Cuando el infierno te acecha
Un grupo de nonagenarios, todos con ramificaciones con el poder más absoluto del Partido Comunista, han solicitado mediante una carta, que la prensa, de una vez por todas, sea libre en China. Que la censura, compañera de redacción del periodista mutilado, desaparezca de una vez por todas. Los solicitantes, históricos miembros de medios tales como el ‘Diario del Pueblo’ o el ‘China Daily’, se han atrevido, a la sombra del Premio Nobel de la Paz concedido a Liu Xiaobao, ha encararse con el peligrosísimo mundo del gobierno chino, que lo mismo te encarcela por pedir “democracia” que te pone a picar piedras por tener un blog donde haces observaciones contra la pena de muerte que en China hubiera dado más medallas, si fuera deporte olímpico, que el tenis de mesa, donde los mandarines arrasan a cualquiera que se les ponga enfrente. Y sin pistolas.
Ser agnóstico siempre ha sido la seña de identidad del chino –hasta que ser budista fue casi una obligación- que ahora, cuando discurren sus novenas décadas de vida, intentan rectificar en una vida errada creando cartas de arrepentimiento. El infierno ya huele, cuando las últimas brazadas respiratorias se están produciendo, y cuando uno aún sin demencia senil empiezan a darse cuenta que tantos cadáveres, presos porque sí e interrupciones voluntarias de informaciones veraces deben llevar, sin duda alguna, al peor de los infiernos. El arrepentimiento a estas alturas no es más que el pánico a no saber qué hay detrás, la jindama que generan tantas horas muertas recordando a tantas vidas fastidiadas.
Uno de los firmantes de la carta por la libertad de prensa es Li Rui, el que fuera secretario de Mao Zedong, el originario creador de esta mafia. Como en España, que eran franquistas hasta los perros, aquí se huele una regeneración política y algunos empiezan a querer saltar del barco, a cambiarse la careta. Creo que eran las ratas, las primeras que en caso de incendio, dejaban los galeones de aquellas épocas. Hoy, los sanguinarios colaboradores del Partido Comunista, actualmente nonagenarios, intentan saltarse el guión que manejaron con tanto acierto (malicia) durante todas sus vidas creyendo que el pecado, como el cobro de las jubilaciones europeas, sólo cuentan los últimos años de cotización, de imposiciones.
No sé qué decisiones tomarán los chicos de Hu Jintao, pero realmente sólo tienen una salida: reconocer errores, manteniendo, si lo desean, su flema nacionalista; y dejar en paz a éstos viejos caducos y miedosos, que ya no valen ni para picar piedras. Es una lástima que todos estos firmantes, otrora –hasta ayer mismo- lascivos castigadores, no tengan que penar sus últimos días, por lo menos, como Liu Xiaobao, en la cárcel, pensando, sólo pensando; recordando, sólo recordando.
Algunos medios han recogido esta noticia como un “hecho histórico”, avance de la libertad que llega; como siempre, siendo previsibles y escasamente críticos. Yo sin duda puedo afirmar que los miedos de la muerte por culpa de los pecados diarios hacen, que hasta el mayor agnóstico, hoy esté defecándose en los pantalones tres veces al día. Y no señores, no es la vejez, el daño físico, la pérdida de memoria, lo que les hace cagarse encima: es única y exclusivamente el miedo de saber que aglutinan tanto mal que se temen lo peor. Y lo peor, lo más alucinante, y lo menos reconfortante que le puede pasar a un millonario y vanidoso no creyente es que empiece a sentir de cerca las llamas del infierno. Que ardan todos. Y que se use para que no se apague la llama esa mísera carta, fotocopiada, a poder ser mil veces, con la que quieren limpiarse sus pecados de sangre. Lo que les acompañaran el resto de los días, en sus penurias y llantos. En ese infierno que también, espero, exista para los perros traidores de su patria comunista amedrentadora, y a la vez, de las libertades que tanto solaparon durante décadas. no es que se asome la democracia, era solamente el miedo escénico.
Puede participar escribiendo su comentario a esta entrada o bien conectar con RSS y seguir cómodamente las futuras entradas de este Blog.


























Comentarios
Aún no se ha comentado esta entrada. Sea el primero en hacerlo!
Comentarios a esta entrada no permitidos