The People’s Republic of Scandal
La Republica Popular del Escándalo. Por esta portada y por su contenido rigurosamente informativo -¿o es que no es normal escribir sobre la actualidad más candente de las últimas semanas: el caso del abogado ciego Chen Guangcheng y el del ex gobernador de Chongqing Bo Xilai?- la última edición de la revista Time ha sido secuestrada por los censores del Partido Comunista Chino, por esas maneras propias de la hermética Corea del Norte, por ese afán en hacer el más completo de los ridículos. ¿O es que los ciudadanos chinos hablan inglés y están suscritos a tan internacional revista? ¿O es que queda alguien por enterarse de lo ocurrido?
No quedan tan lejos las palabras vacías que tanto hicieron emocionarse a los despreciables líderes mundiales, aquellos que permitieron que este país repleto de codicia e injusticias organizara algo tan supuestamente puro como unos Juegos Olímpicos. Atrás se quedaron aquellos sentimientos vacíos que como el yonqui sin supervisor, han sido sustituidos por sus pecados originales: chantaje, extorsión, contaminación, diferencias sociales, penas capitales y censura.
¿Qué teme China? De un tiempo a esta parte, ayudado por la cantidad de casos nefastos contra sus intereses que han llegado a ver la luz, y por la cercanía de dos fechas fundamentales en su calendario –el aniversario de la Masacre de Tiananmén y el congreso de octubre de donde debería salir el nuevo presidente de la nación- las políticas del Partido Comunista Chino andan algo erradas: se les escapan los disidentes ciegos retenidos y vigilados las veinticuatro horas del día, como se pelean ambas facciones de la cúpula del Partido con consecuencias ciertamente novedosas: tener que cesar al jefe de Chongqing debiendo encarcelar a su mujer acusada de asesinato. Y lo peor: se ha enterado todo el mundo.
Restan diez días para que se cumpla un nuevo aniversario –será el vigésimo tercero- de la Matanza de la Plaza de Tiananmén. Masacre en donde, evidentemente, no murieron y desaparecieron los que debían haberlo hecho. Me explico: una pareja de veinteañeros chinos que volvían borrachos de un karaoke atropellaron a una anciana. Un testigo vio como la subían en el coche pensando que la llevaban al hospital cuando al día siguiente apareció muerta y enterrada a trescientos metros del lugar de los hechos. Los expertos han confirmado que la señora fue enterrada con vida, hecho éste, que por cruel y vil que parezca, no debería sorprender a nadie, ya que en China, incluso en semejante momento, uno piensa en cuánto dinero puede llegar a perder. Si la hubieran llevado al hospital con vida se habrían tenido que hacer cargo de la cura, hospitalización y correspondiente indemnización.
La sociedad china, moldeada por la brutalidad ex campesina-maoísta del PCCh, anda a años luz de lo que debería ser un ser humano. Como decía la portada de la secuestrada edición del Time: la República Popular del Escándalo.
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Comentarios
Me gustó mucho su artículo, me sorprende esta noticia aunque no es la única que he leído en los últimos años acerca del comportamiento “sangre fría” de los Chinos; sin embargo, no podría llamar a un Chino “lejos de ser humano” porque viviendo en China me he dado cuenta de que también tienen cosas muy buenas que atribuirles.
Le dejo una página sobre más información de China en español http://bit.ly/laredchina1
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Buen post.