Mentira cochina

El armadillo, ejemplo de como acorazarse ante el entorno.

El armadillo, ejemplo de como acorazarse ante el entorno.

Acabo de leer un curioso libro escrito por dos reconocidos filósofos, Thomas Cathcart y Daniel Klein, licenciados por la Facultad de Filosofía de Harvard. El libro tiene un título ciertamente llamativo: “Aristóteles y un armadillo van a la capital”.

Estos mismos autores escribieron hace poco una historia de la filosofía que también titularon de manera original: “Platón y un ornitorrinco entran en un bar”. Me gustó más el primero, pero éste no tiene desperdicio. El subtítulo orienta sobre el contenido: “Las mentiras de los políticos analizadas con humor”.

Quiero en estas líneas abrir un poco el diafragma de la visión para referirme a todos aquellos que dicen mentiras en la política, en los periódicos, en las televisiones, en los púlpitos y en las clases. O mejor, de quienes las escuchan impávida e ingenuamente. Pretendo llamar la atención sobre la necesidad de permanecer atentos a las falacias y a los engaños.

Muchas de las mentiras están ancladas en el lenguaje. Hay muchos sofismas que adulteran la argumentación. Es preciso saber descubrirlos para no dejarse engañar. Otras, sencilla y llanamente, se explican por la credulidad de los destinatarios.

Las mentiras son, casi siempre fruto del interés. Te engaña quien promete en época de elecciones hacer un puente en una localidad que ni siquiera tiene río. Para que le votes. Te engaña quien te anuncia un producto a través de una inteligente asociación de imágenes. Para que compres. Te engaña quien te presenta un falso modelo de individuo como feliz triunfador. Para que lo sigas. Te engaña quien te anuncia milagros de manera irracional..Para que creas.

Me sorprende la ingenuidad que tenemos los humanos. Es decir, la facilidad con la que nos dejamos engañar. Me sorprende, por ejemplo, El enorme poder de seducción de las televisiones.

- Si lo ha dicho la tele, exclama con énfasis el espectador convencido de que aquello tiene que ser verdad si se si todo el mundo lo sabe porque se ha dicho en televisión.

Con la cacareada crisis vengo recibiendo mensajes de engañabobos que anuncian a través de videncia, cartas del tarot y otras singulares artes la solución a todos los problemas. ¿Cómo se han hecho con mi número de teléfono? ¿Quién les ha dado autorización para entrar en mi vida? Pero claro, si lo hacen, es porque muchos caen en la trampa. ¿Cómo puede morder alguien ese anzuelo tan escandalosamente visible?

Cuántas sectas proliferan prometiendo lo habido y por haber. Con qué increíble facilidad entran algunas personas en esas engañifas.

Me gustaría que en las homilías, en los mítines, en las clases…, se pudiera levantar la mano con más facilidad y frecuencia para decir, ante una afirmación engañosa:

- ¡Mentira cochina!

Y luego poder argumentar por qué se considera aquella idea, aquel dato, aquella conclusión una solemne mentira. Pero no. Lo normal es callar, lo normal es aceptar, lo normal es creer.

Desmenuzar el contenido de los mítines sería un excelente ejercicio de detección de mentiras y de engaños más o menos sutiles. Hay casos en que la mentira se encuentra escondida bajo el manto de la confusión. Lo dicen en una pequeña viñeta de su libro Cathcart y Klein. Corresponde a la fase de preparación de un mitin. Uno de los personajes le dice a otro: “Es un buen discurso…sólo hay un par de puntos que necesitan un poco más de confusión”.

Hace unos días Mariano Rajoy respondía a la inteligente y sensata (acaso dictada) pregunta de un escolar en un Colegio privado:

- Tener trabajo, decía el niño, es un derecho que tienen las personas, ¿por qué no es real ese derecho?

Y Mariano Rajoy, con una “jeta de feldespato”, en expresión de alguien que no es santo de mi devoción, contesta a su pequeño interlocutor (¿de unos 10 añitos?):
.
- Porque el Gobierno está haciendo las cosas muy mal. Si nosotros gobernásemos habría trabajo para todos.

- ¡Mentira cochina y mentira cochina!

Dos de una tacada. ¿Es posible un cinismo mayor? ¿Sólo es culpa del Gobierno? ¿No hay otros factores? ¿Ningún otro factor? ¿Cuando gobernaba el señor Mariano Rajoy –que ya gobernó- había trabajo para todos? ¿Cuando gobierne -si gobierna algún día- lo habrá?

