Ser docente (y II)

Dediqué el artículo de la semana pasada a rendir un homenaje a todos y todas las docentes. Hoy lo quiero continuar, retomando el hilo de aquel discurso.

El docente hace con los alumnos y alumnas lo que la primavera hace con los cerezos

Ser docente es importante:

Porque de su tarea depende el progreso moral de las sociedades. Dice Herbert Wells que “la historia de la humanidad es una larga carrera entre la educación y la catástrofe”. La solución a los problemas de la sociedad no está en los cuarteles, ni en los despachos ministeriales, ni en las industrias, ni en los bancos, ni en las multinacionales… Está en las escuelas. Está en las manos de los docentes.
Porque la vida de los educandos, en cierto modo, depende de su capacidad de entusiasmo y persuasión. Enseñar no es sólo una forma de ganarse la vida. Es, sobre todo, una forma de ganar la vida de los otros.
Porque el docente dedica su vida a luchar contra la ignorancia, la injusticia, la opresión, la desigualdad y el desamor.
Porque trabaja con “materiales” delicados, complejos y sublimes (de altísimo valor) como son las ideas, las expectativas, las emociones, los sentimientos, las concepciones, las actitudes, los motivos y los valores…
Porque es un profesional de la observación, de la escucha, del diálogo, de la negociación, de la paciencia, de la bondad y del encantamiento.

Ser docente es apasionante

Porque su tarea es intrínsecamente optimista ya que parte de este presupuesto básico: el ser humano puede aprender. La educabilidad se rompe en el momento que pensamos que el otro no puede aprender y que nosotros no podemos ayudarle a conseguirlo, dice Philippe Merieu.
Porque su trabajo está hecho de emociones y sentimientos. Corazones, no sólo cabezas en la escuela, clamaba en el título de uno de sus libros Alexander Neill.
Porque su tarea consiste en trabajar con personas y se realiza en equipo.
Porque, como dice Sthendal, es preciso desempeñar el oficio con pasión. Y el docente es un ser apasionado.
Porque su tarea es un reto permanente y una constante y renovada aventura.

Ser docente es hermoso:

Porque el docente hace con los alumnos y alumnas lo que la primavera hace con los cerezos.
Porque es una forma especial de estar en el mundo, de trabajar y de relacionarse con los demás..
Porque el docente tiene una radical independencia respecto al mercado del éxito y del fracaso.
Porque tiene verdadera autoridad, la autoridad del que ayuda a crecer, no el poder de quien aplasta, silencia, machaca, atemoriza, ridiculiza o castiga.
Porque es un mediador que da lo que recibe modificado por lo que ocurre en su vida y en su época.
Porque es un ser situado entre dos discípulos: el que fue y aquel al que enseña.
Porque rescata del contenedor de la basura de la sociedad conceptos como dignidad, nobleza, respeto, decencia y honestidad.
Porque trabaja con la mente, el corazón y el cuerpo de las personas con el fin de hacerlas más inteligentes, es decir más justas y más felices.

Ser docente es ser inmortal:

Porque su tarea no tiene fin. “Enseñar es un ejercicio de inmortalidad. De alguna forma seguimos viviendo en aquellos cuyos ojos aprendieron a ver el mundo a través de la magia de nuestra palabra… Por eso el profesor nunca muere”, dice Rubem Alves en su precioso libro “La alegría de enseñar”.

Porque el docente cosecha frutos en sementeras inmediatas y lejanas: frutos de aprendizaje, de gratitud, de imitación, de felicitación, de emociones. Basten, para mostrarlo y demostrarlo, tres botones de muestra:

Primer botón: El 19 de enero de 1824, estando en la cumbre de su gloria, Simón Bolívar le escribió desde Pativilca (Perú) una carta a su antiguo maestro. En ella reconoced que fue precisamente ese maestro que sembró en su corazón los anhelos y el compromiso por la libertad y la justicia, quien espoleó su corazón para lo grande y lo sacó de una vida frívola y sin sentido. Dice en esa carta:
“Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que usted me señaló. Usted fue mi piloto, aunque sentado en una de las playas de Europa. No puede usted figurarse cuán hondamente se han grabado en mi corazón las lecciones que nos ha dado.: no he podido borrar siquiera una coma de las grandes sentencias que usted me ha regalado”.

