Dar clase con la boca cerrada

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Debo el título que antecede a Donald L. Finkel, que escribió en el año 2000 el libro “Teaching with Your Mouth Shut” (Heineman). Expresa esta idea la importancia de lo que se es y de lo que se hace (más allá de lo que se dice) cuando uno pretende ayudar a que un grupo de alumnos y alumnas se interese por el conocimiento, a que lo ame y a que lo utilice de manera honesta. La actitud del profesor, el trato, la preparación, la sensibilidad, la dedicación, la escucha, la observación, la puntualidad, el ejemplo… son formas de enseñanza no menos explícitas que la palabra. Es decir, que no sólo se da clase cuando se explica en voz alta la materia. Y sobre todo cuando se convierte la enseñanza en un proceso mediante el cual lo que está escrito en los papeles del profesor pasa a los papeles del alumno sin pasar por la cabeza de ninguno de los dos.

Acabo de leer un estupendo libro de Ken Bain, director del Center for Teaching Excellence de la New York University, titulado “Lo que hacen lo mejores profesores universitarios”. Se trata de una investigación de largos años, realizada con 63 docentes de diversas especialidades, todos ellos de extraordinaria talla, elegidos entre muchos otros de diversas universidades americanas y australianas. Ninguno tiene menos de cinco años de docencia y algunos (exactamente 29) tienen más de 20.
Siempre me ha parecido interesante descubrir lo que piensan, lo que sienten y lo que hacen aquellos profesores de los que unánimemente reconocen los alumnos y alumnas que les han enseñado pensar, que les han contagiado el deseo de saber, que les han aficionado a formular y responder preguntas relevantes.
La primera y ardua tarea que se les presenta a los investigadores es definir a quién y por qué van a considerar un profesor extraordinario.¿Es aquel cuyos alumnos consiguen excelentes aprendizajes, pero que acaban odiando la asignatura? ¿Es uno que siempre consigue cultivar de manera privilegiada a cuatro o cinco lumbreras? ¿Es aquel cuyos alumnos dicen que es un magnífico compañero aunque no aprendan de él nada significativo? Una vez planteados los criterios, comienza una larga serie de observaciones y entrevistas para conocer cómo conciben la docencia, cómo preparan las clases, qué métodos utilizan, qué evaluaciones hacen y cómo se relacionan con los estudiantes y con los colegas.
El libro no tiene desperdicio. Me parecen interesantes los métodos que utilizan los investigadores, (de naturaleza esencialmente cualitativa), los contenidos complejos a los que se enfrentan y el discurso con el que una y otra cuestión se abordan. He seleccionado, entre muchos otros, diez rasgos que, según esta investigación, caracterizan a los mejores profesores. Utilizaré para expresar esas características palabras textuales del autor.
1. Generan expectativas. “Evitan el lenguaje de las exigencias y utilizan el vocabulario de las expectativas en su lugar. Invitan en lugar de ordenar, y muestran con frecuencia la actitud de quien invita a unos colegas a cenar, en lugar de la conducta de un alguacil que conduce a alguien ante un tribunal”.
2. Parten de lo cotidiano. “No se limitan a llamar desde su ubicación profunda en el terreno y pedir a los estudiantes que se unan a ellos en sus expediciones subterráneas en la minería. Ayudan a los estudiantes a entender la conexión entre asuntos corrientes y algunas cuestiones más generales y fundamentales”.
3. Dominan su materia. “Conocen su materia extremadamente bien. Todos ellos son consumados eruditos, artistas o científicos en activo. Algunos poseen una impresionante lista de publicaciones de las que más aprecian los académicos”.
4. Esperan más. “Tienden a mostrar una gran confianza en sus estudiantes. Habitualmente están seguros de que éstos quieren aprender, y asumen, mientras no se les demuestre lo contrario, que pueden hacerlo”.
5. Son abiertos. “A menudo se muestran abiertos con sus estudiantes y puede que, de vez en cuando, hablen de su propia aventura intelectual, de sus ambiciones, triunfos y fracasos en la misma medida”.
6. Aman la docencia. “Tratan sus clases, sus discusiones programadas, sus sesiones de resolución de problemas y demás elementos de su enseñanza como esfuerzos intelectuales formales que son intelectualmente exigentes y tan importantes su investigación”.
7. Hacen autocrítica. “No culpan a sus estudiantes de ninguna de las dificultades a las que se enfrentan”.
8. Crean entornos para el aprendizaje. “Los mejores profesores a menudo intentan crear un entorno para el aprendizaje crítico natural”.
9. Evitan la arbitrariedad. “Debido a que están comprobando sus propios resultados cuando evalúan a sus estudiantes, evitan juzgarlos con normas arbitrarias. En lugar de ello la calificación de sus estudiantes sale de objetivos de aprendizaje básicos y que no son fruto de un “aprendizaje bulímico”.
10. Hacen comunidad. “Tienen un fuerte compromiso con la comunidad académica y no sólo con el éxito personal en el aula. .Consideran sus propios esfuerzos como una pequeña parte de una empresa educativa más general, y no como una oportunidad para demostrar ciertas habilidades personales”.
Enseñar en la Universidad no es fácil, pero puede y debe ser estimulante. Quiero, para terminar, compartir con el lector o lectora un hermoso texto del poeta inglés John Masefield:
“Existen pocas cosas terrenales más bellas que una Universidad.
Es un lugar donde aquellos que odian la ignorancia pueden esforzarse por saber, donde aquellos que perciben la verdad pueden esforzarse en que otros la vean; donde los buscadores y estudiosos, asociados en la búsqueda del conocimiento, honrarán el pensamiento en todas sus más delicadas formas, acogerán a los pensadores en peligro o en el exilio, defenderán siempre la dignidad del pensamiento y del aprendizaje y exigirán valores morales a las cosas.
Ellos dan a los jóvenes esa íntima camaradería que los jóvenes anhelan, y esa oportunidad de discusión infinita sobre temas que son infinitos, sin los cuales la juventud parecería una pérdida de tiempo.
Existen pocas cosas más perdurables que una Universidad”.

