia de copiloto. Arenas será ministro si quiere porque una vez Rajoy estuvo a punto de morir apuñalado por los suyos y el del Olvera se batió como jabato en vísperas del congreso de Valencia y Rajoy, debe ser de esos hombres que no olvidan. Claro que aunque no se puede llegar lejos en política si no tienes memoria para las afrentas, no está nada claro que no se pueda llegar lejos olvidándote de los que una vez te ayudaron. Ignoramos si acudirán a Antequera los presidentes provinciales. Siempre hay quien acude presto al auxilio del vencedor. Que se lo digan Griñán. La derrota es más huérfana y desemparada. De hecho, puedes ir por las esquinas de cualquier ciudad y te la encuentras sin padre y ni madre y lo mismo trata de sacarte una limosna. Entre algunos de esos presidentes provinciales ha habido ligeras escaramuzas por mor de los resultados. Fuentes del PP atenúan y suavizan el hecho. Fuentes socialistas lo magnifican. Sevilla reprochó a Málaga la bajada en votos, la no consecución del octavo parlamentario. Málaga reprochó a los populares sevillanos que allí les gana el PSOE incluso en un campeonato de natación en el que a éstos les ataran los brazos. No sabemos, pero no se van a quedar los socialistas malagueños de brazos cruzados. El primer objetivo es que algún electo –mejor si son dos- de la lista sea nombrado viceconsejero o director general. Para tenerlo colocado y además para que corra la lista y los siguientes de ella obtuvieran acta en la Cámara. Ya circulan quinielas de delegados pero la incertidumbre es saber qué pedirá IU, qué se le concederá y cuántas consejerías habrá finalmente. Arenas y Rajoy se figuraban estos días hablando de estas cosas, de quién sí y a quién no. Un puro delante y qué listo eres campeón. Pero habrán tenido que hablar más en serio y de otras cosas. Sobre todo por que ya se han visto un par de ocasiones. Lo de hoy en Antequera es para la galería.

La hora del mensajero

Rajoy reunió ayer al comité ejecutivo nacional del PP para pedirle una estrategia de comunicación acerca de los cien primeros días de Gobierno. Antes, los políticos mataban al mensajero. Ahora lo fichan de asesor. Cuando la cosa va bien no pasa nada. Cuando va mal la excusa es que no se comunica bien. Gutiérrez Rubí tiene escrito en su blog que parte de la estrategia de Rajoy fue el silencio. Y luego la ofensiva. Eso, el silencio, es un asesor sin trabajo, pendiente sólo de que el jefe no se quite el bozal. Ahora hay que comunicar pero este Gobierno no comunica, recorta. El mensaje era la herencia. El tiempo pasa y la herencia se va gastando. Se va gastando el argumento. La estrategia de comunicación se topa también con un problema extra: el PSOE no estaba muerto, estaba de parranda. Gobernará en Andalucía, tal vez en Asturias y en Extremadura IU ha entrado en un periodo de reflexión. En la provincia los partidos también han variado sus estrategias comunicativas. El PP tiene que explicar que ha ganado en Málaga. Son esfuerzos por remarcar lo evidente, lo cual certifica la importancia de la comunicación: a veces las cosas son como se cuentan no como en realidad son. El del PP es un mensaje externo pero también de puertas para adentro, para la militancia y ‘simpatizancia’. El PSOE comunica a través de Miguel Ángel Heredia y Francisco Conejo que el partido está ahora fuerte, que han logrado raspar un parlamentario a las previsiones peperas iniciales, que la sintonía con Griñán es plena y que el congreso provincial ya no es un obstáculo molesto en lontananza, más bien la oportunidad, en alianza con Luciano Alonso, de revalidar el control de la organización. A esto se une que el haber apoyado a Chacón ya comienza a no ser un estigma porque sus afines, mejor dicho, los contrarios a Rubalcaba, siguen ganando congresos. Pero aquí estamos todos esperando el gran mensaje de comunicación política: qué Gobierno va a hacer Griñán y si será de coalición o con apoyos externos de Izquierda Unida. La foto del primer ejecutivo del gusto real del presidente de la Junta dirá mucho y tendrá interpretaciones polivalentes. Desde los que lean en él el Frente Popular redivivo a los que lo vean como un Ejecutivo político de izquierdas que demuestre que se pueden hacer otras políticas. Y sobre el panorama flota Javier Arenas, del que casi todos piensan que ha interiorizado que no habrá quinta vez, pero quien sin embargo podría estar esperanzado en un Gobierno regional tumultuoso, cercado, inestable, con celos internos y asediado por los ‘romanos’. Vamos, que dure sólo dos años, al estilo de la pinza. Y tenga entonces él otra oportunidad.  Un consuelo como otro cualquiera.