Segundo botón: Albert Camus que, cuando niño, vivió en Argelia una vida de trabajos y pobreza y que gracias a su esfuerzo y su talento consiguió el Premio Nobel de Literatura, quiso reconocer en una famosa carta que todo se lo debía a un maestro especial, el señor Germain. Dice en la carta:
“Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que yo era, sin su esperanza y ejemplo, no hubiese sucedido nada de todo esto. No es que conceda demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generosos que usted puso en ello continúan siempre vivos en uno de sus pequeños escolares que, pese a los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido”.

Tercer botón: Frei Betto, miembro del primer Gabinete del Presidente de Brasil Lula da Silva, escribió una carta al fallecido Paulo Freire, antiguo profesor de Lula. Dice en ella::

“Fueron sus ideas, profesor, las que permitieron a Lula, el metalúrgico, llegar al Gobierno. Esto no había sucedido antes en la historia de Brasil y, quizás, en el mundo, excepto por la vía revolucionaria.. Hablo de la elección a Presidente de la República de un hombre que venía de la miseria, que enfrentó, como líder sindical, una dictadura militar y fundó un partido de izquierda en una nación donde la política pública siempre fue negocio privado de la élite…”.

Todos y todas podríamos presentar muchos testimonios emocionantes. El pudor hace que, muchas veces, no hagamos público el reconocimiento de nuestros alumnos y alumnas.

Hay una calle en la ciudad de Puerto Lápice que está dedicada a los maestros. Los que hoy son. Los que han sido. Los que serán. Es la CALLE DE TODOS LOS MAESTROS. En cada una de las ciudades del mundo, en el seno de cada familia y en cada corazón de los ciudadanos y ciudadanas debería figurar esta hermosa inscripción: A TODOS LOS MAESTROS. Ellos y ellas son el verdadero ejército de salvación de la humanidad. Un ejército pacífico, abnegado y silencioso. ¿Qué sería del mundo sin los docentes?

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Comentarios

El jueves pasado estuve en un taller que se celebraba en el CEP de Córdoba como preparación de las actividades para el 25 de Noviembre en el que se celebra el “Día contra la Violencia de Género”. Asistía, entre otras razones, porque participaba una pareja joven, ya que a él le dirijo la tesis doctoral. En el primer descanso, se me acercó una profesora que me saluda y me dice: “Hola, Aureliano, ¿me recuerdas?”. Le respondí que su cara me era familiar, pero que pensaba que hacía muchos años que no nos veíamos. “Soy Beatriz T. y estuve contigo hace 25 años…”. A partir de ese momento, fuimos desgranando los recuerdos de las clases y las actividades que llevamos a cabo.
Una vez que nos despedimos, sentí la satisfacción y el orgullo íntimo de que fuera recordado de la mejor manera y que esta profesora conservara todos los trabajos que habíamos realizado.
Días después, se conceden los Premios Príncipe de Asturias y, entre ellos, se le concede meritoriamente a Rafael Moneo, dentro del campo de las Artes. Esto me retrotrae, Miguel Ángel, a un debate que tuvimos hace años en Málaga cuando realizaba los cursos de doctorado con vosotros. Yo decía que como arquitecto podía ver mis obras acabadas y sentirme (o no) orgullosos de ellas… sin embargo, ¿cómo puede saber, sentir y palpar el docente el resultado de su trabajo? Creo que, efectivamente, y tal como dije entonces, estos reconocimientos se descubren fortuitamente como pequeños tesoros al cabo de los años.
Por cierto, y realizando una pequeña trasgresión: ¿Por qué no hay un Premio Príncipe de Asturias a la Enseñanza o la Educación?, ¿o es que acaso esta labor no es meritoria de un claro reconocimiento?
Bueno, voy acabando, y para los que quieran hacer una interpretación política de esa petición, diré que soy partidario de una república federal, que, en fin, la monarquía nunca me ha hecho ninguna gracia.
Un abrazo desde Córdoba.

Soy docente (maestro, educador, inspirador… no sé) y, con ello, no me gano la vida, sino que me gana la vida… de los chavales: cerezos, manzanos, ciruelos, gerbales, nísperos, melocotoneros, cerezos o lo que sean… que, poco a poco, florecen y dan fruto.

Me parece fantástico todo lo que dice Miguel Ángel sobre los educadores. ¡Qué razón tiene!
Sin embargo, hay algo que me turba: No hemos debido saber llegar al alma de muchos de nuestros alumnos cuando los vemos de adultos (educados, como dicen,muchos de ellos, en colegios de élite)corriendo por los tribunales por estafadores, aprovechados, etc. Basta echar un vistazo por la política, las finanzas. ¡Qué valores se han inculcado a esos niños, hoy adultos!
No es que esto cuestione a los educadores, todo lo contrario, deben multiplicar los esfuerzos para que la semilla buena arraigue bien.
Saludos a todos los que hemos ejercido y ejercen tan noble misión.

