La (enésima) reinvención de Arenas
Javier Arenas no se presentará a la reelección como presidente del Partido Popular andaluz. Era lo lógico, si bien hasta hace muy poco no entraba en sus cálculos abandonar. Los asesores de Arenas indicaron al líder de la derecha andaluza que haría bien en no precipitar su decisión, dado que el Gobierno regional de izquierdas podría hacer aguas pronto. Pero el panorama cambia y lo que Arenas ve por delante no es agua, sino un océano de años en la oposición. No presidir el PP (y menos conociendo a Arenas) no quiere decir no ser candidato a presidir la Junta en 2016, si bien lo lógico y natural es que no lo sea. Arenas se va pero aún no sabemos donde. Su ‘espantá’ de la política andaluza le conduce seguramente a un asiento en la Corte. Nos aguarda saber si será ministro o qué. Oportunidades tendría sin duda, visto que en el Ejecutivo español hay un alto cupo de inútiles. Sí, en el del PSOE también los había, pero ahora estamos en el presente, una máxima esta (‘ahora estamos en el presente’) que si bien podría haber salido de la boca de Perogrullo o de un constructor avezado de pleonasmos es frecuentemente olvidada. El congreso regional comienza el 13 de julio. Poco margen hay. Por tanto se supone que está todo atado y hablado. No obstante, se abre la veda de quinielas y los movimientos entre los virreyes provinciales. A la mayoría de ellos (luego lo negarán) les ha pillado en bragas el asunto y no tenían ni idea. Alguno incluso estaba el domingo, inquirido por la cuestión Arenas, ‘cogiendo alúas’ en una entrevista. Diversas fuentes sitúan en un almuerzo el pasado cinco de junio en el Senado el momento en el que Arenas hizo partícipe de su decisión a Rajoy. Allí estaban también Pío García Escudero y el jefe de gabinete del presidente del Gobierno entre otros comensales. Con Arenas se va también Antonio Sanz, con lo que el cambio de etapa es más visible y notorio. Sanz tendrá responsabilidades nacionales en el partido, si bien la prudencia basada en la experiencia aconsejaría no situarlo en el departamento de estrategia electoral. Arenas se va antes de que lo echen o bien antes de observar como de cuerpo presente se pelean por su herencia sin disimulos. Hay hombres que tienen la gran inteligencia de rehuir el espectáculo que dan los que te traicionan. Otros son castigados a contemplarlo sin que estén muy claros los efectos secundarios de ello. O sea, si te fortalece o te mata. Nadie más allá de Esperanza Oña ha tenido bemoles politicos suficientes para decirle que lo prudente a estas alturas para él era retirarse de la primera fila de la política andaluza. Javier Arenas suelta lastre pero no se va. Las retiradas son súbitas y para siempre. Lo que hace es ir dejando unos cargos para hacerle sitio a otros. O eso parece. Arenas, nacido en Olvera en el 57, ha sido tres veces ministro y se estrenó en política en el 83 como concejal en Sevilla. Llevaba presidiendo el PP andaluz desde 2004, con una etapa anterior del 93 al 99 y ha sido cuatro veces candidato a la presidencia de la Junta. Entre el 99 y el 2002 fue secretario general de los populares. Cierra esta etapa con éxitos notorios en la implantación del partido en la región. Con espinas gordas clavadas, como la de no haber podido exterminar a Manuel Chaves. Conoce el partido y se conoce a sí mismo. Conoce bien a Andalucía aunque no la tiene calada del todo. Está en modo reinvención. Enésimo
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