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Todos roncos

Pues no están muy bien las cosas. El Gobierno ofrece informaciones sobre la huelga a través del Ministerio del Interior y no del de Trabajo. El Ejecutivo saca así su ropaje más conservador y da a entender que la protesta de los trabajadores, las clases medias y las víctimas de la refoma laboral (nueve días malito y te vas a la calle) es mero  problema de orden público. Que la informadora oficial de los balances de la huelga la dé un cargo intermedio, una desconocida, Crístina Díaz, que luce pendientes de perlas en sus comparecencias, dice mucho. Eso en el día en el que uno se desayuna con portadas casi guerracivilistas. No es que la cosa se parezca al 36, qué exageración, pero con Asturias revuelta y en vilo tal vez –si se permite la broma-  al 34. Del otro lado, excesos de piquetes, provocaciones y violaciones al derecho de trabajar. Y un lenguaje radicalizado. Toxo: “Habrá un conflicto social creciente, no vamos a parar”. Hubo detenidos en muchos puntos de España, un buen puñado en Málaga. Cada detenido es un fracaso del sistema. Cada agresión por qué sí, un mono sin civilizar. Que España parara no es tan malo para Rajoy, entre otras cosas porque ya esperaba esta huelga y las hostias siempre duelen más si no te las esperas. Que buena parte del país, votantes del PP incluidos, vea injusta una reforma que objetivamente tiene mucho articulado injusto y regresivo, es un argumento para que el líder del Ejecutivo le diga a Merkel y a Bruselas que tal vez ha llegado la hora de aflojarnos la soga y dejar que se haga otra política o al menos las medidas próximas no sean tan asfixiantes. Rajoy está a tiempo de ser el portavoz del español cabreado, que siempre ha dado por ahí mucho susto. La huelga es también, y como siempre, una guerra de opinión pública. En las redes sociales el término medio parece que quema, pocos lo tocan. Desde las instituciones se dan datos a conveniencia, siempre a la baja. Insultando la inteligencia a veces, diciendo que hay dos donde vemos más de siete. Los sindicatos ponen la lupa y nos dicen cien donde calculamos cuarenta. Vaya Ayer paseaban turistas despistados por el centro de la ciudad, tal vez pensando en que en España siempre es domingo y las postales, el bocadillo y las almendras te las venden en semi clandestinidad con el cierre medio echado. Y como nunca llueve a gusto de todos no llovió, pero el día estuvo a ratos tontorrón y nuboso, con ese cielo panza burra de las tardes tristes de tetería. En otros momentos se asomó el solazo, que a la altura de la avenida de Andalucía refulgía en las ray ban de un policía. Podías comerte una hamburguesa pero no comprar agua oxigenada. Anoche todos roncos..