Hace muy poquito, en el periódico El País, decía mi admirada Rosa Montero en un artículo titulado “Mentirosos”: “Lo cierto es que la vida pública española ha adquirido un tono general de mentira estridente que resulta difícilmente soportable. Como suele suceder con los grandes falsarios, todos se acusan mutuamente de engañar pero cuanto más alardean de honestidad, menos fiables resultan. Aristóteles decía que, para ser convincente era mejor utilizar una mentira creíble que una verdad increíble. Pero aquí ya ni se molestan en ser buenos farsantes y sueltan sin pudor mentiras increíbles, porque de alguna manera parece que mentir no importa, que la sociedad se ha resignado a ello como si fuera algo inevitable”.

A muchos que han sido pillados con la trola en la boca nada les sucede y siguen tan campantes. Es más, vuelven a ser votados. ¿Por qué esta complicidad con los mentirosos?

Creo que la tarea de la educación consiste en ayudar a que las personas aprendan a pensar por sí mismas, a tener criterios rigurosos de análisis, a saber discernir cuándo les dicen la verdad y cuándo les pretenden engañar.

El conocimiento nos viene de muchas fuentes. La información nos llega de muchas personas. Es preciso saber discernir si el agua de la argumentación es potable o está contaminada por intereses políticos, religiosos, comerciales o proselitistas. Criticar no es demoler, es discernir. Educar es ayudar a que cada uno construya un detector de mentiras poderoso y sensible.

Puede participar escribiendo su comentario a esta entrada o bien conectar con RSS y seguir cómodamente las futuras entradas de este Blog.

Comentarios

Las mentiras, las perras mentiras, bien adornadas, muy bien presentadas en estuches finos, son moda en todo el mundo, pero claro, es lo que conviene, por que eso es lo que hoy \\"vende\\", y como todo hoy está circunscripto a lo material, seguramente esas mentiras terminarán haciendo ricos y famosos a los que mejor logran venderlas.
Uno de los objetivos que nos proponemos en nuestro centro educativo, es formar niños criticos, capaces de discernir de manera reflexiva, cuándo una información es cierta y cuándo está disfrazando una falacia. Pero eso no es muy sencillo. Todo el aparato político e informativo está muy bien montado, ideado y monitoreado por profesionales, y muy inteligentes por cierto, entonces no es fácil argumentar tus puntos de vista, porque todo está concebido para que los honestos queden en ridículo. Es muy difícil luchar contra todo esto, desnudar las verdades, demostrar que mentir es malo y decir la verdad es lo correcto, es una tarea muy quijotezca, a veces parece utópica. Ya no son más ídolos los idealistas que luchaban a capa y espada por la verdad o por el honor. Ahora todo se vale cuando te hace más rico, más importante, más famoso; cuando te hace acreedor del mejor auto, la mejor \\"fachada\\" en tu casa y \\"fachada\\" vistosa pero por dentro vacía, fría, hueca, despojada de valores. Hoy el lema corriente es \\"Dime cuánto tienes y te diré cuánto vales\\" y cada vez nos sentimos más solos, olvidados y tristes los que creemos que el mundo va a cambiar, que se puede, que se puede, que se puede…es como nadar contra la corriente.
Buenos días a todos. Un abrazo argentino.

Cuando leo la reflexiones de Miguel Ángel tengo la extraña sensación de que existe una resonancia con mis pensamientos, mis recuerdos…
Me he sentido engañado muchas veces en la vida y me he revestido de escépticismo para sobrevivir.
En un comentario anterior (La escuela de la vida) ya reflejé la necesidad de un espíritu crítico para poder sobrevivir en esta jungla de grandes, medias y pequeñas mentiras, de medias verdades, mentiras piadosas, mentirijillas, “faltas a la verdad”, cínicos pragmatismos…

No puedo evitar dejar aquí estas palabras de León Felipe con las que me identifico y un enlace a un blog donde relato algunas de las mentiras que me contaron en mi juventud
http://jesusmarcial.blogspot.com/2009/07/el-hermano-reclutador.html

Yo no me sé muchas cosas en verdad

Digo tan sólo lo que he visto
Y he visto que la cuna del hombre
La mecen con cuentos
Que los gritos de angustia del hombre
Los atrapan con cuentos
Que el llanto del hombre
Los taponan con cuentos
Que los huesos del hombre
Los entierran con cuentos
El miedo del hombre
Ha inventado todos los cuentos
Yo no se muchas cosas en verdad
Digo tan solo lo que he visto
Y he visto que la cuna del hombre
La mecen con cuentos
Que no quiero que me entierren
Con cuentos
Que no quiero que me sellen la boca
Con cuentos
Que vengo de muy lejos
Y me se todos los cuentos.

