Ollerías, la alternativa

La calle Ollerías es una de las pocas arterias por donde los vehículos acceden al Centro. Es también una de las calles más transitadas porque conecta el barrio del Molinillo con la calle Carretería haciendo de ella paso obligado para aquellos que quieren introducirse en el corazón de la ciudad. Pero sobre todo esta calle es un universo de rarezas y de personajes variopintos que suelen tenerla como referente para pasearla de arriba hacia abajo pidiendo algún cigarro que otro o entreteniéndose en hablar consigo mismo. De hecho los habituales de esta vía, entre los que me incluyo, suelen tener una visión del mundo un tanto especial,   a veces parece como si la calle no terminara nunca y el paseo fuese un fin en si mismo. Es un entorno atípico dentro de la maraña del Centro Histórico, una isla para náufragos, un paraíso para asumir soledades. Ollerías se parte en dos por el Centro Cultural Provincial, un espacio que la ha definido como calle preferente para el arte y la cultura. A menudo incluso esta infraestructura cultural dependiente de la Diputación de Málaga suele adoptar el nombre de la misma y son muchos malagueños los que conocen el centro como la Sala Ollerías. De esa coordenada hacía el Norte la calle se convierte en una más del barrio del Molinillo, con sus comercios característicos, su vida más popular y la particular visión de señoras que andan cogidas del brazo en pijama o luciendo alguna singular bata-manta.

La otra parte de la calle es diferente. Estos últimos días ha sido un constante hervidero humano que ha tenido como responsable a la dueña de la peluquería Art Shampop, Mayte Vázquez; uno de los comercios más alternativos y que más vida da a la calle. Normalmente ya suele ser un lugar bastante concurrido porque además su interior alberga una tienda de ropa de segunda mano y de complementos vintage y, a veces también, tienen lugar algunas exposiciones de fotografía o ilustraciones. Pero esta vez se trataba de una exposición de objetos, bisutería y artesanía hecha a mano por la diseñadora y artista Sandra Robledo. Durante tres días se han sucedido las visitas: entre los que se acercaban a echar un vistazo, los que compraban algún regalo, las que iban a pintarse el pelo o a ponerse unas mechas o los que se interesaban por la música que pinchaba One Mas, dj residente estas tres tardes que ha durado el Glamorous Outlet, que así se llamaba.

Pero en esta parte de Ollerías no solo se encuentra este interesante comercio sino que además de una librería de ocasión y la exquisita taberna Pata Negra, lugar de peregrinación de muchos artistas, músicos y asistentes a las actividades del Centro Cultural Provincial, también se sitúa la tienda de ropa exclusiva La Habitación de Kate, cuyas propietarias son las encargadas de activar el Creactiva, muestra de creadores que se suele hacer en la Plaza San Pedro de Alcántara. También en este misma calle, más concretamente en un callejón contiguo, han abierto un taller para realizar sus creaciones que comparten con varias artistas y diseñadoras.

Es un germen de actividad creadora que podría propagarse a lo largo de toda la calle y ser Ollerías un foco de referencia del comercio alternativo en el Centro Histórico. En muchas ciudades hay calles y distritos que se asocian a unos determinados establecimientos con una propuesta común y un hilo conductor. Pues el entorno Ollerías-Carretería podría ser perfectamente un área comercial dedicada a la cultura, la música, la moda y las tendencias alternativas más nuevas y más jóvenes. La zona suele ser bastante asequible para aquellos que deciden montar un negocio, ya que los alquileres son bastante baratos, ideal para poder arriesgarse y emprender una aventura de estas características. Para tal fin desde el Ayuntamiento se debería planificar una campaña destinada a animar a que los jóvenes se decidan a crear su propia empresa y se ubiquen preferentemente por este sector. El hecho de que puedan coexistir comercios de características similares hará que el resto de la ciudad preste la atención necesaria para que se puedan atraer a públicos potenciales; algo así ocurre en calle Nueva con las zapaterías por ejemplo. Cualquier ciudad que pretenda tener entre sus denominaciones la etiqueta de ciudad creadora o ciudad cultural debe promover la implantación de un cierto tipo de comercio que potencie la venta de los trabajos y diseños de artistas de la ciudad. Frente a la proliferación de franquicias y centros comerciales deshumanizados, puede ser muy positivo para Málaga la creación de un centro comercial abierto dedicado al desarrollo de las industrias creativas.

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Comentarios

Ollerias es el ejemplo de lo que debería considerarse un “soho” malagueño.
Iniciativa privada valiente que apuesta y se arriesga confiando en su propio trabajo y esfuerzo.
Lo otro, lo del millón de euros en alameda de colón es ESPECULACIÓN

En calle Ollerías artistas y creadores dejan su huella y periodistas destacan su belleza. Esto es amor a la ciudad!
Ánimo a los jóvenes y modernos empresarios…

[...] This post was mentioned on Twitter by Curro Moreno, Martín Moniche . Martín Moniche said: Ollerías, la alternativa! Mi artículo de esta semana. Buen dominguito a todos!!! http://bit.ly/eIsd3m [...]

Os olvidais de los músicos que cada semana madrugamos para ensayar con la Orquesta Sinfónico Provincial de Málaga, mientras vemos a las madres de distintos paises llevar a sus niños al cole, o más tarde en los descansos levantarse y lucir su pijama de franela a las niñas del lugar!

Bueno, sin olvidar la visión cultural-cofrade de los inmensos tronos del Prendimiento bajando cada Domingo de Ramos por Ollerías.

Un saludo.

Ollerias es una de mis calles preferidas de Málaga, en ella se dan cita la decadencia de Málaga y a la vez el futuro. Aun me acuerdo de la tiendecita junnto al Centro cultural, esa mujer llena de gatos en su regazo.

¡I LOVE OLLERIAS!

Lo que más me gustaba de esa calle era una de las mejores tiendas de vinilos de ocasión de Málaga (ahora creo que es una tienda de moda infantil), su dueño era un tipo de hocico ahumado, auténtico, una enciclopedia musical viva, tardes de compras de discos de The Clash, Black Sabbath, AC/DC. Grupos que ahora se ven en las camisetas de Zara y causa sonrojo, habrán escuchado sus letras los que las llevan.
Si la llega a tener ahora, ahora que el vinilo es “cool” para la vacua posmodernidad, a lo mejor hubiese tenido al menos más ventas, que en el principio de los 90.

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