Hola lectores de Miguel Ángel.

Generalmente suelo realizar comentarios sobre lo que escribe el profesor. Pero en esta ocasión quiero hacerlo sobre los comentarios que se han realizado hasta el momento. Mi opinión es sólo un comentario que no sienta cátedra sobre nada, seguro que estaré equivocado,… pero por hablar que no quede, no es fácil encontrar foros donde se pueda hablar sobre temas como los que aquí se tratan, por eso aprovecho para comunicarme y a la vez aprender…

Aureliano.

Has tocado una de las grandes cuestiones de la educación. Nuestro “producto” final no se observa a corto plazo, sino al contrario más tarde, y además se ve influenciado por la acción educativa de todos aquellos agentes que han interaccionado con el alumno/a.

Decir que el resultado final es obra de una persona sola, me parece arriesgado, aunque así sean los botones de muestra que cita Miguel Ángel. Al igual que hay ejemplos de docentes que su acción queda en la retina o en la memoria de sus alumnos, los hay que pasan sin que dejen el menor rastro.

La mayoría de nuestros alumnos habrán recibido una formación integral desde distintas direcciones y personas, en ocasiones quizás hasta contrapuestas, pero seguro que se habrá aprendido de todas ellas. Lo que se aprende no siempre es positivo, de lo negativo también se aprende.

En cuanto a los premios príncipes de Asturias en el ámbito educativo, no puede existir, ni deben existir, porque es muy complicado decidir quien realiza su labor docente mejor que otras personas. Habría que dar tantos premios…, o bien sería injusto sólo dárselo a una persona sola…

J. Álvarez.

El resultado final no sólo es obra nuestra, de los decentes, la influencia familiar es decisiva, pero además la de los medios de comunicación es aún más poderosa. Por eso, tanto en los alumnos que obtienen éxito como obtienen fracaso en algo nos debemos sentir aludidos, no en todo.

Habrá que convenir que el “producto” final de un alumno/a es obra de multitud de agentes. Si nos recuerdan y nos hacen participes de ello, como ocurre en los botones de muestra que cita Miguel Ángel, será una gran recompensa. De lo contrario, como afirma en el profesor, es posible que nuestra acción educativa quede en el anonimato.

¡Viva el anonimato productivo!

Buenas a todas y todos los participantes y lectores, en particular a Maestro Miguel Ángel.

Tan Verosímil cada palabra, cada frase. Lo cierto es que dignificar la labor, la función, el trabajo, el estilo de vida de un docente es primordial, queda en evidencia que un educador, formador generó en otros grandes ideas, principios, y los ejemplos latinoamericanos – seguro muchos otros hay- marcaron destinos de toda una nación. somos el ejmplo entre el valor positivo o aquel que irrumpe la convivencia, el ejemplo entre el esfuerzo diario o la fácil ganancia, el ejemplo entre aspirar a crecer como persona o quedarse en espera, ejemplo entre querer mejorar nuestra calidad de vida o quedarse en el hacinamiento y pobreza(en su amplio sentido, material, valórico, espiritual, moral, emocional…)ejemplo entre lo inquieto proactivo o la flojera.

Me ha tocado una vivencia con los estudiantes que comparto clase día a día( muchos docentes llaman “mis” estudiantes,) aún me pregunto por qué se apropian de ellos.

La anécdota es que requería en una oportunidad momento de la clase de la silla para trabajar mejor en el computador, es decir, sentarme, y le pido permiso a los chicos con la frase, “disculpen me puedo sentar, pues necesito modelar lo que estamos trabajando en un programa de geometría en pantalla”, la respuesta de ellos y sus comentarios, ” claro que si, -sorprendidos por la solicitud- ¡usted nunca se sienta!, siempre anda para allá y para acá, y todo lo hace de pie…
Bueno, las veces que lo requiero, siempre les pido permiso o me disculpo por sentarme.
He visto desafortunadamente, como otros profesores, pasan la lista sentados, anuncian la actividad sentados, monitorean desde su silla, regañan desde el sitial, saquen el libro y cuaderno, página tanto y lean, y al toque de campana, salgan…, no digo que siempre sea así, pero es recurrente. Se de algunas escuelas privadas, en donde no existe silla para el profesor…

Comparto plenamente con Miguel Ángel, el tema y sentido del mensaje de estas semanas, fortalecer y dignificar la labor docente, sin embargo es una realidad existente y nuestro desafío es y debe ser para todos. A veces no podemos defender lo indefendible.

