Lo de siempre pero con Sabinillas
Izquierda Unida está un momento dulce. Lo mismo marca la agenda política que sale feliz en un sondeo. Controlan el metro de Málaga. Centella sale cada jornada en los telediarios. Garzón el joven reina en las redes sociales. Y en el programa de Ana Rosa. Valderas suelta lágrimas en la asamblea regional y se va como se va un caballero: sin dar patadas para quedarse. Izquierda Unida está en un gran momento, no cabe duda. Se adornan. El nuevo coordinador regional, Antonio Maíllo, sabe latín y hasta lo ha enseñado durante años en institutos. Lee mucho y no sabemos si ha llegado por esa vía al marxismo, ahora que la realidad, el FMI y sus estúpidos dictámenes contradictorios, te invitan a hacerte revolucionario. Lo único que amarga a IU en estos momentos es Manilva, que ha pasado de ser conocida por la belleza de su casco histórico y las simpáticas playas de Sabinillas, con aquellas sus colonias infantiles del pasado, a ser famosa por la mamandurría, el enchufismo, la inflación de personal y el ‘colócanos a todos, María Antonia’. Hasta Cayo Lara, el coordinador federal, al que uno se lo imagina dando berridos en el despacho preguntando quién demonios es la alcaldesa y donde diantres está eso de Manilva, se ha pronunciado sobre la situación que vive el municipio malagueño. Que no es de continúo verano y sí de escándalo diario. La primera edil, Antonia Muñoz, ha sido imputada por enchufar gente y parientes en el Ayuntamiento. Maíllo, que es un hombre estudioso, prometió ayer leer toda la información al respecto. No han llovido ríos de tinta sobre el caso, aunque hay un mar de dudas sobre la actuación de Muñoz, que está empantanando el prestigio de IU y lleva a Manilva camino de ser el parque temático de la España de siempre, galdosiana y con covachuelas. Manguitos, crucigrama y cafelito. Cayo Lara ha ido más allá y es directamente partidario de que la alcaldesa no continúe en la coalición. Dicho todo esto no puede quedar sin decir que si en España hubiera que imputar a todo el político que ha enchufado a alguien, parientes incluidos, habrían estado en la cárcel desde Indibil y Mandonio hasta cualquier alcalde de nuestros días, pasando por Cánovas, Sagasta y casi todos los presidentes de las diputaciones, sino el mismisimo Javier de Burgos, padre de la actual división en provincias del cacao que llamamos España. Los dirigentes de IU dicen que en su formación no cabe la corrupción. A lo que se ve se les va toda al mismo sitio. A Cayo Lara no le duele la cabeza y sí Manilva. Allí no hay paro pero esa no es manera. El Ayuntamiento está en la ruina pero el enchufado bien pensará: ‘ande yo caliente y que raje el dirigente’. Que pena que lo de Manilva abone ese discurso injusto y corrosivo, letal, de que todos son iguales.
El malestar en la provincia
Mañana se debate el estado de la provincia. Será en la Diputación. El estado de la provincia es lamentable, ya se lo decimos nosotros, ya lo dice la evidencia, la cifra de parados, los guarismos económicos y las conversaciones que cualquiera pueda captar en un despacho de croquetas o abrevadero. A la cita se llega con una gran no expectación. No se esperan soluciones. Ni recetas mágicas. Parece obligado que el equipo de Gobierno haga alguna propuesta de ringorrango. Fuentes socialistas nos indican que la moda de pactar con el PP no va a propagarse a Málaga. Una cosa es Rubalcaba y sus intereses y Bruselas y Rajoy y otra muy distinta que Francisco Conejo y Elías Bendodo puedan ponerse de acuerdo en algo. Éste último ha calentado un poco la cita descolgándose con la propuesta de que a los presidente de la Diputación se les elija de manera directa. En un país en el que ni siquiera se elige de forma directa al presidente del Gobierno. Ser presidente de la Diputación tiene unas reglas fijas. Una de ellas es que te tienes que ver acusado de invertir sólo en los pueblos de tu color político. Esto ya le ha pasado a Bendodo igual que le pasaba a Pendón, a Fraile y a todos. Otra cosa que te tiene que pasar es que se te ocurra lo de la elección directa. Bueno, también se les ocurre a los aspirantes. Joaquín Ramírez, expresidente del PP, decía que en una elección directa le ganaría a Pendón la tal presidencia. Ramírez, que habría sido un buen presidente de la Diputacíon, lo decía bastante. Nunca pudo probarse. En el pleno de mañana nos recordarán algunos escándalos seguramente. Es probable que se hable más de asuntos genéricos, o de municipios grandes que de los problemas de Arriate, Atajate, Faraján o Archez. Problemas por otra parte sabidos por todos sin necesidad ni de ir por tan apetecibles lugares. Dos problemas a saber: no hay trabajo. No hay dinero. El PP se hartó de criticar el PER cuando estaba en la oposición. Sus alcaldes ahora lo mantienen y alientan. Debatir es bueno. Aburrir a las ovejas es peligroso. Debatiendo se entiende la gente, si bien no es seguro que PP y PSOE hablen el mismo idioma. Bendodo no es que esté seguro de sí mismo, sino de las posibilidades de sus siglas. No es el hombre más popular de la provincia, pero sí preside el Partido Popular. La Diputación se convierte mañana en un Parlamento de la provincia, cosa que en teoría es pero no tanto en la práctica. Se nos acaba una columna sobre la Diputación sin decir eso de ‘ente supramunicipal’, que no cabe en los titulares y que es punible como expresión tal vez con pena de arresto mayor. Claro que todavía hay quien dice ‘en olor de multitudes’. La Diputación debate para que se note que existe. Es su propio ser lo que siempre está en cuestión.
