Elena, no te vayas

El ayuntamiento de Málaga no sabe qué hacer con el Astoria. No sabe qué hacer con Tabacalera. Los vecinos urgen el arreglo de los Baños del Carmen. La media ciudad que está desvencijada y sin proyecto grita, mientras la otra mitad, de cine, se solaza gritándole también a toda España que aquí está el glamour de Hugo Silva. El Photocall, la alfombra roja y el espíritu de Antonio Banderas. Elena Anaya se hace fotos en azoteas decimonónicas y rivaliza en brillo con el sol. Sus labios pintados de rojo bien podrían ser ya el logo de este paraíso de ciudad a la que se le mueren los ladrillos. Málaga dual. Lo del Astoria es triste. Después de una burrada de millones pagadas por el Consistorio se ha paralizado el concurso para adjudicar allí el emplazamiento de un centro cultural. Están todos tiesos. El Consistorio ha sido más fino y habla de “poca solvencia económica”. Para los inmuebles aún libres de Tabacalera, luego de la pifia del museo Art Natura, también se busca inquilino. El Gobierno de la ciudad va a tener que anunciarse: “Ayuntamiento formal, limpio y hacendoso, en edad de merecer, busca inquilinos solvente”. Cabe en tuit y en la sección de clasificados de los periódicos. “Abstenerse listillos, propietarios de joyas,okupas y vende motos”, podrían añadir. El Festival de Cine se celebra en un teatro, no en un cine, y el que fuera uno de los principales cines de Málaga muere de aluminosis, melancolía, desidia y vejez. El nombre de Astoria evoca míticos hoteles, elegantes damas con pitillo emboquillado, hombres con gomina y frac y un pianista con ojeras. Lámparas de oro. Champán que se derrama. Astoria también es una ciudad de mierda del estado de Oregón. Diez mil habitantes. En Málaga, Astoria es una roca con mugre como bien decía ayer en este periódico Virginia Guzmán. Lo de la mugre lo ha añadido uno, que tiene una obsesión por perseguir palabros como otros la tienen por invertir para nada. Antes la ciudad se dividía física y psicológicamente en el Este y el Oeste del Guadalmedina. Todavía es un poco así, aunque ahora en cualquier barrio te puede asaltar la mugre, si bien Hugo Silva no asalta a nadie. El Festival se queda en el centro histórico y es como una burbuja gigante que se posara aquí durante una semana ocupando el perímetro que va del teatro Cervantes a la plaza de la Marina. Del hotel Málaga Palacio a la plaza de las Flores. El resto es periferia. Luego la burbuja despega y se va. Nos deja aquí, con el Astoria y sin Elena Anaya.

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Dry izquierda, mezclada o agitada

