¿Cuántas patas tiene un artrópodo?

Las escuelas se me asemejan a barcos en alta mar con toda la tripulación extenuada en los diversos trabajos que exige la navegación. Pero sería preocupante que si alguien preguntase hacia dónde va el barco, hasta el capitán se encogiese de hombros diciendo que no hay tiempo para pensarlo porque las tareas son apremiantes. Pues bien, no hay viento favorable para un barco que va a la deriva o, dicho de manera más lapidaria: no hay nada más estúpido que lanzarse con la mayor eficacia en la dirección equivocada.

Ay, señorita, ya me gustaría a mí tener los problemas que usted tiene.

¿Para qué sirve la escuela? ¿Qué pretende enseñar? ¿Qué importancia tiene para los alumnos todo aquello que aprenden o que se les pretende enseñar? ¿Cómo se diseña el currículo? ¿Cómo se seleccionan los contenidos, se fijan las competencias y se proponen los objetivos? ¿Qué papel desempeñan en la respuesta a todas esas transcendentales preguntas los alumnos y las alumnas?

Preguntas importantes, sin duda. Preguntas que no siempre tienen una respuesta clara, pensada y coherente. Luego vendrán otras cuestiones igualmente importantes. ¿Cómo se adquieren esas competencias, se dominan esos contenidos y se consiguen los objetivos planteados?

Una maestra le pregunta a una alumna, un tanto abstraída en sus propios pensamientos:

- Dígame, ¿cuántas patas tiene un artrópodo?

La alumna, exhalando un hondo suspiro, responde:

- Ay, señorita, ya me gustaría a mí tener los problemas que usted tiene.

Este breve diálogo entre maestra y alumna pone sobre el tapete un interrogante de fondo: ¿responde la escuela a las necesidades, los problemas, los intereses, las inquietudes y las preocupaciones de los y las escolares? ¿No se preguntan los alumnos y alumnas cada mañana, cuando se dirigen a la escuela, ¿para qué me sirve lo que aprendo?

Ya sé que la utilidad no es una cuestión sobre la que se pueda pasar de puntillas. ¿Qué es la utilidad? ¿Qué es lo que realmente sirve? ¿En qué aspectos y con qué plazos? ¿Quién lo decide? ¿Desde qué punto de vista?

Me gustaría presentar a profesores y profesoras, padres y madres, alumnos y alumnas, políticos y políticas y, en general, a ciudadanos y ciudadanas esta lista de finalidades de la escuela (excluyo las de carácter negativo como “para perder tiempo”, “para sufrir”, “para aprender a obedecer”, “para aprender a competir”, “para aprender cosas inútiles”, “para que los padres puedan trabajar”, “para aparcar a los niños y a las niñas”…) con la petición de que eligiesen las tres que consideran más importantes y, después, las que consideran más conseguidas en la práctica. Me gustaría comparar las respuestas de los diferentes estamentos para ver qué diferentes presentan

Sirve para ser feliz
Sirve para enseñar a pensar
Sirve para ganar dinero
Sirve para encontrar trabajo
Sirve para descubrir el mundo
Sirve para aprender a convivir
Sirve para aprender solidaridad
Sirve para aprender compasión
Sirve para adquirir hábitos de disciplina
Sirve para aprender a relacionarse
Sirve para aprender a ser mejores
Sirve para aprender valores

Hay finalidades a corto y largo plazo, superficiales y profundas, evidentes y camufladas, explícitas e implícitas, importantes y secundarias, buenas y malas, complejas y sencillas, propias y ajenas, impuestas y autónomas…

Saber cuántas patas tiene un artrópodo no le va a solucionar los problemas a esa adolescente ensimismada de nuestra historia.

