Vacaciones ciegas

Mientras Occidente se amolda la barriga China pule a su pueblo. O dicho de otro modo: mientras las democracias se ponen ciegas de alcoholes y mantecados China encarcela a sabiendas de que el corresponsal patrio bebe del grifo de la casa familiar. En un mundo globalizado aún las vacaciones se suponen como una excusa importante, cuando en realidad son un infantilismo propio de nuestras actitudes. ¿O es que no se puede cubrir la noticia desde la distancia o desde la redacción central?

Primero fue Chen Wei, escritor de 42 años y defensor de los derechos humanos, al que le cayeron nueve años a la sombra por fomentar la progre –al menos en China- Revolución del Jazmín. Y ahora le ha tocado el turno a Chen Xi, con el mismo apellido que el anterior aunque tan lejano en la familia como cercano en los ideales, al que le ha caído un año más, o sea diez, por “subversión: incitar a la rebelión contra el poder del Estado”. Exactamente, escribió 36 textos exigiendo reformas políticas en China a la vez de derechos humanos que fueron publicados por prensa extranjera. Prensa atontada aunque sin bozal.

Lo que sí me ha sorprendido ha sido el cariz que han tomado los medios, en general los patrios, que aluden a “la época de vacaciones” para justificar estos suculentos ataques contra las libertades desde suelo mandarín. Y digo yo: ¿es que nadie puede escribir, mañana mismo, una columna de opinión ajustada a la realidad donde los asesinos del PCCh salieran a la luz pública? ¿Es que un mismo corresponsal, cuando aún le quedan cinco días para la cena de Nochebuena y se encuentra en casa del papá tocándose las bolas, no sufre un ataque profesional y sale corriendo a teclear su crónica, su defensa de las libertades, aunque ese día no toque trabajar?

Pensar que China ejecuta, sodomiza, secuestra, mata, degüella, roba y aparta a seres humanos cuando los medios andan de vacaciones es una supina imbecilidad, ya que en general, esos mismos ataques se realizan ante los ojos de todos los medios internacionales, diplomáticos y familiares de los agraciados cualquier día del año. Que la falta de arrestos –hablo de los que podrían denunciar- es equivalente el Día de los Inocentes y el 12 de agosto, que no sé ni en qué cae.

En China si hubiera alguna duda con los periodistas extranjeros que cubren las noticias la solución sería bien fácil: no se les renovaba el visado. Y luego, que lo sustituya otro.

La ambigüedad general fomenta el vacío de noticias. Y eso el PCCh lo agradece manteniendo un importante número de licencias. Que el día que de verdad se informe no quedará nadie, siquiera el apuntador.

Chen Xi ha sido mandado a prisión un 23 de diciembre. Pero que no se preocupe nadie, en enero, febrero, marzo y durante el resto de meses del año que comienza los miembros del gobierno chino enchironarán a los ni siquiera presuntos, reventarán el hígado a los mismos, apalearán a sus familiares y mantendrán esa línea de malicia que algunos llaman “tecnocracia”.
Y en Navidad, polvorones y presos. O en verano. Qué más da.

@JoaquinCamposR (Twitter)

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