La entente y sus nombres

Miguel Ángel Heredia afinó su mucha y buena sintonía con Griñán y puso todo su empeño para que Luciano Alonso fuese consejero. Lo consiguió aunque el mérito fue, claro, también del propio Alonso. Heredia quería que éste fuera consejero por muchas y loables razones. También por otra no menor: que estuviera entretenido y así no le diera la lata orgánicamente. La etente de estos dos sectores, que harán frente a Josele Aguilar, tiene ciertos pactos, unos más tácitos que otros. Las gentes de Alonso exigen su cuota y ahí están por ejemplo las ‘conversaciones’ para ver quién es delegado o delegada del Gobierno andaluz, que si Montse Reyes (persona de la entera confianza del consejero) o Susana Radío (de la plena confianza de la ejecutiva actual). U otros nombres en liza, que tampoco se descartan. Sobre todo, no se descartan ellos. Con todo, en Cultura quedan algunos nombramientos y también quedan designaciones jugosas en la provincia y en Sevilla, caso de algunas direcciones generales. Un sector por ejemplo anda postulando para una de éstas a Alicia Murillo, a quien ya se le prometió algo medio en firme la misma noche de las elecciones. Daniel Pérez también está a la espera de (seguro) destino. La tormenta perfectilla está haciendo coincidir la pedrea de cargos con el proceso congresual y el rearme de los críticos de ‘Socialistas Hoy’ a quien la clase ‘senator’ ha apoyado en un manifiesto señalando explícitamente a Aguilar como su candidato idóneo para la secretaría general. Con independencia de las personas, del nombre al que apoyen (y de la intención con que cada uno lo haga) el conjunto del socialismo haría mal en no oír a gente que atesora tantas batallas, experiencia y callos. Esencialmente en lo que atañe a diagnosticar el por qué del divorcio del PSOE con tantas capas sociales y a lo revisable de algunos mecanismos de funcionamiento interno. Eso, lo del divorcio con cierto electorado es un problema que necesita medicación fuerte y que ahora, con el analgésico de las andaluzas y la consecución del Gobierno gracias a IU, ha quedado latente y sin doler tanto. Pero no ha desaparecido. Las asambleas para elegir delegados a la cita provincial empiezan en breve y sabremos con bastante antelación al 14 de julio, fecha de ésta, los nombres y apellidos de los compromisarios que acudirán al cónclave para elegir ejecutiva provincial. Por eso habrá tiempo para cierta ‘campaña electoral’ interna. Para ganarse delegados dudosos. Comerle la oreja a la gente, que le llaman.

Días de tembleque

Por si no teníamos bastante con el miedo a los viernes, Consejo de Ministros, ahora también tenemos los martes, Consejo de Gobierno de la Junta. La vida es lo que nos pasa entre consejo y consejo. Y cuidado con algunos jueves, que hay pleno municipal. Las tijeras se venden como churros, si bien algunos las están confundiendo con las merinas. La Junta aprobó ayer sus primeras medidas menguantes del bienestar, básicamente para no tocar el estado de ídem, o sea, la Sanidad y la Educación. Ya veremos. Se trata de recortar 2.500 millones del presupuesto de 2012 para obtener un déficit que se quede en el 1,5 por ciento. Aquí vamos a morir por Dios y por la patria, la chica y la grande, y a echar los  higadillos por obtener un guarismo mágico dictado no sólo por la necesidad, sino por la necesidad política de los mercados y Bruselas. Se subirán impuestos en Andalucía, se recortarán sueldos de funcionarios. Y pluses. Griñán se pone el traje de amianto que ya se pusieron Artur Mas y otros tantos pero el achicharre no está distinguiendo de colores políticos. A los funcionarios les están comenzando a tocar la moral y el bolsillo y todo apuntan a que  habrán de vivir con el miedo al martes, lo que va dando como resultado una porquería de semana si recordamos lo dicho más arriba de algunos días, añadido a lo mal que sientan los lunes y que a los domingos no le termina de ver el punto mucha gente. Este país va a respirar en agosto, si llegamos, en esta suerte de operación bikini de la economía que nos deja como el tango, fané y descangallaos, con tipito estupendo porque la grasa del lujo y casi de la necesidad se nos está quedando en la báscula de los decretos. En agosto se van de vacaciones los gobiernos y tal sueño del anarquista queda en nada por mor del calinazo, si bien los sindicatos están comprando aire acondicionado. Oxígeno nos haría falta. Ahora dirán los finos que es necesaria pedagogía política para explicar las medidas de la Junta. Lo que hace falta también es dar más ejemplo. Dentro del Plan Económico aprobado por el Ejecutivo andaluz destaca que no se aumentará la ratio escolar (esto quiere decir que no habrá más chaveas por aula) y una “reprogramación” de 570 millones en las obras públicas. Esto es más difícil de traducir, pero básicamente quiere decir que se la han metido doblá a Izquierda Unida, que gestionará cero euros de inversión en una de los departamentos antaño más goloso de la Junta. Eso es lo que hay. Y en ese plan.