Los trabajos y los días

La izquierda tiene mucho que trabajar. Para unirse. Sin embargo, hoy trabajará para hacer huelga. La huelga es un sindicalista trabajando, o sea, haciendo llamados en la radio para que los trabajadores la secunden. Esta reforma laboral, estos tiempos, estos recortes, nos están haciendo más pobres a todos. Más ricos en rebeldía. Bueno, ya veremos. IU y PSOE cortaron ayer los teléfonos que los unen para el Gobierno de progreso y se han citado en la calle. El Partido Popular queda en casa expectante temeroso de que sus cálculos, visto lo visto, no salgan como habían trazado. Arenas estará en casa ayuno de mítines, huérfanos de mensajes de alientos, sin huelga que hacer ni trabajo que realizar. Bien podría estar mirando de soslayo a sus camaradas, no fiándose de algunos de ellos, tan hábiles en palmear espaldas como en convertirses en súbditos abnegados de rey puesto. Arenas ha tenido un venatis de estadista llamando al PSOE a un Gobierno conjunto, pero pareciera que el sentido político –por intuir la respuesta- se le hubiera ido de huelga. Griñán sopesa ya qué Gobierno hacer y los nombres se le insinuarán seguramente por la cabeza sin que falte, hoy no, hoy hay huelga, quien se le esté insinuando como se insinúan estas cosas, presidente, tú ya sabes que he estado contigo desde el principio, desde siempre, cuenta conmigo para lo que quieras. Lo que quiere Griñán es gobernar tranquilo, que Izquierda Unida no se ponga estupenda, que Sánchez Gordillo no influya mucho en el cómo y limpiar el partido a su medida en los congresos provinciales que están por venir. Luego fumarse un puro y convertir a Andalucía en el bastión de las políticas sociales progresistas. El futuro no existe –piensan no pocos- para quien a los sesenta y pico tiene un presente, tal vez glorioso (pero seguramente de todo o nada) de cuatro años. Ya hay quién habla de que no concurrirá en las próximas, con setenta tacos, ignorando que la voluntad del que está es permanecer, y que a este no hay quien le sople en su partido, y con razón, en una pila de tiempo. Paradójicamente, Griñán es la juventud del socialismo. Con él renace y brota. Y tal vez contagie a Extremadura. Javier Arenas Bocanegra puede ser el mayor contribuyente al renacimiento de la socialdemocracia en Europa. Nunca una victoria corta fue bálsamo tan grande. El PSOE está renacido. De repente parece que no tuviera problemas. Hoy sale a la calle. Expectación ante un nuevo refrendo popular o no.

La santísima comisión

Dos nanosegundos ha tardado el PSOE en designar una comisión para negociar con Izquierda Unida. Decía Churchill que en política cuando no se quiere solucionar algo se crea una comisión. No parece este el caso. El primer mandato de esta comisión es la celeridad, pero la novia no tiene mucha prisa. Mar Moreno, Marío Jiménez y Susana Díaz son los elegidos para la misión de seducir a IU sin que falte el que castizo que opine que en realidad se trata de metérsela doblada. No creemos que la coalición se vaya a dejar y sus primeros mensajes son positivos: no barajan, de momento, ostentar consejerías y habrá apoyo seguro a un Gobierno estable. Pero una cosa es ser generosos y otra poner la cama. IU quiere la presidencia del Parlamento, seguramente aumentar su influencia en Canal Sur, revalidar sus puestos en tribunales de cuentas y similares y por descontado que no se toque (ni se copague) la Sanidad y la Educación. Al hilo de todo esto ya oímos ayer la voz de Julio Anguita, que es como la conciencia fantasma de IU, o una suerte de Dios que cuida mucho a quién se le aparece. A su juicio, no hay que entrar en el Gobierno. Pero la investidura de Griñán, asevera, “ha de tener un precio”.  Los comisionados del PSOE son un trío, que siempre da más juego que un dúo. Dos se repartirían el papel: el bueno y el malo. Con tres, lo clásico es hablar del bueno, el feo y el malo. No cabe en este caso. No son tres hombres, son un hombre y dos mujeres. Tampoco nos compete el juicio estético ni el de intenciones. Y eso sin que no sea consabido que Díaz es dura y pertinaz. Jiménez dicharachero y Moreno política polivalente que lo mismo vale para un roto en Obras Públicas que para un descosido en Presidencia. Jiménez es onubense, Díaz sevillana y Moreno de Jaén, un buen triángulo geográfico que representa el Este, el Oeste y el epicentro. Pero sin duda, lo decisivo en su elección es su proximidad a Griñán. Jiménez ha venido controlando el grupo parlamentario, Moreno el Gobierno y Susana Díaz el partido. La Santísima Trinidad con Griñán por encima, Dios del socialismo al igual que Anguita lo es de IU. En el PP algunos aspiraban a vivir como Dios pero la victoria no ha sido suficiente para gobernar por mucho que a Arenas, de puertas hacia fuera, no lo discuta ni Dios. Mucho Dios ya para un artículo, si bien hay que ir borrando a algunos endiosados de la lista, a los que el resultado les ha hecho ir por la vida un poco menos divinos. Habrá que estar atento para ver cómo IU y PSOE  se reparten la tarea que tienen por delante. Es el primer brote verde de la izquierda europea. Tienen a todo el mundo pendiente. Hasta a Churchill si levantara la cabeza.

