Málaga y su kilómetro cero

Sin necesidad de poseer la Puerta del Sol con su típico reloj a expensas de que baje el péndulo que nos anuncie el nuevo año ni ser cruce de caminos de todas las carreteras y autovías de España, los malagueños, desde hace apenas quince días, tenemos nuestro Kilómetro cero, gracias de nuevo al ingenio y el entusiasmo de los chicos de La Despensa Films.

Después de haber conseguido que todas las formaciones independientes de este país actuaran en cada uno de los escenarios posibles de la ciudad y la provincia, desde que comenzarán con su proyecto del Wild Weekend Festival en La Caja Blanca y después de haber realizado distintas producciones cinematográficas, poéticas o artísticas, ahora recalan en el sugerente y fascinante mundo de la gastronomía. Estos chicos son de los que animan el cotarro y de los que no dejan de sorprendernos. Ahora los rockeros Gaby Beneroso –articulista de este periódico– y Belén S. Guzmán han dejado que sea la tercera en discordia la dulce periodista Esperanza Peláez, profesional curtida en los medios de comunicación y en gabinetes de prensa, la que de rienda suelta a una de sus pasiones, la cocina, que la han llevado a publicar numerosos artículos, libros e investigaciones sobre la tradición culinaria de nuestra tierra. Asistimos a un interés creciente por la gastronomía; el mundo de la cultura, la música, el arte, la poesía tienen mucho que ver con el arte del buen comer y el buen beber y ellos están dispuestos a demostrárnoslo. Como dice Esperanza: «Desde que Ferrán Adriá participó en la Documenta de Kassel, ya no hay fronteras». Pues bien, en el corazón del centro de Málaga, en la calle Dos Aceras, aprovechando las instalaciones de un antiguo restaurante, han tenido la gallardía de abrir un club gastronómico a modo de las sociedades gastronómicas que tanto se prodigan en el norte del país. Según ellos mismos, hay cantidad de profesionales haciendo cosas muy interesantes y deseando colaborar y Kilómetro Cero pretende ser el punto de encuentro de todos ellos. Un espacio a modo de restaurante pero con la versatilidad suficiente para albergar conferencias, presentaciones de productos, catas o incluso proyecciones de películas. Tienen en mente proyectar, ahora que la película acaba de cumplir veinticinco años, el Festín de Babette, en un ciclo con el sugerente título de Cómete la película.

Entre sus objetivos están rescatar el recetario tradicional de la provincia de Málaga, especialmente de aquellos platos en riesgo de caer en el olvido, fomentar el consumo de los productos malagueños y conocer la actualidad de la restauración en la provincia. Para ello, ya cuentan con la colaboración de conocidos restauradores como Mauricio Giovanni, del restaurante Messina de Marbella, o Charo Carmona, experta en recuperar las recetas antiguas de Antequera y que actualmente regenta el conocido restaurante El Coso de San Francisco de la citada localidad. De la cocina más propia del Valle del Guadalhorce, el turno los viernes es para Paco Ruiz, del restaurante Casa Paco de Coín, una cocina a medio camino entre la cocina generosa de los pueblos y la sofisticación. De Fuengirola es Paco Flores, ganador del último certamen de Madrid Fusión y regente del restaurante El Tostón, quien también participa de la programación de este genuino y suculento proyecto cultural; un paseo por la gastronomía de calidad de toda la provincia sin salir de Málaga. Pero no todo son grandes nombres. Entre sus acciones más próximas, está la de contactar con todas las escuelas de hostelería para abrir este espacio a los nuevos talentos. Presentan el vino, el aceite y el queso del mes, colaboran también con Fernando Rueda y su proyecto Gastroarte, que reúne a los veintitrés chefs más prestigiosos de toda Andalucía en su formato de showcooking y están dispuestos a organizar cenas temáticas rollo años 60, 70 con música, atuendo y platos de la época. En su interés por difundir los vinos de Málaga y de las Sierras de Málaga tienen en su carta sólo vinos de la tierra, como los de Jorge Ordóñez, de Almáchar, que serán los caldos que se sirvieron en una cena organizada con motivo de la entrega de los Premios Nobel.

Kilómetro Cero es un espacio para los que no les importa engordar la curva de la felicidad, desarrollando los sentidos y el gusto con calidad, cariño y buen hacer, en un entorno desnudo, diseñado por la creadora Sandra Cabello, que se irá haciendo a medida que pase el tiempo y que se gesten nuevas propuestas. Alrededor de una mesa de este nuevo club gastronómico, estoy seguro que, no sólo se compartirán los mejores sabores, sino nuevas experiencias y alegría a raudales.

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