Ánimos políticos

La noticia de que el congreso provincial de los socialistas tiene ya fecha, el 14 de julio, vuelve a animar el panorama político, si es que alguien –incluidos los forofos de la política- después del excelente chute de autoestima de lo del Málaga necesita animarse. La dirección provincial ha fijado las asambleas previas, las que inician todo el trámite orgánico, de tal manera que se celebren antes de los nombramientos de delegados de la Junta, o eso prevén, para lograr así, digamos, una mayor ‘colaboración’ de algunos estamentos del partido, pendientes, muy pendientes de esos nombramientos. Vamos, para quitarle las ganas a determinados críticos (de fuero interno) que preveían obtener un cargo pero después dar el cante en las asambleas y salir del armario del oficialismo. En la otra trinchera, los críticos de José Aguilar, Salvador Pendón, Rafael Fuentes, etc. trabajan recorriendo la provincia, elaborando unas ponencias de organización interna y preparando la batalla para ese 14 julio de tantas resonancias francesas. Y de guillotinas. Pero la guerra de los críticos es dos calados. De un lado, apetecen controlar el partido, cosa difícil, más fácil lo tienen para influir. De otro, intentan colarse en el organigrama regional. El proceso es doble. Hay que ir eligiendo delegados para ambas citas. El 2 de junio se eligen los que irán al andaluz, que se celebrará en Almería. En la actualidad de los socialistas hay que anotar además esa afiliación de Trinidad Jiménez a la agrupación centro. No sabemos si en Ollerías hay sitio para tantos egos. En la agrupación centro pegas a la puerta y te abre un notable. Bueno, si es que van. Los socialistas malagueños, en general, no están nada contentos con el nivel de implicación de Jiménez en la provincia desde que se celebraron las generales. Ahora idean este efectín mediático por explotarla un poco y dado que el hecho de que militara hasta ahora en Tetuán o Chamberí es de efecto nulo, realizadas allí ya todas las andaduras políticas posibles, la Comunidad, el Ayuntamiento, el Ministerio. Mientras, en el PP tratan de resolver el acertijo, enigma, crucigrama de la última remodelación del equipo de Gobierno de la capital. Ni todo lo que se pactó se ha hecho al milímetro ni lo hecho puede tener el efecto deseado en todos los casos. En IU, se tragan un sapo del tamaño de Casares, dejan de creer en las casualidades y contienen el aliento por que estuvieron a punto de proponer alguna candidatura, algún nombre para cierta responsabilidad, que de haber prosperado, hoy constituiría un (mayor) escándalo con el Gobierno recién estrenado.

Pelis con anuncios de miedo

El PP va iniciar una campaña para explicar los recortes que el
Gobierno, o el "jodierno", que diría Àlvaro García, efectúa en el
sistema económico, en nuestras vidas y haciendas. Ya la primera
derrota comunicativa fue que todos los llamemos recortes cuando ellos
tal ve preferirían hablar de "reformas". Con la cantidad de buenos
periodistas que hay en paro y ellos prefieren publicistas.  No
importa, en estos tiempos, y en todos, la publicidad es manà nutritivo
para los medios, que andan tambièn de reformas y recortes. El Gobierno
comunica. Publicita, màs bien. Lo hace ahora , no antes. El Gobierno
hace pedagogía y tal vez contrate a una modelo veinteańera vintage
màs alemana que francesa para explicarnos que no debemos ponernos
malitos ni torcer el gesto si nos despiden sin finiquito y tal vez que
eso de socializar pèrdidas y pruvatizar beneficios es lo que se hecho
toda la vida, no sólo ahora con Bankia. Tambièn lo hacía el INI. Y
ahí es donde nos deben una explicaciòn, que nos da igual si es en un banner,
un faldón, un spot o en un anuncio por palabras.
A la peńa se le està poniendo cara de "me lo
explique" y este Gobierno no usa sus carteras sino al partido, no
explica al periodista, encarga al publicista. Tiene a la opiniòn
pùblica ayuna de explicaciones y nos remite a la pausa, al intermedio
de esta pelìcula de miedo. Que se està anunciando en nuestras vidas.
Con tarifa plana. Viene la campaña. Estreno en los mejores cines y
bancos. Una campańa que se explica por si sola. Es una muleta para un
Ejecutivo cojo de la parte comunicativa. El eslogan bien podria ser,
'todo es por su bien'. Muy paternal, poco invasivo. Jode igual.