Es mentira que sea verdad
Mentir envejece y da dolor de cabeza. Quien miente no descansa, si bien una mentira a veces alivia. El que miente no mira a los ojos. Se pierde un iris florido, unas pupilas de primavera, una mirada cómplice. O unos ojos vulgares. Pero unos ojos al fin y al cabo. El número tres del PP, Carlos Floriano, ha dicho que ningún partido aguantaría la lupa como el PP. En ese partido mienten, como en otros, porque está claro que había un entramado de sueldos y sobresueldos. Mentir deja mal aliento. Mintiendo estrechamos nuestro mundo. La verdad os hará libres y por eso la mentira nos encadena. Una mentira repetida mil veces sigue siendo una mentira. Hay eslóganes que son mentira y se repiten y quedan adheridos a una cultura, a un imaginario. ‘Spain is diferent’, decía la vieja proclama turística. Peculiaridades tenemos, pero somos un país del montón. No es bueno ni malo. A mi me gusta mucho, pero no me gusta el deje de superioridad que lleva implícito. Dice Rubalcaba que el pacto con el PP para acudir a la cita europea es bueno para España. Rubalcaba miente. Es bueno para él. Se aferra. Cree que a su futuro pero su asidero es al pasado. Ahí se queda. Si Rubalcaba estuviera de verdad convencido de que Rajoy está destruyendo a la clase media, planea rebajar las pensiones, ha abaratado hasta la locura el despido y no tiene bemoles de reformar la administración ni de llevarle la contraria a Merkel no haría pacto ninguno con él. No sería su cómplice. La mentira está por todas partes y ya desde pequeño se nos dice que son mentirijillas y así se le quita hierro. O sea, se incita a mentir. Decir siempre la verdad, sin embargo, sería imposible. Hay una película de eso. Todos están incapacitados para no decir la verdad. La dicen siempre y en todo momento. Insoportable. En esa película la chica le dice al chico en la primera cita que es muy feo y que nunca saldrá con él, que está gordo y que come como un cerdo. Él no se enfada y dice la verdad: que ella le gusta mucho. Llega el camarero y tiene que decir la verdad: este restaurante es una mierda y van a pagar a precio de oro una porquería. Todos sonríen y piden filetes y patatas. Al gordo que come como un cerdo, lo cual es cierto, un compañero le dice que es un inútil y que está deseando que lo echen. En cierto punto del metraje uno tiene ganas de que pase lo que pasa: que el desgraciado que come como un cerdo y es más feo que picio, inútil y ya mismo parado, diga de una vez una mentira y así se haga el amo. El puto amo para ser más exactos. Y claro, la dice. Se sorprende de los efectos y dice más. Más mentiras. Va a un banco y dice que tiene miles de dólares en la cuenta y que quiere sacar mucha pasta. Como la cajera no concibe la mentira le da la pasta. No les voy a reventar la película. Da para mucho más y hay sorpresas. Tampoco voy a reflexionar sobre la moraleja, la verdad. Nunca mejor dicho lo de la verdad. Si tal película no existiera estaría mintiendo, la verdad. Pero existe. Nos mienten mucho, por mucho que la verdad esté sobrevalorada, lo cual no sé si contradice la tesis de este artículo, que en teoría sería una defensa de la verdad. Decir que siempre se dice la verdad es una forma de mentir. Mentir envejece y da dolor de cabeza.