“El vestido azul, movió a todo un barrio”, creo que estos sabios escritos deben mover la conciencia de cada docente en el mundo, y por su puesto sus pies!!!

Saludos desde San José de Maipo, Chile, a un día de las elecciones municipales!

P.D. Sería interesante que en alguna oportunidad pudiese dedicar un artículo dedicado a la “silla del profesor”.

En tiempos tan críticos en los que se acusa a los docentes de todo el fracaso, en el que se dice que no trabajan lo suficiente, que tienen muchas vacaciones y que su trabajo es muy cómodo, es bueno leer un mensaje como el de estas dos semanas. Ya sé que no todos los decentes somos excelentes docentes, pero está bien pensar cuán excelsa e importante es nuestra tarea.

Lo que sorprende es que siendo tan importante esta tarea el proceso de selección y de formación no sean más exigentes.Es necedario que para desempeñar una tarea tan decisiva se elija a las mejores personas de un país. Y que tengan una formación adecuada a sus funciones.

Hay países que tienen un filtro más exigente para la selección del profesorado. Y creo que esos países actúan de forma más racional y más justa. No se puede poner a los niños y jóvenes en manos de personas que solo quieren ganar un sueldo.

Invito a todos los lectores y lectoras (docentes y no docentes) a compartir aquellas experiencias que pongan de manifiesto las consecuencias beneficiosas de la actividad educativa. Ya sé que habrá otras negativas, porque no somos perfectos, porque cometemos errores, porque tenemos deficiencias…
Pero es muy reconfortante saber que nuestra acción tiene repercusiones positivas en nuestros alumnos.
Algún año he puesto una gran hoja de papel continuo al terminar el curso y les he pedido a mis alumnos y alumnas que escribieran cuáles habían sido sus vivencias en la asignatura. Cuántas veces me he emocionado al leerlas.
Y, como no quiero invitar a hacer algo sin hacerlo yo mismo, mencionaré lo que escribió un alumno hace unos años:

“Algunos se dedican a la enseñanza para sentirse importantes, pero nosotros queremos agradecerte que tú nos hayas hecho sentido importantes a nosostros”.

¿En qué otra profesión se reciben recompensas de este tipo? ¿En la industria, en la banca, en construcción, en las inmobiliarias, en las agencias de seguros…?

Dice la profesora inglesa Joan Dean que si los profesores y profesoras compartiésemns las cosas hermosas que nos pasan, tendríamos una fuente inagotable de optimismo y esperanza.

Y gracias a mi querido amigo y colega Aurelinao que en el primer comentario a este artículo ha compartido con todos y todas una hermosa experiencia y ha hecho una sugerencia que suscribo plenamente.

Me parece una buena idea. Yo voy a aportar dos testomonios. Uno mío y otro que vi en la tele.
Vi en televisión al campeón mundial de natación David Meca decirle a su maestra que la mitad de las medallas eran suyas porque había creído en él. De niño tenía unos hierros en las piernas y le daba verguüenza salir al patio…
El mío es el de una alumna que, pasados los añós, me dijo que se había hecho profesora porque mi influencia había sido decisiva en su vida…Ni qué decir tiene que me emocioné cuando lo supe. Yo no tenía ni idea.

Yo me apunto a esa rueda de impresiones positivas que hemos vivido los docentes.
“Gracias a ti salí de un pozo en el que estaba metido y del que, además, no quiería salir. Aquello me salvó la vida”.
Son palabras de un exalumno. Aunque solo hubiera sido por eso, hubiera merecido dedicarme a estxa progfesión.
Ya sé que habrá otras negativas pero no es sano exclusivizar la atención en ellas.
No las debemos olvidar, cierto. Pero tampoco, y sobre todo, las positivas.-

Excelentes las opiniones, comparto lo que se dice en el artículo del profesor Miguel Ángel, sólo quiero decir que nuestros estudiantes no pueden esperar, es ahora donde los maestros deben formar a las futuras generaciones, es la humanidad la que necesita de buenos profesores.

Yo hablaré de las numerosas pruebas de afecto que mis niños y niñas me ofrecen cada día.Es muy satisfactorio saber que para ellos soy una persona muy importante, muy querida y muy valorada.
Es una enorme satisfacción ver cómo te saludan y te despiden cada día. Y cómo te abrazan y besan cuando te encuentran por la calle.
No hace falta esperar.