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Comentarios

Mis felicitaciones por el trabajo realizado. Me encanta asomarme por aquí y leer tus textos; esos mismos que me ayudan a pensar y a reaplantear mi modo de hacer en el aula. Saludos.

Es cierto que palabras son amores, pero cuando esas palabras van acompañadas del testimonio de una vida dejan huellas inborrables en los corazones de aquellos que las escuchan. Un maestro es solo alguien que estudia por enésima vez aquello que sus alumnos lo hacen por primera vez. Alguien que camina en la misma dirección y no en sentido contrario de sus discìpulos. Alguien que sabe, que ama lo que sabe y que ama compartirlo. Alguien que le importa muchísimo màs que sus alumnos adquieran nuevos conocimientos que las notas que van a poner en los exámenes.
Un maestro es aquel que ha logrado poner la cuota adecuada de conocimientos, afectos, experiencia, respeto por el otro, cuyo resultado final es la sabiduría.

me parecio lindo

el problema es que en la enseñanza en España (en todos los niveles) hay demasiados funcionarios y escasos maestros expertos en enseñar a pensar

me parece sorprendente como a través de artículos suyos puedo encontrar las palabras exactas para expresar lo que yo siento por la enseñanza. Usted tiene una habilidad especial a la hora de expresarse y es por ello que le pido publique frases suyas, extraídas de artículos que a mi personalmente me vienen geniales para mi programación, donde ya le cito, -gracias-

Siempre tan acertados sus comentarios.Soy argentina y como en el congreso santillana nos facilitó su lugar de opinión en el diario he creado una carpeta donde archivo sábado, tras sábado lo que escribe. Espero verlo pronto por Concordia, Entre Rios donde dicen estará.Un alto abrazo como dicen mis alumnos.

Tengo en buen aprecio el libro de Ken Bain. Es uno de esos libros que me “llamó” desde la estatería para que lo “adoptara”. Se lo he recomendado a más de un compañero, profesor como yo. Alguno me ha comentado que hay cosas en él que le recuerdan la LOGSE…como diciendo: “esto es lo que ha llevado a la enseñanza (obligatoria) al lugar donde está” Puestos a no cambiar… Hace dos días hemos evaluado a nuestros alumnos de Bachillerato. Una vez más, hay quien suspende a sus alumnos, incluso a una buena alumna como María, —que es de esas de notable para arriba en todas las asignaturas—, porque “nunca debió escoger esa asignatura, porque ella no sirve para las matemáticas, porque no ha pasado nunca del tres…” Es increíble, Miguel Ángel, la falta de capacidad para la autocrítica, para pensar, por un momento, que en nosotros hay alguna respuesta para comprender el fracaso, su único fracaso, de un buen alumno, de una buena alumna, en nuestra materia. Claro que a este profesor ni me atrevo a sugerirle la lectura de Bain.
Como ves, te sigo, desde lejos, y te leo. Gracias por permitirnos seguir aprendiendo de tí. Un abrazo.

Ingreso a esta página por los comentarios que realizó en la Escuela Normal de Paraná Entre Ríos Argentina,y realmente me interesó mucho su trabajo.Su sencilles , sus conocimientos, y su buena onda. Voy a seguir sus publicaciones y le agradesco la posibilidad de poder leer sus escritos que son mucha ayuda en nuestro trabajo diario frente al aula.

18 de junio 2007 fue muy gratificante para mi peersona, poder participar de su conferencia esa frìa tarde en el colegio Normal de la ciudad de Paranà, Argentina.Me hizo sentir que no realizo tan mal mi tarea en el aula y que mi manera de evaluar no està tan equivocada.

Excelente el resumen que hace del libro de Ken Bain, son consejos muy útiles para hacer del dictado de una clase una experiencia diferente cada vez que uno está al frente de un salón de clase.

Soy alumno de la Universitat de València y me gustaría que se reflejara que la edición española del libro de Ken Bain “Lo que hacen los mejores profesores universitarios” está publicada por Publicacions de la Universitat de València. Además, anunciaros que la edición española del libro “Teaching with your Mouth Shut” saldrá seguramente a finales de abril en esta misma editorial. Pienso que es interesante valorar el esfuerzo de determinadas editoriales universitarias en la recuperación de textos y ponerlos al alcance de todos en nuestra lengua.

El artículo es muy interesante. Alude a una de los principales interrogantes que suelen inundar a los maestros: “¿qué es ser buen docente?”
Sin duda, merece la pena reflexionar sobre el.
Un saludo

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