Pero ya digo que hay finalidades explícitas e implícitas. Aprender el número de patas que tiene artrópodo no es la finalidad esencial de la escuela. Pero, aprender esa respuesta y otras similares le va a permitir a los alumnos y alumnas desarrollar la capacidad de atención y de la memoria, el aprendizaje del respeto a quien enseña y a los compañeros que aprenden, la consideración hacia los demás, el interés por la naturaleza, la búsqueda de información, el levantarse temprano, la capacidad de esfuerzo, el interés por la naturaleza…

Hay finalidades impuestas y autónomas. Los alumnos (y los propios profesores) deberían participar más activamente en el debate sobre las finalidades de la escuela. No pueden ser meros destinatarios unos y meros ejecutores otros de los planteamientos que hacen personas que no permanecen en la escuela

Hay finalidades a corto y largo plazo. La escuela tiene que replantearse constantemente las finalidades que la justifican. Porque algunas de las que tenía pueden cambiar. Cuando el conocimiento que había que adquirir estaba sólo en la escuela era muy importante poner todo el esfuerzo en seleccionarlo y transmitirlo con rigor. Hoy es más importante ayudarle a descubrir dónde puede encontrar el conocimiento y facilitarle criterios para que sepa discernir si el conocimiento es preciso o está adulterado por intereses comerciales, políticos o religiosos. Porque pueden aparecer otras nuevas. Por ejemplo, la escuela no puede permanecer de espaldas a las nuevas tecnologías, a ese avance que tiene un ritmo cada vez más acelerado.

Hay finalidades superficiales y profundas. No es igual saber que vajilla se escribe con uve, jota y doble ele, que aprender que los seres humanos tienen una dignidad fundamental que les hace acreedores de todos los derechos. No es igual saber quién fue el sucesor de Felipe II que comprender por qué los seres humanos son dueños de su destino y pueden elegir la forma de gobierno más justa y racional que deseen. “Sólo es útil el conocimiento que nos hace mejores”, se dice en el precioso libro de Malba Tahan titulado “El Hombre que calculaba”.

Hay finalidades buenas y malas. Nadie garantiza que las finalidades que asume la escuela tengan bondad per se. Algunas pueden estar equivocadas y ser nocivas. Cuando se enseña a competir, a buscar por encima de todo el éxito, a discriminar a quienes son pobres, o negros o inmigrantes o discapacitados se están persiguiendo finalidades perversas (acaso bajo excusas más o menos elaboradas….).

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Comentarios

El tema de lo que se estudia en la escuela es muy importante, a mi juicio. Y también lo es el relacionado con la finalidad de lo que se hace dentro de ella.
Yo creo que las rutinas muchas condicionan demasiado la práctica. Se hace un año tras otro lo mismo, pero no hay una intyerrogación constante sobre lo que se hace, cómo se hace y qué se consigue al hacer eso de esa manera.
Resulta difícil aceptar que unos comportamientos repetitivos logren desarrollar la creatividad, que unas actuaciones autoritarias generen autonomía, que unos planteamientos androcéntricos favorezcan la coeducación… A pensar y a mejorar.

Estimado Miguel Angel: cada sábado leo y aprecio los articulos que usted nos brinda. Su reflexión de esta semana me parece muy interesante. Si los maestros cambiamos nuestra mirada sobre la escuela, las nuevas generaciones se verán beneficiadas con la creatividad y apertura de esos nuevos docentes( nuevos en su actitud, no en su edad o experiencia) Muchas veces los docentes recién recibidos son tan estructurados como los que llevan muchos años de servicio, según la formación que han recibido. El ejemplo del barco y la comparación del capitán y el director me parecieron muy acertados. Gracias por su aporte.