Problemas a estribor

Antonio Sanz compareció ayer lunes ante la prensa para decir que “el señor Arenas va a continuar” y que “el ganador no puede irse”. Pero aquello que inventó Luis Pizarro para testar el ánimo propio y ajeno tras unos resultados electorales, lo de ‘el informe caritas’, lo decía todo porque la suya, la carita de Sanz, era de cautivo y derrotado, compungido. Luto en el PP. Los populares tiene un problema. Se llama Javier Arenas. Quién lo iba a decir.
Convencer ahora al partido de que lo mejor es que él vuelva a tentar la suerte en Andalucía una quinta vez dentro de cuatro años es complicado. Que el partido tome nota de que pese a su buen momento de forma y pese a ser el favorito previo y luego el más votado, hay que relevarlo es más difícil aún. A eso hay que sumar que la formación está llena de fieles al candidato, forjada a su medida. Todos los dirigentes de relevancia están identificados con él. Ninguno de relevancia representa renovación alguna. Pero no es bueno tampoco tomar las decisiones en caliente.
Eso contrasta con el PSOE al que de repente se le han ido mucha de las pulgas orgánicas. Veremos si las ganas de purgas. Las debilitadas direcciones provinciales, entre ellas las de Málaga, han reverdecido. No hay debacle ni desplome ni el PP ha sacado un escaño más por cada provincia. José Antonio Griñán, a punto de ser un guiñapo político, es un valor al alza, presidente federal de su partido y presidente de la Junta dentro de poco. A estas horas sus más enardecidos seguidores lo están subiendo al podio de la estrategia política por haber hecho algo de sentido común a lo que Rubalcaba se oponía: haber hecho que las andaluzas no coincidieran con las generales. Nunca un triunfo tan rotundo de Izquierda Unida ocurrió. Nunca un triunfo tan rotundo de Izquierda Unida tuvo tanto efecto en los dos grandes: al ganador lo hunde, al segundo lo alza y apacigua. El PSOE no tiene por delante un expediente de regulación de empleo interno, o sea, salidas masivas de consejeros, altos cargos, delegados, gerentes, etc. Y eso que no pocos habían pedido traslados a puestos anteriores. Por eso, por que puede volver a repartir, además de por haber doblegado sondeos y frenado la ola conservadora, aplaza su crisis, la frena sin que por eso, esperemos, deje de tomar nota y haga autocrítica, haga emerger nuevos liderazgos y no deje que así que Andalucía 2012 sea como España 1996, o sea, pírrica victoria del PP como antesala a su mayoría absoluta.
Volviendo al PP, no acaban aquí sus problemas. Ahora ha de descabalgar listas, ya que el PSOE va a seguir adelante con su ley de incompatibilidades. No son pocos los alcaldes como Pedro Rodríguez (Huelva) o Esperanza Oña (Fuengirola) que han ido en las listas. Súmese a eso las maniobras de Cospedal para desgastar a Arenas, con quien mantiene dura pugna. Ayer todo eran especulaciones, y había quién buscaba en jóvenes peperos un recambio a Arenas, a quien los confidenciales situaban en la portavocía del Senado. Es lo fácil. Está por ver. Arenas está atrapado en un callejón con salida. La suya.

