El Rey Cobra amenaza a ‘La Masa’

No, no es un capitulo de dibujo animados. Ni una película de súper héroes donde siempre vence el bueno y pierde el malo. Es la historia de Michael Sata, presidente electo de lo que un día fue colonia inglesa (Rodesia del Norte), hoy nación independiente (Zambia), que ha decidido, en estos tiempos anti-taurinos, coger el toro por los cuernos. La razón: no quiere ver más a los chinos en su país. Y eso que sólo en el pasado año invirtieron 1.000 millones de dólares, unos 740 millones de euros.

Michael Sata, alías el ‘Rey Cobra’, es llamado así por su reciente enfrentamiento a las humillaciones y vejaciones con las que las empresas chinas que extraen cobre tratan a los ciudadanos zambianos. Como no podía ser de otro modo, lo que es capaz de hacerse contra el vecino, contra la que podría ser su propia familia –el pueblo chino se trata así entre ellos mismos- se realiza sin ningún tipo de contemplaciones contra países tan lejanos como desconocidos, además, repletos de cosas que parecen personas, negras, o sea, seres inferiores. Esclavos, mismamente. Así piensa el chino, esencialmente esa turbia etnia ‘han’, que ya fusila a sus anchas en este mastodonte sin principios, el que dicen va a dominar al resto del planeta de aquí a poco.

He leído a bastantes desgraciados defender la inversión china en África como si de golpe y porrazo Jesús de Nazaret hubiera nacido en Xi’an, recibiendo estudios en Wuhan. En estos tiempos que vivimos de intereses políticos, editoriales y retrasos mentales ocultos bajo títulos universitarios, hay gente que es capaz de cualquier cosa. Pero China, sin yo haber estado en ninguna de sus explotaciones en África, sé que debe estar pasándose por la piedra a todos los habitantes además de tirándose a todas las jóvenes féminas y como no, comprando a los políticos de turno para que el atentado siga impune. Es lo que hacen aquí, ni más ni menos.

El ‘Rey Cobra’ quiere reordenar lo que su antecesor mantuvo: las peores condiciones de vida jamás acontecidas en Zambia. Que según su población, harta de tanta ofensa y humillación, las empresas chinas que extraen el cobre ocupan los mejores puestos de trabajo con chinos y obligan a los locales a trabajar en penosas condiciones en el interior de las minas. Cada año los muertos se cuentan por centenares. Los intoxicados por miles. Fue gracias a su política anti China que el Presidente de Zambia, Michael Sata, recibió el apodo de ‘Rey Cobra’ –Zambia es el primer productor de cobre del mundo y China el primer consumidor de este mineral- al advertir en la pasada campaña electoral lo que está dispuesto a realizar: “Queremos que los chinos se marchen y regresen nuestros antiguos gobernantes coloniales. Éstos también explotaron nuestros recursos naturales, pero al menos cuidaron de nosotros: construyeron escuelas, nos enseñaron su idioma y nos trajeron su civilización británica”.

El mundo en general, las oenegés en particular, los sabios, los políticos occidentales y todas las fuerzas de inteligencia o poder, siguen calladas bajo un manto de indolencia sin advertir a la población mundial de lo que se nos viene encima. China ya no se esconde a la hora de mutilar vidas: ni en China ni en África. ¿Esperaremos a que en Europa nos coman por los pies para comenzar a reaccionar?

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