El taxista de Granada

Tenía que ir en taxi desde el aeropuerto de Granada a la Facultad de Políticas. Me esperaba un grupo de profesores universitarios para empezar un curso denominado “La evaluación como aprendizaje”. Nunca hubiera imaginado al subir al taxi que, quien me iba dar a mi una buena lección, era el taxista que amablemente colocó mi equipaje en el maletero.

Joaquín es un estudiante profesional y un taxista amateur.

No acababa de sentarme cuando, al oír la dirección de mi destino, me empezó a decir, con un entusiasmo desbordante, que tenía 55 años y que se había convertido a los 50 en un estudiante universitario entusiasta. Se le veía con ganas de contar la maravillosa experiencia que estaba viviendo al aprender. Literalmente me dijo:

- Mire usted, el conocimiento me da satisfacción, seguridad e ilusión.

Empecé a tomar notas como un colegial aplicado. Le pregunté su nombre y me dijo que se llamaba Joaquín López Maestro. Su segundo apellido daba justificación a la clase que me estaba dando en aquel taxi que se había convertido en un aula rodante. Una clase particular en dos sentidos: porque se la daba un maestro a un solo alumno y porque era original en el espacio y en el tiempo.

Me contó que tuvo que dejar la escuela a los 11 años para ponerse a trabajar. ¡A los 11 años!. No había vuelto a estudiar hasta que un día, cuando ya frisaba el medio siglo, recogió a un pasajero que le invitó a hacer el Graduado Escolar y, una vez conseguido, a seguir estudiando. Le hizo caso y aquella decisión le tiene atrapado sin remedio.

No sé quién fue aquel pasajero misterioso. Pero sí sé que a Joaquín le cambió la vida. No me dijo si le había vuelto a ver o solo se conocieron durante el fugaz encuentro que suele ser un desplazamiento en taxi. Y eso me hizo pensar en cómo influimos en los demás, en cómo les condicionamos la vida. A veces para bien, a veces para mal.

Fue una pena que mi viaje no fuera más largo, porque le hubiera preguntado a Joaquín cuáles fueron los convincentes argumentos que utilizó aquel curioso individuo, argumentos que antes nadie le había formulado o había formulado sin éxito. Le hubiera preguntado quién era, a qué se dedicaba y qué aspecto tenía. La curiosidad me hubiera hecho preguntarle incluso de dónde hasta dónde le llevó. Es admirable que en un viaje consiguiera lo que otros no podemos alcanzar con algunos alumnos en mucho tiempo y con muchos esfuerzos.

Claro que esa semilla que arrojó aquel pasajero cayó en una tierra preparada para recibirla. Y allí arraigó y dio esos frutos excelentes que ahora podemos admirar en el árbol frondoso del saber que se ha convertido este taxista de Granada.

A raíz del encuentro fortuito y de aquella conversación motivadora, Joaquín empezó a interesarse por la novela histórica. Luego hizo el Graduado Escolar, cursó el bachillerato, hizo el examen de ingreso para mayores de 25 años en la Universidad y comenzó sus estudios universitarios en la UNED, ya que el trabajo le impedía seguir estudios presenciales.

Me enseña una bolsa de libros que tiene en el asiento del copiloto. La levante como si alzase un tesoro, como si en esos libros estuviese contenida la clave de la felicidad.

Está cursando en la UNED Geografía e Historia. Me dice con evidente entusiasmo:

- Estoy estudiando antropología, geografía humana, desarrollo de los pueblos…

Y me lo dice como si estuviera descubriendo tesoros insospechados, realizando aventuras increíbles, encontrándose con seres humanos admirables… Me habla de algunos personajes de la historia con la pasión de un neófito. Se trata de un aprendiz que lo es por convencimiento y no por obligación, por gusto y no por sacrificio.

No hay que hablarle de esfuerzo a Joaquín, porque el estudio para él es un placer, el tiempo de disfrutar, de satisfacer la curiosidad, de descubrir el mundo…

Se desplaza 70 kilómetros hasta Motril, donde la Universidad a Distancia tiene la sede, para asistir a las tutorías (otras las hace on-line). Y, cuando le pregunto que cuándo y dónde estudia, me dice que el taxi es su escuela, que aprovecha las horas de espera para leer y estudiar.