Si metemos en Google la expresión –para qué sirve la escuela- obtendremos más de medio millón de entradas, si lo hacemos con la palabra –escuela- serán cientos de millones las entradas, decenas de millones con la palabra –aprender- otro tanto con la palabra –felicidad-… Son cuestiones abiertas, amplias y complejas hasta el punto de obtener tantas respuestas individuales como individuos si la pregunta fuera ¿para ti qué es la escuela… el aprendizaje… la felicidad…?. Ninguna respuesta sería suficiente y seguro que todas adecuadas a concretas situaciones.
Voy a limitarme a la escuela entendida como espacio educativo orientado a la infancia, entiendo que conceptualmente es una limitación, pero el papel docente / discente entre un parvulario escolar y una escuela universitaria de ingenieros industriales, por ejemplo, se me antoja tan diferente que necesito centrarme en algo concreto que es lo que mejor conozco y más me gusta, la escuela de educación primaria.
De tu propuesta M.Ángel yo destacaría como importantes – descubrir el mundo – aprender a convivir – y – hábitos de disciplina – por lo importantes que son estos aspectos en unos aprendizajes infantiles que van a estar presentes en toda su vida, siempre latentes y nunca colmados a gusto de todos. Como más conseguidos en la práctica señalaría los mismos con todas las diferencias individuales que quieran señalarse. Aunque los currículos ordinarios no se paren en estos detalles y las asignaturas incidan en los flecos más académicos de cada materia, estas cuestiones curriculares ocultas están presentes en todos los –tempos- escolares.
Recomiendo dos películas que tejen bien, a mi modo de ver, la idea de la utilidad de las escuelas para niños/as; -Bestias del sur salvaje-…
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http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-200333/
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…que tenéis que ver en el cine por ser un reciente estreno, y –Al frente de la clase- …
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http://www.youtube.com/watch?v=iLR58VOlMOI&list=PL8A6D013D7D699FDF
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…que podéis ver en YouTube.
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Ciertamente son dos enfoques para escuelas muy – muy – muy diferentes… pero ambas ricas aportando provechosos motivos para el aprendizaje de los niños/as. Con un descarnado enfoque la primera y emotiva la segunda, ambas muestran con riqueza el equilibrio de la vida y el concepto de muerte digna en el primer caso, así como la fuerza de una voluntad inquebrantable para hacer dignas las más despiadadas diferencias individuales. Yo creo que Juan Carlos sabe de mucho de esto último…
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http://juancarlos.webcindario.com/VIDEOS.htm
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Buenas a todos y todas, en especial a Maestro Miguel Ángel.

Desde estos calurosos y tan esperados días de “descanso”, entre comillas pues las vacaciones se convierten en uno que otro arreglo de casa, un curso, diplomado, seminario, una lectura, pensando en cómo y qué haré, o haremos de novedoso este nuevo año en clases, recogiendo ideas y apoyándonos en nuestros mentores(este blogs por ejemplo). Paradójico, pues esperamos con ansias las vacaciones y al mismo tiempo extrañamos la escuela, cuesta desconectarse. En fin, al ensayo de esta semana, me pregunto (yo) como docente ¿para qué sirve la escuela? ¿a qué voy a la escuela hoy? y podríamos llenarnos de preguntas…, creo que es buen tema al complemento saber de los profesores, a qué van, para qué, por qué, … en mi caso, con la idea de que sean felices los estudiantes, de saber de mis experiencias y de otros, de que discutan, se abran al debate, que desarrollen al máximo el pensamiento creativo, que modelen, que experimenten, que no se queden con el discurso de la clase o la letra de una libro, que demuestren, que sean personas de bien, que aprendan a vivir en sociedad y lo fortalezcan día a día. Una anécdota en una clase del año recién pasado, al formalizar la clase(le llamo formalizar al cierre, al resumen, a la consolidación de contenidos tratados) a un joven de 8º año le observo y digo, ” no has anotado el esquema, sugiero que lo hagas”, y él me responde; “no hay problema profesor”, saca de su bolsillo un super teléfono, obtiene una foto impresión y listo, “ve, ya lo anoté”…

Pensamiento creativo; emociones creativas!

Saludos desde Chile.

Querido maestro, en la diana como siempre y en un tema nuclear y crucial de todo sistema educativo y de toda empresa humana ¿para qué? ¿hacia dónde? ¿porqué?
Tan sólo una anécdota personal al hilo de la que cuenta en su artículo pero desde otra perspectiva. Un inspector comenta con el director de un centro que ha observado en una clase de 1º ESO el trabajo sobre las rocas “dentríticas” y que ese contenido no parece muy adecuado por poco significativo para el alumnado de ese nivel.
El comentario del director a los profesores cuando se ha ido el inspector es una chaza sobre su ignorancia ya que no existen las rocas “dentríticas” sino las dendríticas.
¿Sabemos escuchar? ¿sabemos reflexionar? ¿somos capaces de rectificar? ¿o, como aquel necio, cuando nos muestran la luna miramos el dedo que la señala?

