El Cervantes se cae a pedazos

No se crean que estoy hablando del majestuoso y espléndido primer espacio escénico de la ciudad de Málaga, el Teatro Cervantes. Ni tampoco se hagan a la idea de que vengo a parlamentar sobre la programación escénica y musical de uno de nuestros lugares más importantes de la villa, ni voy a sugerir que se pierdan las distintas actividades que se programan en este singular auditorio, referencia de la ciudadanía y de la cultura malagueña. El Teatro Cervantes de Málaga lleva más de veinticinco años nutriendo de cultura y espectáculo. Es, sin duda, un punto de atracción importante y nadie duda de la trascendencia que esta infraestructura significa para la ciudad. Por este motivo es importante señalar que se trata de un equipamiento cultural de primera necesidad para nuestra ciudad, una seña de identidad, algo de lo que sentirnos profundamente orgullosos. A pocas decenas de kilómetros, en la bella ciudad de Tánger, existe un espacio de idénticas características.

Durante casi todo el siglo XX, Tánger fue un lugar de referencia y modernidad para el resto del mundo. Un punto de encuentro de artistas, escritores, músicos y personajes variopintos que hicieron de este lugar del planeta un auténtico paraíso. A raíz de este esplendor surgieron nuevos y sugerentes lugares para desarrollar distintas facetas de la creación. De hecho, una de las obras más sugerentes y extraordinarias que se construyeron en la ciudad en esos años, fue el gran Teatro Cervantes, terminado en 1913. Este increíble edificio de estilo modernista, diseñado por el arquitecto español Diego Jiménez, fue uno de los orgullos principales de la ciudad en aquellos años y lugar de referencia de la cultura tangerina. Su construcción se inspiró en los más bellos teatros europeos del siglo XIX y durante muchos años fue lugar de peregrinación de las mejores compañías teatrales españolas, los más grandes espectáculos de danza y las más reputadas voces de la época. Las 1.400 butacas de las que disponía servían de refugio para los españoles residentes en la ciudad y el mismo Juanito Valderrama terminó de escribir su famosa copla El emigrante entre sus paredes. En este bello teatro actuaron las más conocidas figuras españolas y francesas del momento y sirvió como espacio para realizar numerosos acontecimientos y eventos de la época. Hasta mediados de los años cincuenta el teatro siguió su exitosa programación escénica. Pero en la actualidad, después de casi un siglo de existencia, el teatro mantiene intacta su estructura principal, aunque poco a poco se va cayendo a pedazos y el deterioro al que está sometido hace peligrar su existencia.

Tánger es una de las ciudades más prósperas y ricas de Marruecos y necesita con urgencia un espacio escénico de primera magnitud. Actualmente el Teatro Cervantes de Tánger es de propiedad española y está alquilado al Ayuntamiento de Tánger por una cantidad simbólica de un dirham desde el año 1974. Durante todo este tiempo el Reino de Marruecos no ha hecho nada por salvaguardar y restaurar esta joya arquitectónica y cultural y nuestro país tampoco.

Personalidades
Desde hace varios meses, numerosas personalidades del mundo de la cultura tangerina y española se han reunido en una plataforma ciudadana para reivindicar la restauración de este singular edificio por parte de las autoridades españolas y marroquíes. Estos primeros contactos han dado como fruto la creación de una asociación cultural hispano-marroquí denominada Sostener lo que se cae, la cual tiene numerosas ramificaciones en distintas ciudades marroquíes, españolas y francesas como Tánger, Málaga, Madrid, Granada o París. Este proyecto pretende recuperar para esta ciudad, el gran Teatro Cervantes, de manera que este lugar pueda ser usado como espacio escénico y, a su vez, como centro de cultura contemporánea donde pudiese disponer de pequeñas salas de usos múltiples para ensayos de grupos emergentes de música, teatro y danza. También contemplan en sus planes organizar cursos de formación, exposiciones, charlas, talleres, conferencias, ciclos de cine… Un contenedor donde la creación ocupa un lugar más que predominante. Esta luchadora asociación tiene la característica de haber nacido del interior de la sociedad tangerina, concretamente de un sector muy relacionado con las artes escénicas, la música y la creación contemporánea. Una de las cabezas visibles de este proyecto es Ahmed Benattia, un joven estudiante de arte dramático en Granada que además se ocupa de la coordinación general de todo este sueño. Con tan solo veinte y pocos años su solvencia es claramente manifiesta y en sus ojos se aprecia ilusión y fuerza.

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