Los gobiernos no tienen cien días de cortesía ya. Cien horas, si acaso

Los gobiernos tenían antes cien días de gracia y cortesía, de margen. Al de Rajoy no le dieron ni cien horas. Al que aún no se ha formado en Andalucía lo están breando aún siendo no nato. En algunas tertulias no se habla, se escupe. Con unos salivazos legítimos si fueran destinados sólo al Ejecutivo que comandarán Griñán y Valderas, y no también al conjunto de los andaluces. Ya tiene uno oído que esto será la patria del bolchevismo, que IU y PSOE son el “peronismo” a la andaluza o que habrá renta básica si acreditas carné de izquierdas y traje rojo de flamenca en el armario. El Gobierno de las izquierdas andaluzas va a ser el más vapuleado de la historia y de la histeria. La estrategia (más que del PP de algunos de sus satélites) es llenar el vuelo de ese Ejecutivo de turbulencias por ver si el grajo vuela bajo y se pega una hostía del carajo y hay elecciones anticipadas. No niega el que suscribe que tal vez algunos de los dirigentes de IU y PSOE no estén precisamente preocupados ni al tanto de cómo va la controversia histórica entre socialdemócratas y comunistas, a la gresca desde Lenin, y que lo que de verdad les importe sea repartirse sillones. Pero el pestazo a confrontación cainita no es bueno para estos tiempos lúgubres de desesperanza. Las asambleas de IU dieron el sí al matrimonio con el PSOE y enseguida Valderas aumentó la tasación de su apoyo y habló de que la coalición tendrá que gestionar el treinta por ciento del entramado de Gobierno. Valderas no quiere compartimentos estancos, porque es hombre de memoria que escarmienta en chollo ajeno y se acuerda de cómo el PA hizo reinos de Taifas de sus consejerías. Compartimentos estancos. Y eso hizo que no se les visualizara como fuerza de Gobierno, más bien como apéndice. Se puede vivir sin el apéndice desde que la cirugía avanzara una mijita y es después de un leve postoperatorio cuando uno se siente incluso más fuerte sin él. IU quiere vetear todas las consejerías con su gente, lo que va a requerir un ejercicio aceitoso para evitar fricciones, si termina siendo así, entre consejeros y viceconsejeros, directores generales, delegados en provincia, etc. Ya se sabe que no hay a veces peor cuña que la de la misma manera. Igual pasa con el color. Este es un Gobierno monocolor por rojo pero las gamas son infinitas y van del rosa al burdeos, del estalinismo al socialdemócrata Light que también podría tener carné del PP, pasando por ortodoxos socialistas, comunistas, ecologistas, etc. Es un cóctel que nos disponemos a probar. La duda como siempre en esto es sí mezclado o agitado. Aún sin probarlo, ya parece tener todo el mundo idea de su sabor.

Todo un personaje

Hace ya algunos años escribí en este periódico una columna comentando lances de la política autonómica y me referí al exconsejero ayer encarcelado, Antonio Fernández, lanzándole alguna puya. Para rematar la faena, no sabiendo si por tener el día escéptico, faltón o coloquial, añadí sobre él que, total, “no lo conocen ni en su casa a la hora de comer”. Días después recibí una prolija y larga misiva de su jefe de gabinete, recriminatoria, en la que me reconvenía y que básicamente era un currículo comentado del consejero, venga cargos, responsabilidades, venga ocupaciones, toda una historia política. Se trataba de que el cronista cayera en cuenta de su torpeza, de que no conocerlo era por pura ignorancia, ya que el tal Fernández, era toda una personalidad. Ha devenido en personaje. Ahora ya conoce todo el mundo a Antonio Fernández. Desgraciadamente. Y no nos alegramos porque la cárcel es la vida en puta. Es el primer consejero que va a la cárcel en parte también, no sólo por sus correrías administrativas, sino por la persistencia de un sindicato ultra, el PP y la juez Alaya, que lo interrogó toda la noche y que si no sólo ella, sino toda la Justicia se empleara con igual denuedo mejor nos iría a todos. Sobre todo a la Justicia. Peor le iría a los criminales. El abogado defensor dice que la entrada en prisión de Fernández se basa en meras sospechas de conductas de terceros y que los procedimientos estaban perfectamente presupuestados entre 2001 y 2010. Alaya insiste por su parte en que el inculpado no podía desconocer lo que se cocía y que dado su carácter de licenciado en Derecho no ignoraba la ilegalidad de lo trenzado. Y así, lo tilda del ideólogo que dotó con 647 millones un sistema de ayudas públicas, que buscaba evitar los controles de la Intervención General y la Unión Europea. Ni más ni menos. La cosa es si el pestazo a corrupción se va a quedar en semejante altura o si va a ir ascendiendo y en realidad en todo esto de lo que se trata es de intentar dar caza por elevación también a Chaves. Los socialistas reaccionaron ayer y uno de los primeros en hacerlo fue Ramón Jáuregui, que se mostró convencido de que Fernández saldrá airoso. Muy optimista, sobre todo cuando la Fiscalía advierte de que le pueden caer dieciocho años de cárcel. Además, los jueces, un gremio tan corporativista como el que más, no se desdicen unos a otro. El problema de no pocos encarcelados preventivamente es que al que los juzgue luego les resulta difícil exculpar, porque esto supone desautorizar al compañero que metió al sujeto en el talego. La sinvergonzonería de este caso, intrusos y amiguetes por la cara en expedientes de regulación de empleo, no ha pasado demasiada factura política al PSOE y tal vez, sólo tal vez, la insistencia en precampaña del PP con este asunto les resultó contraproducente. El resto de lo que vino ya lo conocen. A Fernández, también.