Sin saber elegir

Aquí estamos, tratando de elegir lo esencial e imprescindible, que está ahí, delante de nuestras narices, mientras nosotros nos empeñamos en ocuparnos sólo de lo (que parece) importante y que tantas veces ni siquiera lo es. En un día propicio para pensar un minuto al menos en qué somos y dónde vamos, por qué no dijimos aquello esa vez y por qué hicimos o no hicimos esto o lo otro. No vuelven nunca las oportunidades que uno no escogió o aprovechó ni vienen de nuevo los momentos que les robamos a quienes estamos seguros de que nos quieren, admiran y respetan. Nunca. Demasiado tiempo nos roba el resto, consumidores de nuestras energías, gente que ni nos busca ni nos aprecia porque no nos echa en falta y para la que si acaso suponemos un compromiso. Interesados, fantasmas, falsos o tiralevitas. Los asuntos de actualidad se agolpan en la mesa de trabajo pero hoy nos falta alguien, una compañera a la que nunca olvidaremos y que tenía la capacidad de enfocar las cosas de un punto de vista racional y distendido, oblícuo, original, no dogmático. Preguntando, ajena a la pomposidad y sin temor a pronunciar un ‘no lo sé’. Alegre y surrealista. Buena. Trabajadora. No sabemos qué opinaría de lo de Bankia, pero seguro que se leería antes un buen puñado de artículos al respecto. Parece que la voy a ver ahora, entrando en este despacho, preguntando de súbito. Y aquí estaría uno, contestando y haciendo el artículo a la vez, pero metiendo tal vez en él un atinado razonamiento suyo. El articulista escribe y a veces toma lo que entra por la ventana, lo que oye en la redacción, lo que le viene a la cabeza, lo que salta en la red social, lo que pone un mensaje, lo que te enseña la gente que sabe. Uno va eligiendo de entre el día los asuntos y contempla como Rato huye como huyó del Fondo Monetario y deja una cagada, un banco en quiebra, o que no supo enderezar y el Gobierno acude solícito como casadera a galán a salvarle los muebles luego de forzar la salida del que fuera ministro. Hasta algún dirigente popular de la provincia expresaba ayer en twitter su perplejidad y contrariedad en tiempos que las lealtades de partido se tambalean. Eso es España hoy, un gigante bancario que desahucia en Barcelona a una familia que le debe siete mil euros pero necesita que entre todos lo rescatemos con una cantidad de millones porno. No hay sistema financiero ni prosperidad sin bancos, que a fin de cuenta nos prestan lo que tenemos, es cierto, pero una vez que nos lo prestan no es menos cierto que nos chupan la sangre y nos arrancan todo lo que pueden, dejándonos un vacío de esos que sólo atinara a describir Onetti. Tal vez Miguel Hernández. O Battiato, que es lo que ahora estaría escuchando Olga. Riendo. Preguntando por lo de Francia o por la Diputación o por Rato. Haciendo planes. Inquieta. Sonriendo. Viva. Sí, viva para siempre en nosotros.

