Operación de apendicitis

Europa, la vieja chocha, sigue creyéndose que en China, a causa de su legado comunista, la enseñanza y la atención médica son gratuitas, así como que las jubilaciones son honrosas. Pues bien, nada más lejos de la realidad, acudir a un hospital en China acarrea dos graves peligros: el primero, el coste, de los más altos del mundo; y el segundo, el peligro, ya que cualquier centro médico de este país es una copia exacta de sus calles, sus hogares y sus maneras. Maquinaria obsoleta, rayos X que ayudan a que pilles un buen cáncer, médicos que fuman, otros que no se lavan las manos, baños públicos peores que los de una discoteca de éxito a la hora de su cierre, errores en las entregas de los resultados de los análisis… y lo que es peor: trato hacia el paciente bastante peor que el que dispensaban a mi gata en un veterinario de San Luis, Menorca.

Además, no son pocos los tratamientos y operaciones que se autorizan, por el único interés del económico. Hace poco contaba en este mismo espacio dos casos terribles: el de un ciudadano español al que le diagnosticaron en Shanghái esclerosis múltiple –salió corriendo a España donde se lo negaron hasta tres médicos distintos-, y el de una chica en Pekín con un bulto en el pecho que en la misma mesa de operaciones recibió la buena nueva del doctor: “No le puedo quitar nada porque no veo nada en la radiografía”.

Que se sepa: un chino, sea cual sea su estatus social, económico –los ricos se operan en California, Hong Kong y Singapur- y tipo de problema de salud, debe abonar por adelantado lo que necesite, ya sean aspirinas o una operación a corazón abierto. Las habitaciones e ingresos se pagan también por anticipado y el que no puede abonar se va a su casa con el tumor, la hernia o la misma fiebre con la que llegó. Por eso China sigue creciendo: porque no se hace cargo de la salud de su población. Entre otras necesidades básicas.

Pues bien, acabo de recibir el correo de Rachel, una china ennoviada con un norteamericano, que ha dejado sus sueldos pírricos shanghaineses para arrimarse a la sombra de su pareja. Me cuenta que la semana pasada tuvieron unos días de sufrimiento ya que un amigo de su novio, ciudadano ruso residente en Xi’an, solicitó la ayuda de éste ante unos fuertes dolores de estomago. Tras visitar el hospital y realizarse numerosas pruebas, le diagnosticaron apendicitis. Pero con el diagnostico venía una sorpresa: “Serán 25.000”; “¿¡Cómo!?”, exclamó el agredido. Recalco que 25.000 yuanes ascienden ya a algo más de tres mil euros, una broma de mal gusto que demuestra la ira antihumanitaria de esta sociedad sin mañana, que espera en las entradas de emergencia de los centros de salud, calculadora en mano, con la idea de amasar más y más dinero. Que algunos ya se habrán coscado del negocio, y estarán generando intoxicaciones masivas, lanzando cáscaras de plátanos por las aceras, retirando las pastillas de freno de los coches… porque los hospitales son ya una nueva fuente de ingresos. Y de qué manera.

Según Rachel, el muchachote ruso, ni corto ni perezoso, se cogió el primer avión para Moscú donde informó que este tipo de simplismos –una operación de apendicitis- se arreglan con menos de 300 dólares que pueden ser pagaderos después de la extirpación. Y eso que Rusia tampoco parece el cielo en la tierra.

Lo que no sé es si esta persona habrá llegado con vida a la capital rusa, ya que estas infecciones no curadas a tiempo te pueden ocasionar hasta la muerte.

Y para el que no lo sepa, Xi’an es una ciudad secundaria de esta China imposible, metida en la clásica nube de contaminación extrema, que es conocida por los Guerreros de Terracota, que a modo de objetos para su venta, están metidos en unas especies de naves industriales. Por supuesto no se venden. Aún. Y que 25.000 yuanes equivalen, tranquilamente, a veinte sueldos de un camarero o parecido.

Compartir este artículo:
  • Facebook
  • Meneame
  • Live
  • Yahoo! Bookmarks
  • MSN Reporter
  • Digg
  • Sphinn
  • RSS
  • Print
  • del.icio.us
  • Mixx
  • Google Bookmarks

Puede participar escribiendo su comentario a esta entrada o bien conectar con RSS y seguir cómodamente las futuras entradas de este Blog.

Comentarios

Aún no se ha comentado esta entrada. Sea el primero en hacerlo!

Comentarios a esta entrada no permitidos