El PSOE se pone alternativo

El PSOE de Málaga capital anunció ayer en rueda y nota de prensa que a partir de ahora va a pasar a ser «más alternativa que oposición». Siente uno de siempre una suave admiración y una rara simpatía por los que no convocan a los medios para anunciar un trolebús, un quinqué, una rotonda, una abdicación o la telefonía sin hilos, sino que reúnen a la canallesca para jugar con las palabras, que es tanto como jugar (a cambiar) la actitud y los conceptos. La realidad. Va de suyo que los socialistas dan por hecho que estos tres años han sido oposición, lo cual, salvo por el hecho de ser nominación oficial podría ser discutido y hasta discutible. Tal vez el PSOE (en lo sucesivo, la alternativa) pase ahora a no opositar, sinónimo de ignorar al alcalde, que por otra parte es lo que el alcalde trata de hacer con ellos cada vez que puede y se contiene. Pocas. A ver si esto se va a convertir en una sucesión de monólogos. El PSOE podría celebrar primarias en Málaga capital en otoño, lo normal es que María Gámez se presente y gane. Y que después concurse en las urnas frente a De la Torre, que como habría llegado sin oposición podría encontrarse en la puerta de La Casona a un gentío compuesto por la alternativa. E Izquierda Unida, Podemos, UPyD e incluso el PA, que ha anunciado ya candidato a la alcaldía, el empresario Javier Checa, quien tal vez ha pensado que en este río revuelto de partidos pueda pescar un concejalato. La segunda transición se parece a la primera en la sopa de siglas. Los toreros piden la alternativa pero el PSOE se la da él mismo. El partido se dispone en la ciudad a pasar a la fase propositiva, un año haciendo propuestas. Tal vez signifique que se han prohibido la crítica, que aunque cierta, iba camino de monotemática: la edad y la museitis. En el año que resta para las urnas municipales también habrán de ir elaborando la lista, una vez que se desenreden de los procesos congresuales y entierren a Rubalcaba en billetes en cualquier consejo de administración. Un Rubalcaba que anda como jabalí herido apuntalando la monarquía, apañando las primarias y gastándose en tertulias privadas con Rajoy diagnosticando el bipartidismo. Una lista en la que no va a repetir prácticamente nadie de los actuales ediles. Para eso sí que han decidido que no les queda otra alternativa. Mucho habrán de alternar en los barrios para construir la alternativa, que no sólo es que te conozcan los jubilatas de Bonaire; también es que haya un proyecto de ciudad. Un qué hacer con esto y lo otro y un cómo competir en la liga de las ciudades. Claro que también pueden solazarse en los retruécanos y juegos de palabras. Es otra alternativa.

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La radio y a la playita

Es bastante probable que Interior haya filtrado el escándalo de los centros de formación. Es una manera de calentar la campaña. De paso, de horadar a Susana Díaz, de facilitar las cosas a Moreno Bonilla. El líder del PP decía el otro día en rueda de prensa en Málaga que los ciudadanos andaluces estaban muy preocupados por el asunto, muy alarmados. Lo oía uno en el informativo radiofónico que tenía sintonizado en el automóvil, pasando por la playa de Los Álamos, donde cabía un alfiler, sí, pero no un coche. Pese al nublado, la arena presentaba una buena población de bañistas. Aún blanquecinos, claro. Los chiringuitos estaban llenos, y eso a la hora en la que el Centro de Málaga presentaba un abarrote inusitado, con miles y miles de personas pensando solamente en las procesiones. Bien para contemplarlas, bien por ser miembros de cofradía alguna. ¿Y de qué hablaba casi todo el mundo? de la final de la Copa del Rey. Parece que las preocupaciones van por otro sitio del que los políticos y tantas veces los periodistas, creemos detectar. La peña está hasta el gorro. Por eso se lo quita y se va a la playa.
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Coloquio de las sillas