Rajoy, Celia, la vieja y el churro

Rajoy y Zapatero se encontraron ayer en el Consejo de Estado, que es un asilo de sabios o un club de redichos. El Consejo de Estado es el estuario de las vidas políticas tipo río. A Rajoy le preguntaron los periodistas por Zapateroy el gallego, en lugar de hacer lo que suele cuando le preguntan los periodistas, salir corriendo gritando dónde hay una salida, contestó y dijo que lo veía bien, que “ahora está mucho más tranquilo”. Zapatero. Y ahí tenemos en una frase resumido el talante de nuestro presidente, la tranquilidad es un lujo. No pueden decir ni sus más acérrimos partidarios que el hombre sea puro nervio. Uno nunca le ha visto virtud alguna a ponerse nervioso, si bien, uno no es presidente del Gobierno y es absolutamente improbable que a alguien le preocupe el estado del cronista. Otra cosa es el estado del presidente. Si usted tiene la fortuna de leer esto de buena mañana, aprovéchela, tal vez después del Consejo de Ministros su vida valga menos. Al escribir esto uno se desliza entre no cumplir una de las nuevas responsabilidades del periodista, imbuir optimismo, y la otra: meter miedo, que es lo que hacemos. Pero más vale que mientras nos entregamos a una u otra opción digamos la verdad. La cosa está jodida. El ex y el actual coincidieron en el Consejo porque se celebraba la toma de posesión como presidente de José Manuel Romay Beccaría. A Beccaría, que ha sido de todo y nació en el 34 le pega más el Consejo de Estado que a Messi un gol. A Beccarría lo vio por primera vez el que esto firma un día de primavera del año 2000, cuando en un arrebato de audacia informativa un por entonces jefe de este periódico tuvo a bien mandarlo a la toma de posesión de Celia Villalobos como ministra de Sanidad, que sustituía a este hombre. Lo mejor de aquel viaje fue un plato de churros ingerido en cafetería castiza de plaza céntrica, cerca del horroroso edificio de ladrillo visto del Ministerio, donde uno había quedado con un fotógrafo ataviado como si fuera a un conflicto bélico. El fotógrafo, no yo. No me enteré de casi nada de aquel acto, pasé un calor terrible, me pisó una vieja y tal vez el atavío del fotero fuese tal porque había más gente que en la guerra. No tanta como en la de la toma de posesión como número dos del mismo departamento del amigo Moreno Bonilla, pero casi. De mirar la algarabía y el intercambio de carteras, ver a algún famoso y medio saludar a Celia uno pudo sacar una crónica apañadilla. No de Pulitzer, pero sí como hito para plumilla joven de provincias. Y ahí estará el texto, en las hemerotecas, que es el sitio donde nadie lee nada una vez que no lo ha leido cuando se ha publicado originalmente. Esto último me ha quedado un poco pesimista. Pero al menos no estoy nervioso.

Tiempos para la lírica

Malos tiempos para la lírica. Menos en Málaga. El Centro Andaluz de las Letras, institución autonómica ubicada en la ciudad, organiza la I Semana de la Poesía, que se celebrará entre el 7 y el 12 de mayo, con la participación de cerca de una treintena de autores de todo el mundo. Esto son sin duda buenas noticias. La primera de ellas es que el palacete de calle Álamos, sede del CAL, está habitado. La segunda es que sigue habiendo gente con ganas de hacer églogas, epitalamios, versículos, sonetos y hasta calambures. Eso sin descartar versos libres y hasta odas, siendo este un tiempo más propicio para personajes de Charles Dickens o para un realismo sucio. Sin descartar que vamos todos caminos de ser personajes de Cenicienta o ‘Tiempo de silencio’ si es que no de ‘Los santos inocentes’. Aún no ha llegado un recorte gubernamental que obligue a dejar los alejandrinos en cinco versos o que penalice con un impuesto las rimas asonantes, con lo cual gentes como el norteamericano Mark Strand, ganador de un Premio Pulitzer, va a darse una vuelta por esta urbe del paraíso. También vendrá el sirio Paris Adonis, alguien que llamándose así, claro, sólo podría dedicarse a la poesía. Y estarán Luis García Montero, Rafael Ballesteros, Francisco Ruiz Noguera, María Victoria Atencia o Pablo García Baena. Propicia ocasión esa semana para darnos todos versos en la boca y así olvidarnos de que nos van a cobrar peaje por andar por las aceras. Mientras, Griñán hace prosa poética en forma de promesa difícil de cumplir y promete ahorrar sin recortar derechos y un plan de choque para crear empleo de doscientos millones de euros. Ojalá funcione y tenga suerte. Que las musas lo acompañen. Pero, y se hace muy difícil escribirlo, jamás ha funcionado un plan autonómico para crear empleo. Sencillamente porque nunca Andalucía ha abandonado los puestos de cabeza del ranking de desempleo. Griñán en su debate de investidura prometió un instituto de crédito oficial para ayudar a las pymes y hoy serán los grupos de Izquierda Unida y Partido Popular los que les repliquen. A IU los socialistas la han conquistado con poemas de izquierdas, tal vez con un Miguel Hernández, “No hay extensión más grande que mi herida/ lloro mi desventura y sus conjuntos/ y siento más tu muerte que mi vida”. Eso por ver si la resucitaba de su espíritu de Pepito Grillo de oposición, si bien la habría rendido también con un pareado bien trabado. Del PP se esperan sapos y culebras, tal vez lenguaje a lo Bukowski, prestos a dar guerra, con cien cañones por banda pero la izquierda en to la jeta.

