La mamá de Beethoven

beethoven1.jpg Existe una Asociación (o lo que sea) en este país que se autodenomina “Pro vida”. Sus integrantes luchan contra el aborto porque lo consideran un crimen. A mí me parece muy bien que las mujeres que pertenecen a esta asociación no aborten. Incluso que piensen que ninguna mujer debería abortar. Lo que no me parece admisible es que consideren asesinas a quienes abortan, a pesar de que esas “asesinas” no sean capaces de matar una mosca. Sus integrantes suponen que quienes no comparten sus postulados pertenecen a un grupo que bien podría denominarse, a su juicio, “Pro muerte”. Y así lo dicen. A todos quienes difieren de sus tesis les acusan de promover la cultura de la muerte. Qué falta de rigor. Qué falta de seriedad. Qué descaro. Creo que necesitan tildar a otros de malos para sentirse ellos buenos.

Nadie es partidario del aborto. Nadie. Ni las mujeres que abortan lo son. Nadie es partidario de la muerte. De lo que en verdad se trata es de definir de qué tipo de vida hablamos. Es decir, de cuándo se puede hablar de una persona en el desarrollo del feto. Es muy fácil decir: desde el mismo momento de la concepción. Pero ¿con qué argumentos?, con qué pruebas? ¿Qué es lo que define a la persona humana?: ¿el recuerdo?, ¿el pensamiento?, ¿el lenguaje?,¿la conciencia?…Un embrión no es una persona. Ni un espermatozoide, ni un óvulo son personas. Pueden llegar a serlo, pero no lo son.

Hace unos meses esta Asociación (o lo que sea) convocó con otros defensores de la vida una manifestación en Madrid contra la ley que está preparando el Gobierno sobre el aborto. Fue un montaje singular, sobre fondo rojo. El rojo era la sangre de quienes ellos dicen que matan porque no aman la vida, porque no la defienden, porque la odian.

Resultaba enternecedor ver a las monjitas y a las adolescentes gritando sus eslóganes: “Vida, sí; aborto, no”. Me producían una mezcla de rabia y de compasión. Creo que no son capaces de meterse en la piel de una mujer violada que concibe un hijo contra su voluntad (incluso dentro del matrimonio). No son capaces de meterse en la piel de esa mujer pobre e ignorante que va a traer un hijo más al mundo al que no puede alimentar. Ellas apuntan con un dedo acusador a esa mujer que está destrozada por una situación insuperable: ¡Asesina! Y dan consejos: que den a luz a su hijo y lo entreguen para que alguien lo cuide. Como si hacerlo fuera fácil. Pues ya ven: reverendas madres y tiernas adolescentes: esas mujeres son tan “malas” que según ustedes pueden matar, pero no se ven capaces de entregar a un hijo recién nacido.

Yo me pregunto qué harán ellas si, pasado un tiempo, se encuentran en una situación indeseada. Se olvidarán de sus gritos y, para salvar sus vidas, para no escandalizar a sus familias, para no afrontar una responsabilidad superior a sus fuerzas y a sus condiciones, abortarán sin reconocer que entonces juzgaron a otras mujeres de forma injusta.

Olvidan que la ley ni invita, ni aconseja, ni obliga a abortar. La ley está ahí para despenalizar y regular un hecho que está presente en todo el mundo. Todos los países que han regulado el aborto condenan el homicidio. Porque el aborto no lo es. ¿Piensan las manifestantes que los impulsores de la ley desean que alguien aborte?, ¿piensan que son instigadores del asesinato en masa? Los impulsores de la ley también aman la vida. Pero la vida digna. Aman la vida de las personas que están en situaciones límite.

El problema radica en definir el momento en que se considera que ya existe un ser humano. No existe en ese sentido unanimidad entre lo científicos y cada sector invoca el testimonio de las autoridades que apoyan sus tesis. “Una bellota no es un roble. Una cesta de bellotas no es un robledo”, dice Jesús Mosterín. Yo pregunto a quienes consideran que el ser humano ya está formado cuando se unen el espermatozoide y el óvulo: ¿por qué admitir, entonces, ningún supuesto de aborto? La derecha no ha protestado en la calle al ser un Gobierno conservador el que mantuvo durante ocho años una ley que, por cierto, permitía que muchas personas abortaran saliendo por la puerta falsa.

Hablan de las consecuencias traumáticas que el aborto ha provocado en algunas mujeres, pero no de los traumas que ha supuesto para otras el asumir una maternidad para la que no están preparadas.

Dicen que las adolescentes no tienen edad para tomar autónomamente una decisión de ese calibre, pero no dicen que una chica de esa edad no puede asumir las responsabilidades psicológicas, económicas y sociales que exige asumir la maternidad para toda la vida. Las menores de dieciséis años hablarán con sus padres. Y si alguna no lo hace es probable que sea porque la van a obligar a tener un hijo que no quiere. También hay padres que obligan a abortar a sus hijas. De esos no dicen nada.