Los vigilantes de las sillas de Semana Santa comen a la una y veinte de la tarde potaje de vigilia en un tupper y un notario de Orense les pregunta por dónde se va a lo de Picasso. Y si el tal potaje lleva bacalao. El vigilante A le responde que lo ha hecho su mujer y que él de la tortilla de atún o el arroz a la cubana no pasa. El vigilante B pregunta al notario de Orense si se refiere al Museo o a la Casa Natal y tras breve pero intensa conversación a la que si hubiera que adjudicar gentilicio calificaríamos de bizantina, el notario y su señora, que como es tímida no sale hasta esta línea del artículo, se encaminan hacia el Pimpi. A los vigilantes se les ve satisfechos. No por lo que el lector pudiera deducir: la carga calórica y benefactora de los garbanzos, alimento ya muy estimado desde antiguo, nutritivo y anti colesterol, sino porque no se les ha escapado ninguna silla. En 1987 escaparon tres que fueron luego capturadas en Sitges, donde estaban dándose la gran vida en un chiringuito. El año pasado mataron a una. Fue un señor de posaderas aptas para el aterrizaje de un DC-9 que se sentó bruscamente, si bien hubo quien opinó en el momento de la caída y rotura de la silla que un Airbus con pericia en el pilotaje bien podría de igual manera tomar tierra, o tomar culo, en la superficie corporal a la que nos referimos.  Las sillas miran a los vigilantes. Las hay descansadas, agotadas, viejas, nuevas, vallisoletanas, del Palo o El Limonar. Una es muy pija y lleva un lazo. Hay otra que quiso ser silla de salón de marqués pero fue rechazada en varias casas. Otra probó suerte en Las Vegas. Apostó un brazo, lo ganó y ahora es muy cómoda. Una silla recibe cada día el culo de una señora adventista que presume de haberse acostado con el rey de un país lejano. La silla ya está un poco harta de la anécdota, que la adventista invariablemente cuenta cada noche. La silla de al lado de la que asienta a la regia acostatriz alberga a un señor sordo que fue diseñador de metáforas en Colorado y al que por eso le gusta tanto la Semana Santa. Tres sillas muy morenas conversan sobre el terror que les produce el camión que cada amanecida viene a recambiar las deterioradas. Entre ellas se cuentan historias terribles sobre el destino final, tal vez una suerte de desguace lúgubre donde tipos mal encarados convierten la madera en astilla  y luego la queman. Una silla está borracha. Le caen cada día tres o cuatro ginebras que se atiza el presidente de una comunidad de vecinos de Cártama. A otra le toca sufrir a un niño que le pega mocos y recita los reyes de Noruega haciendo el gangoso. Los de Orense van por el tercer moscatel. Nadie sabe que en una de esas sillas se sentó una vez Picasso.

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Rojos y azahar

El amago de ruptura entre el PSOE  e Izquierda Unida sigue dando que escribir. Ayer Alberto Garzón, diputado de la coalición por Málaga, dijo que no le deben lealtad a Susana Díaz, sino al pacto de gobierno. Garzón es de los que se levanta y luego de ducharse se cerciora de no tener pelos en la lengua. Alguien le pasaría esas declaraciones a Díaz, que a esa hora estaba en Málaga recibiendo genuflexiones en la Agrupación de Cofradías. Los socialistas ocuparon ayer el espacio mediatico-político cofradiero, 14 de abril, y fueron fotografiados abundantemente. Con Díaz estaban María Gámez, Heredia y Paulino Plata, que ha de enfrentar en breve el trance de despedir empleados del Puerto. Lo que primero fue un gesto enérgico y valiente, retirar competencias a IU, fue luego un amagar y no dar, una suerte de rectifico no vaya a ser que la performance se me vaya de las manos. El PSOE persigue que se le considere un partido moderado. Efectivamente: IU se percibe más a la izquierda. Ayer se fueron a homenajear a Eugenio Entrambasaguas, último alcalde republicano de Málaga, del que Arias Navarro, carnicerito de Málaga, dijera la célebre impiedad cuando se le pidió clemencia: «Como alcalde es fusilable de necesidad». La coalición teme el abrazo del oso y por eso le hace cosquillas y lo cabrea. El PP también es un oso, que ve en la crisis de la izquierda su oportunidad y acelera la estrategia para que las elecciones anticipadas no le pille con el paso cambiado.
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Tren al fracaso

Dónde van los besos que no has dado?» se pregunta una canción. Dónde van los millones del AVE entre Sevilla y Antquera que no se han gastado? Pues van al Banco Europeo de Inversiones. Y ahí se perderá el rastro. Tal vez a esta hora un atildado burócrata con pajarita, afición a viajar a Tánger y alergia a los fados y al alioli registre en un apunte contable en Luxemburgo, sede del banco, que de una remota región periférica española del Sur llega una montaña de millones de euros que devuelven por que no han sabido gastarlos. Tal vez el atildado funcionario de pajarita, que espera acabar pronto para acudir con su esposa y su dálmata a una demostración de saltimbanquis, teclee en Google quién demonios gobierna en ese sitio del que él ha oído hablar a algunos compañeros porque han pasado vacaciones allí. Claro que a lo mejor a estas horas ya no gobierna nadie. Encontrará el atildado funcionario, frente ancha, nariz aguileña, rectitud y bondad en el espíritu y severos ataques de hemorroides, que hay un pacto entre dos partidos de izquierdas.
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