Resulta aleccionador lo que me dice respecto a sus dos hijos, chico y chica. El joven había repetido tres veces primero de Bachillerato, pero el ejemplo de su padre le ha despertado y le ha seducido.

- Con mi modo de actuar les genero una gran presión, me dice.

La chica se siente espoleada por el entusiasmo que muestra su progenitor. Se está esforzando cada día más, según me cuenta el estudiante taxista (creo que se le puede definir así, mejor que como el taxista estudiante). Joaquín es un estudiante profesional y un taxista amateur.

El esfuerzo del padre, las notas que consigue, se convierten para los hijos en el más eficaz de los consejos. Lo he dicho muchas veces: No hay forma más y más eficaz de autoridad que el ejemplo.

Me cuenta también que se ha reencontrado no hace mucho con un viejo amigo que tiene dos años más que él. Le ha preguntado qué es lo que está haciendo. Y el amigo le ha contestado que no está trabajando y que pasa los días en la casa sin hacer nada. Me dice con una convicción admirable:

- Este tío es tonto.

Él no se explica cómo una persona que dispone de tanto tiempo, no lo aprovecha para acercarse a los libros, para aprender, para disfrutar leyendo.

- Eso, me dice, sin contar con los beneficios pragmáticos que produce tener un título. Porque con un título puedes llamar a un millón de puertas y, sin él, solo a cincuenta.

Estábamos llegando. Quería que ese hombre sabio y ejemplar me siguiera contando su experiencia. Me dieron ganas de decirle:

- Mira, Joaquín, llévame al aeropuerto y tráeme de nuevo.

Le pagué, me despedí, le prometí que escribiría algo sobre su emocionante historia. Cuando caminaba hacia la Facultad iba pensando en lo privilegiados que son muchos de nuestros alumnos y alumnas. Disponen de todo el día para estudiar. Se dedican solo a eso. Sus padres hacen lo posible para que no les falta nada. Y choca ver a algunos con actitudes renuentes al esfuerzo, aburridos y displicentes. Ajenos a su suerte. Insensibles al esfuerzo de los demás. Inconscientes del dinero que cuesta su puesto de estudio.

Pensaba también que este era un ejemplo de aprendizaje durante toda la vida. Porque muchos piensan que el estudio y la educación son solo incumbencia de niños y jóvenes. Está claro que Joaquín es un estudiante que trata de recuperar el tiempo que considera perdido. Es un estudiante de 55 años que cada día ve ampliarse el horizonte de su aprendizaje. Un aprendiz crónico.

Me confirma este encuentro que aprender es un proceso apasionante, que el ser humano está hecho para descubrir el mundo, la historia y la vida. Lo que pasa es que algunas veces la forma de enseñar es poco motivadora. Estas palabras de Winston Churchill constituyen una severa admonición para quienes nos dedicamos a la docencia: “Me encanta aprender, pero me horroriza que me enseñen”.

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Comentarios

Resulta magnífico que haya personas tan estupendas, con esa pasión extraordinaria por el aprendizaje. No me extraña que sus hijos se sientan estimulados. Es que el ejemplo es la invitación más eficaz para que otros se muevan.
Gracias Miguel A. Por habernos contado esta encuentro tan aleccionador. Hay mucho bueno, pero no se cuenta. Si en Granada, un taxista es asaltado o un taxista engaña a un cliente, sale en la prensa. Pero un caso como este nunca es titular de una noticia.

Querido amigo y maestro:

Tu extraordinario artículo me sugiere una afirmación de Michel Barlow, escrita en su libro “Diario de un profesor novato” (no recuerdo la editorial, año de publicación ni el lugar, pues lo leí hace unos 18 años, pero sí las palabras literalmente):

“Somos lo que somos por los encuentros que hemos tenido”.

Felicidades por tu artículo y muchas gracias por este nuevo presente.

Feliz semana a todos/as.

[...] Tenía que ir en taxi desde el aeropuerto de Granada a la Facultad de Políticas. Me esperaba un grupo de profesores universitarios para empezar un curso  [...]

