Mucho ruido y poco fuelle
Mi amigo Arturito Torremocha ha pasado su primera noche en la Costa, no ha dormido mucho porque no hay ayuntamiento que cumpla su propia normativa de ruido. Los hay que incluso comienzan obras a las siete de la mañana. Si les preguntas descartan el electoralismo, quita, quita, hombre, yo pienso en el bien de los ciudadanos y en superar la crisis, no en acelerar obras por las elecciones. Si les pregunta si ha retornado la esclavitud, comenzando turnos tan a deshoras, te dicen, je , je, qué bromista; si les preguntas si es que se pasan la Ley por el forro o la desconocen ponen cara de acelga. La conclusión lógica sería pensar entonces que son lerdos pero una mente sagaz no ha de conformarse con la primera conclusión que a la mente llega, ya que puede que en lugar de lerdos sean cabrestros, vaya usted a saber y entonces Arturito promete indagar y a buen seguro encontrar las verdaderas razones. Y aunque con esto no traga Arturito, sí asume que es imposible que el camión de la basura pase a las once o las doce, claro, claro, asume que tiene mucha más lógica que pase a las tres de la mañana para despertarte, es lógico, es lo suyo. Y si no, a las cuatro, que también es una hora fetén. Sobre todo en este municipio señeramente turístico.
El desayuno
Arturito está sentado en una cafetería del Paseo Marítimo. Lleva zapatillas Kelme con calcetines negros, bermuda floreada y una camiseta del año pasado adquirida en una feria. Es blanca con una inscripción en rojo: “Ceda el vaso”. Ha pedido un sombra templado, al fin aprendió a pedir el café, un zumo de naranja natural y una tostada con aceite. Le han puesto un mitad hirviendo, un zumo de piña de bote y una tostada con mantequilla.
Está leyendo en La Opinión la crónica de Alfonso Vázquez y le dice al plumilla, al que suscribe, que el tal Vázquez lo ha bordado comparando nuestra actitud frente a los Obama con la de López, también Vázquez (López Vázquez) aquel inolvidable actor, en ‘Atraco a las tres’. Cuando le decía a una, en este caso no negra si no rubía rubísima, ‘soy un amigo, un admirador, un esclavo, un siervo’. Dice que ve López Vázquez por la calle, por todos los sitios, en los semáforos, las aceras, las cafeterías, mercerías y ferreterías. Gente pegando cabezazos reverenciales como aquellos de Piqué (el ex ministro no el futbolista) recibiendo a Bush. Y hace una reflexión profunda: primeros parimos el landismo, con Landa, Gómez Bur, el López Vázquez o Juanjo Menéndez, que perseguían suecas. Luego se fue el landismo y se quedaron las suecas. Ahora ha vuelto el landismo. En fin, trato de convencerlo diciendo que este es el mejor destino turístico del mundo y que el impacto y el beneficio de la visita es incuestionable y millonarísimo. Y la réplica me deja de piedra: también lo sería si los dejárais en paz. Y volverían.
Arturito me reprocha que si voy por la vida de ingeniosillo emborronando páginas de periódicos por qué no se me ha ocurrido a mí el primero lo de que esto es como Bienvenido Mister Marshall. Le replico que se me ha ocurrido lo mismo que a todo el que escribe y hasta el que es ágrafo pero que es un tópico y de los tópicos hay que tratar de huir. Sí, pero a veces son más rápidos que tu, plumilla.
Bote de Réflex
Le digo si aún quiere ir al Villapadierna. Ya me lo dijo ayer. A oler. Pero me comenta que echaron un repor anoche en Cuatro sobre el hotel y me dice que lo vio y que se le ha quitado la curiosidad y que lo que más le gustó es que hubiera gente dedicada a ir por las hamacas con un spray de agua echándole a los clientes el aguita en el cuerpo para que se refresquen. Dice que él va a tratar de llenar un bote de reflex para que alguien le haga lo mismo y me recuerda que el lujo es que te entretengan con tonterías novedosas por ver si te olvidas de todo lo que te podrían estar dando por lo que has pagado. Le digo que no, que el lujo está en los detalles y que es mejor tomar el sol y que te echen agua a tomar el sol con niños cerca jugando a la pelota y una Mari llamando a su retoño que venga acá pacá, que se va a ‘ajogar’.
Rotondas y casa blanca
Arturito me conmina a irnos a contar rotondas. Le digo:
-Han crecido en número.
-O sea, que hay más.
Corro un estúpido velo tras la lección lingúistica y le explico que cada día proliferan, que los alcaldes no hacen otra cosa que rotondas, que las hay por doquier y entonces pensamos en cuántas tendrán que atravesar los Obama y qué clase de pensamientos circularán por su mente cuando las contemplen tan imponentes y tan rotundas, redondas… Lo mismo se les ocurre llenar la avenida Pennsilvania de rotondas, con lo mona que estaría una justo antes de la Casa Blanca, con carriles anchos, eso sí, para lo coches oficiales. Me dice que no, que de aquí como sigamos así se van a llevar otra cosa. Otra impresión. Y entoces atravesamos el pancartón hortera en San Pedro: “Welcome Obama Family”.
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Sólo una precisión, plumilla; el glamour López Vázquez es más propio de Torremolinos. De Marbella es más representativo el ’savoir faire’ de Pepe Da Rosa o Los del Río. ¡Ché!, más internacional, pibe. Por cierto, un abrazo para Alfonso Vázquez.