Ojalá hiciésemos y fuésemos todo lo que se dice en estos dos articulos.
Está bien recordarlo porque es una forma de que tendamos hacia esas formas de entender la tarea educativa.
Sé que hoy hay muchos obstáculos y distractores para ser así y actuar así, pero hay que intentarlo cada día.

Hermosas y certeras reflexiones. Ojalá que lleguen a los políticos, a las famlias e, incluso a muchos docentes, que no se creen lo importante que es su tarea.
Ya sé que muchos piensan que ser docente es muy fácil, incluso que es fácil ser un buen docente. No lo creo.
Hay que creérselo. Y hay que esforzarse por serlo. Y terminar que esta es una tarea que puede desempeñar cualquiera.

Buenos días a todos. Mi especial saludo y cariño para el querido maestro Miguel Ángel
Les dejaré aquí una publicación que hice hace algún tiempo:

EL HONOR DE LLAMARNOS MAESTROS
No existe el aprendizaje, si no hay un punto en el que se encuentren los alumnos con su maestro. Y éste es un estado de espíritu que no siempre se puede lograr en las aulas.
Durante todo mi transitar por la docencia, me he esmerado en leer, estudiar, reflexionar sobre mis prácticas, pero sobre todo he tratado de descubrir los diversos caminos que llevan a esos encuentros, tanto con los grupos, como con cada niño en particular.
Cualquier esfuerzo será poco mientras estemos empeñados en acortar las distancias que impiden el encuentro entre cada alumno y su maestro.
A partir de ese encuentro recién podremos pensar en transferir algo de lo que sabemos y a la vez aprender algo de lo que ellos pueden enseñarnos, porque si somos verdaderos maestros, estamos llamados a enseñar y aprender durante toda la vida.
Cada niño tiene un mundo propio, y cada maestro que la vida, las circunstancias y el destino le hayan asignado, tiene el deber de escuchar, atender, entender, adivinar (por qué no)…qué es aquello que se interpone entre esos dos mundos, para poder acercarse y acceder a cada uno de esos universos, dar ese paso mágico que nos permita ingresar como quien atraviesa un espejo, conocerlos y compartirlos de alguna manera, sean estos brillantes u opacos, tristes u alegres, felices o desdichados.
Meternos, involucrarnos, comprometernos. Crear vínculos.Tomar en serio a cada uno. Considerarlo una persona que tiene posibilidades, que es capaz, que puede aprender como los demás. Y hacérselo saber, y hacércelo creer.
Pero por sobre todas las cosas prodigar afecto a nuestros discípulos, eso es, el afecto es un componete indispensable a la hora de transferir conocimientos…
Creo que esta comunión es lo único que justifica el honor de llamarnos maestros.
Publicado por Nancy Mansur en: http://reflexionesentreaulas.blogspot.com/

¿Qué seria del mundo sin los maestros?, se pregunta el autor. Pues habría más ignorancia y, como consecuencia, más opresión, más desigualdad, más injusticia, más conflicto, más engaño… Quien no sabe, es víctima de quien desa manipular y engañar. El poder actuaría con más impunidad.

Querido Maestro! Emotivo es el mensaje de este artículo.
Ser maestro es una tarea que trae muchas recompesas;porque recibes más de lo que puedes dar.Yo he sido educadora de chicos disminuidos y es la experiencia más maravillosa que he tenido en mi vida,son cariñosos,afectivos,dulces y agradecidos con las personas que le ofrecen perpectivas en sus vidas.La mala suerte hizo que dejara esa tarea que ahora recuerdo con nostalgia y afecto.Los sentimientos deben ser aliados en nuestro quehacer diario,hagas lo que hagas.Los afectos deben ser el motor del mundo y le aseguro que son lo que me llevan a caminar por la vida.
Afectuosos saludos para usted querido maestro.

Queridas Loly y Nancy Mansur:
Gracias por vuestras aportaciones, que son testimonios nacidos no solo de la cabeza sino del corazón. Ya hace muchos años, escribió Alexander Neill un libro titulado “Corazones, no solo cabezas en la escuela”. Coincido con vosotras en que el amor es sutancial en educación. Dice Emiliio Lledó que el docente gana autoridad por el amor a lo que enseña y el amor a los que enseña. Estoy plenamente de acuerdo con él. Hay que poner el corazón en la tarea y en las personas.
Un beso.
Miguel A. Santos

Llevo 48 años en la escuela y estos panegíricos siempre nos los han dedicado. Pero no he visto jamás a un niño que saque de la escuela más de lo que metió en ella. Desgraciadamente, sí he visto algunos que sacaron menos de lo que metieron en ella.

