El minusválido

Cenaba ayer con un esforzado ser humano, español, que tras haberse roto su pie izquierdo, se atrevió a no padecer la soledad de las frías paredes de su hogar. Para ello se agarró a sus muletas para ya en la calle cogerse un taxi y llegar hasta nuestro punto de encuentro: un restaurante japonés, que sin ser la gota que colma el vaso del placer, nos valió para halagar a nuestros estómagos con pescados sinceros y verduras bien preparadas. Alguna cerveza nipona y una cuenta nada pesada.

A la salida, decido acompañarle a coger un taxi, por aquello de las enormes dificultades para agarrarlos. Tres minutos después aparece uno libre, que tras ser solicitado por ambos elevando nuestros brazos –él sólo pudo levantar uno- se acercó lento hasta nuestra presencia, cuando por nuestro flanco izquierdo, y casi metiéndose en un seto, aparecieron dos mujerzuelas nativas de este crudo país que algunos llaman civilización (Martin Jacques dixit). Añado que iban emperifolladas, olían a perfume y vestían buenas ropas.

Mi amigo no podía soltarse de las muletas, por lo que yo requerí a ambas a que depusieran su actitud. Por supuesto, las ciudadanas de hoy, se introdujeron en el taxi con la misma parsimonia con la que gestaron su plan: ahora que están de espaldas, y además que son ‘lao wai’, nos adelantamos por su izquierda y les arrebatamos al taxi.

Mientras la última cerraba la puerta yo les grité: “Pero no veis que está enfermo”. Y la dama me contestó: “No te preocupes, allí atrás viene otro”. Y si bien era cierto que a los escasos segundos se nos acercó otro taxi, no fue menos indignante observar como en este país la solidaridad al desvalido no existe. No quisiera ser habitante de este país si alguna inmensa desgracia tectónica se cebara con ellos. No saldrían vivos ni los equipos de rescate.

Mi amigo se fue en el taxi y yo continué recorriendo una Pekín mucho más tranquila cuando se acerca la media noche. Y medité. Recordando a esta sociedad educada en el odio a Japón, en la incultura más recalcitrante y en la ignorancia más supina que patina en un complejo cultural que ya le dura 2.500 años: seguir hablando de Confucio como los argentinos lo hacen de Maradona.

Dos días antes, los mismos protagonistas de esta historia –el cojo y el que escribe- departíamos con dos pekinesas con cierto nivel cultural-laboral-presencial. El hecho de que pudieran beber vino sin vomitar, quedarse dormidas o abrirse las camisas, me hizo sentirme hasta cómodo. Pero el debate llegó a su punto álgido: “¿Qué es lo que más te gusta de China?”, pregunté a una de las señoritas; “La cultura y nuestras tradiciones”, me contestó.

Juro que en Pekín. Y en Shanghái. Y en Xi’an. Y en Cantón. Y en Fuzhou. Y en prácticamente cualquier ciudad china donde la jauría ‘han’ haya puesto su manaza saciada de supuesto progreso, uno no ve más que edificios alineados, centros comerciales por docenas, carreteras atestadas y gentío –a veces gentuza- que pasea sin orden ni concierto. Gente que le roba el taxi a un lisiado con muletas y férula para orgullo de Confucio, el hombre al que algunos idolatran sólo porque era chino.

@JoaquinCamposR (Twitter)

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Comentarios

jajaja..el nivel cultural-laboral-presencial de mi novia tampoco sirve de mucho me parece, cada vez que tocamos el peliagudo tema Falun Gong. Ella me dice que son enemigos de China, y yo le contesto que son lo unico decente de China. 3 dias de morros y de huelga de piernas cruzadas. Y vuelta a empezar.

Le pedi un favor a un amigo mio de Falun Gong de Changsha. Le pedi que la llamase a ver si podia salvar su alma y su cerebro. Tampoco dio resultado. El domingo llega (mi novia) exaltada a casa y lo paga conmigo. Es realmente desmotivador, y me temo que te debe de haber pasado tambien a ti con tu xikilla.

La decodificacion de la gente adiestrada siempre va a ser aberrante ya que solo entienden lo que quieren entender. En las ultimas semanas lo he podido observar. Cada vez que empiezo a quejarme levemente por algun asunto chinesco, mi novia, sin saber aun de que hablo me suelta un: “are u talking about Spain, honey?” o “you mean in Japan?” o aun peor “ni yi si zai meiguo, dui bu dui?” y asi hasta la nausea.

Hay, empero, otra manera de ponerles un poco contra las cuerdas (a veces resulta): “si estuvieras en España y no te dejasen respirar aire puro y ademas alguien te metiese algun veneno cada vez que intentas comer algo a precio razonable, que te pareceria?” entonces el chino, siendo asi que se olvida por un momento de la defensa a ultranza de la nacion, pues supuestamente se encuentra fuera de China: “pues mal, no esta bien envenenar a la gente”. Y, por lo que he podido comprobar, en ningun caso se dan cuenta de el porque les haces esa pregunta. Vamos, que ni se les pasa por la cabeza. A eso yo le llamo tener la mente y las ideas podadas, sin posibilidad ninguna de rebrote de la capacidad critica.

Sandias con piernas (la mejor definicion que he leido/oido)

Thanks, bro.

Muy bonito campos; a ver sí cuando pasas por malaga saludas capullo…

coquinaaaa

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