Nunca me había fijado en lo de los encuentros, pero creo que también han ido influyendo en mi vida.

Hay dos cosas que me han hecho reflexionar especialmente: una el hecho de que a ese taxi habrían subido miles de personas, pero sólo una despertó su mente para cambiarle su vida. Pienso que para que la semilla se desarrolle debe caer en la tierra preparada y en el momento y circunstancias oportunas; otra, aunque considero innato el deseo de aprender, de saber, por razones que se me escapan, hay personas a las que los libros les dan alergia, su saber se limita al que les da el deambular por la vida, quizás nunca han tenido la dicha de encontrarse con el pasajero misterioso, en ese momento oportuno, de su vida.
Otra lección que me has dado hoy, Miguel Ángel, es que cada día, cada momento tenemos que estar despiertos para captar las buenas cosas con las que nos tropezamos. Tú has sacado una gran lección de esa taxista que nos has brindado a todos. Cuántos otros la habríamos oído, sonreído y pensado quizás: es un buen tipo y se acabó.
Saludos.

[...] Tenía que ir en taxi desde el aeropuerto de Granada a la Facultad de Políticas. Me esperaba un grupo de profesores universitarios para empezar un curso  [...]

[...] Tenía que ir en taxi desde el aeropuerto de Granada a la Facultad de Políticas. Me esperaba un grupo de profesores universitarios para empezar un curso denominado “La evaluación como aprendizaje”.  [...]

¿Oscar Wilde?: “Nada que merezca la pena aprenderse puede enseñarse”.

Querido Maestro!
Buén ejemplo nos has dado hoy con esta historía tan humana,
de que “nunca es tarde si la dicha es buena”.
Son historias de vida y de superación a las que me uno, el afán de superación debe enmarcar nuestras vidas, y asi disfrutaremos del aprendizaje que cada momento nos derrama a nuestro paso.El incentivo es querer aprender y estar abierto a disfrutar de la sabiduria,que alguien como tu nos ofrece en cada comentario.
Las personas deben ser esponjas de los buenos aprendizajes y eso les llevará a ser inmensamentes felices.
Gracias por ofrecernos este puente que nos lleva a agrandar nuestras almas.
Me despido con un cordial saludo.

P.D.Me da fuerzas las palabras que se digno a escribirme en el anterior comentario.Su amabilidad es infinita.

Qué hermoso artículo. La vida nos enseña muchas cosas.
Se trata de un caso magníico. De una persona que nos muestra y demuestra a todos que siempre se puede aprender.

Magfínica historia la que nos dejas hoy Miguel Ángel. Este ejemplo sí que es un espaldarazo y no los libros de autoayuda.

Cómo motivan estas historias, más en los tiempos de crisis y hastío que vivimos.

Estimados/as lectores/as:
Creo que ha habido un problema con la entrada de comentarios el domingo y el lunes. Si alguno no ha visto publicado su comentario, puede hacerlo nuevamente. Espero que el problema esté solucionado.
Gracias por leer y por participar.
Cordiales saludos.
Miguel A. Santos

Un gran ejemplo del que tendríamos que aprender muchos: “aprender a aprender”

Enhorabuena,Sr Miguel A.Santos, por su articulo dedicado a Joaquin. Soy taxista compañero de él y tambien alumno de la Uned. esta tarde cuando nos hemos visto en el trabajo me ha invitado muy emocionado, que leyera el articulo, me ha parecido magnífico y comentándolo con él, le he expuesto que desde mi punto de vista, lo importante es el valor que da cada persona a su tiempo y que la mayoria de las veces no nos damos cuenta o no apreciamos lo que existe alrededor nuestro, por muy insignificante o significativo que sea.Hace años que en andalucia existe¨la escuela de adultos,¨ donde asisten personas mayores, que por un motivo u otro, no pudieron tener una educación y jovenes que hoy han vuelto al estudio por necesidad y tambien por ser en su vida una asgnatura pendiente. En la uned nos encontramos muchos estudiantes de distintas edades y trabajos. Se crea un ambiente de convivencia impresionante,todos con ansia de apredender y obtener mayor conocimiento, en igualdad de condiciones. Gracias PD “ahora se que cada dia se menos”