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Lampedusa en Larios

La ciudad estaba ayer ventosa pero soleada y había una algarabía infantil en calle Alcazabilla a las nueve y media de la mañana, chavalillos que visistaban el Albeniz con esas caras que sólo un niño huido de las aulas en lunes puede poner. Más abajo, dos ojeras con vaqueros y cazadora negra toman donuts de multinacional mirando al teatro romano y al iPhone. Uno de los carteristas de calle Larios desayuna con té en el Central, ojea la prensa  y duda si echar el jornal trabajando cruceristas o festivaleros. Las apariencias engañan y tanto un guiri desastrao y con bermudas como un bohemio del cine, que por su aspecto dan ganas de darle limosna pero cuyos vaqueros cuestan 300 euros, pueden llevar encima un buen fajo para las contingencias, el polvo blanco, los souvenirs, el ágape de pescaíto frito o un reloj que desafíe desde un escaparate. Al fondo de Larios, o al principio, según se mire, está la estatua del marqués, al que le da el viento mediterráneo de culo. Ahora que es cuando hay más pobres ya nadie quiere derribar su estatua. No hay aún una película sobre el grandioso pasado industrial, comercial, vinícola, textil de Málaga, con sus salones elegantes, los apellidos ilustres, las niñeras uniformadas, los palacetes de Reding y lo señoritos calavera. Aquí hubo un Gatopardo pero nadie lo ha contado. Si Tomasi de Lampedusa hubiera vivido en Málaga tal vez hubiera pasado la vida hechizado en el Festival de Cine, la Feria, la Semana Santa y los atardeceres de Pedregalejo. Como nació en Sicilia le pasó algo parecido y sólo dio a imprenta una novela en toda su vida. El local de la antigua Cosmopolita, uno de los mejores de Málaga, está ahí cerrado. Tiene un documental esa historia, ese inmueble, allí tal vez tomó café Pérez Estrada una tarde viendo muchachas e imaginando loros antes de comenzar a escribir ‘Fetario de Homínidos Celestes’. A Estrada tampoco le han hecho un gran documental y lo mismo estamos esperando a que llegue un inglés o un sueco y lo haga y lo titule estrambóticamente y luego lo entrevistemos y le demos publicidad. Vivimos unos tiempos en los que hay que acreditarse para vivir. Las miles y miles de personas que pululan estos días por el centro de la ciudad de Mälaga se dividen en dos: los que llevan colgada la acreditación del Festival de Cine y los que no. Aunque más bien, la humanidad se divide en dos. los que dividen a la gente en dos y los que no. No es que haya gente que pagaría por una acreditación. No. Es que mataría. Eso también tiene una película. Un drama.

