No al extranjero
Sin querer parecer frívolo deseo anunciar la que se nos viene encima. Que manejar a una población a patadas, donde sólo eres visible si dispones de dinero, contactos o marido con dinero o contactos, es un peligro del que sólo podía generarse una sociedad esclavizada, inutilizada mentalmente, escasísimamente productiva, y ultra nacionalista de un país parecido a la Oceanía que narró George Orwell en su novela premonitoria ‘1984’.
El ciudadano chino, al que casi todos los estadistas, analistas, comentaristas, escritores, periodistas y resto de expatriados exculpan del hedor que desprende China -intentando justificar que lo que genera este país es únicamente por obra y gracia del Partido Comunista Chino- tiene, en realidad, una buena parte de culpa de lo que por aquí acontece. Que aunque no haya democracia, las leyes sean siempre favorables a los de siempre, sean ninguneados en sus quejas y excarcelados por sus critican, sigue quedándoles margen para seguir haciendo la guerra desde dentro.
Me explico: en China, cuando un anciano se cae en la calle o un ciclista es atropellado, nadie, absolutamente nadie, es capaz de ayudar al malherido a causa de una deformación que ya forma parte de su ADN. ¿Recuerdan el caso que dio la vuelta al mundo de la niña de dos años que fue atropellada diecisiete veces por diversas personas y que fue ignorada por todo ellos? ¿O la de la mujer que salta de un puente en medio de una carretera y los coches la esquivan como al perro recién arrollado?
Pues bien, en ambos casos la opinión pública –o sea, los cientos de millones de ciudadanos chinos-, callaron otorgando, permitiendo que la especie humana quedara a la altura del betún. Nadie se acercó a los afectados. Todos asumieron que era lo correcto. La vida sigue, dijeron.
Sin embargo, hace una semana que un ciudadano británico con pinta de actor contratado por el PCCh, apareció en un video con corte, edición y montaje, donde según parece intenta violar a una desvalida muchacha ‘han’. El que pueda ver las imágenes llegará a entender la poca veracidad de las mismas. Como el que acuda esta noche a alguna discoteca con extranjeros podrá corroborar el inmenso interés de las nativas en los ‘lao wai’. Pero da lo mismo: la misma población que ignoró al bebé atropellado por diecisiete de sus conciudadanos ahora exige que rueden las cabezas, hígados y corazones de todo extranjero que ose pisar sus avenidas, aquellas copiadas a la imagen y semejanza de la vetusta Europa o la previsible América.
La campaña en internet, donde los supuestos chinos inocentes se están cebando a lo grande, no hace más que justificar mi teoría, ya descrita por Orwell, en donde queda claro que las masas no son inocentes, sino culpables e imbéciles. Que hay que ver como afilan el cuchillo los ‘dosmilyuanistas’ si el tejido a descoser es la piel de un “sucio blanco”, según acabo de leer en internet. ¿Es que acaso ellos son amarillos? ¿O limpios?
El gobierno chino –como el nacional-socialista del Nazi Hitler- está llevando a cabo una campaña de información (manipulación) en donde tienen todas las de ganar; que tras deformar a toda una población durante siglos sólo tienen que administrar la cápsula necesaria que les hará a su inmenso rebaño odiar a muerte a cualquier extranjero. Sin o con razones.
Los foros de internet –y ojo al dato, porque las nuevas tecnologías sólo las usan las nuevas generaciones, o sea, los veinte y treintañeros- emanan llamaradas de odio, en donde se exige una limpieza étnica, para que no quede extranjero ni ilegal ni legal en el país del mundo que muy posiblemente es, porcentualmente hablando, el que menos expatriados mantiene entre su censo.
No todos los chinos son iguales. Ya. Pero yo nunca he transitado entre tanta gente parecida. Lastimosamente han sido programados para lo que está ocurriendo. Pero no deja de ser verdad que esas mismas tecnologías que usan como ametralladoras también esconden imágenes de sus ídolos barriendo de estudiantes la Plaza de Tiananmén. Y aseguro que aquellos universitarios inocentes no violaron a nadie. Y si el británico del video lo hizo, que lo pague. Pero al resto de expatriados que nos dejen en paz.
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