Marchando una rotonda para Schuster
Es de Ausburgo y se llama Bernardo. Málaga tiene depositadas sus esperanzas en él. Schuster fue uno de los grandes futbolistas de los años ochenta, canalizador, elegante, melenas al viento, barcelonista, madridista, colchonero. En sus inicios, un nibelungo comandando morenitos. Y siempre fue un carácter. A los veintipocos renunció a jugar con la absoluta de Alemania, ha dado grandes espantadas tanto como jugador como entrenador. Una de ellas, que le llevó a abandonar una ciudad, alegando un dolor de muelas. Ha jugado, vivido, entrenado en Turquía y Jerez, Getafe o Ucrania, Barcelona o Méjico, Leverkusen u Holanda. 450 partidos, con 105 goles en su etapa de jugador. Luego, como entrenador, experiencias mediocres o sublimes. De élite. Juega al golf y le gusta Ibiza. Maneja las relaciones con la prensa con altibajos. Es uno de esos hombres que puede ser portada, portadilla, pie de foto o crónica de sucesos. El club le entrega su confianza plena durante cinco años. Ojalá los cumpla y pasee el nombre del Málaga por las vitrinas donde se depositan los títulos. En Málaga sólo se puede acabar de dos maneras: o te putean vivo, lo cual no significa que no te lo merezcas, o te ponen una rotonda. En Málaga somos mucho de poner rotondas. Lo cual no quiere decir que no te las merezcan. En otros sitios ponen calles o avenidas. Estatuas no. Aquí le ponemos una estatua a un presidente del Gobierno paisano, Cánovas, y luego nos dedicamos a pegarle chicle o a no limpiar las cagarrutas de paloma que le caen. Deben ser palomas liberales, más partidarias de Sagasta. Las conservadoras no son así. Son más recatadas. Al menos de puertas para afuera. O sea, de nido para afuera. Deseamos que Schuster triunfe en el Málaga y que aquí encuentre la estabilidad. Lo primero y deseable sería (ya lo estará haciendo) que presionara al jeque para que no desguace en demasía el equipo. Que haga algún fichaje más, que ande con ojo con los descartes (a la hora de descartes siempre es deseable la duda metódica) y que le salga de resultas un equipo aseado, con sus líneas todas bien nutridas y que pueda hacer una actuación no olvidable ni mediocre y sí grande. Le sobra sapiencia y tiene, no madera, sino hierro de líder. Y ya si retiene a Isco sería la hostia.
Ni vacaciones ni policías
A ver si como destino turístico vamos a acabar siendo sobre todo atractivos para los amigos de lo ajeno. La Dirección General de la Policía ha recomendado en una circular que toda la plantilla de vaya de vacaciones en julio, agosto y septiembre. Como la plantilla en Málaga viene a ser de 3.200, las cuentas al sindicato policial SUP no le salen. O le salen demasiado bien: unos mil policías menos en la provincia en cada mes de verano. Además, ya es seguro que no vendrán, como otros años, refuerzos. Sólo nos faltaba ser el paraiso de los amigos de lo ajeno. Entre nuestros ilustres visitantes que pernoctan en chalés de la Costa y la capital se encuentra lo más granado de nada admirables organizaciones españolas, rusas, albanesas, rumanas o japonesas. No deseamos que tengan una vida fácil, tampoco que ejerzan aquí sus actividades. Pero sí deciden hacerlo habrá menos gente para perseguirlos. En cualquier caso, el problema lo tendrá más uno con el bolso en la playa que el simpático mafioso con sus negocietes. La población en la provincia se cuatriplica en verano. Demasiadas carteras apetecibles. No vienen más policías por mala planificación, por la crisis, la falta de presupuesto y también la ineptitud política, que es un elemento nada desdeñable y un factor a tener muy en cuenta en estos tiempos. A buen seguro que otras zonas de España no están tan desabastecidas. El que no llora no mama, pero aquí vamos a llorar de tanto que nos van a robar. No descarte el curioso lector que haya crisis de vocaciones policiales. Este año han salido poco más de doscientos policías de la academia de Ávila, cuando antes eran miles cada año. Antes se les daba un curso de un año y ahora con unos pocos meses los echan a volar por esas provincias de Dios. Menos por Málaga, a lo que se ve. Persigue el delito y compadece al delincuente, dice el viejo adagio. Nos conformaremos con lo segundo, dado que los perseguidores estarán en la playa merecidamente. Cierre bien su casa y no hable con desconocidos a no ser que esté harto de su soltería. No invite a pasar a desconocidos a no ser que haya pedido una pizza y vigile bien sus pertenencias si es que la crisis le ha dejado algo. No le diga a nadie que se va de vacaciones. Sobre todo porque no tiene dinero para irse. Vigile su smartphone, si bien ha de tener en cuenta que a tenor de las últimas tecnologías y revelaciones del mundo del espionaje es él el que lo vigila a usted. No deje que se le acumule la correspondencia en el buzón. A no ser que quiera parecer un antiguo sin correo electrónico. Si ve a un policía invítelo a un café que estará haciendo doble turno y saturado. Seguro. Bueno, seguro no, seguros no vamos a estar en absoluto.



























