87 muestras más para un mundo cegato

Acaban de pillar a un empresario chino del textil que hacinaba, en condiciones infrahumanas, a 87 compatriotas suyos –había hasta menores- con la idea de sacarles todo el jugo. Como el exprimidor Philips a la naranja valenciana. Como la bicicleta estática al obeso arrepentido. Como la encargada del ‘final feliz’ en el masaje de cada esquina.

La policía española –el atisbo de infierno acontecía en Badalona-, timorata hasta rallar el ridículo, procedió a la detención de unos, a la puesta en libertad de otros, y a la nota de prensa para todos. Que los ridículos deben ser expuestos a una masa social que no entera de la misa la mitad. Que mañana hay derbi.

Pero debe quedarnos claro que, en este mundo globalizado que destapa las vergüenzas de algunos gracias a esos avances tecnológicos que se crearon sin saber sus reales metas, hay naciones que por medio de sus gobernantes –y por sus empresarios mantenedores de esa estafa-, doblegan en esta carrera capitalista al resto de países, amparados en una ilegalidad flagrante, que incluso toma cuerpo en dicharacheras estados democráticos que, o pasan por alto las estafas, o las pillan tarde y a contrapié. El clásico cáncer de esta burda democracia.

El empresario chino –repito, calcando el dictado de sus profesores del PCCh- invade el mundo con unas maneras de generar empleo –sólo compatriota y generalmente familiar- que aún sólo asusta en pequeñas dosis a los parias españoles, que creen que realmente pillan a seres de otra especie cuando indagan en la sospecha, no a seres humanos como el que escribe y como tú, que ahora me lees. Porque o si no es inexplicable. ¿Se imaginan a un empresario español hacinando en un almacén ilegal a 87 ciudadanos españoles, que durmiendo a ras de suelo, entre meada y bocado ramplón, se tiran catorce horas de media dándole a la máquina de coser por sueldos de hace décadas?

Si esto llegara a ocurrir, seguro, España saldría a la calle, dominada por unos sindicatos agresivos y una prensa permisiva, buscando a cualquier cabeza de turco con corbata y olor a perfume de petróleo. Pero lo sorprendente es que, por el único hecho de ser el defraudador no patrio, estas noticias vaguen en la red –ni siquiera uno sólo le da sitio en papel- como la basura espacial que generan los artefactos que envían al espacio las naciones aventajadas. O eso que se creen.

87 ciudadanos chinos explotados en España. En China son cientos de millones. Pero en ambos casos, las manos que podría evitar este tipo de dramas son blandas. Permisivas. Horriblemente interesadas.

@JoaquinCamposR (Twitter)

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Comentarios

Me pregunto yo, si el hombre mas rico de España,que utiliza mano de obra en China ( empresas intermediarias)y luego vende sus prendas en Europa en euros y las fabrica en moneda china, y tela china, no estaría en este grupo sospechoso…Quien le pone el cascabel al gato??

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