Para combatir a quienes defienden esa práctica presentan imágenes de niños gateando. (y no la de un embrión, como sería lógico). Qué trampa. ¿Por qué no matan las mujeres a sus hijos que tienen un año, dos años o más?

La Iglesia dice luego en África y en el mundo que el uso del preservativo es inmoral y que no sólo no evita el sida sino que favorece su difusión. Quienes esto defienden, ¿pertenecen a la cultura de la vida o a la de la muerte? Millones de niños y niñas mueren de hambre en el mundo. Millones de personas mueren atormentadas por enfermedades y carencias. Pero estas muertes no merecen una manifestación.

Sostienen los y las antiabortistas que sería estupendo que hubiese una buena educación sexual. Claro que sí. Pero, ¿quién se ha opuesto durante siglos a que la hubiese? Dicen también que debe facilitarse a las embarazadas toda la información y toda la ayuda necesaria. ¿Y quién se opone a ello?

Algunos que critican el aborto utilizan falacias ridículas. Dicen, por ejemplo: si la mamá de Beethoven hubiese abortado, no habríamos disfrutado de ese genio. Ya, pero si la madre del famoso músico hubiese sido casta tampoco hubiésemos disfrutado de su música. ¿Tendríamos, por ello, que prohibir la castidad?

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Comentarios

Es un tema muy complejo. No estoy ni a favor ni en contra del aborto. Estoy a favor de la vida. A favor de todo aquello que conduzca a la mejor calidad de vida posible. Si está regulado por leyes creo que favorece a la vida. Los abortos ilegales además de costosos son de mucho riesgo. Muchas veces se practican en lugares sórdidos y faltos de higiene que ponen en riesgo tambien la vida de la mujer.
Condiciones sociales muy deprivadas, miseria, alcohol, drogas, promiscuidad, llevan a embarazos a muy temprana edad. Niñas de 9, 10, 11 años… donde en tantas ocaciones el progenitor es su padre o su hermano o un tío… niñas y mujeres abusadas… Violaciones…Cuerpos y mentes de niñas y mujeres que no están preparadas para la maternidad. ¡Que difícil decidir! Y aquí como en todos los ámbitos de la vida volvemos al importante lugar que tiene la educación. Cuando hablamos de educación para el amor, no estamos hablando de sensiblería barata e historias melosas con finales felices, perdices y arroz…Estamos hablando de una preparación de excelencia para hacer frente a los escollos que la vida pone en el camino. Para que los grupos sociales y las personas que los integran mejoren y tengan acceso a una vida de dignidad. En cambiar los corazones está la clave. Es un trabajo de todos donde las instituciones educativas juegan su más importante papel.

“Un embrión no es una persona. Ni un espermatozoide, ni un óvulo son personas. Pueden llegar a serlo, pero no lo son.” Arriesgada tesis que tiene a partes iguales simpatizantes y detractores y que al menos en España, depende en definitiva de intereses exclusivamente ideológicos. Recuerdo un número especial del scientific american donde cada uno de los artículos intentaba asentar bases para definir qué era la vida, en qué consistía la inteligencia. Todos y cada uno de los autores (eminentes científicos) resolvían como una imposibilidad en sí misma axiomatizar (tal como hace el autor de este blog) qué era finalmente la vida. Por lo tanto es un error partir de un tesis semejante y la conclusión al aborto es tan sencilla como este par de líneas: el aborto es un cuestión cultural; cada persona lo ve de una manera distinta, según educación, conciencia, cultura y por supuesto, ideologías. Religiosas, políticas, etc. Que cada uno actúe en consecuencia a estos indicadores. El tema no da más de sí. Buenas tardes.

Yo creo que el aborto es un derecho de las mujeres. No se las puede castigar por ejercerlo. >Hay queproteger también el derecho de las personas, pero un feto no es una persona.

Durante muchos siglos las madres solteras han sido castigadas por la sociedad puritana. Y muchas mujeres que han tenido que abortar lo han hecho en condiciones pésimas, no sólo médicas sino psicológicas.
Alguien dice que legalizar el aborto es facilitar el que se produzcan. No lo creo. Nadie avorta por deporte.

Casi perece un juego de palabras y conceptos con la intención puesta en otros asuntos más terrenales. Que me perdonen si soy mal pensado.
Muy buena la intervención que dice:
“Pero, ¿quién se ha opuesto durante siglos a que la hubiese? (la educación sexual) Dicen también que debe facilitarse a las embarazadas toda la información y toda la ayuda necesaria. ¿Y quién se opone a ello?”