Oña y los chicos del PP

Oña y los chicos del PP

Arenas se levanta un día y se carga una carrera política antes del primer café

No sabemos si Javier Arenas va a presidir alguna vez algo, pero bien podría ser ya el presidente del club de maquiavelos. En dos días le ha metido un cortocircuito a la carrera de Esperanza Oña. La ha quemado. La hace perder la votación para presidenta del Parlamento, la relega a la oscuridad de la Mesa, la despoja de la portavocía y la mete en la tesitura de, si la Ley de incompatibilidades ahora en suspenso prospera de aquí a cinco meses, elegir entre eso, la citada oscuridad de la Mesa, o la alcaldía de Fuengirola, cometido ya que se le queda pequeño y que frustra sus trabajadas y legítimas aspiraciones en política regional. Arenas ha removido las fichas y ha nombrado al alcalde de Motril, Carlos Rojas, como portavoz. Aunque todo esto es tentador verlo en clave sucesoria del PP andaluz, es más evidente verlo en clave Arenas. Nada más. Hace y deshace a su antojo pero nunca a capricho. Siempre pensando dónde colocar las fichas, de qué lado caerán, qué efectos tendrán su caídas y cuales serán sus siguientes jugadas. Pensando siempre en el puzzle. En Málaga tiene un alumno aventajado en eso. Arenas no está trabajando la sucesión, que también, está atando. No sólo cabos. También generales. Arenas acaba con una carrera política antes de echarle aceite a la tostada y para el segundo café ha fabricado un líder con el que la prensa especula y que vive en Motril. Arenas siempre renueva. Lo hace con éxito. El principal es que él no parezca viejo. A estas alturas, Arenas ya tendrá idea de quién será el próximo alcalde de Motril, quién será el que entre concejal al correr la lista. Lo mismo sabrá sobre Fuengirola. Y lo mismo sobre las ambiciones (sobre todo como alentarlas o cortarlas) de Zoido. Javier Arenas es como un hombre orquesta que toca todo a la vez. Emite buenas melodías, es capaz de virtuosos punteos, pero siempre da un estruendo arritmico cuando llegan las autonómicas y entonces el público no le aplaude la canción. Al PP de Málaga no le disgusta mucho que Oña esté en declive, si bien estaban pensando más en Celia Villalobos. A la dirección no le han gustado nada algunas de sus últimas ruedas de prensa. No por el decorado ni por la indumentaria, la hora o el día. Más bien porque había poco material para tales ruedas y mucho para preguntas incómodas. Los versos sueltos en el PP provincial son señoras con arrestos que llaman niños a los dirigentes. También hay un señor en la Casona del Parque que no es ya un niño, que ha ido en muchas ocasiones por libre respecto al partido, pero que es más fino y a los niños los llama ‘estos chicos’.

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Socios y contentos

El PSOE e Izquierda Unida han alcanzado un acuerdo en cuanto a programa de Gobierno para Andalucía. Es el primer ladrillo para edificar un Ejecutivo de coalición. La escenificación fue sobria. Una rueda de prensa en Sevilla a cargo de José Luis Centella y Susana Díaz. Centella sufrió ayer un cólico nefrítico y fue atendido en Antequera, según explicó en un tuit. Mucha tensión acumulada, dijo. Centella, cordobés de nacimiento, malagueño de vida y adopción, diputado al Congreso por Sevilla, tipo honesto, cabal y reservado, persiste en la ideología comunista y es el secretario general del PCE. Es el décimo secretario general de los comunistas desde que el partido, una escisión del PSOE, se fundara en 1921. Ocupa el sillón de los históricos, ya dentro de la mitología de las izquierdas, José Díaz, Carrillo o Dolores Ibárruri. El sillón que fuera de Anguita también. Centella sustituyó a Francisco Frutos en 2009. Su presencia ratifica, ni para bien ni para mal, es un dato, el predomino del PCE sobre IU, su preponderancia y tutelaje. El PSOE no eligió a un dirigente nacional, sino regional para este anuncio. Ambos han sido miembros de las delegaciones que han negociado. No sabemos si se llevarán secretos a la tumba dentro de muchísimos años, si olvidarán todo o si todo ha sido más fácil de lo imaginado. Díaz es la secretaria regional de organización, frisa los cuarenta, abogada, parlamentaria. Representa a esa generación a la que Griñán impulsa. Sustituyó a Rafael Velasco, que se metió en un lío feo de academias y concesiones administrativas y tuvo que irse de la cosa pública por la puerta de atrás. La expectación política estaba ayer en estos dos dirigentes, si bien tenemos desde hace días elefantiasis de actualidad, con el argentinazo, la disculpa del cazador cazado y la nocturnidad del Gobierno. Muchos focos, muchos centros de atención. A la comparecencia de Centella y Díaz le sobró algo de solemnidad impostada, como cuando ella habló de compromiso con la ética y tuvo como punto álgido la ratificación de Centella de que esto “es para cuatro años”. Cada palabra de Centella era una punzada en el estómago de Arenas. Centella abundó en que no es momento de hablar de nombres, seguramente cuando alguien le preguntara por posibles consejeros. El manual del político aconseja esto, decir que eso interesa poco y que las personas no son lo importante. En fin, son lo esencial y único y ahí estamos con el interés por ver quiénes formarán el Ejecutivo andaluz. Quienes los segundos y terceros escalones de la Administración. Las delegaciones, las empresas públicas, etc, etc. Y quienes no. De hecho, en ambos partidos no se habla de otra cosa.

