Panorama primaveral

Los partidos malagueños ya están perfilando las agendas mediáticas de sus candidatos y dirigentes de cara a la batalla que se avecina. Y las visitas de líderes nacionales. La cuaresma es un potaje de bacalao con políticos en el telediario. Las instituciones –según su color- retrasan, dilatan, dan largas o adelantan sus convenios publicitarios con los medios para que estos tengan una mejor ‘disposición’. Todo tiene ya fecha: “antes” del 25 de marzo. O “después” del 25 de marzo. Los socialistas van a centrarse en los estragos de la reforma laboral y en el hecho de que los Presupuestos Generales del Estado no se  presenten hasta después de las elecciones andaluzas. Azuzando los temores. Fundados, por otra parte. Los populares van a incidir en asuntos como la ausencia de tercer hospital y otros graves incumplimientos de la Junta. Y no van a faltar promesas, como esa de Javier Arenas de un gran museo en Málaga. Esperemos que no lo esté engatusando un experto en gemas. Los socialistas quieren en Málaga a notables de su partido que den imagen de cierta renovación y fuerza, de brío. Rubalcaba vendrá a la provincia. Arenas prevé visitar de aquí a los comicios al menos tres veces cada  circunscripción. Ambos miran de reojo a UPyD a quienes no pocos sondeos conceden el papel de árbitro o balanza. Rosa Díez ya dice que es partidaria de que gobierne la lista más votada, a tenor de lo cual y tal y como van las apuestas y los sondeos, está diciendo que va a apoyar al Partido Popular. Si el centro y las derechas se posicionan así no estaría mal que Izquierda Unida diga pronto, antes de las elecciones, si se va a poner soviética o extremeña. Valderas se ve de consejero y Sánchez Gordillo sueña con echarse a las barricadas de ocho a tres con un gobierno de los populares. En las sedes del PP se echan cuentas y números. El número de consejeros, delegados, directores generales, gerentes de empresas, asesores, jefes de gabinete… Sale un cifra que un castizo de larga y nunca bien ponderada experiencia no dudaría en calificar, tras unos segundos de reflexión, de ‘pechá’. Celia Cruz cantaba aquello de ‘no hay cama pa tanta gente’ y en el PP puede que no den abasto, no hay cuadros pa tanto ambiente. En algunos barrios falta poco para que las clases sociales se dividan en dos: los que tienen el carné del Inem y los que tienen el carné del Partido Popular. La campaña no puede presentarse gastosa, austeridad obliga, pero las redes sociales son gratis y por ahí fluirá gran parte del torrente ideológico o propagandístico. Nadie sabe cómo será esta primavera.

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Comentarios

Avidos de poder estan los dirigentes del PP, y avidos de tener un buen puesto de trabajo los tipicos aprovechados que ahora se acercan al PP (yo no los llamaria militantes, esos son otra cosa y tambien los hay honrados), y antes al PSOE, que no tienen ideología y que se aprovechan de un sistema politico poco transparente y una tradición historica española de depotismo y autoritarismo y picaresca de la que aún no hemos sabido salir. Es una pena pensar que salimos de enchufismo y entra un nuevo enchufismo como vemos que esta pasando en el Ayuntamiento de Sevilla, aunque ahora tengamos encima que sufrir además una politica economica, social y cultural regresiva.

Nepotismo, no depotismo, otra falta de ortografía. Lo siento.

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