Parábola y Poesía León Felipe

Las mentiras, las perras mentiras, bien adornadas, muy bien presentadas en estuches finos, son moda en todo el mundo, pero claro, es lo que conviene, por que eso es lo que vende, como todo hoy está circunscripto a lo material, seguramente esas mentiras terminarán haciendo ricos y famosos a los que mejor logran venderlas.
Uno de los objetivos que nos proponemos en nuestro centro educativo, es formar niños criticos, capaces de discernir de manera reflexiva, cuándo una información es cierta y cuándo está disfrazando una falacia. Pero eso no es muy sencillo. Todo el aparato político e informativo está muy bien montado, ideado y monitoreado por profesionales, y muy inteligentes por cierto, entonces no es fácil argumentar tus puntos de vista, porque todo está concebido para que los honestos queden en ridículo. Es muy difícil luchar contra todo esto, desnudar las verdades, demostrar que mentir es malo y decir la verdad es lo correcto, es una tarea muy quijotezca, a veces parece utópica. Ya no son más ídolos los idealistas que luchaban a capa y espada por la verdad o por el honor. Ahora todo se vale cuando te hace más rico, más importante, más famoso; cuando te hace acreedor del mejor auto, la mejor fachada en tu casa-y en tu persona- atractiva e imponente por fuera pero por dentro vacía, fría, hueca, despojada de valores. Hoy el lema corriente es Dime cuánto tienes y te diré cuánto vales, y cada vez nos sentimos más solos, olvidados y tristes los que creemos que el mundo va a cambiar, que se puede, que se puede, que se puede…es como nadar contra la corriente.
Buenos días a todos. Un abrazo argentino.

p/d no sé qué pasó con las comillas, por eso lo reenvío.

Sencillo, claro y sin ninguna mentira cochina

Es importante aprender a descubur los hilos ocultos que mueven la realidad. Hay quien tiene interés en explicar la realidad acudiendo a la divinidas, a los hados o al azar. Lo hacen quienes tienen intereses en mantener las cosas como están.

Si reaccionásemos ante la mentira patente con más contundencia, no volverían a mentir con tanta facilidad.

si la educación no ayuda a que las personas sepan pensar por sí mismas, ¿de qué nos sirve? Es nesesario adquirir esa competencia básica que consiste en saber analizar y comprender la realidad. Educar no es solamente repetir conocimientos inertes sino ofrecer criterios y herramientas que permitan interpretar la realidad.

Una vez, un viejo cura me decía “cuando el maestro habla el discípulo calla”. Esta frase hace resonancia en mi corazón al leer a Miguel Santos Guerra, aún cuando, para ser consecuente, no todo lo que dice es “totalmente” verdadero. También he aprendido (¿o aprehendido?) a discernir, desde mi propio imaginario histórico.
Recuerdo lo que afirmaba Pierce: “existen las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas”. Y también lo que afirmaba el Maestro de Israel (que muchos “mentirosos” han negado a lo largo de la historia), cuando se refería a los lobos con piel de cordero. No dice que los lobos se disfrasen de corderos (¡que es fácil descubrirlos!), sino que aquellos poseen en sí mismos (¡y no en otros!) piel de corderos. Esas mentiras son muy difíciles de descubrir… y para ellas es necesario poseer una habilidad muy “ejercitada” en el pensamiento crítico, pero… ¿quién “educa” en este pensamiento? Se requiere una gran tranformación del sistema educativo y que “mute” hacia una educación crítica y liberadora y, eso, no es ni conveniente ni recomendable, por atentar contra las grandes economías de unos pocos.
Digo que, las mentiras son mentirosas y son muy fáciles de encontrar. Pero, las verdades a medias son mucho más peligrosas que las mentiras verdaderas. Por eso, Maestro, ¡gracias por escribir! Gracias por darnos alimento a nuestro intelecto inquieto.
Yo soy profesor y estudiante a le vez: enseño a aprender y aprendo a enseñar y, cuando mis niños o niñas me corrigen ¡me produce una ira!, pero… ante la evidencia de la verdad ¿quién puede resistir? Como soy creyente, aunque me duela, la verdad hace libres a los hombre y mujeres, sobre todo si es através de la educación. Ahora estoy terminando una tesis magisterial que, de alguna manera, habla de aquellas mentiras contenidas en los instrumentos de evaluación de los aprendizajes.
Bien, gracia Miguel Ángel, por el pozo de aguas que nos das en medio del desierto…

¿Cuántas veces nos engañan? La priemra vez es por culpa de los mentirosos, la setgunda y siguientes por culpa de quienes nos dejamos engañar. Hay que estar alarta, hay que aguzar el ingenio para descubrir las trampas de la política, de la publicidad y de la religión.

Cuántas mentiras. Y las mentiras no son sólo errores de información. Suponen un intento explícito de engañar. Por eso es muy importante desarrollar las estrategias para detectar y rechazar mentiras. ¿Por qué nos dicen tantas mentiras los curas, los políticos y los publicistas? ¿Por qué nos las tragamos con tanta facilidad?

Excelente blog y muy buen post, la verdad llegué a tú blog por casualidad, pero he leído un par de artículos y me han parecido muy interesantes, espero sigas así.

Un saludo.

Comentarios a esta entrada no permitidos