Ubuntu

Desde APFRATO, Asociación Pedagógica que se creó en Granada hace ahora tres años en torno a la persona y la obra de mi querido y admirado Francesco Tonucci (alias FRATO), me envían este hermoso relato que quiero compartir con los lectores y lectoras.

UBUNTU, en la cultura Xhosa, significa: "Yo soy porque nosotros somos”.

Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana. Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y le dijo a los niños que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas. Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, después se sentaron a disfrutar del premio. Cuando el antropólogo les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar todas las frutas, le respondieron: UBUNTU, ¿cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes? UBUNTU, en la cultura Xhosa, significa: “Yo soy porque nosotros somos”.

Uno de los ejes sobre los que gira la cultura neoliberal es el individualismo, que está inextricablemente unido a la competitividad. Hoy se entiende pronto que cada uno tiene que ir a lo suyo y que hay que ganar a los otros para alcanzar el éxito. Los demás no son compañeros, son rivales. Los otros, no son potenciales colaboradores sino probables enemigos. Hay que competir con los otros para llegar a conseguir la cesta de las frutas. Y, en muchos casos, valen zancadillas y empujones para conseguirlo.

Alguna vez he contado la historia de una madre que pide limosna con su hijo. La madre le dice:

- Hijo qué pena esta vida, tener que pedir limosna, con la insolidaridad que hay, con la vergüenza que da pedir. A veces hace mucho frío, a veces demasiado calor…

El hijo, que ya sabe muy bien por dónde van los tiros, que ha aprendido muy bien la lección del egoísmo que se dicta en “la escuela del mundo al revés”, de la que habla Eduardo Galeano, le dice a su madre con aplomo:

- Mamá, tú no te preocupes por mí. Quédate tranquila. Porque estoy convencido de que el día de mañana yo voy a ser multimillonario y tú ya solo tendrás que pedir para ti solita.

Ganar a los otros y disfrutar en exclusiva de la cesta de frutas se ha convertido en un lema, en una obsesión. La pregunta de cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes, podría sustituirse por esta otra: ¿cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están también felices? Es ganar a los demás lo que hoy nos hace sentir bien. El ver a los otros por detrás en la clasificación. Es la obsesión de los rankings.

Es muy sabia la filosofía de la cultura Xhosa: “Yo soy porque nosotros somos”. Creo que en ella echa sus raíces la felicidad. Su contraria (yo soy porque gano a los otros, yo soy porque venzo a los otros, yo soy porque puedo a los otros) nos llevará a todos a la infelicidad.

Me cuesta ver cómo entre mis estudiantes se produce una tremenda competición por conseguir buenos resultados. No eran así las cosas, o no era tan así, cuando yo estudiaba. Me contaba hace unos días un médico amigo (mejor dicho, un amigo médico) que, cuando estudiaba en la Universidad, un pequeño grupo tomaba apuntes para todos, los elaboraba, los pasaba a limpio y los compartía con todos los compañeros. El grupo prestaba ese ayuda a los demás, generosamente, desinteresadamente. Hoy es casi impensable.

Hace unos años me entregaron un trabajo con una observación anotada en un posit: El capítulo 4 está pero hecho porque ha sido el trabajo presentado por X. Te pedimos que lo tengas en cuenta en la calificación pero que no le digas a X nada sobre esta nota.

No quiero decir con estas reflexiones que hoy estemos peor que antes, que hoy seamos peores que antes. Hay muchas personas solidarias y generosas. Ahí están muchas ONGs para confirmarlo. Estoy llamando la atención sobre un hecho preocupante, sobre el peligro de que en la cultura se instalen como patrones del comportamiento deseable los tres vértices de un triángulo maldito: individualismo, competitividad y eficiencia.

Existe un egoísmo compartido que amplía un poquito el horizonte del yo. Me refiero al egoísmo familiar. Se trata de un yo ampliado que se antepone a cualquier consideración social. El interés se amplía desde el yo a un nosotros restringido. “El interés no tiene templos, pero es adorado por muchos devotos”, decía Voltaire.

Por eso pienso que hay que ampliar el horizonte del nosotros. Nosotros no somos solo los miembros de una pequeña o gran familia, nosotros somos los seres humanos. Cuando en la cultura Xhosa se dice “Yo soy porque nosotros somos” no incluyen en el nosotros a unos pocos familiares sino a todos los miembros de la tribu.