Gracias por esta reflexión Miguel Ángel,y Gracias por el comentario estimado Carlos Menéndez Moraga…ambos para coincidir plenamente. Gusto comenzar el año lectivo en la materia de Didáctica o Filosofía, preguntando …”¿Para qué elijo ser docente?”….Aquí ya se comienza a tratar de hacer girar la mirada y re-pensar, ya que nuestra función como parte de una escuela es tan amplia, que no encontrarán respuesta a esa pregunta en ningún libro, sólo mirando en su interior.
Me preocupa cuando mis hijos llegan del colegio y al preguntarles:”¿Qué hicieron hoy?…dicen:”Lo mismo de siempre”.Creo que una de las finalidades que me planteo es…Contagiar entusiasmo por aprender ….y mucho hay que pensar en los equipos docentes para que esto sea real. Al entusiasmo , uniremos estrategias, miradas diferentes, cuestionamientos, proyectos…tecnología….de modo que cada uno pueda y quiera ser el mejor en lo suyo, en sus potencialidades e intereses…y para el bien común…¿Muy utópico?…Sigo intentándolo….

La nécdota es fantástica. Vale por un discurso entero. La adolescente viene a decir que aquellas cosas que le interesan a la escuela y a la docente a ella le importan poco, porque poco tienen que vert con su vida, con sus intereses, con sus preocupaciones, con sus necesidades.
Y eso es para hacernos pensar a los que nos dedicamos a este oficio.
No puede aceptarse una escuela de espaldas a la vida.

Hay que saber hacia dónde queremos que vaya el barco. Hay que sabert lo que ahy que hacer para que vaya en esa dirección. Hay que saber si realmente va. Y hay que saber qué hacer para modificar el rumbo.
Cuatro cuestiones fundamentales.
Avanzar sin más, tan rápido como se puede, pero sin rumbo, es una temeridad y una estupidez al mismo tiempo.

Estimado Javier no me sonrojes más…

El comentario que he realizado sobre el tema tratado en esta entrada dado su extensión he preferido incluirlo en mi blog. No es cuestión de abusar… Y como en esto de internet se pasa de un lado para otro con tan solo con un clic el que le interese que pinche en el sitguiente enlace.

http://juancamef.blogspot.com.es/2013/02/que-interesa-nuestros-alumnos.html

Lo siento Miguel Ángel, pero ya ves que tanto Javier como yo vamos entretejiendo redes, como las arañas, que por cierto son artrópodos…

Juan Carlos:
Me parecen estupendas vuestras contribuciones. Me alegro de que el artículo sea u n punto de encuentro de personas apasionadas por la educación, con un alto compromiso profesional.
Pero no solo. También me parece estupendo que quien no trabaja en este hermoso y complejo oficio lea y aporte.
Muchas gracias.

Montones de preguntas se hace Juan Carlos producto de un diario ejercicio docente a pie de aula. Lo mismo me pasó a mí y mías hago sus preguntas que respondo en su blog, mejor dicho comento, esperando que publique cuando pase la supervisión de comentarios.
No creo mucho en respuestas definitivas. Creo que el -número de patas de un artrópodo- como centro de interés en una unidad didáctica puede tanto ser un motivo para ricas investigaciones y reflexiones como un auténtico latazo. Cuestión de enfoque y modo personal de hacer. M.Ángel nos hace una pregunta simple ¿cuántas patas tiene un artrópodo? obteniendo múltiples respuestas complejas. Una pregunta cerrada que motiva respuestas abiertas…
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http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=Hy_Iekv3214
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…interesante. Cuestiones de espacio, tiempo y juego. Os recomiendo el vídeo.
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La anécdota es fantástica. ¿Cómo se puede resumir en cuatro líneas un problema de tanta importancia como es la elaboración del curriculum escolar?
A mí me preocupa mucho como docente la selección de contenidos. ¿Con qué criterios se hace?
Y creo que esa fragmentación del curriculum en pequeñas parcelas también sería revisable en aras de un planteamiento más holístico.