Salud y paz
Jacinto

El aborto es un derecho de la mujer. Las derechas no son igual que los derechos.

Acabo de leer que una chica de trece años ha sido violada consecutivamente por cinco jóvenes. Si se hubiera quedado embarazada, ¿sería justo de sus padres la obligasen a seguir adelante?
Ya sé que otras jóvenes se quedan embarazadas por placer. ¿Hacen mal, acaso? Deben condicionar su vida a ese hecho si se quedan embarazadas? ¿Serían responsables al asumir la maternidad sin tener condiciones?

Siempre estamos en las mismas. Quienes se manifiestan con tanto ardor, luego -si llega el caso- se apuntan a los avances que ha conseguido la izquierda. Se opusieron al divorcio y ahora se divorcian. Se opusieron al matriminio homosexual y ahora se casan. Se oponen a la ley del aborto (al aborto nos oponemos todos) y luego abortan.

Como mujer no puedo dar la espaldas a esta cuestión. Creo que los países más evolucionados lo han resuelto antes. En aquellos donde las Iglesias tienen más fuerza y más presencia, las mujeres están en peores condiciones. Las religiones son fuertemente androcéntricas.

El aborto es un a realidad dura y difícil. ¿Cuántas lágrimas y sinsabores les cuesta a las mujderes? ¿Por qué algunos se desentienden y dejam sola a mujer? ¿Es justo decirle a esa mujer que se ha quedado embarazada sin pretenderlo: “ahora sigues tú sola hacia adelante”? ¿No les parece suficiente a los antiabortistas el dolor de las mujeres para añadir dificultades y descalificaciones?

educar solo así y que la Iglesia no quiera tapar el sol con las manos

MAY

digo q abortar es malo y toda persona tiene derecho a la vida

Si mi madre me hubiera abortado yo no estaría aquí, y si mi abuela hubiera abortado a mi madre, menos,es decir creo que la potencia de la vida y la continuación de la especie tienen mucho que ver. Y tiene que ver también con cada elección individual.
Cuando se produce un aborto espontáneo,natural,del hijo esperado y querido no se piensa, vah, total no era una persona.. por el contrario, se sufre la pérdida y muchas familias deben afrontar el stress postraumático que genera esa situación. Lo que me parece mal es juzgar y castigar a quienes eligen terminar con el desarrollo de la vida en formación, así, tal cual como no se juzga ni se castiga a los altos responsables de los negociados de la droga, de los fármacos, así como no se juzga ni se castiga a los medios de comunicación que negocian con las modas de las adolescentes delgadas y desnudas, tema que influye muchísimo en el crecimiento de la bulimia y anorexia cada vez en edades más tempranas. De la misma manera que no se castiga a los señores feudales que propician la desnutrición de miles de niños y niñas en el mundo… quizá el debate se deba llevar al campo de la prevención, y ahí es donde las sociedades manifestamos nuestras hipocrecías y desidias. Aquí en Argentina, tuvimos un presidente que le provocó un aborto a patadas a su mujer, y nadie lo repudió por eso… En fin es complejo el tema, apuesto a la vida, y a la calidad de vida. Personalmente nunca me haría un aborto, porque siempre pienso y creo que con la vida nueva puede venir al mundo un ser que lo modifique para bien. Pero repito, es personal.

Hace 54 años, mi madre acudió al médico.
Se encontraba en el segundo mes de embarazo y sumarido era alcohólico.
Tenía afección sifilítica y uno de sus hijos era retrasado mental.
Además, en la familia había varios sordos.
El Médico decreto la interrupción del embarazo, pero mi madre se negó a ello.
Siete meses después nací yo.

Hoy en Viena, estreno mi primera sinfonía,
mi canto personal a la alegría de VIVIR.

Ludwig Van Beethoven

Aquel que ha visto un neonato no se plantea las dudas metafísicas que tú te haces. Simplemente defiende a quien por si mismo no puede hacerlo y que quiere VIVIR contra todo pronóstico.
Mi hija nació ayerde forma prematura con cinco meses y hoy está en una uvi neonatal. Luchando por disfrutar de este regalo inmenso que es la vida.
Invito a todos los que justifican el aborto que se acerquen a cualquier hospital y vean las caritas, las manos y sientan los corazones de aquellos que según algunos….no tienen derecho a VIVIR.

Lo progresista no es defender el derecho a matar, sino defender la VIDA en cualquiera de sus manifestaciones.

Beethoven era masón no creo que se le pueda culpar de ser pensar así en función de sus ideas religiosas, pero aquí te dejo un pensamiento de Madre Teresa de Calcuta….esta si es católica

“El aborto empobrece a la gente desde el punto de vista espiritual; es la peor pobreza y la más difícil de superar”

Recibe un cordial abrazo.
Francisco

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