La escuela debe ser hoy, a mi juicio, una institución contrahegemónica, que va contra la corriente. Se me dirá que es difícil, que es más costoso que ir a favor, pero creo que es imprescindible enseñar a las personas la solidaridad y el respeto a la dignidad humana, sin los cuales el mundo no sería habitable.

La solidaridad se educa. Y se educa no solo promulgando teorías sino desarrollándola en la práctica.

Me preocupa que el conocimiento que se adquiere en las escuelas, institutos y Universidades sirva para engañar, explotar y dominar a los demás. Si así fuera, lo que se estaría consiguiendo en las instituciones educativas sería perfeccionar y hacer más sofisticada la ley de la selva. Ahora ya no solo importa la fuerza para sobrevivir, ahora importa el conocimiento. De esa manera, el que sabe más puede engañar más fácilmente a quien sabe menos.

No creo que esta filosofía nos lleve a buen puerto. Creo, más bien, que la forma de pensar y de actuar de los miembros de la tribu africana nos conducirá a unas cotas más altas de justicia y de felicidad. Pienso que las “culturas fracasadas”, como sostiene José Antonio Marina en su libro del mismo título, son aquellas que conducen a un mayor nivel de injusticia, a pesar de todo su progreso técnico.

Puede participar escribiendo su comentario a esta entrada o bien conectar con RSS y seguir cómodamente las futuras entradas de este Blog.

Comentarios

Hermosísisma y significativa anécdota. Ojalá fuese esa la filosofía de nuestras sociedades occdentales. Serían mcuho más felices. ¿A qué le llamomos progreso?

Querido M.Ángel,qué razón tiene usted en apuntar sobre el triángulo maldito (individualismo,competitividad y eficiencia)dicho triángulo es adaptable (deportivamente hablando) a la vida de los Rafa Nadal o F.Alonso, CR7 y demás, en la vida de cualquier ciudadano no debería ser el óbice que sustentase su quehacer, habrá que enseñarles a hacer UBUNTU a quién por la vida así ande.

Estimada Carla,me sumo a tu deseo de que ojalá fuese esa la filosofía imperante de nuestra sociedad,comunidad,familia, amigos, compañero de trabajo…

Gracias M.Ángel por compartir sus reflexiones y vivencias,por acercarnos tan gráficamente la realidad y de paso abrinos más los ojos.

Gracias de nuevo por el artículo,con el jugo extraído de la lectura, me planteo cómo aplicar UBUNTU a mi realidad cercana,seguramente en algo sea un prisas recoge-frutas en plan Fernandito Alonso.

¡Qué felices eran nuestros padres con tan poco! y ¡qué desdichados son nuestros hijos con tanto! ¿Qué ha pasado? ¿Ésto es el progreso? ¿Hacia dónde vamos?, o mejor dicho, ¿Hacia dónde nos dirigen?… ¿Cómo es posible que globalidad sea sinónimo de individualismo?…

Pregunto porque no tengo respuestas… o quizás esté tan ciego que no las vea…

No sé a dónde nos lleva este camino. Competir, competir, competir… Ser competitivos… Quedar el primero. Con un añadido especialmente preocupante.: QUE PARA GANAR VALE TODO. Prefiero la filosofía de UBUNTU. Gracias por el artículo.

A veces, si les damos la oportunidad a los niños, ellos nos muestran ese espíritu “Ubuntu”. El viernes pasado explicaba en clase las bases de un “Concurso Literario” (que por supuesto está planteado para “ganar” de forma individual…), y me sorprendió la iniciativa de tres niñas, que plantearon hacer el trabajo en equipo. Me pareció una gran idea, y así quedamos en qué lo iban a hacer. Ahora faltará que el jurado quiera participar también de ese espíritu UBUNTU.
Gracias por la reflexión.