Los resultados autonómicos tendrán también su onda expansiva en los PP provinciales. El malagueño no puede sacar mucho pecho. Los sondeos daban cinco o seis escaños como máximo al PSOE y el avance en Málaga era fundamental para las aspiraciones de gobernar. Pero los populares malagueños no lo han conseguido y su victoria es una de las que más a derrota saben. Las cábalas que situaban a Elías Bendodo como consejero de Turismo pasan ahora porque acelere o no la sucesión de Francisco de la Torre y asuma por algún tiempo ambos cometidos, el suyo y el de éste. Claro que ya nadie sabe decir a ciencia cierta cuál es la tendencia política hacia la que se desliza el resultado de las próximas municipales. Visto lo visto no valen sondeos ni tampoco previsiones sobre desgastes. Ahí es nada el rapido e inopinado que sufre el de Rajoy. Unas municipales que quedan lejos, lejísimos, pero no tanto en los cálculos de los dirigentes políticos. Sin ir más lejos, y aparte de lo ya citado, Luciano Alonso (que ahora por encabezar la lista genera un amplio consenso en el partido) habló en su rueda de prensa posterior a conocerse los resultados de ellas. Y dijo que hay que prepararlas ya y que hay un voto muy importante de progreso listo para otorgar su apoyo a los socialistas de la capital. Bendodo podría activar también la complicidad de los suyos con operaciones destinadas, si no a hacer directamente la cama a Javier Arenas, sí a estar con los que luego tengan -como vencedores de una pugna interna- que recoger los restos del de Olvera.
Y en Izquierda Unida, que corra el champán. Poco a poco van desbrozando las escasas resistencias a pactar con el PSOE y José Antonio Castro, coordinador provincial, emerge como uno de los más líderes más sólidos de la coalición en Andalucía. Pesa y cuenta. De lo más comentado ayer en ambientes socialistas era el deseo de que a estos, “a los de IU”, y sin embargo de natural descreídos en esas cosas, no les haya hecho, como se dice, la boca un fraile, o sea, que no se desmanden pidiendo áreas de gobierno. Consejerías. De escaso consuelo le sirven a UPyD sus votos. Van camino de ser la eterna promesa pero sin embargo hay bolsita de clientes en la provincia, más de un cuatro por ciento, rozando quizá un parlamentario. Queda ruido y pugna. En todas las formaciones. Con mejor ánimo en una que en otras.

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Andalucía, al Sur a la izquierda

El PSOE ha vencido a los sondeos, el PP ha ganado las elecciones. Una victoria popular histórica que supone un vuelco en sí, meritoria. Pero insuficiente para el objetivo final y único: gobernar. Fiasco de Arenas. El enésimo. Ha triunfado la izquierda y no ha cristalizado en Andalucía la ola de cambio que se inició en las locales de mayo, continuó en las generales de noviembre y los populares deseaban  culminar ahora. Los recortes del Partido Popular acometidos desde el Gobierno central y la política que ha iniciado en toda España han pesado en el ánimo de un electorado convocado casi abusivamente a las urnas. Puede haber existido también exceso de confianza en las huestes populares. Un electorado que también ha podido calibrar que el uso informativo y poítico que se le daba a la sinvergonzonería de los Eres era no sólo una legítima crítica política, una denuncia de la corrupción, sino también un ataque a la imagen o al ser de Andalucía, un tomar la parte por el todo. En la estrategia del PP también ha podido pesar a la contra no hacer propuestas de calado, tan sólo seguir el manual, esto es, no formar demasiado ruido, esconder las reformas del PP en el Ejecutivo central y ni siquiera permitir que su líder acudiera al debate con Griñán. La izquierda que más lo es, IU, sube. Sería de sociedad enferma que tal opción política no ganara sufragios  en semejante tesitura con una opción socialdemócrata en crisis y una conservadora liberal en racha. Andalucía permanece como bastión. La extrema derecha va a hacer del Gobierno de coalición IU-PSOE el más vapuleado sparring, el más zurrado pim pam pum que vieron los tiempos. Será el Gobierno díscolo y rojo, la rosa bermeja en el mariposario azul. Para los que arfirmen que el pueblo andaluz no ha tenido en cuenta la corrupción habrá que recordarles que tampoco el valenciano ni otros la tuvieron, y reafirmar que no obstante el PSOE ha sido castigado. Y tanto, nueve escaños menos. Se los reparten el PP, que gana tres y sobre todo la formación de Valderas y Sánchez Gordillo. IU es la gran vencedora. Decide, inclina balanza y entrará en Gobierno. A nivel provincial, José Antonio Griñán se apresuró a bendecir a los secretarios provinciales, que se salvan de la quema si bien los congresos provinciales serán movidos. Muy especial fue la mención favorable a Heredia. Los socialistas malagueños sacan siete escaños, portavoz de Marbella incluído que da el salto a lo autonómico. En IU, euforia por sacar dos y en el Partido Popular se cercenan algunas aspiraciones personales inmediatas porque no formarán Gobierno regional. Eso hará que el frente interno se concentre en otras miras.