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Los garbanzos del Gobierno

Hay partidos que albergan sensibilidades diferentes y luego está Izquierda Unida. Sánchez Gordillo, que representa la ‘cheguevarización’ dentro de esta fuerza, ya ha dicho que el acuerdo con el PSOE está hecho y que supone un pucherazo. Glub. Nadie puede recriminar al alcalde de Marinaleda que no hable claro y alto. Mientras, los dirigentes más oficiales hacen ese puchero teniendo cuidado de ser el caldo sin que los socialistas los dejen sin garbanzos. Antes, una Consejería era un regalo. Ahora lo es envenenado. No es lo mismo ser (recortador) consejero de Educación que de Medio Ambiente. De Justicia o de Sanidad. La Junta va a ser en breve portadora de malas noticias porque no hay un duro y los acreedores y facturas son bastantes más de las que nos podíamos haber imaginado.La Junta comunicó ayer a Hacienda que tiene 772.753 facturas pendiente de pago a proveedores  por importe de 2.763  millones de euros. Eso, a uno de enero. La Junta es un castillo con un cobrador del frac en la puerta.  IU no obstante mantiene la sana costumbre de la democracia interna asamblearia y al rosario de foros por agrupaciones se suma ahora que el 24 de abril todos los militantes están llamados a un referéndum que habrá de validar el acuerdo al que van a llegar hoy mismo. Según las opiniones que se consulten, este es el procedimiento ideal. Para otros, lo ideal es consultar primero a las bases. La pista nos la da el cónclave reciente en Córdoba, donde por 72 votos a 9 la dirección regional ratificó esta consulta y las tesis de Valderas, que son proclives a una coalición. Se da por hecho que con él como vicepresidente. Valderas, le dicen al cronista, tiene un ojito derecho, José Antonio Castro, al que a su vez se con buenos (y otros) ojos como próximo coordinador regional, toda vez que Valderas no puede por estatutos optar a un tercer mandato. Ignoramos quién es el ojo izquierdo de Valderas. Los socialistas estaban ayer con los dedos cruzados, convencidos de que gobernarán, y lo harán, pero temerosos de unos últimos coletazos en forma de exigencias de IU. Y temerosos de que los levantiscos de la coalición remuevan las cosas. Las conversaciones han sido tenidas de forma discreta. Han apagado la luz y despedido a los taquígrafos. No se han dado tres cuartos al pregonero y las filtraciones las dosifica un maestro. Tampoco es malo que así haya sido. El galanteo entre ellos se ha adornado a ratos de ese fingido pero efectivo desdén que a veces se suministran los contendientes del cortejo. Están pariendo un Gobierno.

