El arte hace la calle

Ciudades como Barcelona, Londres, París o Nueva York poseen en sus calles un auténtico reguero de obras de arte esparcidas por sus barrios, muros o aceras. En los últimos cuarenta años muchos de los artistas que luego han subastado algunas de sus obras en Sotheby’s han intervenido alguna vez artísticamente distintos espacios públicos de sus ciudades.

El arte urbano es una consecuencia de la sociedad de nuestros días, y en la actualidad, está considerado como parte de la esencia del arte contemporáneo. Normalmente cuando hablamos de este tipo de manifestación artística suele venirnos a la cabeza únicamente el graffiti, pero también, esta libre expresión se desarrolla a través de diversas técnicas como la intervención del espacio, el uso de plantillas, la pintura mural, o con la utilización de carteles o pegatinas.

Jean Michel Basquiat puede considerarse uno de los artistas de referencia en este sentido; de escritor de graffiti pasa a convertirse en uno de los creadores más valorados de la reciente historia del arte actual. Otro de los nombres que destacan en esta disciplina es Bansky, pseudónimo empleado por un fecundo artista británico que se ha dado a conocer en los últimos años. Sus obras pueden verse en distintas ciudades del mundo, especialmente en Londres. Ya en nuestro país, destaca un madrileño cuyo apodo es Spy. Sus intervenciones suelen tener una dimensión plástica muy original, transformando el entorno en algo providencial y a la vez divertido.

Normalmente los artistas que deciden intervenir en espacios públicos pretenden en la mayoría de las ocasiones llamar la atención del resto de los ciudadanos, consiguiendo a su vez que la acción artística salga de su habitual contexto y converse cotidianamente con actores nada susceptibles de visitar museos o salas de arte. En la mayoría de las ocasiones es también su intención trasladar al resto de la ciudadanía algún mensaje o discurso subversivo y de crítica social, haciendo hincapié de manera irónica en algún aspecto de la realidad cotidiana.

En Málaga no hay muchos artistas que se hayan definido como urbanos. Presupongo que el lector sabrá diferenciar correctamente la intervención artística de un creador de la vandálica acción de firmar con spray todo lo que se te ponga en el camino. Es importante hacer la distinción porque una práctica es totalmente deseable y la otra absolutamente condenable.

Normalmente el que realiza una acción artística en la calle busca además de esa llamada de atención, un resultado a su vez estético y que la obra quede integrada aportando valor al conjunto que se interviene.

En los ochenta destacó en nuestra ciudad la actuación de un colectivo de artistas del que formaba parte el internacional Rogelio López Cuenca: los llamados Agustín Parejo Scholl, un grupo de activismo artístico malagueño precursor en nuestras calles. Frases como la palabra mata la cosa o Málaga Euskadi da fueron un símbolo en el imaginario de entonces. Una de sus acciones más nombradas fue la campaña Sin Larios, que pretendía bajar la estatua del Marqués de Larios al semáforo en actitud de cruzar la calle y su a su vez colocar arriba la estatua que representaba al obrero como símbolo del trabajo, reivindicando como acción artística la actuación de la turba republicana que en 1931 mandó la estatua de Benlliure a las aguas del puerto. Esta vez pretendían bajarlo al nivel de los ciudadanos.

En nuestros días las calles malagueñas suelen contener muchas más pegatinas de cerrajeros de urgencia y carteles de toros o fiestas de electrónica que acciones realizadas por artistas. Pero en medio de éste páramo, en los últimos tiempos, sabemos de la existencia de un artista que está dejando su impronta en las calles del Centro y que abre un nuevo horizonte esperanzador. Su nombre es D.Darko y nos ha dejado ya algunas intervenciones con un marcado discurso poético e incluso sentimental. Suele trabajar con materiales reciclados y su máxima es utilizar aquellos que ya han tenido un uso previo para darles otra función que los cargue de un nuevo significado. En la fachada del antiguo Pub Underground, en calle Dos aceras, hay un botón que dice Amor para pulsar sólo en caso de emergencia. Suele escoger aquellos lugares del Centro aún degradados y con su impronta consigue que esos se conviertan en espacios que desprenden algo mágico.

Otra de las nuevas actuantes urbanas es una chica que se hace llamar Arzach cuya mayor inquietud es mostrar que la ciudad está viva, llena de ideas, de color y compartirlo así con los viandantes. A ella no le hacen falta galerías para mostrar lo que hace y se mueve con absoluto espíritu entusiasta. Ojalá cunda el ejemplo.

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Comentarios

Mola el interruptor!! Plus para D.Darko

El arte urbano como debe llamarse, porque es cierto que hay verdaderas obras de arte en muchas calles..al menos es un arte que es arte de todos..esperemos que siga suendo asi y no nos cobren ya mismo por pasar por una calle.

El arte urbano a día de hoy es un medio eficaz y poético de interrogar al espectador cotidiano, más allá de la grandilocuencia del museo y la asepsia de la galería de arte. D.Darko es un artista efervescente que aúna magistralmente poesía y hiel en intervenciones sobrias pero de sumo lirismo. Ánimo D.Darko, cuando el arte se mercantiliza pierde su verdadero norte dejando de remover conciencias para convertirse en objetos de diseño. No pierdas nunca tu grandeza.

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