Admirable historia.
Un apunte sólo, de Granada a Motril son 70 Km los que tiene que recorrer.
Un saludo

Estimado Antonio Manuel Cuenca Chica:
Enhorabuena por vuestra inquietud.
Sé que en la educación de adultos hay experiencias magníficas.
Hace unos días, en Navalmoral de la Mata, mi amiga Inmaculada Carretero explicó una preciosa experiencia en la que unos alumnos de diversificación enseñaban a los mayores a usar las TIC (tecnologías de Información y de la Comunicación). Era emocionante ver esas parejas (un joven y un adulto) trabajando en las aulas con los ordenadores. Juntos visitaron la Universidad de Badajoz y explicaron a los estudiantes de Psicopedagogía todo lo que estaban haciendo.
Creo que vosotros sois un ejemplo magnífico para los niños y los jóvenes que van a regañadientes a la escuela.
Muchas gracias y un abrazo.
Miguel A. Santos

Estimado Tito:
Gracias por la corrección. Fue un error de escritura. He hecho algunas veces ese recorrido.
Y gracias por la lectura y la valoración del artículo.
Un abrazo.
Miguel A. Santos

Sin lugar a dudas, la historia es emotiva y extraordinaria. Y como dice el post, el ser humano tiene el deseo constante de aprender. Hablo desde mi experiencia, soy maestro y muchas veces me frustro cuando las cosas no me salen bien, siempre estoy leyendo libros y artículos para intentar ser, cada día, mejor docente y poder ofrecer a mis alumnos/as nuevas propuestas. Pero en ocasiones, se me pasa por la cabeza el desaparecer un año, para formarme, para conocer lugares y gentes con nuevas metodologías, para absorber todo de aquellos que son grandes especialistas. Y así, luego poder volver y aplicarlo todo en mis clases. Un abrazo a todos. Gracias por el post.

[...] Tenía que ir en taxi desde el aeropuerto de Granada a la Facultad de Políticas. Me esperaba un grupo de profesores universitarios para empezar un curso denominado “La evaluación como aprendizaje”. Nunca hubiera imaginado al subir al taxi que, quien me iba dar a mi una buena lección, era el taxista que amablemente colocó mi equipaje en el maletero.  [...]

Hermosa historia la de este hombre que está entusiasmado por el aprtendizaje.
Estoy seguro que en la educación de adultos existen muchos casos como el de este taxista que ha convertido el taxi en un aula.
No pierde el tiempo de las esperas. Lo aprovecha para aprender. No porque le obliguen sino porque ha encontrado el placer de descubrir el conopcimiento.

Gracias a ti, amigo Estaban, por esas líneas llenas de sensibilidad y humildad. Solo las personas con esa actitud pueden aprender a ser mejores profesores. Las que creen que lo saben todo, que nunca se equivocan, que por ser profesores solo pueden enseñar y no necesitan aprender, están condenadas a repetir sus errores de manera inexorable.
Gracias por compartir con todos y todas esas magníficas inquietudes.
Un abrazo.
Miguel A. Santos

Tengo 35 años y soy la orgullosa hija del “taxista de Granada”. Como imaginarán, todo tiene un comienzo difícil y lento y más cuando uno tiene una edad. Recuerdo cuando mi padre iba a clase para obtener el graduado escolar y no se enteraba de las matemáticas y en casa (sanamente) nos reíamos de él, nunca pensando que se iba a meter de lleno en la aventura del saber y como no ha podido explicar mejor éste gran periodista y psicólogo-conocedor de las personas, en descubrir el mundo y la fabulosa historia de la humanidad. Quiero destacar la importancia que las palabras de una persona pueden tener en otra. Mi padre, Joaquín, es de los que piensan “haz el bien y no mires a quién, porque es muy importante dormir tranquilo por la noche”, y la moraleja de esta historia es ” anima siempre a una persona , aunque no la conozcas, con una sonrisa y diciendole TU PUEDES, CLARO QUE PUEDES, ¿POR QUÉ NO?, TODO ES TRABAJO Y EL TRABAJO Y LAS HORAS DE ESFUERZO SIEMPRE SALEN, a veces cuando menos lo esperas, y ese es el consejo que nos da a mi hemano y a mí con una paciencia infinita, siempre diciendo: no, no es tarde, si no lo has hecho antes hazlo ahora, y si no te sirve para lo que tu quieres, por lo menos estarás ocupada y te sentirás productiva, lo cual no es poco, y eso te llevará a otras cosas y siempre a más. Tan sólo decir que mi hermano y yo tenemos una formación universitaria gracias a que no ha dejado de motivarnos, pese a haber sido ambos estudiantes mediocres tirando a malos. Gracia por tu ejemplo papá