Regalos bien finos

Un diamante es para siempre. Menos en Málaga. Vinieron los topacios y las piedras preciosas, las gemas, para ser expuestos en ese museo que se iba a dar en llamar Art Natura pero los pleitos y retrasos han dado al traste con el proyecto. La vida es del color del cristal con que se mira, pero en Art Natura había tantos (cristales) que al final no hay quien lo vea claro. No habrá museo y ahora tras el follón sale la basura. En este caso, como no, preciosa. Los responsables del museo gastaron presuntamente partidas recibidas del Ayuntamiento para con ellas comprar gemelos de plata y colgantes para agasajar a los propios responsables del Ayuntamiento, de la Junta, de la Diputación, etc. Si una empresa de vinos te manda por navidad una caja lo agradeces, pero no dejas de pensar que es lo fácil. No les cuesta nada. O no tanto. Es como si un escritor te regala su libro por tu cumpleaños. Art Natura regalaba joyitas para esos cuerpos públicos, en un gesto de fidelidad al sector gemístico, joyero u ornamental sin percatarse de que tal vez el edilito o delegadín de la Junta que recibiera un collar preferiría un jamón de guijuelo, una lata de ventresca de Barbate o un chorizo de Almendralejo, que en la última rodaja no tiene pellejo. La elegancia social del regalo se convierte en pillería. Royal Collection Gastó 23.330 euros según destapa Javier García Recio, en encargar 49 gemelos de plata y diez colgantes y en, atención que aquí viene lo delicioso, en cincuenta quilateros. Como bien no sabe el lector, y el que suscribe tampoco, un quilatero es una pequeña o diminuta balanza para pesar piedras preciosas. Qué cucada, Mari Pili. Un pesito para pesar lo que no tienes y que a fuer de chiquitín es hipervalioso. Una vaciladita para la mesa del despacho, para enseñar a las visitas, para poner en un rinconcito de casa, para que jueguen los niños a los avaros o para pesar la aceituna del martini si tienes el día cachondo. Los cincuenta quilateros llevaban grabado a diamante el nombre del destinatario. Ya imagina uno a veces el orgasmo mental que disfrutan no pocos politicos al ver su nombre en un periódico, así que nos hacemos una idea del que experimentarían al verlo en diamantes. Con todo, hay que alabar el buen gusto de Art Natura, que sin embargo va a tener el mal gusto de dejarnos compuestos y sin joyas. Son regalos finos, dicho sea sin ironía, no tan caros aunque sí obscenillos para la que está cayendo y que, con independencia de que sea poco o mucho, lo punible es su uso. Habría valido la pena si esos inmuebles de Tabacalera no estuvieran ahora muertos de asco. En estas lides, Málaga casi siempre pierde. Aunque valga su peso en oro. Un quilatero.

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Personas, no recursos

A Enrique Salvo, gerente del metro de Málaga, ya le ha costado algún disgusto personal y más de un disgusto político no acceder a enchufar gente en el suburbano. Incluso hay quien ha pedido por ello su cabeza. Salvo ha preferido poner la suya a ídem aunque haya quien lo tenga sentenciado y él ya piense en los helechos. Por eso, si no le hablan ha preferido hablar con una empresa de recursos humanos. Y a su vez, a ella le han hablado casi 6.000 personas, que son las que compiten por seis puestos directivos. Mil por cada puesto. Puestos de alta cualificación. Cambiemos el imaginario. El parado tipo ya no es un chaval del interior que ponía ladrillos en Marbella, conducía un BMW, se abonó al Plus y ahora enrolla el tiempo y los porros los lunes por la mañana en los bancos de la plaza. Ahora es un ingeniero que habla ingles y alemán y lee a Goethe en sus ratos libres que duda si irse a Noruega o Manchester si no sale lo del metro. Eyacula currículos. Mucha gente está desesperada por trabajar y no hay nadie que trabajando no se considere mal pagado. Todo es más caro, más nos retienen y todos somos más pobres. Seis puestos, seis, son una oportunidad a la que acude en masa la sociedad. Porque los 6.000 aspirantes no son sólo de aquí. A estas horas bien puede haber un ejecutivo en Bilbao o Vigo que tenga mañana una entrevista en Londres, el lunes otra en Roma y que ya esté planificando la de Málaga. Antes se viajaba por placer o por trabajo. Ahora se viaja para buscar trabajo. Europa nos hace iguales. De depredadores. La movilidad era esto. No el metro, que también, sino buscar las habichuelas por hambre y no por cosmopolitismo. El destino depende de los dioses o los hados o tal vez del azar. También de las empresas de recursos humanos, que son la neo deidad que nos elige o nos desprecia, nos da pasaporte para un trabajo o nos deja en la puerta compuestos y sin nómina. Dirigir una empresa de recursos humanos te da línea directa con el más allá, con el que a lo mejor comunica con teléfono rojo incrustado en la mesa. En los próximos meses se seleccionará  una plantilla de 120 personas (personas, sí, no ‘recursos humanos’) para completar la plantilla total de puestos directos. Habrá hostias. Las hay ya por dirigir o trabajar en algo que aún no funciona. Aspiran a dirigir un subterráneo desde un rascacielo con vistas al mar. Se buscan directivos, pero no tanto. Todo esto es un drama. Como ellos, de alto nivel.

