Negligencias dobles
Ración doble. La primera: un extranjero se dispone a copiar la llave de un apartamento al que piensa mudarse. Acude, por tanto, al supuesto especialista que las duplica y vuelve a probarla dándose cuenta que no encaja. Pérdida de tiempo, hecho éste que no debe sorprender a los que por aquí vivimos. Tras otra media hora a la intemperie de un calor asfixiante, vuelve con el segundo intento que, ojo, entra en la cerradura pero no puede realizar movimiento alguno. Cuando intenta sacarla se le parte en dos quedándose la mitad dentro y la otra en su mano. Vuelve a visitar al antiprofesional, que en metáfora perfecta de esta supuesta civilización, copia las cosas de manera negligente, incluso las llaves. Como el trabajador no acepta reclamaciones el afectado decide elevar el tono de su voz así como reparte un par de golpes en su vetusta mesa de trabajo. Tras la amenaza, el cerrajero acepta ir a su futura casa a intentar sacar la llave defectuosa copiada por él. Y bien que lo consiguió. Pero al marcharse, exigió al afectado –recordemos que había pagado la copia de la llave y no había conseguido nada a cambio, salvo perder hora y media de su vida y gastar fuerzas, ánimo y energías- la no módica cifra de trescientos yuanes. Un auténtico pastizal. La razón: había arreglado la cerradura. El extranjero, tras amenazarlo con llamar a la policía, consiguió que el pirata desistiera.
La segunda: una mudanza en un edificio de viviendas en donde en veinte plantas residen seis familias por cada una. Pues bien, la empresa que comenzó el baile de muebles y demás utensilios, copó ambos ascensores, generando una inmensa molestia entre la vecindad que curiosamente no abona poco por cada letra de la hipoteca o alquiler. Cuando el capo de la empresa fue llamado al orden, éste se quedó sorprendido, como diciendo “¿por qué no podré utilizar ambos ascensores si los he pillado yo primero?”. Deduzco que esa empresa de traslados llevaría años ejerciendo sus labores. Y que ni aún así es capaz de comprender que la solidaridad y la entente ayudan a no paralizar un edificio entero de viviendas por la avaricia.
Prosigue la masacre. Sin que nadie sea capaz de parar semejante alud de injusticias generales. Los occidentales progres (débiles) siguen tratando a estas personas como si de retrasados mentales o discapacitados físicos se trataran. “Están cambiando”; “Hay que darles tiempo”; “Vienen de momentos muy difíciles”, “España hace décadas era aún peor”.
Mientras fui a comprar el pan, en un trayecto de no más de cien metros, no menos de cincuenta coches de alta cilindrada, mujeres vestidas con trapos rigurosamente caros, teléfonos y portátiles última generación por doquier, infantes que o estudian en los Estados Unidos o hablan un inglés mejor que el mío. ¿Hasta cuándo no llamaremos a la infamia por su nombre?
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Comentarios
Dos posts más abajo, en 25.000 euros tú tratas a los extranjeros como si de retrasados mentales o discapacitados físicos se trataran.
Lo haces permanentemente, tratas a los periodistas extranjeros como si de retrasados mentales o discapacitados físicos se trataran.
A los inmigrantes en China como si de retrasados mentales o discapacitados físicos se trataran.
A todos los que no comulguen contigo los tratas como si de retrasados mentales o discapacitados físicos se trataran.
Supongo que porque cree el ladrón que todos son de su condición.
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Chinorris!! Gamberrossssss!!!!! jajajjajajajaaa!!!!!!!