En nuestros años mozos, años que eran de todos, nos llegó al Colegio un nuevo compañero que venía de Salamanca. Helmánticamente engolado parecía que era el más listo del curso, como se decía antes. Resultó que en Griego de Sexto, él contaba con las traducciones del texto que teníamos aquel año para traducir. Como era muy amigo de lo suyo, se paseaba con un halo de sabiduría que no se le desconchaba, cosa que le puede pasar incluso a la Casa de las Conchas de Salamanca (desconcharse). Era delgado pero nos caía gordo.
Una noche de sábado, en la que se suponía que este sabio colegial no usaría sus sabias traducciones para estudiar, un compañero, en solitario, por su cuenta y riesgo, se hizo con las traducciones y, con papeles de calco o carbón, se tiró toda la noche copiando las traducciones. El domingo siguiente, el original y sabio texto volvió al cajón de la mesa de su dueño y el compañero “noctuno” repartió las copias, la copiada y las calcadas, así como los papeles de calco, entre los más espabilados de los compañeros con la consigna de que hicieran el mismo trabajo, para que el lunes siguiente toda la tropa tuviera en su haber dichas traducciones.
El lunes siguiente, todo quisque tenía en sus manos las traducciones, pero el compañero que tuvo que hacer la traducción, lo hizo al pie de la letra de las “copias” y el “dueño” se olió la “tostá”. Ni corto ni perezoso, se fue al Jefe de Estudios y se quejó del tema. El Jefe de Estudios, apenas le hizo caso y le dijo que ya estábamos todos iguales. Entonces no se pudo reprimir y se lo chivó al profe. Sucedió que el profe cambió el texto, con lo que ya estábamos todos igual. Así pudimos comprobar que no sabía tanto Griego.
Hoy día, en la vorágine del individualismo y el neoliberalismo salvaje, hay mucha gente de vigilia, que sigue quitándoselo de su sueño, porque sigue soñando despierta.
Gracias, Miguel Ángel, también hoy.

La foto lo dice todo. Una cosa es unirse para ser más felices juntos y otra es convertir al otro en un contricante que nos disputa la felicidad.
Creo que el artículo abre un debate de más altura que el de las miserias de la casa real, pero ahora parece que toda hablar de eso porque se ha abierto la veda.

Yo he visto muchas zancadillas para conseguir llegar antes que otro. El problema es que no hay para todos y cada uno quiere conseguir lo ue hay. En lugar de pensar en compartir lo que hay y repartirlo entre todos, nos ponemos a conquistarlo contra todos los demás, no CON Y PARA TODOS.

Miguel Ángel nos plantea la solidaridad frente al egoísmo, la cooperación frente a la individualidad. Cierto que hay mucha gente buena por el mundo:solidaria, entregada al servicio de los demás sin esperar nada a cambio. Son un ejemplo.
Nuestro mundo occidental se rige a nivel político (y esto impregna todo el quehacer ciudadano) por las teorías neoliberales, cuyo adalid es Estados Unidos, su principal mentor fue el premio nobel de economía Milton Friedman, doctrina que acogieron con entusiasmo los Chicago Boys y que pusieron en práctica, primero en Chile con Pinochet, después en Paraguay, en Argentina con el Sr. Menen, que la llevó al corralito. En fin, esas teorías se han extendido por el mundo y toda Europa las sigue, y nuestro país, España, se ha unido al club con entusiasmo.
Miguel Ángel ya nos ha expuesto los principios de esas teorías: insolidaridad, egoísmo, individualidad.
Es extraño que se predique un mundo global con esas teorías. Eso no puede llevar a nada bueno porque nada bueno es.
El mundo formamos una unidad, una sola raza, la humana, con sus diferencias. Sólo la cooperación, la unidad, el ver a nuestro prójimo como un ser con las mismas apetencias que nosotros nos llevará a la solidaridad y nos sacará del egoísmo. La educación tiene que llevarnos a ver a nuestro prójimo como un colaborador, no como un competidor.
Otro mundo es posible. La escuela, la educación son claves para ese cambio.
Un saludo a todos/as.

como el blog trata fundamentalmente de educación, me permito enviar la carta de una amiga docente, Encarna Moyat, sobre el tema, que espero os resulte interesante.

DERECHOS, QUE NO PRIVILEGIOS

Según el Diccionario de uso del español de María Moliner, privilegio es la excepción de una obligación, o posibilidad de hacer o tener algo que a los demás les está prohibido o vedado, que tiene una persona por una circunstancia propia o por concesión de un superior. Por el contrario derecho es la circunstancia de poder exigir una cosa porque es justa.

Soy funcionaria, me dedico a la docencia y trabajo en un instituto de educación secundaria, en este país. Y no, yo no tengo privilegios.