Querida Palmira:
Me ha emocionado tu comentario. Tan sencillo, tan sentido, tan tierno, tan hermoso. Me han emocionado especialmente tus últimas palabras: “Gracias por tu ejemplo, papá”. Eso dice mucho de cómo es él y dice mucho también de cómo eres tú. Suelo decir que no hay forma más bella y más eficaz de autoridad que el ejemplo.
Me ha encantado ver tu comentario en el blog. Porque confirma la valoración que ese cuarto de hora tan fugaz me permitió hacer sobre la magnífica persona que es tu padre.
Os deseo lo mejor a todos los miembros de la familia. Te pido que le des un gran abrazo a tu padre. Un beso para ti.
Miguel A. Santos Guerra

PD: Palmira, ¿tenéis el ejemplar del periódico en el que se publicó el artículo? Si no es así, mándame la dirección postal y os hago llega un ejemplar. Te mando mi correo para que puedas hacerme llegar la dirección. Gracias.

Hola Miguel Angel. No tenemos el ejemplar y nos encantaría tenerlo, pues no sabes la ilusión que nos ha hecho que escribas un artículo tan bonito sobre mi padre.
Me encanta como escribes y pienso seguir de cerca tus trabajos y libros, que me parecen de lo más interesante.
Otro beso para tí y muchas gracias por todo.

PALMIRA LÓPEZ MARTÍN
C/MARÍA JESÚS, 6, 2º
SANTA FE. GRANADA
18320

Querida Palmira:
Acabo de hablar con el periódico LA OPINION de Málaga para que os manden un par de ejemplares. Me dicen que mañana salen. Podéis ver el artículo en las páginas de opinión del periódico. El artículo que se publica en papel lo cuelgo cada sábado en la red de modo que se pueda leer a partir de las 6 de la mañana.
No sé a qué te dedicas, pero te agradezco que me leas porque siempre hace más el lector por el autor que a la inversa.
Un beso para ti y saludos para tu familia.
Miguel A. Santos

La historia del taxista de Granada me lleva a pensar en la educación de adultos.No se debe identificar el aprendizaje con la infancia y la juventud. Se aprende durante toda la vida.
Muchas de estas personas, que no puedieron estudiar de jóvenes, valoran sobremanera la maravillosa oportunidad de poder aprender.
Por eso es tan interesante para los jóvenes la experiencia que se nos cuenta en este artículo.

Eastimados lectores.
La aportación de Palmira ha sido magnífica. Resulta estupendo ver esta actitud en los hijos. La actitud del agradecimiento y de del reconocimiento de todo lo que han hecho los padres por los hijos.
Muchos han luchado toda la vida para sacarlos adelante, sacrificando sus propios intereses. No es justo que esa actitud se castigue con la indiferencia y con la ingratitud. Cuando no con la agresión. Gracias, Palmira.

Enhorabuena a este hombre que se ha convertido en un aprendiz crónico. Eso muestra que es una persona inteligente.
Nunca es tarde para aprender. Hay quien piensa que le ha psado la hora del estudio.

Veo que hay otro taxista que habla de sus experiencias en la UNED. Me parece que es estupendo el hecho de que nos ayudemos a estudiar, a aprender, a mejorar… hay en la vida influencias buenas e influencias malas. Está uno cansado de ver tantos malos ejemplos que se alegra enormemente de ver a estas personas que ofrecen comportamiento tan ejemplar.
Muchas gracias.

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