Al menos han sido trece

Que seguramente sean más. Hablo de los cadáveres que ha calcinado una explosión en una planta siderúrgica en la norteña provincia de Liaoning. El accidente se produjo cercana la media noche de ayer en un taller de fundición de acero de la empresa Angang Heavy Machinery en la ciudad de Anshan. Aparte de diecisiete heridos graves hay un desaparecido. Las explosiones con fallecidos en fábricas chinas son comunes. Cada semana tenemos constancia de hechos tan graves como el que cuento sin que nadie se haya parado a pensar en la multitud de personas que se está comiendo el crecimiento chino. Sin necesidad de hacer una investigación periodística puedo asegurar que los empleados fallecidos no se llevarían más de 200 euros al mes –si es que llegaban- trabajando en condiciones bastante más cercanas a lo infrahumano de lo que puedan hacerse una idea. Los teletipos escupen la noticia con la misma frialdad que la fábrica mañana seguirá funcionando. Porque siempre habrá trece nuevos desgraciados dispuestos –y encantados- a trabajar en pos de la nada.

Cuando aún resuenan en los oídos de la población china los supuestos casos de explotación laboral de Foxconn y Apple –taiwanesa y americana- pasa como a hurtadillas esta noticia que mañana no será portada –siquiera un breve- en los desasosegantes diarios chinos. Los medios extranjeros, casi todos, esquivarán la visita al lugar para ayudar a dilapidar las opciones mínimas de homenaje a trece desgraciados que seguramente se merecieron algo mejor que lo de ayer.

Aún a fuerza de repetirlo debo recordar que las condiciones laborales que maneja el gigante asiático es la que le hacen comprarnos deuda, divisa, empresas y ya hasta bares, discotecas y bancos. Que disponer de libertad total para explotar a su población, que sigue manejando sueldos a la bajura de Albania, permiten a la trituradora china disputar una partida con siete barajas, donde aparte de llevarse hasta la banca nos acabarán haciendo de crupieres. Y espérate tú que no nos alquilen la mesa y las sillas.

No hay fábrica china que no actúe al margen de la ley –tampoco las hay muchas expatriadas-; como no habrá juez o parte que tengan lo que hay que tener para abrir una investigación seria y concienzuda contra Angang Heavy Machinery, la responsable de la explosión y una más –entre miles- de las compañías que prefieren pagar al guanxi (contacto) antes que al currante (desgraciado). Aunque espero que esta noche y la de ayer algunos miembros del Partido Comunista de la zona, responsables en la concesión de licencias y encargados de supervisar las condiciones laborales, no hayan pegado ojo. Aunque sólo sean un par de noches.

Y mañana, a la hora que ustedes elijan, habrá un subnormal, por lo general europeo, que reirá las gracias a esta panda de desalmados. La única solución que veo antes de que China termine de coger el timón del mundo es la Tercera Guerra Mundial. O eso, o el suicidio colectivo.

@JoaquinCamposR (Twitter)

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Comentarios

Apreciado Joaquín
Es una pena que teniendo toda la razón, en China no existe la seguridad laboral, no puedas evitar el nombrar a Foxconn y para mayor inri etiquetarlo de “supuesto” caso de explotación laboral y tampoco leí ninguna crítica cuando las explosiones en las fábricas de Foxconn y el intento de taparlas sobornando a los familiares de las victimas. No sé el motivo pero para mí esta claro que cuando una empresa extranjera llega a China se transforma y se hace muy difícil distinguirla por su comportamiento de una local.

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