¿Quién confecciona píldoras de carne en polvo de bebés fallecidos?
No, no es un concurso. Es el nuevo paso delante de China para mostrar a la humanidad que décadas de reclusión en sí mismos les han valido para mucho. Pero estaba claro: cuando Mao mandaba fundir tenedores por ese tétrico ‘Gran Salto Adelante’, o el mismo estratega enviaba a los niños a asesinar a los profesores de escuela, se estaban sentado las bases de lo que hoy es el peor ejemplo de este desdichado mundo, un país que contamina como nadie, que tortura a lo campeón, que asesina en masa y que además, ha sacado –según dicen los vendidos- a cientos de millones de chinos de la pobreza gracias a un brutal ascenso económico. Pero recordemos sin cansarnos estos dos datos: en esa hambruna, guerra y pobreza se metieron ellos mismos –el PCCh tiró del carro-; y los que hoy ya no pasan hambre, cientos de millones, viven bajo una nube de cáncer, ganan 200 euros al mes sin derecho a seguridad social o estudios públicos, y son desinformados constantemente porque el día que se enteren de todo se levantarán en armas.
Y bien, se muelen a los bebés, se seca lo molido, y se confeccionan cápsulas que dicen dan mayor vigor y longevidad. Lo que nadie ha aclarado es quién mata a los neonatos, por qué, o si son esos bebés víctimas de la violenta política del ‘hijo único’ que han llevado a algunos luchadores por la libertad –entre ellos el abogado ciego Chen Guangcheng- a sufrir una presión sin igual de la que no les pueden sacar ni los malvados norteamericanos.
Los oficiales de aduanas del aeropuerto de Incheon, que recoge a los clientes de Seúl y alrededores, se negaron a admitir de dónde provenían las píldoras así como los bebés, por no generar un conflicto diplomático con el país que tiene a todas las naciones del mundo atadas en corto. Eso sí, otra partida confiscada en mayo del pasado año de las mismas píldoras, puso a los policías chinos sobre el tema, prometiendo una investigación exhaustiva que parece no ha servido para nada.
Porque desde el pasado agosto el personal de aduanas de Corea del Sur lleva ya 35 detenciones de ciudadanos chinos que cargan con cantidades importantes de estas píldoras confeccionadas con, ojo al dato, carne en polvo de bebés fallecidos que tras ser molida es secada en estufas. Los detenidos –todos chinos-, por supuesto, declararon que no sabían qué portaban –los que trafican con alijos de cocaína suelen decir lo mismo: que se los metieron en la maleta-, aduciendo que sus marchantes les habían dicho que “sólo eran píldoras que contenían suplementos energéticos”.
Sin entrar a debatir más: si esto ocurre en España; o en los Estados Unidos…
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