La ola final

Los principales candidatos por la provincia del Partido Popular y el PSOE coincidieron ayer en darse un garbeo matinal por zonas portuarias, el Muelle Uno o la estación de cruceros. Querían que las últimas fotos fueran al sol, con la mar serena detrás, una mar malagueña muy metafórica. Por fuera con un cautivante azulón turquesa limpio con un cielo velazqueño impoluto y un crucero elegante levitando. Y debajo, la mierda también llamada nata por mor del inconcluso saneamiento integral. Ayer había muchos cruceristas por el centro de Málaga. Van en grupo con pantalones cortos y unas audioguías con funda naranja que les cuelga del cuello a través de las cuales una voz robotizada  les explica que este es un pueblo viejo y sabio que molía pescado cuando los romanos, se bañaba en fuentes con los árabes y fue fundado por los fenicios, de quien nos ha quedado la afición por surcar mares pero no la costumbre de hacer dinero. Los cruceristas tienen que ver antes de zarpar a las cinco la catedral inconclusa, los muros de la Alcazaba, las tiendas de souvenirs y elegir entre el Picasso y el Thyssen, si bien a ojímetro calcula uno que no es opción descartable dejar ir el tiempo en este enclave del Sur de Europa en alguno de los abrevaderos de vino de la tierra, que atrae transmutado de silla en vía pública y camarero sonriente. Hubiera sido buena foto un grupazo de turistas, tal vez nórdicos o alemanes, esquivando a un tío en un atril que se cree la solución para Andalucía frente al que aplauden convencidos y fervorosos quienes piensan que en realidad la solución son ellos pero que habrá que darle tiempo al tiempo. La campaña es una burbuja en la que dentro hay gente que va a lo suyo mientras por al lado pasa la realidad, que es un crucerista que puede confundir a un candidato a parlamentario con un estibador y preguntarle entonces donde hay un tablao. Los socialistas se fueron a la estación marítima, que es moderna y minimalista, con mucho acero y proyecta modernidad. Es una versión de Andalucía, que no todo es muermo y un tío matando la tarde en un pueblo de Jaén donde pasó algo destacable hace ya diez o veinte años. Los populares merodearon más cerca del Muelle Uno, que es algo comercial y pinturero, flor de la iniciativa privadad, donde lo mismo te compras un bolso que comes un arroz a veinte euros que te compras unas botas fashión tope o te das a los botellines de cerveza Victoria a precio bajo con papelón de gambas, que es, por nuestra idiosincracia y poder adquisitivo, lo que está triunfando en esa zona. Donde un listo soñó un local de Loewe del que salía una top model y entraba un cincuentón con despacho y BMW han puesto picadero de patatas fritas. Y nos encanta. Y en ese plan. Los políticos se van a prometer en las postrimerías de campaña al borde del mar, que nos da milenariamente boquerones y sardinas, alegría para las venas y fuentes de salud, si bien en las bocanas o pantalanes donde ellos mitinean abundan las lisas, que se alimentan de desperdicios y que luego las multinacionales las trocean y nos las venden congeladas como palitos de merluza. Málaga ha vivido de espaldas al mar, dice el tópico, que generalmente bien ha podido escribirlo alguien desde su terraza del Limonar con vistas al Mediterráneo. Ahora se vuelca en ella, imanta cruceros, regenera playas, construye paseos marítimos, alinea bloques, proyecta auditorios y erige palmerales donde van los políticos a llenarlos de palmeros. El azul del agua y el cielo alienados es el mejor fotocall del mundo, endulza, suaviza y relaja. Unos tienen nervios de victoria, otros de derrota. El agua no les salpica, aunque por encima les pasa la espuma de los días, que nos devora a todos echándonos el tiempo encima. Y de esa ola no nos libramos ninguno.

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