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Cuestiones del PSOE malagueño

La malagueña Mar Jiménez, secretaria de organización de las Juventudes
Socialistas de Andalucía, de 27 años, ha sido elegida recientemente
vicesecretaria general de la organización a nivel nacional. Con más del
ochenta por ciento de apoyos. Nino Torres, parlamentario regional en
Asturias será secretario general. Esta joven politica ya no es una
promesa, es una realidad. El cargo que ahora ocupa también lo tuvo Susana
Díaz, capo del socialismo andaluz actual, mujer de confianza de Griñán.
Todo un precedente. Jiménez está en plena sintonía con la dirección
malagueña, o sea, con Miguel Ángel Heredia y Francisco Conejo, que tienen
decidido optar de nuevo a dirigir el partido, o sea, presentar candidatura
y batalla en el próximo cónclave provincial, que será no muy avanzado el
verano. Sus enemigos, que son muchos, están estos días filtrando con
cierto éxito el nombre de Heredia como posible consejero. Para quemarlo.
Mientras, Conejo y Heredia piensan ya en los delegados de la Junta y en
otros cargos de relevancia. Tienen casi más claro quienes serán los
relevados que quienes los elegidos. Con todo, habrá que esperar a este fin
de semana, tras la investidura de Griñán estos días, para conocer la
composición y envergadura, el tamaño del Ejecutivo y qué cartera tienen
los socialistas. Entre siete y nueve seguramente. Eso y ver si el
presidente in pectore vence las resistencias (grandes) o no para lograr
uno de sus deseos antiguos: reducir el número de delegados provinciales,
unos noventa repartidos por las ocho provincias. Mucha tela. Algo
incompatible con los nuevos tiempos, con la crisis, la versatilidad y la
agilidad. Serán menos automáticamente porque serán menos las consejerías,
pero los deseos de Griñán pasan incluso, difícil será, por agrupar
responsabilidades en provincias. Pero no sólo hay delegaciones, hay
empresas y organismos y está el Puerto, para el que una vez que se jubile
Enrique Linde hay varios nombres que circulan aún sólo como posibilidad en
círculos socialistas restringidos. Otros los hacen circular los mismos
interesados. También hay cargos sin función, gerenciando lo que no existe
y que están en el alero o en cuestión. El otro día Conejo recibió un
mensaje mientras veía la gala de clausura del Festival de Cine. Uno que se
le ofrecía para un cargo. Qué arte. La gente no se corta. Pero sí, a veces
y no pocos así consiguen las cosas. No sabemos si gentes con tal
desparpajo conseguirían luego un ochenta y pico por ciento de apoyo
cerrado de sus compañeros. País.