El sueldo que cobro es un derecho que me gano honradamente con mi trabajo. Está regulado por un convenio en el que participan y firman todas las partes interesadas. Es transparente, cualquier ciudadano puede saber lo que cobro. Hacienda conoce perfectamente mis ingresos, en mi declaración no cabe el fraude ni la picaresca. Mis ahorros, pocos, están en entidades bancarias completamente controladas por el estado, y no en paraísos fiscales. Me levanto todas las mañanas a las seis y media para ir a trabajar. Cuando regreso estoy cansada, porque, aunque no lo parezca, este oficio es agotador. Diariamente doy cuenta de mi trabajo primero a mis alumnos y por supuesto a sus padres, luego a mi director y si es preciso al inspector de mi zona, porque yo sí tengo jefes. Obtuve mi puesto de trabajo aprobando una oposición, que por si alguien no lo sabe, es una prueba muy dura, y no hubo “enchufismos” de ninguna clase. Si tengo que ir a trabajar en coche, el vehículo es propio y pago la gasolina, yo no tengo coche oficial ni chófer. Si he de quedarme a comer, me pago la comida, yo no cobro dietas. El café y el almuerzo corren por mi cuenta, y hasta los bolígrafos rojos que gasto para corregir los ejercicios de mis alumnos, los compro con mi dinero. Los libros de texto y de lectura que necesito para trabajar, de momento, nos los ceden, gratuitamente las editoriales, tampoco les cuestan un euro a la Administración.

No, yo no tengo privilegios. Alguien podría pensar que disfruto de un mes de vacaciones más que el resto de mortales. Pero durante el curso escolar trabajo prácticamente todos los domingos, y cuando no trabajo en domingo es porque lo he hecho en sábado. Si cuentan todos estos días, verán que suman más de 31, que son los que tiene el mes de Julio. Cuando llevo a mis alumnos de excursión o de viaje, les dedico las 24 horas, dejando a mis hijos y a mi familia.

No, yo no tengo privilegios. Y sin embargo me siento privilegiada. Sí, me siento privilegiada porque considero que mi trabajo es muy importante y valioso y realizo un servicio social. Me siento privilegiada cuando veo crecer y madurar a mis alumnos, los veo superar sus dificultades y aprender, y yo estoy ahí ayudándoles, aunque solo sea un poquito. Me siento privilegiada cuando mis alumnos me saludan por la calle, casi siempre con una sonrisa y cuando hablo con sus padres con la cordialidad propia de quienes comparten objetivos. Me siento privilegiada cuando encuentro a antiguos alumnos y me hablan de sus vidas, de sus éxitos y sus proyectos. Y sobre todo me siento privilegiada porque trabajo rodeada de extraordinarios profesionales que se dejan la piel día a día para llevar a buen puerto esta nave que la Administración se empeña en hacer zozobrar.

Sí, estos son mis privilegios, pero puedo asegurarles que no le cuestan ni un euro al contribuyente.

Con todo, no crean que quiero ponerme medallas, nada más lejos. En el fondo me siento como el siervo inútil del Evangelio, al fin y al cabo solo cumplo con mis obligaciones. Pero es importante no confundir derechos con privilegios. Los recortes en Sanidad y Educación, son recortes en derechos y no en privilegios. Que no os confundan. No veáis enemigos donde hay amigos, ni verdugos donde hay víctimas como vosotros. Confundir es un arma de poder para camuflar al verdadero culpable.

Con todo lo que está cayendo sobre los docentes, lo que más me duele no es la pérdida de poder adquisitivo, sino el menoscabo moral al que se nos está sometiendo. Solo pido a la sociedad, respeto. A los políticos, honestidad, porque muchos han olvidado el significado de esa palabra, si es que lo conocieron alguna vez. También les pido valentía, porque pisotear al débil es de cobardes. Los culpables de esta crisis son mucho más poderosos que nosotros y sí tienen privilegios, que lo paguen ellos. Por la dignidad del docente, que es lo que no nos pueden quitar.