Fabada para tontos

A lo que se ve, el recorte en Educación incluye perderla. O no tenerla. Rajoy fue ayer al Senado y salió corriendo casi literalmente. Literalmente no quiere decir que lo hiciera al estilo del realismo mágico, de manera romántica o a la forma de las novelas negras. No. El presidente acabó saliendo del edificio por el garaje, cariacontecido, con sonrisa forzada. Temeroso. Agobiado. Todo para no atender, no a la prensa, sino a la curiosidad infinita de Juan Español por saber de dónde va a cargarse su Gobierno 10.000 millones de la Educación y la Sanidad. Si va a ser de sueldos de médicos y maestros, si de pupitres, si de tizas, gasas, bisturíes, pizarras o camillas. La política de comunicación es que el presidente corra. No es que le falte liderazgo, es que huye de él. Rajoy hace por arte de magia desaparecer, con su actitud, hasta a sus más hábiles propagandistas, tal vez ocupados en hacer masters que pagan instituciones públicas en privadas y a los que no llegan los recortes. Conviene ahorrar y recortar porque la herencia es muy mala y el presente asfixiante, Bruselas cabrona y Merkel tozuda. Sin embargo, no se presenta como algo necesario sino vergonzante. La política de Mariano Rajoy es un asesor tirándose de los pelos y un escriba haciendo notas de prensa que no ha acabado segundo de Periodismo y por eso pone lo importante al final.  Rajoy se enfrentó en el Senado a una importante sartá de gilipoyeces, en forma de preguntas baladíes, torpes y no de actualidad de señorías que no estuvieron a la altura de la actualidad. Naderías con saliva. Sólo el socialista Marcelino Iglesias intentó, sin demasiado éxito ni ímpetu pero, como dicen en los toros, ‘sin trasmitir’, poner a Rajoy en un brete, ya que no hay brotes. Nada. Leyendo ambos, sin chispa dialéctica. El presidente tirando de argumentarlo y el socialista como si acabara de comer  una fabada. Cosa que no sería extraña dado que el pleno comenzó a las cuatro de la tarde y conociendo como conocemos todos, unos desde la más sincera teoría, otros desde la más atinada y demostrada práctica, los buenos restaurantes, figones, bodegas y mesones que jalonan Madrid y en concreto las medianías de la Plaza de la Marina Española, sitio exacto donde se ubica la Cámara que ahora preside modosito y gafinuevo Pío García Escudero. En fin, acabó el tal pleno y Rajoy, como dijera Cervantes en su famoso estrambote, “miró al soslayo, fuese y no hubo nada”. Eso sí, de “calar el chapeo e incontinente requerir la espada”, nada de nada.