Resulta muy importante la cuestión que se plantea en el artículo. ¿Dónde vamos?
La más importante. Luego veremos si vamos hacia ese sitio con los medios que tenemos y la forma en que actuamos.
Lo que resulta decisivo es sabér PARA QUÉ. hacemos lo que hacemos.
Lo hd oído muchas veces: lo urgente hace que olvidemos frecuentemente lo importante.
Y eso no se decide una vez para siempre, porque las circunstancias cambian.

Me ha gustado mucho la anécdota que da pie a la reflexión sobre la utilidad de los conteni
dos que se estudian en la escuela. ¿Con qué criterios se eligen?
Es curioso que lso estudiante sno tengan nada que decir al respecto. Lo que cuenta es: atiende, comprende y repite.
Me preocupa la falta de participación de los alumnos y alumnas en la dinámica de la escuela y en el establecimiento de su curriculum. Y en su evaluación.

Miguel Ángel.

Estoy contigo… claro que es necesario que otras personas ajenas a esta profesión lean y opinen. Es más, en el blog de aula que creé para mi tutoría suelo llevar algunas de tus entradas para que lo lean los padres/madres de mis alumnos. Sirva de humilde escuela de padres/madres también.

Tu blog es como un tronco,y enta ocasión, tanto Javier como yo, lo que hemos hecho ha sido sacar algunas ramas a través de los enlaces que proponemos. Esto es internet y estos entramados hay que aprovecharlas tanto para la comunicación como para el aprendizaje.

Volviendo al tema de la entrada.

Siguiendo con el símil de la escuela como barco en alta mar. Cierto que la docencia pierde mucho tiempo en tareas que nos impiden ver el horizonte, cierto que en ocasiones nos dejamos llevar por los vientos, cierto que otras veces vamos navegando en círculo, cierto que la niebla nos ciega,
y ciertas tantas y tantas cosas… que nos recuerdas semanalmente en este blog…

Pero creo que es justo reconocer cómo la mayoría de los docentes: reman cuando no hay viento, remiendan las velas cuando éstas rasgadas, intentan sujetar el timón cuando hay fuerte oleaje, utilizan la brújula o miran las estrellan para orientarse, fijan la mercancía para que no vuelque,… Y cómo no, tratan de sacarse el carnet de patrón de barco para llevar el rumbo más apropiado.

¿Cuál es el rumbo más apropiado? Esa es otra cuestión distinta. ¿Quién traza el rumbo, el capitán o el armador? Sigo prentándome…

Efectivamente la pregunta ¿Cuantas patas tiene un artrópodo? a priori parece porco significativa. Aunque, como bien apunta Javier podría ser el tema para iniciar un proyecto de trabajo.

Pero me gustan más las preguntas del siguiente tipo porque eso induce a la curiosidad “Si los océanos están todos unidos ¿por que cuando un barco cruza el canal de Panamá tiene que entrar en exclusas que lo levantan o lo bajan del el nivel del mar inicial?. Es como si un océano estuviera más alto que el otro. Esto se puede aplicar en secundaria.

Temas para pensar y profundizar…, seguro que el reto podría abrir los intereses de muchos alumnos, pero en otros casos, cuando el alumno se tapa los oidos o cierra los ojos, es realmente complicado conectar son sus intereses.