Boa tarde, Professor
Estive entre os participantes na Conferencia da Universidade Católica, no Porto. Gostaria/ansiava por essa utopia, cada vez mais longe de unbutu. Vamos a ver. Os politicos e os poderosos fizeram alianças que minam a docencia. Não nos ajudam e retiram-nos direitos. A sociedade ficaria muito melhor com a cultura escolar: rigor, afecto, avaliação formativa e cooperação.
Obrigado por incutir em nós Esperança.
Saúdos
P.S. Edito um blogue de Educação Ambiental, há mais de 8 anos. Chama-se BioTerra http://bioterra.blogspot.pt/

¿Cómo sería nuestro mundo si todos y siempre reaccionáramos como estos chicos africanos? Seguron que sería más fácil y más habitable.

Me parecen apasionantes todos sus artículos,soy maestra de primaria, tuve la oportunidad y suerte de poder verle y escucharle en Valencia. Me dejó sin palabras…increíble su optimismo y amor que transmite por la educación.
Me ayuda a crecer como persona y maestra con todo lo que hace… MUCHAS GRACIAS.
PD: Deberían nombrarle MINISTRO DE EDUCACIÓN, y todo sería muy diferente…

Gracias estimado profesor por este bello relato que nos inspira a no perder de vista la meta a la que debemos llegar (¿o volver?) y aunque es cierto que nuestra cultura tiende al individualismo y competitividad tampoco debemos cerrar los ojos y ver sólo los ejemplos negativos (como a veces nos quieren hacer ver los medio masivos) por lo menos en mi país si uno se fija encuentra ejemplos de solidaridad a cada paso, aún en mi facultad los alumnos se organizan para que uno tome los apuntes y luego otro los edite y los mandan a todo el curso, siempre va a haber aquél que no quiera compartir su libro de griego y él se lo pierde y queda solo… Pero si sólo nos fijamos en la competitividad y el individualismo y no le damos imprtancia y valor a los ejemplos de solidaridad, entonces la cultura neoliberal tendrá su mayor victoria, que es en nuestro propio pensamiento. Y a veces pareciera que está ganando esa batalla, cuántas noticias malas, trágicas, de muerte y destrucción no vemos realzadas en los medios de comunicación y cuántas buenas? Creo firmemente que hay más personas buenas y solidarias, que personas malas, más familias felices (sea como sea la compocisión de la familia) que familias quebradas y amargadas, sólo que esta cultura individualista trata de venderse haciéndonos pensar que ya no hay ejemplos de UBINTU para mirar y dejamos de mirarlos. Amigos a la distancia que el individualismo no les cierre la vista a los ejemplos hermosos que debiéramos resaltar por sobre la competitividad.
Un cariñoso abrazo desde Chile.

Hola amantes educadores, hola Sr. Santos Guerra: Me llamo Mateo, soy maestro del CEIP Juan Valera de Cabra(Córdoba).
Desde hace algún tiempo sigo este blog con mucho entusiamo.Hoy, por primera vez me permito comentar algo.
Primero, dar las gracias a Don Miguel Angel porque su ayuda
me anima a educar cada día mejor.Segundo porque me quedo con la frase: “La solidaridad se educa.Y…. desarrollándola en la práctica”.Por eso estoy muy ilusionado en que llegue el 10M(10 de Mayo).Ese día tendremos el enorme privilegio de que usted venga a mi colegio(no es la primera vez)con motivo de su CINCUENTA ANIVERSARIO. Y he propuesto, precisamente que nos hable usted de eso.. solidaridad, autoestima, empatía, alegría, ilusión,…Porque, para la felicidad del ser humano son esenciales las emociones básicas universales.Antes no lo sabía, ni nunca me lo enseñaron en mi Facultad.Ahora me siento dichoso de saberlo y de comprobarlo día a día con mis alumnos, gracias a usted y a personas como usted.
Muchas gracias a todos por admitirme y besos para Carla
Salud, suerte y autoestima.

Esta es una actitud que nos permitiría avanza hacia una conivencia más armoniosa y más feliz. No se come las frutas chico más rápido, más fuerte o más avispado, sino que las comen todos. Y todos disfrutan comiendo las frutas y viendo cómo todos son partícipes.

[...] remito al artículo “Ubuntu” que el 21 de abril publiqué en mi blog El [...]

Hermosa y aleccionadora historia la de estos chicos africanos. Además, cargada de lógica. Habría que pensar en ella y descubrir por qué no nos regimos en nuestra cultura por ese tipo de criterios.

Comentarios a esta entrada no permitidos