Abuelo:
Qué barbaridad.
Qué injusticia .
Qué engaño.
O sea, que todos los que afirmamos que, gracias a la escuela, hemos aprendido, nos equivocamos.
Si no has visto a ningún niño sacar nada de la escuela es que necesitas gafas. Gafas para el cuerpo, para la mente y para el corazón.
Todo lo que lees tampoco te servirá para nada con esa ceguera. Recuerdo haber leído a Pennac que a él le salvaron la vida tres profesores. Los testimonios del artículo te parecerán falsos o yo que sé. Otros testimonios que aportan los comentaristas se los habrán inventado.
Y digo yo, ante tu comentario, ¿son tontos los padres y madres que llevan a sus hijos cada día a la escuela? Y ¿qué decir de los que pagan una buena cantidad para que aprendan inglés o francés o alemán en escuelas privadas…?
Y, a ti, ¿por qué te pagan cuando vas a la escuela?
No digo que algunos no hayan salido prjudicados, pero aún esos también han aprendido.
En cuanto a los panegíricos frecuentes (yo no los veo tan frecuentes,más bien veo ataques infundados como el tuyo) me parecen estupendos. ¿No comemos diariamente? ¿Qué tendría de malo que fueran frecuentes? Lo importante es que sean merecidos. Y estos lo son.

Estimados lectores y críticos al ensayo de estas semanas.-

Si bien es cierto que desde mi rol docente debo defender la labor, personal y de muchos, tambien hay que ser crítico desde dentro a la luz de las realidades, sin embargo, en mi caso y muchos empleamos nuestra verdadera identidad, creo es el mínimo respeto pues considero que esto no es una página social de simples o vanales comentarios que se puedan hacer, en lo personal participo porque me interesa mejorar cada día, crecer profesionalmente y como persona, busco las fuentes que me sacian de sabiduria, pues de otra forma no estaría en condiciones de transmitir, de apoyar de dar uno que otro consejo, de contar experiencias, de demostrar lo bello que es vivir, con dificultades, con esfuerzo.
Aquellos que tienen un buen pasar, que la vida y su propio esfuerzo quizás le ha entregado fortunio material, no tienen o no debieran tener mayores problemas, tienen en otras palabras su vida resuelta, económicamente planteado. Pero quienes son más vulnerables social y culturalmente, estan en desigualdad, en deprivaciones infinitas, somos los docentes de estos niños y niñas quienes tenemos la responsabilidad de hacerlos crecer como persona, y no me canso de decirles cada día a ellos… la Educación es la única forma viable para crecer como persona, salir de la pobreza, del hacinamiento, de mejorar su propia calidad de vida y su entorno inmediato.

La directora de mi escuela, en estas semanas realiza una pasantía Diplomado en España, y lo que le dije fue, si tienes la oportunidad de conocer a Miguel Ángel, pues aprovecha y nunca olvides sus palabras, y por cierto dale mis saludos, aunque no le conozca personalmente, lo considero un guia, un maestro, un amigo, pues semana a semana el me hace compartir, repensar, reorientar, ser crítico, poner en práctica, debatir, discutir… todo en función de que este mundo, estas personas que aquí habitamos, seamos algo tan simple como eso, mejores personas.

saludos.

No daba crédito a lo que leía de Abuelo. Resulta increíble. Yo creo que todos los niños sacan algo de la escuela no al final de su escolaridad, sino cada día. Porque todos los dias se aprende algo.
Claro que tenemos defectos los docentes. Y claro que algunos alumnos salen perjudicados. Pero todos aprenden algo gracias a la ayuda de los docentes.

Con mucho respeto, abuelo, creo que no has mirado bien la escuela y que a raíz de eso te privaste muchos placeres. Porque no creo que en tu casi medio siglo de docencia no hayas visto NUNCA el brillo en los ojos de uno sólo de tus alumnos cuando descubre que construyó un nuevo aprendizaje. Con el corazón te lo digo, y con onda: No sabés lo que te perdiste!!

[...] http://blogs.opinionmalaga.com/eladarve/2012/10/27/ser-docente-y-ii/ Me gusta:Me gustaSe el primero en decir que te gusta. [...]

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