Queridos Juan Carlos y Javier:
Esas ramificaciones nos enriquecen.
En efecto, las aportaciones aclaran, sugieren, critican, abren nuevas preguntas. Esa es la clave. Que cada uno aporte lo que sabe, piensa y siente.
Una vez será una respuestas a preguntas que alguien formula, pero otra sera una nuveva pregunta que surge de otros comentarios.
Creo que nadie es propietario de la verdae absoluta.
Me sorprendió la respuesta que me dio un alumno a la pregunta de por qué no había intervenido en un debate: Es lo que yo iba a decir ya lo sé y lo que yo quiero es aprender. Nunca hubiera pensado que alguien, por avaricia intelectual, no quería aportar nada. Así no perdía el tiempo. No pensaba que si todos hiciéramos lo mismso, nadie aportaría nada.
Gracias por vuestras aportaciones.

Querido Profesor y queridos todos y todas: Muchas gracias primero, por la charla a la que tuve la suerte de asistir “Educar en tiempos revueltos” en Cabra el día 30 pasado.
Mis respuestas a las preguntas son: Las más importantes: Para ser feliz, para enseñar a pensar y para aprender a ser mejores. Las más conseguidas: Para adquirir hábitos de disciplina, para aprender a convivir y para aprender a relacionarse.
Claro, hablo de la escuela, pero la etapa crucial de la adolescencia transcurre en el instituto. Habría que trasladar esa pregunta a los docentes de Secundaria.Y no digamos a la administración educativa, empeñada a ver quien bate el record de reformas educativas.Una administración, que ante el fracaso escolar, su reacción consiste en aplicar pruebas de diagnóstico.
Y ahí aparece la cuestión de la educación con emoción.
¿Se le habla a los alumnos de cómo gestionar el miedo, la ansiedad, la envidia,etc? Eso también nos incumbe a los educadores como colaboradores.

Gracias a ti, querido Mateo, por asistir a la conferencia.
Comparto contigo la preocupación pòr lo que yo llamo “bisagras” del sistema educativo. Es decir, por lo que sucede en el paso de un nivel a otro. Cuando las bisagras no están bien engrasadas quienes padecen son los alumnos y las alumnas. Los del nivel inferior piensan que lo hacen bien y los del sisguiente lo mismo. Pero no hay coordinación.
Es una pena que parte de lo que se consigue en Infantil y Prtimeria se pierda después en Secundaria y, sobre todo en la Universidad.
Hace unos años en la Universidad de Mar del Plata hicvieron una pureba para ingresar en la Facultad de Medicina 1227 aspirantes y suspendieron a 1227. ¿Cómo es posible que quienes iban bien en el nivel inferior fuesen mal (TODOS) en el nivel siguiente?
Ls bisagras no funcionan. Algo habría que hacer a ese respecto
Hace algunos años hicimos una experiencia: durante un par de semanas los profesores de Secundaria dieron clase en Prtimaria y viceversa. Y luego celebramos reuniones de análisis… Fue interesante.
Dentro de una semanas impartiré una conferencia en Galicia sobre el paso de Infantil a Primaria.
Hay que trabajar ese tema.
Gracias por tu fidelidad en la lectura del blog y por tus comentarios

Miguel Ángel.

Siento curiosidad por los resultados de la experiencia que mencionas… ¿Se pueden conocer?

Aunque pensándolo mejor, ya tienes tema para una futura entrada: las dichosas bisagras…

Usted mismo…

Los resultados fueron estupendos. La experiencia generó conocimiento de la etapa precedente para unos y siguiente para otros. Permitió reflexionar sobre la necesaria coordinción, no solo en cuanto a contenidos sino en organización, trato, relaciones…
Es probable que me ocupe de este tema tan importante y que no suele ser tema de nadie. Porque cada uno está en lo que hace. Digamos que las bisagras no son de nadie.
Recuerdo ahora que el profesor Gimeno Sacxristán escribió en la Editorial Morata hace años un libro sobre el paso de Primaria a Secundaria. Aconsejable.

Yo sufrí mucho con los cambios de ciclo (también en los ciclos), espero que los niños y jóvenes no tengan que seguir sufriendo -una deficiente enseñanza- en el futuro.

Deberíamos pensar en el sentido que tiene la institución,en cuál es el fin esencial de la misma.
TODOS: los políticos, los profesores, las familias y los propios alumnos.
A veces las cosas urgentes de cada día nos hacen olvidar lo más importante.

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