Miedo al viernes

La vida es eso que nos va pasando entre los consejos de ministros. El sábado es la resurrección, el jueves el canguelo. Para esta semana se anuncian nuevos recortes mientras lo que más se recorta es el prestigio de este Gobierno. La calle está tensa, las manifas convocadas, el obrero en la calle y el paro subiendo. En los sofás de las parejas jóvenes se sienta con ellos la indignación. Para el viernes se anuncian liberalizaciones de determinados servicios y no sabemos ya si eso significa que uno puede montar una diputación privada o que las empresas públicas van a desaparecer. Por ejemplo. O tal vez que termina el monopolio de Renfe o se privatizan las cárceles o se derriba la normativa europea sobre apertura de farmacias o se nacionalizan los talleres de chapa y pintura, Zara y a Elsa PatakyRajoy dijo que era un hombre previsible y su Gobierno es un arcano, un enigma, una adivinanza constante. Todo menos previsible. Volantazos en recta sin final. La prensa internacional lo critica pero aquí nadie sabe inglés. Vivir en España es tener miedo al viernes. Si en el Consejo de ministros entrara una cámara tal vez veríamos un trasunto de aqullella mítica obra, ‘doce hombres sin piedad’. No sabemos si la cosa empezaría con sólo uno de ellos a favor del condenado, Juan Españolito, o con todos menos uno en contra, no sabemos si, como en la obra, se irían convenciendo a fuerza de argumentos pero también de sentimentalismo. Rubalcaba mientra aprovecha, pero tiene goteras en su partido, aún cala, aunque cada vez menos, el argumento de que él es parte de este problema, por herencia, pero duda sobre si hacerse un poco Lenin y capitalizar la calle como haría un Largo Caballero aunque este es sin pelo ni barriga, o ponerse el traje más institucional. Con este Gobierno y esta oposición no sabe uno como no nace un Lerroux. El caldo de cultivo del populismo radical está en el aire esperando que lo agarren al vuelo. También está en el ambiente un tufo nacionalista esperando su Le Pen y otro tufo nacionalista insolidario que anida en no pocas comunidades, cuyo idioma autóctono no tiene el término solidaridad muy desarrollado. Nos hemos instalado en el miedo a los viernes, antaño sinónimo de felicidad. De los días, el viernes es la infancia. El prólogo ilusionante de la edad más plena y libre: la juventud. O sea, el sábado. Día ahora éste de árnica y tiritas. Para colmo a veces llueve.

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Elena, no te vayas

El ayuntamiento de Málaga no sabe qué hacer con el Astoria. No sabe qué hacer con Tabacalera. Los vecinos urgen el arreglo de los Baños del Carmen. La media ciudad que está desvencijada y sin proyecto grita, mientras la otra mitad, de cine, se solaza gritándole también a toda España que aquí está el glamour de Hugo Silva. El Photocall, la alfombra roja y el espíritu de Antonio Banderas. Elena Anaya se hace fotos en azoteas decimonónicas y rivaliza en brillo con el sol. Sus labios pintados de rojo bien podrían ser ya el logo de este paraíso de ciudad a la que se le mueren los ladrillos. Málaga dual. Lo del Astoria es triste. Después de una burrada de millones pagadas por el Consistorio se ha paralizado el concurso para adjudicar allí el emplazamiento de un centro cultural. Están todos tiesos. El Consistorio ha sido más fino y habla de “poca solvencia económica”. Para los inmuebles aún libres de Tabacalera, luego de la pifia del museo Art Natura, también se busca inquilino. El Gobierno de la ciudad va a tener que anunciarse: “Ayuntamiento formal, limpio y hacendoso, en edad de merecer, busca inquilinos solvente”. Cabe en tuit y en la sección de clasificados de los periódicos. “Abstenerse listillos, propietarios de joyas,okupas y vende motos”, podrían añadir. El Festival de Cine se celebra en un teatro, no en un cine, y el que fuera uno de los principales cines de Málaga muere de aluminosis, melancolía, desidia y vejez. El nombre de Astoria evoca míticos hoteles, elegantes damas con pitillo emboquillado, hombres con gomina y frac y un pianista con ojeras. Lámparas de oro. Champán que se derrama. Astoria también es una ciudad de mierda del estado de Oregón. Diez mil habitantes. En Málaga, Astoria es una roca con mugre como bien decía ayer en este periódico Virginia Guzmán. Lo de la mugre lo ha añadido uno, que tiene una obsesión por perseguir palabros como otros la tienen por invertir para nada. Antes la ciudad se dividía física y psicológicamente en el Este y el Oeste del Guadalmedina. Todavía es un poco así, aunque ahora en cualquier barrio te puede asaltar la mugre, si bien Hugo Silva no asalta a nadie. El Festival se queda en el centro histórico y es como una burbuja gigante que se posara aquí durante una semana ocupando el perímetro que va del teatro Cervantes a la plaza de la Marina. Del hotel Málaga Palacio a la plaza de las Flores. El resto es periferia. Luego la burbuja despega y se va. Nos deja aquí, con el Astoria y sin Elena Anaya.

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